Oftalmologiia

El ojo es un biomarcador precoz para el diagnóstico del alzhéimer, el párkinson o el glaucoma

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Comparten idénticos mecanismos patogénicos.

Comparten idénticos mecanismos patogénicos.

El ojo puede servir como biomarcador precoz para diagnosticar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson y el glaucoma, ya que comparten idénticos mecanismos patogénicos que causan alteraciones en la retina y la vía visual, según ha destacado el director del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo, José Manuel Ramírez, que acaba de ingresar en la Real Academia de Doctores de España (RADE).

De hecho, actualmente ya se han detectado varios cambios oculares que se han caracterizado a través de evaluaciones oftalmológicas en pacientes con trastornos del sistema nervioso central, tales como alzhéimer, ictus, esclerosis múltiple y párkinson.

En muchos de estos trastornos las manifestaciones oculares preceden a menudo a los síntomas cerebrales, por lo que las exploraciones oculares podrían ofrecer un “medio de diagnóstico precoz” para estas dolencias, ha explicado este experto.

En el caso del párkinson, tales deficiencias pueden manifestarse en disminución de la sensibilidad al contraste, alteración en la visión del color y respuestas anormales en las pruebas electrofisiológicas. De hecho, las retinas de los afectados presentan, entre otras, alteraciones de los fotorreceptores y de las células ganglionares de la retina.

Por otro lado, las primeras anomalías en el sistema visual de los pacientes de alzhéimer se observaron en la década de los 70, continuó Ramírez, e inicialmente se consideraron una disfunción a nivel cortical. Pero los estudios de los últimos 30 años han revelado que todas las partes del sistema visual podrían estar afectadas, incluyendo el nervio óptico y la retina.

“En esta patología se han observado cambios anatómicos a lo largo de toda la vía visual y sus correspondientes cambios funcionales, que se han analizado mediante procedimientos psicofísicos”, ha detallado este experto, que recuerda que cuando los pacientes tienen dañada la región dorsal tienen afectadas funciones como la discriminación angular y la percepción del movimiento. Mientras que si lo que está dañado es la región ventral, se produce un deterioro en la discriminación de caras, colores y formas”, añadió.

Por otra parte, investigaciones con resonancia magnética han demostrado una disminución en el volumen del nervio óptico estadísticamente significativa en enfermos de alzhéimer y que no tiene correlación con el volumen cerebral.

Como indicó Ramírez, existe consenso actualmente en que, probablemente, en el alzhéimer la corteza visual primaria se afecte después de alcanzar otras regiones corticales, excepto en una variante que se manifiesta con síntomas visuales tempranos, mientras que también se han documentado acumulación de placas, ovillos neurofibrilares o disminución del número de neuronas y de densidad de capilares.

Y gracias a la tomografía de coherencia óptica, una técnica de imagen que funciona de forma similar a la ecografía, pero que utiliza ondas de luz de baja coherencia en lugar de ondas de sonido, la capa de fibras nerviosas, las células ganglionares y las capas internas de la retina se consideran biomarcadores indirectos del sistema nervioso central, prosiguió Ramírez.

Las bacterias intestinales podrían un día ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento (Cell)

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La comunicación microbio-mitocondria puede ayudarnos a entender a un nivel más profundo las interacciones entre los microbios y sus huéspedes.

La comunicación microbio-mitocondria puede ayudarnos a entender a un nivel más profundo las interacciones entre los microbios y sus huéspedes.

Retrasar el proceso de envejecimiento podría ser posible un día con suplementos derivados de las bacterias intestinales. Científicos del Baylor College of Mediciney el University of Texas Health Science Center at Houston, Estados Unidos, han identificado genes y compuestos bacterianos que prolongan la vida y también ralentizan la progresión de tumores y la acumulación de beta-amiloide, un compuesto asociado con la enfermedad de Alzheimer, en el gusano de laboratorio ‘C. elegans’.

“La comunidad científica es cada vez más consciente de que las interacciones de nuestro cuerpo con los millones de microbios en nuestro cuerpo, el microbioma, pueden influir en muchas de nuestras funciones, como las actividades cognitivas y metabólicas y el envejecimiento”, afirma la autora Meng Wang, doctora en Genética Molecular y Humana en Baylor y el Huffington Center on Aging. “En este trabajo, investigamos si la composición genética del microbioma también podría ser importante para la longevidad”, relata.

Esta pregunta es difícil de explorar en mamíferos debido a los retos técnicos, por lo que los investigadores se centraron en el gusano de laboratorio ‘C. elegans’, un organismo transparente, simple que es tan largo como una cabeza de alfiler y comparte características esenciales con la biología humana. Durante su vida útil de entre dos a tres semanas, el gusano se alimenta de bacterias, se convierte en un adulto, se reproduce y envejece progresivamente, pierde fuerza y salud y muere.

