obesidad

#“El 90% de los #ictus se evitaría con prevención adecuada”

Postado em

Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la SEC, incide en la importancia de la adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables. En colaboración con Bristol-Myers Squibb.

El ictus es la primera causa de muerte en la mujer y también la que más discapacidades produce en la edad adulta, según datos de la Sociedad Española de Neurología. De hecho, cada 6 minutos se produce un ictus en España y cada 14 minutos afecta a una mujer, tal y como recuerda a DM Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología. “El 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables, como son HTA, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo, obesidad, vida sedentaria, consumo de alcohol, terapias hormonales y enfermedades cardiacas previas”, apunta Roldán.

 

En su opinión, no existen programas nacionales que incidan en la detección, tratamiento y seguimiento de los riesgos. “Esto es aplicable tanto a la prevención primaria, es decir, cuando aún no se ha tenido un ictus, como a la secundaria, cuando sí se ha padecido. No hay olvidar que el hecho de haber sufrido un ictus es un factor de riesgo para padecer un segundo”, destaca.

En este sentido, Roldán insiste en que la fibrilación auricular también tiene una mayor prevalencia entre la población femenina: el 60% de los casos en mayores de 75 años son mujeres. “Por ello, es primordial instaurar un tratamiento anticoagulante correcto en la población femenina que, además, se asocia muy frecuentemente a la hipertensión, primer factor de riesgo relacionado con el ictus”, comenta. Sobre la puesta en marcha del Código Ictus, Roldán lo valora de forma positiva porque han conseguido que la mayoría de los pacientes que sufren un episodio sean atendidos con la mínima demora en centros con unidades de ictus. Así se reducen los tiempos de atención, lo que permite aumentar el número de sujetos tratados con trombólisis intravenosa, pasando del 3% inicial hasta alcanzar un 20% de los pacientes con infarto cerebral atendidos en urgencias. “La trombectomía, en los casos en que es posible, se ha convertido en la terapia de elección y, si es precoz, con resultados espectaculares en la recuperación neuronal; tiempo es cerebro: este debe ser el objetivo”. A su juicio, la aplicación del Código Ictus ha reducido un 50% la mortalidad en estos casos, pero todavía no existe un acceso homogéneo a este tipo de programas ni a la rehabilitación posterior, que a menudo no está disponible para todos los pacientes o se recibe con tal demora que compromete la recuperación funcional.

“El acceso a los anticoagulantes directos es desigual, creándose así una inequidad injustificable”

Otro ejemplo de inequidad territorial, según Roldán, es el tratamiento de la cardiopatía isquémica, y en concreto del infarto agudo de miocardio, primera causa de muerte en la población general y segunda en la mujer. “El Código Infarto y el acceso a la revascularización coronaria de forma primaria -instaurado hace más de una década- han cambiado la evolución de la enfermedad en nuestro país. Se ha disminuido la mortalidad y la morbilidad considerablemente en casi un 40%, y el ingreso hospitalario por infarto de miocardio no complicado se ha reducido a 2-3 días, con el consiguiente ahorro en el gasto sanitario”, explica. En cuanto a la salud de la mujer, esta cardióloga considera que la mortalidad es mayor en parte porque llegan más tarde a los programas de rehabilitación cardiaca. “Todavía existen cifras dispares de mortalidad intrahospitalaria por infarto de miocardio en nuestro país debido a la no implantación del Código Infarto en varias comunidades; un ejemplo es Canarias”.

Colaboración con ap

Con respecto al abordaje de la fibrilación auricular, factor de riesgo para sufrir un ictus, Roldán alega que las mujeres suelen estar peor tratadas que los hombres, y que “el acceso a los anticoagulantes directos es desigual en las distintas comunidades autónomas, con visados diferentes, creándose así una situación de inequidad en nuestro país injustificable. Así, en Madrid el porcentaje de empleo de anticoagulantes directos es del 31% frente a casi un 60% en Cantabria”. Para esta cardióloga las diferencias en el acceso a los anticoagulantes tienen repercusiones clínicas desfavorables en la evolución y pronóstico de los pacientes.

