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#Un #desayuno equilibrado debe aportar el 20% de los #nutrientes diarios recomendados

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La propuesta de un desayuno adecuado debe aportar entre 300-500 kcal para sujetos sanos (15-25% de la energía total diaria en una dieta de 2.000 kcal.), según un documento internacional presentado por la FEN en el Día Nacional del Desayuno.

Propuesta de desayuno en el informe ‘Conclusiones de la Iniciativa Internacional de Investigación sobre el Desayuno. Recomendaciones nutricionales para un desayuno adecuado’, en el que ha participado la FEN.

 

Un desayuno adecuado debe aportar entre 300-500 kcal para sujetos sanos (entre el 15 y el 25% de la energía total diaria basada en una dieta de 2.000 kcal.). Este es una de los consejos del segundo informe realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), con el título Conclusiones de la Iniciativa Internacional de Investigación sobre el Desayuno. Recomendaciones nutricionales para un desayuno adecuado, que se ha presentado a propósito del Día Nacional del Desayuno (DND), una iniciativa de la FEN con la participación de la Real Academia de Gastronomía (RAG).

El documento cuenta con los principales mensajes de la Iniciativa Internacional de Investigación sobre el Desayuno –International Breakfast Research Initiative (IBRI)-, en la que la  FEN  ha aportado los datos  de España, un apartado sobre la variedad  de alimentos  y raciones para esta ingesta, además de ideas de menús completos para un mes.

 

Según ha explicado Gregorio Varela Moreiras, presidente de la FEN y catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo, el desayuno “debe ser variado, cubriendo con ello, de media, el 20% de la recomendación diaria para los nutrientes, aplicando mayores o menores porcentajes, en función de los valores medios nacionales obtenidos y su adecuación a las recomendaciones”.

Además, el desarrollo de recomendaciones específicas para cada nutriente puede ayudar a desarrollar estrategias de salud públicaen nutrición y lograr mejorar la composición de alimentos en la primera comida de la mañana a la vez que puede ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables.

Consejos sobre alimentos y raciones en el desayuno

El informe también consta de un apartado sobre variedad de alimentos y raciones, en la que se recomienda que para llegar a las recomendaciones de la iniciativa, un desayuno debe ser variado y preferiblemente debe incluir 4  grupos de  alimentos,  donde  los  lácteos, la fruta y los cereales deben ser los tres grupos prioritarios.

Pero  también se ofrecen opciones a elegir para aquellas personas que por causa de una patología y/o hábitos culturales no consuman ciertos grupos de alimentos, puedan realizar una alimentación adecuada que permita alcanzarlas recomendaciones de nutrientes.

Análisis en 6 países

La Iniciativa presentada tiene como objetivo proporcionar un análisis sobre la ingesta del desayuno en seis países (EE. UU., Canadá, Reino Unido, Dinamarca, Francia y España), además de ofrecer unos principios para desarrollar las recomendaciones de nutrientes tanto para población infantil y adolescente, como para adultos y mayores. Las conclusiones han sido publicadas en un número especial de la Revista Nutrients. En dicho suplemento, cada país participante ha desarrollado una publicación científica basada en sus propios resultados de datos de sus encuestas nacionales.

#La #ingesta calórica excesiva podría elevar el #riesgo de cáncer de mama

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Un estudio del grupo Geicam, co-liderado por investigadores del Ciberesp, y publicado en ‘Scientific Reports’, revela que una ingesta calórica excesiva podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, mientras que la restricción calórica podría ejercer un efecto preventivo.

Lesiones de cáncer de mama.

Las mujeres españolas con una ingesta calórica por encima de sus requerimientos energéticos individuales presentan un mayor riesgo de padecer un cáncer de mama, mientras que una restricción calórica parece prevenir el riesgo de desarrollar este tumor. Así lo ha puesto de manifiesto un estudio epidemiológico llevado a cabo por investigadores del Instituto de Salud Carlos III pertenecientes al Ciberesp y el grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, y financiado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Estos resultados se publican en la revista Scientific Reports del grupo Nature.

El cáncer de mama, con 32.825 casos nuevos en 2018, es el tumor más frecuente en mujeres españolas. Constituye el 29% de los casos de cáncer en mujeres. Existe clara evidencia de que la obesidad y la ganancia de peso son importantes factores de riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas.