Muchos laboratorios de investigación alrededor del mundo, incluyendo el laboratorio de Wang, trabajan con ‘C. elegans’ para aprender sobre los procesos biológicos básicos. “Creemos que C. elegans es un maravilloso sistema en el que estudiar la conexión entre los genes bacterianos y el envejecimiento, porque podemos afinar la genética de los microbios y probar muchos genes en el gusano en un tiempo relativamente corto”, subraya Wang.

Para estudiar el efecto de genes bacterianos individuales en la vida de ‘C. elegans’, Wang unió esfuerzos con el Dr. Christophe Herman, profesor asociado de Genética Molecular y Humana y Virología Molecular y Microbiología en Baylor, y otros colegas que son expertos en genética bacteriana. Emplearon una biblioteca de deleción génica completa de la bacteria ‘E. coli’; una colección de ‘E. coli’ en la que cada uno carece de uno de cerca de 4.000 genes.

“Alimentamos a ‘C. elegans’ con cada bacteria mutante individual y luego analizamos la vida de los gusanos –describe Wang–. De los cerca de 4.000 genes bacterianos que probamos, 29, cuando se suprimieron, aumentaron la vida útil de los gusanos, 12 de estos mutantes bacterianos también protegieron a los gusanos del crecimiento tumoral y la acumulación de beta-amiloide, una característica de la enfermedad de Alzheimer en humanos”.

Otros experimentos mostraron que algunos de los mutantes bacterianos aumentaron la longevidad actuando sobre algunos de los procesos conocidos del gusano vinculados con el envejecimiento. Otros mutantes estimularon la longevidad por sobreproducción del ácido polisacárido colánico. Cuando los científicos proporcionaron ácido colánico purificado a ‘C. elegans’, los gusanos también vivieron más tiempo. El ácido colánico mostró efectos similares en la mosca de la fruta de laboratorio y en células de mamífero cultivadas en el laboratorio.

Los investigadores proponen en un artículo sobre su trabajo que se publica en la revista “Cell” que, sobre la base de estos resultados, podría ser posible en el futuro diseñar preparaciones de bacterias o sus compuestos que podrían ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento. Curiosamente, los científicos descubrieron que el ácido colánico regula la dinámica de fusión-fisión de las mitocondrias, las estructuras que proporcionan la energía para las funciones celulares.

“Estos hallazgos también son interesantes y tienen implicaciones desde el punto de vista biológico en la forma en que entendemos la comunicación entre el huésped y los microbios –detalla Wang–. Las mitocondrias parecen haber evolucionado a partir de bacterias que hace millones de años entraron en células primitivas”.

Y concluye: “Nuestro hallazgo sugiere que los productos de las bacterias hoy en día todavía pueden meterse en la comunicación entre las mitocondrias en nuestras células. Creemos que este tipo de comunicación es muy importante y aquí hemos proporcionado la primera evidencia de ello. Comprender plenamente la comunicación microbio-mitocondria puede ayudarnos a entender a un nivel más profundo las interacciones entre los microbios y sus huéspedes”.

Assistir à televisão tem pior efeito para saúde que realizar outras atividades sentado

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Laird Harrison

DENVER — Os efeitos para a saúde de se assistir à televisão são piores que os efeitos de outras atividades sedentárias, sugere uma nova análise.

“Nós estamos começando a pensar que a TV é algo sem igual”, disse Mark Pereira, da University of Minnesota, em Minneapolis.

Nos últimos anos, mais e mais estudos têm mostrado que pessoas que passam muito tempo sentadas têm um risco aumentado de adoecimento, mesmo se realizam exercícios regulares, disse ele ao Medscape. Mas muitos desses estudos avaliaram todos os tipos de atividades feitas sentado juntas.

Para avaliar se alguma atividade sedentária era mais danosa que as outras, Pereira e colaboradores analisaram dados do estudo de longo prazo Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA) (NCT00005130).

Os pesquisadores do CARDIA acompanharam 5115 homens e mulheres, negros e brancos, com idades entre 18 e 30 anos, em 1985 e 1986. Todos viviam em Birmingham (Alabama), Chicago, Minneapolis ou Oakland (Califórnia).

Estudo CARDIA

Os participantes foram selecionados de forma a haver números aproximadamente iguais nos subgrupos de raça, sexo, educação e idade.

Circunferência abdominal, pressão arterial, e níveis de glicemia de jejum, insulina, triglicerídeos e colesterol tipo lipoproteína de alta densidade (HDL), foram usados para calcular uma pontuação de risco cardiometabólico para cada participante, o que serve como indicação de risco para acidente vascular encefálico (AVE), doença cardíaca e diabetes.

No seguimento de 2010, 3211 participantes do CARDIA relataram o tempo que passavam por dia em seis atividades específicas: assistindo à televisão; utilizando o computador para atividades não relacionadas ao trabalho ou jogando vídeo games; realizando trabalho de escritório fora do computador; ouvindo música, lendo ou realizando trabalho artístico ou artesanal; e sentado em um carro, ônibus, trem ou outro modo de transporte.