“La trombectomía, cuando es posible, se ha convertido en la terapia de elección”

En materia de prevención, la atención primaria se debe colocar en el centro de la estrategia de detección y tratamiento de los factores de riesgo. “Su trabajo es clave en el cambio de vida y adopción de hábitos saludables, como dieta y ejercicio. Además, la colaboración de primaria y especializada es clave en el seguimiento y control de los pacientes crónicos, la coordinación asistencial en el ámbito hospitalario y la continuidad de cuidados”, alerta Roldan. A su juicio, los centros de salud son el entorno idóneo para instaurar programas de detección oportunista de fibrilación auricular.

#Variar la hora de acostarse cada noche añade riesgo de #enfermedad metabólica

Postado em

Cada hora de variabilidad al acostarse puede suponer un riesgo añadido del 27% de trastornos metabólicos, según concluye un estudio epidemiológico en ‘Diabetes Care’.

Un horario irregular para dormir parece influir en el metabolismo como el sueño insuficiente.

Mantener horarios de sueño irregulares puede elevar el riesgo de obesidad, hipercolesterolemia, hipertensión, hiperglucemia y otros trastornos metabólicos. De hecho, por cada hora de variabilidad entre el momento de acostarse y el tiempo de dormir, una persona puede tener hasta un 27% más de probabilidades de experimentar alguna de estas alteraciones metabólicas. Así lo confirma un estudio, impulsado por el Instituto estadounidense del Corazón, Pulmón y Sangre (Nihlb), que se publica hoy en Diabetes Care.

“Muchos trabajos anteriores han demostrado la relación entre el sueño insuficiente y el mayor riesgo de obesidad, diabetes y otros trastornos metabólicos”, afirma uno de los investigadores del estudio, Tianyi Huang, epidemiólogo del Hospital Brigham and Women’s en Boston. “Pero no sabíamos mucho sobre el impacto del sueño irregular: cómo influye una gran variabilidad en la duración y el tiempo dormido día a día. Nuestra investigación muestra que, incluso después de considerar la cantidad de sueño que una persona duerme y junto a otros factores del estilo de vida, cada hora de diferencia de una noche a otra, o entre el tiempo que se duerme multiplica el efecto metabólico adverso“.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han seguido a 2.003 personas de 45 a 84 años, que participaban en el Estudio Multiétnico de Ateroesclerosis (MESA) del Nihlb. Los participantes se estudiaron durante una mediana de seis años. Para asegurar la medición objetiva de la duración y calidad del sueño, utilizaron relojes de pulsera que registraban horarios de sueño. También mantuvieron un diario de sueño y respondieron a cuestionarios estándar sobre los hábitos relacionados con el estilo de vida y la salud.

Las personas con variaciones más dispares a la hora de acostarse y en el tiempo dormido presentaron una mayor prevalencia de problemas metabólicos, y estas asociaciones persistieron tras ajustar la duración promedio del sueño.

Los resultados prospectivos mostraron que las variaciones en la duración del sueño y la hora de acostarse precedieron al desarrollo de la disfunción metabólica. Según los autores, esto aporta pruebas que apoyan un vínculo causal entre el sueño irregular y la disfunción metabólica.

“Nuestros resultados sugieren que mantener un horario regular de sueño tiene efectos metabólicos beneficiosos”, aseguró Susan Redline, autora principal del estudio, y especialista de la División de Trastornos del Sueño y Circadianos en el Hospital Brigham and Women’s.

#Un proyecto europeo identifica #bacterias intestinales que combaten #obesidad y #estrés

Postado em

El proyecto europeo ‘MyNewGut’ ha identificado bacterias que pueden dar lugar a nuevos probióticos para combatir la obesidad y el estrés, y sus complicaciones, como el síndrome metabólico y la depresión.

La microbiota intestinal (la comunidad de microorganismos que habita en el sistema digestivo) juega un papel clave en nuestro organismo: influye en el desarrollo y el funcionamiento de los sistemas inmunitario, endocrino y nervioso.

Un proyecto europeo coordinado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que una microbiota sana contribuye a regular el apetito, el metabolismo de nutrientes como la glucosa, el peso corporal y la inflamación asociada a la obesidad. Demuestra también la influencia de la microbiota en el neurodesarrollo y la respuesta a estrés, que a su vez influye en el futuro riesgo de desarrollar patologías crónicas metabólicas y mentales.