Sin embargo, la evidencia respecto a la restricción calórica es menos concluyente. Estudios experimentales han mostrado que la limitación de la ganancia de peso por restricción calórica ejerce un efecto preventivo sobre el cáncer de la glándula mamaria.

Asociación entre cáncer de mama e ingesta de calorías

El objetivo de esta investigación, que ha contado con la participación de investigadores de 23 hospitales de 9 Comunidades Autónomas, fue evaluar la asociación entre el riesgo de cáncer de mama y el consumo deficitario o excesivo de calorías en función del índice de masa corporal, la actividad física y la tasa metabólica basal de cada mujer participante. Para ello, se reclutaron 973 mujeres recién diagnosticadas de cáncer de mama (casos) y 973 mujeres sanas (controles) de entre 18 y 70 años.

 

Cada caso se emparejó con un control de edad similar, de la misma ciudad y sin ningún vínculo familiar. Las participantes respondieron un cuestionario de frecuencia alimentaria, a partir del cual se estimó la ingesta media diaria de energía (Kcals/día) durante los 5 años previos a la entrevista, y un cuestionario epidemiológico con información sobre estilos de vida y otra información relevante para el estudio.

Los resultados mostraron que las mujeres con un consumo calórico por debajo de lo esperado, de acuerdo a sus necesidades energéticas individuales, presentaron un menor riesgo de desarrollar un cáncer de mama, siendo este efecto mayor en mujeres premenopáusicas. Por el contrario, las mujeres cuyo consumo calórico excedía el 40% de los valores esperados presentaron casi el doble de riesgo que aquellas participantes con una ingesta energética dentro de los niveles adecuados. Este último efecto fue especialmente pronunciado en mujeres postmenopáusicas y en mujeres con una baja adherencia al patrón de dieta mediterránea.

Riesgo de cáncer de mama en cada subtipo

Además, el estudio ofrece datos sobre el riesgo de cáncer de mama vinculado a la dieta en cada subtipo de tumor.“Los resultados revelan que, por cada 20% de aumento de la ingesta calórica relativa (ingesta observada versus ingesta esperada), el riesgo de desarrollar un tumor de mama con receptores hormonales positivos o un tumor HER2+ se incrementa en un 13%, siendo esta cifra de un 7% en tumores triple negativos”, señala el doctor Miguel Martín, presidente del Grupo Geicam.

Hasta la fecha, este es el primer estudio epidemiológico que explora la asociación entre el riesgo de cáncer de mama y el efecto del consumo excesivo o deficitario de calorías de acuerdo con los requerimientos energéticos individuales de cada mujer. Los autores del estudio, liderado por las doctoras Marina Pollán y Virginia Lope, concluyen que una restricción calórica moderada, en combinación con la realización de ejercicio físico de forma regular, podría ser una buena estrategia para la prevención del cáncer de mama.

·#La #obesidad condiciona la respuesta al #tratamiento oncológico

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Instaurar medidas para disminuir el peso junto a la terapia contra el cáncer favorece la supervivencia

Obesidad y cancer

Hace sólo quince años que la comunidad científica es consciente de la asociación que existe entre obesidad y cáncer. Es preciso acumular más datos pero en estos momentos la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha establecido esta relación con trece tumores: colon, mama, esófago, células renales, endometrio, páncreas, hígado, cáncer gástrico, vesícula biliar, ovarios, tiroides, mieloma múltiple y meningioma. Globalmente, la obesidad afecta en un 20% al desarrollo del cáncer, a tenor de las cifras que se han manejado en el Congreso celebrado durante los últimos días por la Sociedad Española de la Obesidad (Seedo) en Vigo.

Sin embargo, la investigación ha dado un paso más y hay estudios que demuestran que, una vez instaurado el cáncer, la obesidad condiciona también la respuesta al tratamiento oncológico. Es preciso realizar un esfuerzo en esta línea de investigación porque los datos por ahora no son concluyentes, aunque sí orientativos. En consecuencia, los expertos recomiendan sumar a la terapia contra el cáncer medidas concretas dirigidas a la reducción del peso corporal. “La obesidad puede influir en la resistencia al tratamiento oncológico: hay que tratar la obesidad, además del cáncer”, ha afirmado Ana Belén Crujeiras Martínez, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS-CHUS).