As pessoas que passaram mais tempo envolvidas com essas atividades tiveram uma probabilidade significativamente maior, quando comparadas às pessoas que passaram menos tempo, de serem mais jovens (49,8 versus 50,3 anos), negras, desempregadas e sem cobertura de plano de saúde. Elas também tinham médias de índice de massa corporal (IMC), circunferência abdominal, pressão arterial, nível de glicemia de jejum e nível de insulina significativamente maiores, e um nível de colesterol HDL significativamente menor. Também de forma significativa, elas fumavam mais e se exercitavam menos.

As pessoas que passaram mais tempo envolvidas nessas atividades também tiveram maior probabilidade de serem mulheres, de beberem menos e de terem maiores níveis de triglicerídeos, embora nenhuma dessas diferenças tenha sido estatisticamente significativa.

As pontuações médias de risco cardiometabólico foram menores em participantes que passaram menos de cinco horas por dia em atividades sedentárias do que naqueles que passaram de cinco a 7,4 horas, e naqueles que passaram 7,5 horas (-0,22 versus 0,00 versus 0,12).

Essa associação entre comportamento sedentário em geral e risco cardiometabólico está de acordo com o padrão observado em outros estudos: maiores riscos com mais tempo sentado.

O aumento do risco cardiometabólico foi muito maior com o ato de assistir à televisão do que com as outras cinco atividades. Isso foi verdade com as atividades sedentárias sendo analisadas isoladamente (um modelo de variável única) ou ajustadas para levar as outras atividades em conta (um modelo de partição).

No modelo de variável única, as associações entre risco cardiometabólico e televisão, computador, leitura e telefone foram significativas (P < 0,05 para todas). No modelo de partição, a única associação significativa foi entre risco cardiometabólico e televisão (P < 0,001).

Tabela. Alteração na pontuação de risco cardiometabólico com aumento de duas horas de atividade diária

Atividade Sedentária Modelo de variável única Modelo de partição
Assistir à televisão 0,09 0,08
Trabalhar no computador 0,03 0,01
Trabalhar com papeladas 0,03 0,01
Ler 0,03 0,02
Usar o telefone 0,04 0,01
Usar meios de transporte 0,01 –0,01

Quando Pereira e colaboradores utilizaram um modelo isotemporal – no qual uma atividade foi trocada por outra – eles calcularam que, quando os participantes jogavam jogos de computador em vez de assistirem à TV o risco cardiometabólico reduzia em 0,07 pontos (P < 0,05).

Se o tempo de TV fosse substituído por leitura, trabalho com papeladas ou uso de telefone, as pontuações também diminuíam em 0,07. E se o tempo de TV fosse substituído por uma longa viagem de carro, a pontuação caía em 0,09 (P < 0,05 para todos).

Quando outras atividades, que não a televisão, eram substituídas umas pelas outras, não houve mudança significativa no risco cardiometabólico.

Não está claro por que assistir à TV causa mais riscos para a saúde que outras atividades sedentárias, disse Pereira, mas ele tem algumas teorias.

Uma possibilidade é a de que as pessoas permanecem sem movimentos por longos períodos de tempo em frente à televisão. Elas podem se mover mais quando estão usando o telefone ou jogando no computador, e podem mudar mais de posição quando estão lendo ou trabalhando com papeladas. E podem parar e sair de seus carros com mais frequência do que levantam do sofá quando assistem à TV.

“Você também pode pensar quanto a comer enquanto assiste à TV”, explicou. As pessoas podem se envolver com um jogo de basquete ou um filme, e perder a noção do quanto comeram de batatinhas.”

“Ou pense nos tipos de anúncios que promovem atividades sedentárias e a dieta ocidental”, acrescentou Pereira. E os personagens em dramas da TV podem fazer com que fumar e beber pareçam interessantes.

Talvez as mensagens de saúde pública devessem recomendar uma pausa na televisão, disse ele. Aqueles que assistem à TV podem ser encorajados a usar os mesmos dispositivos e aplicativos de smartphone que as pessoas que realizam trabalhos de escritório utilizam para lembrá-las de se levantar e de se mover a cada meia hora, ou no mínimo mudar de posição.

Estudos prévios já haviam indicado que a TV é pior que outros tipos de atividades realizadas sentado, disse a moderadora da sessão Alpa Patel, da American Cancer Society.

“Isso destaca a necessidade de entendermos o que é diferente na TV – se é simplesmente uma questão de medida, ou se existe algo fundamentalmente diferente sobre o comportamento”, disse ela ao Medscape.

Embora seja claro que permanecer sentado é um problema independente do exercício, não está claro se o maior problema é o tempo total por dia gasto sentado ou o tempo total gasto sentado de uma só vez, sem levantar, explicou ela.