El proyecto ha identificado nuevas cepas bacterianas intestinales que podrían dar lugar a una nueva generación deprobióticos capaces de combatir de una manera más eficaz las patologías crónicas asociadas a la obesidad y el estrés, como el síndrome metabólico y la diabetes, y la depresión.

Este proyecto, denominado MyNewGut (Microbiome Influence on Energy Balance and Brain Development Function into Action to Tackle Diet-Related Diseases and Behaviour), ha sido financiado por la Unión Europea con nueve millones de euros y coordinado por la investigadora del CSIC Yolanda Sanz, responsable del grupo de Ecología Microbiana, Nutrición y Salud del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA), de Valencia. Esta iniciativa ha revelado importantes hallazgos sobre cómo la microbiota intestinal regula el metabolismo de nutrientes y el balance energético en el organismo humano, y sobre cómo la dieta, a través de su influencia en la microbiota, puede contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades asociadas a la obesidad y al estrés.

Diversidad de microbiota reducida

“En este proyecto se han identificado las características de la microbiota intestinal que, junto a la dieta, contribuyen al riesgo de desarrollar obesidad y sus comorbilidades, y que nos pueden ayudar a predecirla y así poder establecer estrategias dietéticas preventivas en una fase temprana. En uno de los trabajos se ha observado que una dieta poco saludable redujo la diversidad de la microbiota e incrementó la abundancia de proteobacterias (enterobacterias), potencialmente inflamatorias, en niños que inicialmente tenían un peso normal y que durante el período de estudio (4 años) acabaron desarrollando sobrepeso. Por el contrario, en niños que mantuvieron un peso normal se observaron reducciones de este grupo de bacterias”, explica Sanz.

En otro estudio de intervención se ha transferido la microbiota de donantes sanos a individuos con síndrome metabólico, mediante un trasplante fecal. Así se ha demostrado que una microbiota sana aumenta la expresión del receptor de dopamina del cerebro, aumentando el control del apetito y reduciendo la ingesta. “Los hallazgos muestran por primera vez en humanos que la microbiota intestinal influye favorablemente en el control del balance energético y así mejora la salud metabólica, regulando el eje intestino-cerebro”, explica la investigadora.

Alerta con dietas elevadas en proteínas

El equipo de MyNewGut también ha investigado tanto los efectos de la cantidad de proteínas en la dieta como del tipo de proteínas (de origen animal como la caseína o vegetal como las proteínas de soja), en voluntarios con sobrepeso. “Aunque las dietas ricas en proteínas son a menudo efectivas para perder peso, el aumento de la ingesta de proteínas también incrementa la proporción de productos proteicos que alcanzan el intestino grueso y son metabolizados por la microbiota del colon, generando compuestos tóxicos”, detalla Sanz. “Nuestro estudio demuestra, por primera vez, que no solo la cantidad de proteína de la dieta es importante, sino también su calidad, y que esto da lugar a la producción de un mayor o menor número de metabolitos tóxicos para el riñón fruto de la actividad de nuestra microbiota. Esto debería tenerse en cuenta en las futuras recomendaciones sobre las dietas altas en proteínas, sobre todo cuando se mantienen de forma prolongada”, añade la investigadora.

Influencia del parto y antibióticos frente al estrés

Los miembros de este consorcio también han investigado cómo la microbiota intestinal que está afectada por variables ambientales, derivadas del estilo de vida, como el tipo de parto, pueden influir en la respuesta al estrés. En humanos han demostrado que adultos jóvenes nacidos por cesárea tienen una respuesta al estrés exagerada en comparación con la de jóvenes nacidos por parto vaginal. Además, han demostrado que el uso de antibióticos en los primeros días de vida, en niños nacidos por cesárea, tiene conjuntamente un impacto negativo en el neurodesarrollo.

“Esto es importante, dada la relación entre el estrés y un mayor riesgo de sufrir enfermedades mentales, como la depresión, y metabólicas, como las patologías cardiovasculares, especialmente teniendo en cuenta que el número de partos por cesárea está aumentando en todo el mundo”, añade.