Globalmente, la obesidad afecta en un 20% al desarrollo del cáncer y se asocia a doce tipos de tumores sólidos y a un cáncer hematológico

El cáncer de mama y el cáncer colorrectal son las dos enfermedades oncológicas que más evidencia han acumulado sobre su asociación con la obesidad. Igualmente, ambos son los tumores en los que más se han analizado los beneficios que en la respuesta a la terapia oncológica tiene el tratamiento de la obesidad, que se traducen en más supervivencia y menos recidiva.

“Cada vez hay más evidencia de que si se controla el peso en las mujeres que han sufrido cáncer de mama y las personas que tuvieron cáncer colorrectal, tienen más años de supervivencia y menos riesgo de muerte”, ha destacado Carlos González Svatetz, investigador emérito de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología y ex coordinador del proyecto EPIC en España. Abundando en este argumento, González Svatetz ha recordado un metanálisis del año 2014 con más de 50.000 casos, en el que se observó que la cirugía bariátrica disminuye el riesgo de cáncer de mama un 45%.

“El médico debe saber que la obesidad es uno de los factores de riesgo evitables importantes, igual que el tabaco”, ha defendido Crujeiras. La tendencia actual a la baja del consumo de tabaco y al alza de la obesidad puede desembocar, en su opinión, en que “la obesidad se convierta en el primer factor de riesgo prevenible”. Por tanto, ha de contemplarse en las consultas: “Hay que calcular el índice de masa corporal (IMC), hacer recomendaciones, igual que se pregunta si el paciente fuma o no y se aconseja que deje de fumar”.

El médico debe saber que la obesidad es uno de los factores de riesgo evitables importantes, al igual que el tabaco, recuerdan los expertos

Todavía no se conocen con exactitud los mecanismos moleculares de la asociación entre obesidad y cáncer, aunque se estudian varias hipótesis. El equipo de investigación que dirige Ana Belén Crujeiras en el IDIS-CHUS trabaja en los efectos de las proteínas que secreta el tejido adiposo en la obesidad y que se relacionan con la inflamación y el estrés oxidativo, lo que favorece el desarrollo tumoral en el cáncer de mama.

Otra hipótesis investigada tiene que ver con los niveles altos de insulina y los factores relacionados con la cascada de señalización. También se está investigando la influencia de los niveles altos de estrógenos en los tumores de la mujer.

Terapia de grupo y nuevas variantes en las escalas de estadiaje

El estudio ENPE (Estudio Nutricional de la Población Española) indica que más de la mitad de la población adulta de nuestro país tiene sobrepeso y más del 25% obesidad. En el estudio anterior, Enrica, estas cifras fueron del 39,3% y 21,6%. Los datos del ENPE en cuanto a la población infanto-juvenil tampoco son halagüeños: un 25% de sobrepeso y un 11% de obesidad. Además, el tratamiento sigue siendo complejo. Hay pacientes que no responden y otros en los que el impacto de la terapia no se mantiene a largo plazo.

Los expertos reunidos en el congreso de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo) en Vigo han abogado por un abordaje multifactorial: “Hay que combinar cambios en los hábitos alimentarios, actividad física, acciones encauzadas a controlar la ansiedad y tratamiento farmacológico”, ha señalado el vicepresidente de la Seedo, Diego Bellido. Pero en el congreso se han dado varias claves que pueden mejorar los resultados, como la terapia de grupo y añadir algunas variantes a las escalas de estadiaje.

En el Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol, el servicio que dirige Bellido ha apostado por la terapia grupaly ha logrado en el grupo de intervención una pérdida media de siete kilos más que en el grupo que ha seguido una dinámica convencional, según los datos aportados por la especialista en Endocrinología y Nutrición Cristina Tejera Pérez. El contenido es eminentemente práctico y la interacción que se produce entre los pacientes aumenta la concienciación. Se enseñan pautas alimentarias y a distinguir los productos con más contenido calórico, cómo cocinar los alimentos, aplicaciones móviles para monitorización, trucos para la actividad física y, muy importante, la manera de paliar la ansiedad: “Mantener las manos ocupadas, comer fruta o palitos de zanahoria o vaciar la nevera de tentaciones”.