O estudo foi financiado pelos National Institutes of Health. Mark Pereira e Alpa Patel declararam não possuir conflitos de interesses relevantes.

Encontro Anual de 2017 do American College of Sports Medicine (ACSM): Resumo 1912/5. Apresentado em 1º de junho de 2017.

La detección de señales sociales puede haber afectado a la forma en que vemos los colores (Proc R Soc B Biol Sci)

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La alimentación, en el centro de una hipótesis.

La alimentación, en el centro de una hipótesis.

La disposición de los fotorreceptores en nuestros ojos nos permite detectar variaciones de color socialmente significativas mejor que otros tipos de visión de color, según ha descubierto un equipo de investigadores. Específicamente, nuestra visión del color es superior al detectar la “señalización social”, como el rubor u otros cambios de color faciales, incluso en comparación con el tipo de visión de color que diseñamos para las cámaras digitales y otros dispositivos fotográficos.

“Nuestra visión del color es muy extraña -subraya uno de los coautores del estudio, James Higham, profesor asistente en el Departamento de Antropología de la New York University, Estados unidos. Nuestro receptor verde y nuestro receptor rojo detectan colores muy similares. Uno pensaría que el tipo ideal de visión de color sería diferente al nuestro y cuando diseñamos la detección de color, como para las cámaras digitales, construimos un tipo diferente de visión de color. Sin embargo, ahora hemos demostrado que cuando se trata de detectar cambios en el color vinculados a las señales sociales, los seres humanos superan el tipo de visión de color que hemos diseñado para nuestras tecnologías”.

El estudio, que se detalla en un artículo que se publica en la revista “Proceedings of the Royal Society Biological Sciences”, se centra en la visión tricromática, es decir, cómo procesamos los colores que vemos, basándonos en comparaciones entre cómo son rojos, verdes y azules. Una cosa particularmente interesante acerca de cómo nuestro sistema visual está estructurado es cómo difiere significativamente del de las cámaras.

En particular, los fotorreceptores verdes y rojos que usamos para la visión del color se colocan muy juntos; por el contrario, los componentes equivalentes en las cámaras están situados de manera amplia e, incluso, con espaciamiento entre ellos. Dado que las cámaras están diseñadas para capturar de forma óptima el color, muchos han llegado a la conclusión de que su capacidad para detectar una serie de colores debe ser superior a la de los seres humanos y otros primates y se preguntan por qué nuestra visión es de la forma que es.

Una idea que ha sido bien estudiada está relacionada con la alimentación. Se plantea la hipótesis de que la visión del color primate nos permite detectar entre tonos sutiles de verde y rojo, que es útil, por ejemplo, para detectar la fruta que está madurando entre las hojas verdes en un árbol. Una hipótesis alternativa se relaciona con el hecho de que tanto los seres humanos como los primates deben ser capaces de detectar cambios sutiles en el color facial en las interacciones sociales.

Por ejemplo, algunas especies de monos emiten señales rojas en sus caras y en genitales que cambian de color durante el apareamiento y en las interacciones sociales. Del mismo modo, los seres humanos exhiben cambios de color facial como sonrojarse, que son señales socialmente informativas.

En su estudio, los investigadores pusieron a 60 personas a ver una serie de fotografías digitales de macacos rhesus hembra. Se sabe que el color facial de estos primates cambia con su estado reproductivo, con las caras femeninas cada vez más rojas cuando están listas para aparearse. Este proceso, capturado en la serie de fotografías, es un buen modelo para probar la capacidad no sólo de detectar los colores, sino también de identificar aquellos vinculados a las señales sociales, aunque a través de dos especies.

En diferentes conjuntos de fotografías, los científicos desarrollaron un software que replicaba cómo los colores se ven bajo diferentes tipos de visión de color, incluyendo distintos tipos de daltonismo, y el tipo de visión tricromática vista en muchos sistemas artificiales, incluso espaciando los fotorreceptores verdes y rojos.

Algunos de los sujetos del estudio vieron fotos de la transformación de las caras de los monos como los vería un ser humano o primate mientras que otros veían imágenes como lo haría una persona daltónica o una cámara. Durante este periodo, los participantes del estudio tuvieron que discriminar entre los diferentes colores expuestos por los monos en las fotos.

En general, los sujetos que veían las imágenes usando el sistema visual humano/primate identificaron con mayor precisión y más rápidamente cambios en el color de la cara de los monos. “Los seres humanos y muchos otros primates tienen un tipo inusual de visión en color y nadie está seguro de por qué –explica el primer autor Chihiro Hiramatsu, de la Universidad de Kyushu, en Japón–. Aquí ofrecemos una de las primeras pruebas experimentales de la idea de que nuestra visión inusual podría estar relacionada con la detección de señales sociales en la cara de los demás”.