El equipo del IATA-CSIC ha generado un biobanco de bacterias intestinales humanas, que constituye un valioso material biológico, que podrá ser explotado para combatir la obesidad y las complicaciones metabólicas y mentales asociadas y para otras futuras aplicaciones en nutrición y en la práctica clínica”, concluye Sanz. Algunas de estas bacterias demuestran regular vías endocrinas, neurales e inmunológicas claves  y son el origen de nuevas patentes.

#Cardiólogos y #nutricionistas, claves en la terapia integral del #cáncer de mama

Postado em

Cardiólogos y expertos en Nutrición deben forman parte de la terapia integral del cáncer de mama, según han indicado los oncólogos que participan en el Congreso ESMO de Cáncer de Mama, en Berlín.

El cáncer de mama requiere también de la intervención cardiológica y nutricional.

El cáncer de mama es una enfermedad multifacética cuyo tratamiento puede afectar a la vida de las mujeres de muchas maneras diferentes. La quimioterapia, la radioterapia y los tratamientos personalizados son componentes clave del tratamiento estándar del cáncer de mama. “Entre los posibles efectos secundarios de estos tratamientos está la toxicidad cardiovascular, que debemos vigilar con especial atención, ha señalado Giuseppe Curigliano, de la División de Oncología de la Universidad de la Universidad de Milán, en Italia, que ha presentado las Guías de práctica clínica de ESMO sobre la toxicidad cardiovascular inducida por el tratamiento, que fueron diseñadas como una hoja de ruta para controlar el riesgo cardiaco en pacientes con cáncer, han hecho una contribución significativa en este campo”.

El experto, que ha presentado estas guías en el Congreso ESMO sobre Cáncer de Mama que se está celebrando en Berlín, Alemania, considera que “el cardiólogo es uno de los diversos especialistas que debería formar parte del equipo médico de cualquier paciente con cáncer de mama y siempre se debería realizar una evaluación cardiaca antes del inicio del tratamiento para identificar trastornos o factores de riesgo preexistentes”.

La diabetes y la hipertensión son factores de riesgo esenciales, pero otros relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo o la obesidad tienen un peso específico. “Tener sobrepeso u obesidad son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, no sólo para los pacientes con cáncer, sino para la población en general. Por lo tanto, cuando una mujer con sobrepeso es diagnosticada de cáncer de mama, es esencial que además de consultar a un cardiólogo sea remitida de inmediato a un nutricionista cualificado que pueda ayudarla a perder peso, llevar un estilo de vida saludable y mejorar su estado físico general”, ha enfatizado Curigliano.

Datos escasos de la intervención
Herramientas como las guías de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN por sus siglas en inglés) sobre nutrición en pacientes con cáncer han ayudado a estandarizar las prácticas, los datos científicos sobre la eficacia de la intervención nutricional en mujeres con cáncer de mama siguen siendo escasos. En un estudio se sometió a seguimiento a 204 pacientes con cáncer de mama precoz que recibieron recomendaciones dietéticas de un nutricionista poco después de que se les diagnosticara la enfermedad. Los resultados preliminares del estudio se van a presentar en el Congreso ESMO de Cáncer de Mama.

Después del diagnóstico de cáncer de mama, una mujer con sobrepeso debe ser remitida al cardiólogo y a un nutricionista cualificado que mejorarán su estado físico general

Luisa Carbognin, de la Universidad de Verona, Italia, y autora del estudio, señala que de la muestra de pacientes estudiada, más del 60% de las mujeres tenía sobrepeso o eran obesas y presentaban patrones alimenticios altos en grasas y bajos en fibra. Además, casi la mitad de las participantes en el ensayo tenían en el momento del diagnóstico un peso un 5% superior a su peso corporal habitual y la mayoría presentaba síntomas relacionados con la nutrición como estreñimiento o indigestión. Se prescribió quimioterapia neoadyuvante a 56 pacientes y quimioterapia adyuvante a 92 de ellas. En conjunto, alrededor del 80% de las pacientes recibieron tratamiento endocrino.