“Pero, quizás lo más importante es que estos resultados apoyan una idea raramente probada de que la señalización social en sí misma, como la necesidad de detectar cambios en el color de la cara y el enrojecimiento facial, podría haber tenido un papel en la evolución o el mantenimiento del tipo inusual de visión de color mostrado en los primates, especialmente aquellos con manchas visibles en la piel desnuda, incluyendo humanos, macacos y muchos otros”, concluye la coautora Amanda Melin, de la University of Calgary, en Canadá.

2 billion people are living with obesity-related health problems

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In 2015, 4 million deaths were attributed to excess body weight.

Findings from a major new global research project show that 2 billion children and adults are suffering from health problems related to being overweight or obese, and an increasing percentage of people are dying from these health conditions. The study includes data from 195 countries and territories, from 1980 through 2015.

Of the 4 million deaths attributed to excess body weight in 2015, nearly 40 per cent occurred among people whose body mass index (BMI) fell below the threshold for obesity.

The authors say the findings represent “a growing and disturbing global public health crisis”.
“Excess body weight is one of the most challenging public health problems of our time, affecting nearly one in every three people,” said lead author, Dr. Ashkan Afshin, assistant professor at the US Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME). “Over the past decade, numerous interventions have been evaluated, but very little evidence exists about their long-term effectiveness.”

Yesterday, a new agreement was announced between the IHME and the UN’s Food and Agriculture Organization to exchange data, knowledge, and expertise to help understand what is driving the global epidemic of disease related to high body weight.

The findings are published in the New England Journal of Medicine . 

Exposição a iluminação por LED associada a risco acrescido de degeneração Macular Associada à Idade e a cancro

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De há alguns anos a esta parte, quase sem que dessemos conta, os díodos emissores de luz (LED) Invadiram-nos os lares, com promessas várias. De que são mais económicos, amigos do ambiente, mais baratos e que apresentam vantagem quando comparados com o padrão anterior de iluminação, essencialmente representado pelas lâmpadas incandescentes convencionais. Hoje tudo mudou. Expomo-nos aos LED quando assistimos TV, quando utilizamos computadores e telemóveis e por via da iluminação doméstica e pública, maioritariamente fornecida via emissor LED. Agora, vêm-nos dizer que, afinal, o LED branco é potencialmente prejudicial para a saúde humana devido à componente azul muito pronunciada no seu espetro. E que o excesso de iluminação que existe é também perturbador dos ecossistemas, da fauna da flora. Em suma, que a exposição quase permanente a que estamos sujeitos, pode ser nociva para saúde, estando associada, entre outros males, à degeneração Macular Associada à Idade pelo que devemos adotar medidas de minimização de risco, como o uso de lentes especiais. Mais: que vários estudos têm evidenciado uma associação entre a exposição noturna à luz com comprimentos de onda curta (azul) e um aumento de probabilidade de desenvolvimento de diabetes, obesidade e mesmo alguns tipos de cancro (mama e próstata). Estudos epidemiológicos e em animais atestam mesmo que que a luz branca é cancerígena. Está provado em animais, não está ainda em seres humanos, ainda que os estudos em curso apontem numa mesma direção: de que há um maior número de casos de cancro em situações em que há exposição à luz branca. Aproveitando a presença em Portugal de Coralie Barrau, investigadora em Óptica e Fotónica da Essilor International, no Congresso Português de Oftalmologia, que decorreu de 8 a 10 de Dezembro, em Coimbra, decidimos “tirar a limpo” algumas dúvidas sobre a dimensão do problema e como escapar aos riscos associados à exposição prolongada.

Do que estamos a falar quando nos referimos a Luz Azul?

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Coralie Barrau, investigadora em Óptica e Fotónica (Foto de João Ferrão/Esfera das Ideias)

Coralie Barrau (CB) – Os comprimentos de onda entre 380 e 500 nanómetros (nm) são a luz visível de alta energia (luz AEV), comumente conhecida como luz azul.
A luz azul está em toda parte: ao ar livre e dentro de casa, mas em grande proporção ao ar livre.
Com uma intensidade 50 vezes superior à das fontes artificiais, a luz solar é, de longe, a mais poderosa e a mais perigosa. A luz solar contém 25 a 30 % da luz AEV, por entre os 40 % de radiação visível (ISO / IEC 10526: 1999 (CIE S 005 / E: 1998) que são o iluminante padrão CIE para a colorimetria).
Contudo, novas fontes de luz artificial contribuíram para modificar os nossos perfis de exposição à luz, agora com mais fontes disponíveis, uma exposição mais longa e recorrente, e com maior intensidade do que a luz incandescente convencional, com períodos de utilização mais curtos.
Estes novos perfis de exposição afectam pessoas de todas as idades, e em particular os mais jovens.
Actualmente, a iluminação baseada em díodos emissores de luz (LEDs) domina a iluminação doméstica, as lâmpadas incandescentes foram progressivamente eliminadas; a indústria europeia de iluminação estima que em 2020, mais de 70% das fontes de luz será baseada nesta nova luz.
Os actuais LED brancos frios incluem até 35% de luz azul na faixa visível, contra menos de 5% para as lâmpadas incandescentes (Behar-Cohen e al. 2011). Os LED brancos quentes contêm menos de 10 % da luz azul, mas são geralmente menos eficazes, brilhantes e mais caros, sendo portanto, menos utilizados.
Graças à capacidade e ao largo espectro, os LED são amplamente utilizados em todos os nossos dispositivos digitais, como os smartphones, os tablets e os computadores…. A intensidade dos LED pode ser de até 1000 vezes mais elevada do que a das lâmpadas incandescentes convencionais (Behar-Cohen e al. 2011).
Se considerarmos ainda que o efeito tóxico crónico de uma fonte de luz depende fortemente da duração e recorrência da exposição, não se pode excluir totalmente o perigo a longo prazo do uso dos LED (Renard e Leid 2016).
Nas recomendações de 2013 sobre os limites de exposição, o ICNIRP (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection) não faz uma avaliação a longo prazo e os efeitos crónicos da exposição à luz azul, mas apenas os riscos agudos para a saúde. Os limites são assim muito elevados, uma vez associados a mecanismos de toxicidade mecânica ou térmica e não fotoquímica. Os conhecimentos actuais não permitem determinar se aquele valor limite pode igualmente prevenir os efeitos para a saúde a longo prazo (Shang e al. 2014.
Ao estudar as lesões fotoquímicas induzidas por LED comerciais azuis e brancas frias em níveis de exposição moderada (750 lux), Shang, Sliney e al. aconselham precaução.
As normas de segurança em fotobiologia, para produtos de iluminação, devem acompanhar a rápida evolução dos nossos padrões de exposição à luz, e continuar a defender o desenvolvimento da avaliação de risco para a saúde e a realização de estudos experimentais aprofundados sobre os sistemas baseados em LED. As normas de protecção contra a luz azul estão atrasadas em relação às normas de protecção contra os raios UV, uma vez que não há actualmente nenhum padrão de toxicidade cumulativa.
É de notar que diversas iniciativas foram tomadas, a começar por um grupo de peritos franceses ANSES (Agência Nacional de Segurança Sanitária dos Alimentos, Ambiente e Trabalho), em 2008. Desde 2010, foi criado um grupo de nove países criaram o o IEA 4E SSL, um grupo de especialistas Internacionais, cuja missão é proporcionar aos governos ferramentas de caracterização fiáveis sobre o desempenho da iluminação LED. Uma parte é inteiramente dedicada à segurança fotobiológica.
Ao mesmo tempo, o IEA alerta, em algumas publicações, para o perigo potencial para a retina, do uso prolongado de LED brancos frios, detectados em limiares inferiores aos recomendados pela ICNIRP (Problemas de saúde potenciais de SSL, 2014).

Quais as vantagens para a saúde humana da Luz Azul?

CB – A porção de energia menos energética de luz azul entre 460 e 500 nm, comumente chamada de luz azul-turquesa é necessária durante o dia para a sincronização do nosso relógio biológico (ciclo vigília-sono, humor, memória, regulação hormonal…).
Essa luz azul-turquesa é absorvida pelas células ganglionares melanopsina, que respondem por apenas entre 1 e 3 por cento das células ganglionares da retina. Quando estas células são foto-activadas enviam sinais para as zonas não visuais do cérebro.
Uma ausência ou défice de luz azul-turquesa durante o dia pode levar à dessincronização progressiva do relógio biológico, o que pode resultar em fadiga, distúrbios do sono, crescente dificuldade de concentração, problemas de vigília diurna, problemas de memória…
Tal como a Luz UV, também a Luz Azul pode causar lesões a tecidos biológicos e afetar a acuidade visual? Quais as diferenças em termos de “mecanismo e alvo de lesão” entre a luz UV e a luz Azul?

CB – A radiação UV constitui um factor de risco credível para patologias oculares do segmento anterior do olho, como a catarata, Os UV são nocivos para a córnea e para o cristalino.
A luz azul identifica-se como um factor de aceleração da Degeneração Macular relacionada com a Idade (DMRI) . Ela é nociva pelo seu efeito cumulativo para a retina extrema, ou seja, a combinação entre as extremidades dos fotorreceptores visuais e o epitélio pigmentar retiniano.
Nos dois casos, os mecanismos da fototoxicidade acumulada são dirigidos pelo stress oxidativo. Os novos resultados obtidos sobre o nosso parceiro de investigação, o Institut de la Vision, mostram que o fotoenvelhecimento da retina externa é dirigido pela produção de stress oxidativo, pela diminuição ou inativação dos antioxidantes e por uma disfunção mitocondrial, com um espectro de ação tóxica maximal no domínio azul-violeta entre 415 e 455 nm. Estes resultados confirmam e completam a nossa publicação de 2013 sobre a morte celular (Arnault, Barrau e al., 2013). Eles revelam ainda que a luz azul tem um papel maior na indução e na manutenção do stress oxidativo.