 

Mejoras en distintos parámetros
“Los análisis preliminares mostraron una correlación estadísticamente significativa entre un alto nivel de cumplimiento de las pautas dietéticas y la pérdida de peso. A su vez, la pérdida de peso pareció correlacionarse con menores tasas de depresión, las cuales las evaluamos usando el Cuestionario de calidad de vida de la Organización para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer (EORTC QLQ-C30)”.

Carbognin también ha comentado que “estos resultados iniciales indican que el cumplimiento de las pautas dietéticas puede ser una herramienta eficaz para controlar el peso corporal. Para las mujeres con un peso corporal basal normal, el objetivo es mantener un peso y una forma física saludables durante el transcurso del tratamiento oncológico; por lo tanto, tiene sentido ofrecerles el apoyo de un nutricionista independientemente de su peso en el momento del diagnóstico”.

#Reducir el #sedentarismo en embarazadas con #obesidad disminuye la #adiposidad neonatal

Postado em

Las recomendaciones de estilo de vida saludable para gestantes con obesidad deberían incluir el consejo de reducir al máximo el tiempo que pasan sentadas, según un estudio europeo dirigido por el Instituto de Investigación Biomédica Sant Pau (IIB Sant Pau).

A shot of Pregnant Woman Holding Ultrasound Scan

 

Más de una tercera parte de los niños tienen obesidad o sobrepeso en España. La prevención de estos problemas debería comenzar desde la gestación o incluso antes, dado que los hijos de las mujeres con obesidad suelen tener mayor adiposidad y mayor riesgo de desarrollar obesidad en la infancia y la adolescencia.

El estudio DALI (Vitamin D and Lifestyle Intervention for Gestational Diabetes Prevention), financiado por el Programa FP7, y liderado por Rosa Corcoy, investigadora del Ciber de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (Ciber-BBN) y directora de la Unidad de Diabetes del Hospital Sant Pau, en Barcelona, ha abordado en dos ensayos clínicos en 9 países europeos diferentes estrategias de prevención de la diabetes gestacional. Sus resultados se publican en Diabetología.

En uno de estos ensayos sobre modificación del estilo de vida, las embarazadas con obesidad participantes se incorporaron a un programa para mejorar la actividad física, la alimentación saludable o ambas. Los resultados del grupo se compararon con un grupo control.

Más tiempo sentadas, menos obesidad

Según Corcoy, “al medir la grasa subcutánea (pliegue cutáneo) de los bebés de las mujeres que participaron en el estudio unas horas después del nacimiento vimos que las participantes que recibieron asesoramiento tanto en actividad física como en alimentación saludable consiguieron ganar menos peso, aumentar su actividad física, mejorar sus hábitos alimentarios y también reducir el tiempo que pasaban sentadas. Pero lo más importante es que sus bebés tenían menos grasa al nacer que los bebés de las mujeres que no participaron en la intervención”.

 

Tras el ensayo, se hizo un análisis más detallado de qué aspecto del estilo de vida estaba relacionado con la reducción de la adiposidad de los bebés y no se encontró ninguna relación con el aumento de actividad física o menor aumento de peso, sino con la reducción del tiempo que las madres pasaban sentadas. “Gracias a este estudio pudimos demostrar que las mujeres obesas pueden reducir la grasa de sus bebés cambiando su estilo de vida durante el embarazo”.

Los expertos apuntan a que las recomendaciones de estilo de vida saludable para gestantes obesas deberían incluir la importancia que tiene reducir el tiempo que pasan sentadas. “Este podría ser unmensaje más sencillo adoptar que el aumento de la actividad física”.

·#La #obesidad condiciona la respuesta al #tratamiento oncológico

Postado em

Instaurar medidas para disminuir el peso junto a la terapia contra el cáncer favorece la supervivencia

Obesidad y cancer

Hace sólo quince años que la comunidad científica es consciente de la asociación que existe entre obesidad y cáncer. Es preciso acumular más datos pero en estos momentos la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha establecido esta relación con trece tumores: colon, mama, esófago, células renales, endometrio, páncreas, hígado, cáncer gástrico, vesícula biliar, ovarios, tiroides, mieloma múltiple y meningioma. Globalmente, la obesidad afecta en un 20% al desarrollo del cáncer, a tenor de las cifras que se han manejado en el Congreso celebrado durante los últimos días por la Sociedad Española de la Obesidad (Seedo) en Vigo.

Sin embargo, la investigación ha dado un paso más y hay estudios que demuestran que, una vez instaurado el cáncer, la obesidad condiciona también la respuesta al tratamiento oncológico. Es preciso realizar un esfuerzo en esta línea de investigación porque los datos por ahora no son concluyentes, aunque sí orientativos. En consecuencia, los expertos recomiendan sumar a la terapia contra el cáncer medidas concretas dirigidas a la reducción del peso corporal. “La obesidad puede influir en la resistencia al tratamiento oncológico: hay que tratar la obesidad, además del cáncer”, ha afirmado Ana Belén Crujeiras Martínez, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS-CHUS).

Globalmente, la obesidad afecta en un 20% al desarrollo del cáncer y se asocia a doce tipos de tumores sólidos y a un cáncer hematológico

El cáncer de mama y el cáncer colorrectal son las dos enfermedades oncológicas que más evidencia han acumulado sobre su asociación con la obesidad. Igualmente, ambos son los tumores en los que más se han analizado los beneficios que en la respuesta a la terapia oncológica tiene el tratamiento de la obesidad, que se traducen en más supervivencia y menos recidiva.

“Cada vez hay más evidencia de que si se controla el peso en las mujeres que han sufrido cáncer de mama y las personas que tuvieron cáncer colorrectal, tienen más años de supervivencia y menos riesgo de muerte”, ha destacado Carlos González Svatetz, investigador emérito de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología y ex coordinador del proyecto EPIC en España. Abundando en este argumento, González Svatetz ha recordado un metanálisis del año 2014 con más de 50.000 casos, en el que se observó que la cirugía bariátrica disminuye el riesgo de cáncer de mama un 45%.

“El médico debe saber que la obesidad es uno de los factores de riesgo evitables importantes, igual que el tabaco”, ha defendido Crujeiras. La tendencia actual a la baja del consumo de tabaco y al alza de la obesidad puede desembocar, en su opinión, en que “la obesidad se convierta en el primer factor de riesgo prevenible”. Por tanto, ha de contemplarse en las consultas: “Hay que calcular el índice de masa corporal (IMC), hacer recomendaciones, igual que se pregunta si el paciente fuma o no y se aconseja que deje de fumar”.

El médico debe saber que la obesidad es uno de los factores de riesgo evitables importantes, al igual que el tabaco, recuerdan los expertos

Todavía no se conocen con exactitud los mecanismos moleculares de la asociación entre obesidad y cáncer, aunque se estudian varias hipótesis. El equipo de investigación que dirige Ana Belén Crujeiras en el IDIS-CHUS trabaja en los efectos de las proteínas que secreta el tejido adiposo en la obesidad y que se relacionan con la inflamación y el estrés oxidativo, lo que favorece el desarrollo tumoral en el cáncer de mama.

Otra hipótesis investigada tiene que ver con los niveles altos de insulina y los factores relacionados con la cascada de señalización. También se está investigando la influencia de los niveles altos de estrógenos en los tumores de la mujer.

Terapia de grupo y nuevas variantes en las escalas de estadiaje

El estudio ENPE (Estudio Nutricional de la Población Española) indica que más de la mitad de la población adulta de nuestro país tiene sobrepeso y más del 25% obesidad. En el estudio anterior, Enrica, estas cifras fueron del 39,3% y 21,6%. Los datos del ENPE en cuanto a la población infanto-juvenil tampoco son halagüeños: un 25% de sobrepeso y un 11% de obesidad. Además, el tratamiento sigue siendo complejo. Hay pacientes que no responden y otros en los que el impacto de la terapia no se mantiene a largo plazo.

Los expertos reunidos en el congreso de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo) en Vigo han abogado por un abordaje multifactorial: “Hay que combinar cambios en los hábitos alimentarios, actividad física, acciones encauzadas a controlar la ansiedad y tratamiento farmacológico”, ha señalado el vicepresidente de la Seedo, Diego Bellido. Pero en el congreso se han dado varias claves que pueden mejorar los resultados, como la terapia de grupo y añadir algunas variantes a las escalas de estadiaje.