A verdade é que nos lares modernos e também no espaço social abundam emissores de luz azul com potencial nefasto para a saúde: televisores, telemóveis, sistemas de iluminação… Qual o risco real de exposição a estes dispositivos?

CB – O principal risco está relacionado com a luz do dia. É a mais poderosa e a mais perigosa, bem à frente das dos ecrãs.
Mas não podemos negar que as novas fontes de iluminação artificial alterem significativamente os nossos perfis de exposição à luz.

Fomos educados a “escolher”, por exemplo, díodos emissores de luz (LED) e lâmpadas de xênon por serem mais económicas e menos poluentes… Como se conjugam estes dois valores?

CB – Preferindo LED brancos quentes, com temperaturas de cor baixas, com cerca de 2700 K, que emitem luz muito menos azul do que os LED brancos frios com alta temperatura de cor,> = 5000 K;m evitar a exposição prolongada diante dos ecrãs; proteger os olhos com lentes de filtro apropriado, ou óculos de sol de alto desempenho ao ar livre nos períodos de verão, ensolarados ou com brilhos, ou óculos transparentes com lentes em matéria que tem incluída a proteção dos azuis eficaz – que permite uma proteção completa tanto ao ar livre como no interior. Uma filtragem de 20 % da luz azul-violeta é um bom compromisso para ter proteção permanente e prolongada.
Para preservar o capital visual, os óculos não são apenas compensadores das anomalias visuais mas são fundamentais para atuarem na proteção e prevenção.
Como explica a falta de informação sobre a luz azul e também sobre riscos associados à exposição prolongada ou a menor distância dos emissores?

CB – Estes riscos e danos são mais difíceis de medir do que os danos agudos ligados a uma exposição à luz intensa e rapidamente nociva. O longo prazo é mais difícil de compreender. No entanto, há cada vez mais estudos epidemiológicos que estabelecem uma ligação entre a exposição cumulativa à luz azul e o envelhecimento acelerado da retina ou mesmo a Degeneração Macular Ligada à Idade (DMLI) (Cruickshanks e al. 2001; Taylor e al. 1992; Young 1992; Mitchell, Smith, and Wang 1998; Fletcher e al. 2008; Butt e al. 2011). Por exemplo, o estudo EUREYE encontrou associações significativas entre a exposição à luz azul e a DMLI neovascular em indivíduos com baixos níveis de antioxidantes (Fletcher e al. 2008). Outro estudo realizado a 838 barqueiros da Baía de Chesapeake mostra que os pacientes com DMLI avançada tinham tido uma exposição à luz azul significativamente superior nos últimos anos (Taylor e al., 1992), mas a uma taxa de UV equivalente. Os autores do Beaver Dam Eye estabelecem uma correlação entre a luz solar e as fases precoces de DMLI. Associaram o tempo passado ao ar livre durante a adolescência (13-19 anos) e durante a década dos 30-39 anos, ao risco significativamente superior de degenerações maculares precoces. Uma recente meta-análise de 14 estudos epidemiológicos confirmou que os indivíduos expostos a mais sol apresentam um risco de desenvolver DMLI significativamente superior (12 de 14 estudos, 6 com riscos significativos, (Sui e al. 2013). Por outro lado, estudos sobre a densidade do pigmento macular e sobre o risco de progressão da DMLI após cirurgia de catarata sustentam a hipótese de que a exposição à luz azul desempenha um papel na patogénese da DMRI. Dados epidemiológicos indicam que a progressão de DMLI é cerca de 2.7 vezes mais provável após a cirurgia da catarata (Pollack e ai, 1996; Klein e al., 1998). Este risco elevado é atribuído ao forte aumento da luz azul recebida pela retina do pseudofáquico implantada com uma lente intraocular branco ou clara (que filtra apenas os UV, mas não filtra a luz azul). Após a operação, o pseudofáquico recebe um nível de fotões AEV (380-500 nm) nunca antes alcançado: mais de 2 vezes o valor recebido pela retina de uma criança de 1 ano ou por exemplo, no caso de uma pessoa de 70 anos operada, mais de 4.5 vezes o valor recebido pela retina antes da operação. O estudo Beaver Dam Eye (2004) realizado em 3700 pacientes, com idades entre 43-86 anos e seguidos por 5 anos, e em 2800 pacientes acompanhados por 10 anos, concluiu que a cirurgia de catarata foi significativamente associada com a incidência de DMLI tardia (Klein e al., 2002). As conclusões conjuntas dos estudos Beaver Dam Eye e Blue Mountain Eye Study sobre 6000 pacientes acompanhados por 5 anos sugerem que o risco de DMRI tardia foi 5.7 vezes maior para os olhos pseudofáquicos que para os olhos fáquicos. Um estudo científico recente mostra a proteção da retina fornecida por um IOL amarelo (que filtra o azul) (N = 52) em comparação com um IOL branco (N = 79), depois de 2 anos de follow-up após a cirurgia de catarata (Nagai e al. 2015). A medição das mudanças de autofluorescência no fundo de olho não revela nenhum aumento de anomalias no grupo com IOL amarela. No entanto as anomalias de autofluorescência aumentaram significativamente de mais de 15% na população com IOL branco (p = 0,0016). Novas drusas, uma atrofia geográfica ou uma neovascularização da coroideia foram observadas principalmente no grupo com IOL branco. Os autores concluíram que há uma incidência de DMRI significativamente maior no grupo com IOL branco (p = 0,042).
Além disso, há muitos estudos de fotobiologia in vitro e in vivo que afirmam que a luz azul é prejudicial para a retina externa.
É possível compatibilizar os benefícios económicos e riscos para a saúde associados à exposição à Luz Azul?

CB – A luz azul que é benéfica durante o dia é diferente da luz que é prejudicial. A luz azul-violeta com comprimentos de onda abaixo de 455 nm é cumulativamente nociva para a retina externa. E a luz azul-turquesa acima de 460 nm é necessária durante o dia para uma sincronização adequada do nosso relógio biológico. No entanto, esta mesma luz azul-turquesa é prejudicial à noite em frente a monitores, em parte porque remove a produção de melatonina, a hormona que diz ao cérebro para dormir. Durante o dia, para uma lente clara utilizada permanentemente, apenas a filtragem da luz azul-violeta deve ser oferecida e a luz azul-turquesa deve ser transmitida.

Existem lentes com filtro de luz azul? Em que situações são recomendadas?

CB – Tudo depende dos filtros e da sua conceção. Na Essilor, consideramos que a proteção não deve ser feita em detrimento de uma boa visão. Nós definimos o melhor compromisso entre a filtragem do azul-violeta, portanto, o nível de proteção e a perceção visual.
Com a nossa nova lente EYE PROTECT SYSTEM™ que entrou recentemente para o mercado, oferecemos pela primeira vez uma proteção significativa da retina no longo prazo, contra os raios UV e a luz azul-violeta, sem compromisso estético. Não há mais reflexo azul-violeta ou coloração amarela residual. Assim, a lente está adaptada para todos e não degrada a qualidade da visão. Trata-se de uma nova geração de óculos porque a tecnologia de filtragem da luz azul-violeta está integrada no material. A compatibilidade com todos os materiais e tratamentos está garantida. O novo material EYE PROTECT SYSTEM™ rompe o compromisso entre a proteção e estética, utilizando absorventes específicos. O EYE PROTECT SYSTEM™ não interfere nem com as funções visuais, nem com as funções não visuais.

Quais os principais grupos-alvo destas lentes?

Todos os portadores com ou sem necessidade de correção ótica pois estamos a falar de proteção a longo prazo. No entanto, tal como a ANSES e o IEA 4E SSL Annex fizeram, podemos definir um grupo especialmente em risco:
• As crianças, porque as suas lentes são 1.2 vezes mais transparentes do que as de um adulto de 50 anos e porque os mecanismos de defesa não estão maduros.
• As pessoas mais velhas porque as suas defesas estão reduzidas.
• As pessoas operadas às cataratas com um implante intraocular claro (ou seja, que não filtra os UV), pois as suas lentes são muito transparentes.
• As pessoas fotossensíveis ou que sofrem de fotofobia.
• Os técnicos de iluminação e cirurgiões, sujeitos a altos níveis de luz durante tempo repetido…

New clinical guideline on nut allergy

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The guidance from the British Society for Allergy and Clinical Immunology address the diagnosis and management of nut allergy in adults and children.

The British Society for Allergy and Clinical Immunology Standards of Care Committee have developed the first ever guideline for the investigation and management of suspected nut allergy in children and adults. The guidance was developed following an extensive literature review, expert consensus and wide healthcare professional and public consultation.

It includes diagnostic algorithms and a detailed discussion of the use of diagnostic tests to help accurately confirm nut allergy. Clinical diagnosis of primary nut allergy, it states, can be made by the combination of a typical clinical presentation and evidence of nut-specific IgE shown by a positive skin prick test (SPT) or specific IgE (sIgE) test. It adds that while a positive SPT or sIgE response indicates the probable presence of clinical allergy, it is not a measure of clinical severity. SPT ≥8 mm or sIgE ≥15KU/L to peanut is highly predictive of clinical allergy. Cut-off values are not available for tree nuts. Diagnostic food challenges are usually not necessary.

The guidance also discusses management plans as well as detailed advice on counselling patients with nut allergy, early-life prevention, testing of siblings and the role of immunotherapy.

The guidance is published in Clinical & Experimental Allergy .