En el Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol, el servicio que dirige Bellido ha apostado por la terapia grupaly ha logrado en el grupo de intervención una pérdida media de siete kilos más que en el grupo que ha seguido una dinámica convencional, según los datos aportados por la especialista en Endocrinología y Nutrición Cristina Tejera Pérez. El contenido es eminentemente práctico y la interacción que se produce entre los pacientes aumenta la concienciación. Se enseñan pautas alimentarias y a distinguir los productos con más contenido calórico, cómo cocinar los alimentos, aplicaciones móviles para monitorización, trucos para la actividad física y, muy importante, la manera de paliar la ansiedad: “Mantener las manos ocupadas, comer fruta o palitos de zanahoria o vaciar la nevera de tentaciones”.

Cristina Tejera está desarrollando una investigación con 450 pacientes que será la base de su tesis doctoral y que concluirá con la propuesta de nuevas variantes a las escalas de estadiaje que habitualmente se usan para obesidad -EOSS y AACE- y que se centran en las comorbilidades y el grado funcional. Tejera plantea sumar parámetros de la composición corporal (porcentaje de grasa, masa muscular, etc.) y el consumo de fármacos: “Con este estadiaje los pacientes no sólo bajan peso sino que mejoran su espectro de complicaciones asociadas a la obesidad”.

Por su parte, el vicepresidente de la Seedo ha reiterado la dificultad que supone que los fármacos disponibles contra la obesidad no estén financiados, lo que disuade a los pacientes: “La Administración debe considerar la obesidad como una enfermedad, como la diabetes o la HTA”.

#Comer en exceso causa #obesidad

Postado em

Estamos comiendo los alimentos equivocados además de estar comiendo en exceso.

Comer en exceso

A la vida sedentaria, a los alimentos procesados y al consumo de azúcar, hay que añadir el exceso de comida como causa de obesidad. A esta conclusión tan sorprendente ha llegado un estudio internacional que se publica en el último número de British Medical Journal y que ha cuantificado el contenido energético de comidas servidas en restaurantes de Brasil, China, Finlandia, Ghana e India. “Muchas personas pueden confundir el deseo de comer con el hambre”, advierte enigmáticamente Vivian Suen, de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo y coautora del artículo.

Se midió el contenido energético de una muestra representativa de 223 comidas populares de 111 restaurantes seleccionados al azar en las ciudades de Ribeirão Preto (Brasil), Beijing (China), Kuopio (Finlandia), Accra (Ghana) y Bangalore (India), y se comparó con datos de restaurantes de Boston (EE. UU.) extraídos de estudios anteriores de la Universidad de Tufts.

Los resultados mostraron que el 94% de los platos principales más populares servidos en restaurantes y el 72% de los que se compran en establecimientos de comida rápida contenían más de 600 kilocalorías (kcal), el punto de referencia del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido para ayudar a reducir la epidemia mundial de obesidad. También vieron una extraña correlación entre la cantidad de comida y el contenido de energía. Los ejemplos incluyen el arroz, frijoles, pollo, yuca, pan y ensalada tradicionales de Brasil (841 g y 1.656 kcal); el clásico fufu, cabra y sopa de Ghana (1.105 g y 1.151 kcal); y el popular biryani de cordero de la India (1.012 g y 1.463 kcal). Los lugares analizados suministraron entre el 70% y el 120% de la energía diaria requerida por una mujer sedentaria, aproximadamente 2.000 kcal, excepto en China, donde el contenido energético de las comidas más populares fue menor. “Los hallazgos -desvela Suen- refutan dos ideas ampliamente aceptadas: no solo estamos comiendo los alimentos equivocados sino también comiendo en exceso y, en términos de calorías, incluso una comida considerada saludable puede agregar más peso que una comida rápida”. Es decir, engullir diez ensaladas puede ser tan malo como una hamburguesa doble. “De las innumerables dietas (bajas en carbohidratos, altas en proteínas, bajas en grasas, etc.), nadie sabe realmente cuál es la más eficaz. Lo que importa a largo plazo es el contenido total de energía en términos de calorías”, insiste Suen. “Y el aumento de peso se asocia con el consumo excesivo de calorías”. Nadie lo diría…