Cristina Tejera está desarrollando una investigación con 450 pacientes que será la base de su tesis doctoral y que concluirá con la propuesta de nuevas variantes a las escalas de estadiaje que habitualmente se usan para obesidad -EOSS y AACE- y que se centran en las comorbilidades y el grado funcional. Tejera plantea sumar parámetros de la composición corporal (porcentaje de grasa, masa muscular, etc.) y el consumo de fármacos: “Con este estadiaje los pacientes no sólo bajan peso sino que mejoran su espectro de complicaciones asociadas a la obesidad”.

Por su parte, el vicepresidente de la Seedo ha reiterado la dificultad que supone que los fármacos disponibles contra la obesidad no estén financiados, lo que disuade a los pacientes: “La Administración debe considerar la obesidad como una enfermedad, como la diabetes o la HTA”.

#Refrigerantes associados a sintomas mais graves de esclerose múltipla

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Fonte de imagem: Boa Forma

Os pacientes com esclerose múltipla (EM) que consomem o equivalente a cerca de duas latas de refrigerantes com adição de açúcar por dia, poderão sofrer sintomas mais graves da doença e maior incapacidade, revelou um novo estudo.

O estudo que envolveu a participação de 135 pacientes com EM, foi conduzido por Elisa Meier-Gerdingh, médica no Hospital St. Josef em Bochum, na Alemanha, e colegas.

Os investigadores pediram aos participantes que respondessem a um questionário sobre a alimentação que seguiam.

Como referência, foi usada a dieta DASH, acrónimo de Dietary Approaches to Stop Hypertension (Abordagens Alimentares para Travar a Hipertensão), a qual privilegia o consumo abundante de cereais integrais, fruta, produtos hortícolas, laticínios magros, carne branca e magra, peixe, frutos de casca rija e leguminosas, e um consumo limitado de açúcar e gordura saturada.

Elisa Meier-Gerdingh justificou a escolha daquele padrão alimentar com o facto de estar associado a uma redução no risco de doenças crónicas como hipertensão, diabetes e doenças cardiovasculares.

O nível de incapacidade dos participantes foi medido através da Escala Expandida do Estado de Incapacidade, a qual é usada para quantificar a incapacidade. Segundo esta escala, 0 a corresponde a ausência de sintomas e 10 a morte devido a EM.

Os participantes foram divididos em cinco grupos, consoante o consumo de refrigerantes e bebidas com açúcar. Os consumidores do grupo de topo bebiam uma média de 290 calorias daquele tipo de bebidas. O grupo com o menor consumo bebia raramente bebidas com açúcar, na ordem de uma média de sete calorias diárias, ou o equivalente a uma lata e meia por mês.

Foi apurado que os participantes que consumiam as maiores quantidades de bebidas com açúcar tinham uma propensão cinco vezes maior de terem incapacidade grave devido à EM, em comparação com quem as consumia raramente.

Por outras palavras, das 34 pessoas do grupo do topo, 12 tinham incapacidades graves (com uma média no grupo de 4,1 pontos na escala de incapacidade), contra quatro pacientes dos 34 do grupo de menor consumo (média de 3,4 pontos).

“Embora não tenhamos identificado uma relação com a alimentação em geral, foi curioso identificar uma ligação com os que bebiam refrigerantes, sumos com sabores e chás e cafés com açúcar”, concluiu Elisa Meier-Gerdingh.

#Ciencia inútil -#Cerveza y #vino: el orden no altera la #resaca

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El dicho “después de la cerveza el vino es divino, después del vino la cerveza da dolor de cabeza” pierde fuerza después de este estudio.

Cosnumo de alcohol

La sabiduría popular aconseja que “después de la cerveza el vino es divino, después del vino la cerveza da dolor de cabeza”. Parece que en ese orden la resaca es más llevadera. Para certificarlo, un equipo de la universidad alemana de Witten/Herdecke y de la británica de Cambridge dividió a 90 voluntarios de 19 a 40 años en tres grupos: el primero consumió dos pintas y media de cerveza seguidas por cuatro vasos grandes de vino; el segundo, lo mismo, pero en orden inverso; los del tercer grupo, de control, bebieron solo cerveza o solo vino. Una semana después, los participantes en los grupos de estudio uno y dos se cambiaron al orden de bebida opuesto.

Al día siguiente se evaluaba su bienestar y el grado de resaca según la Escala de Resaca Aguda, basada en la sed, fatiga, dolor de cabeza, mareos, náuseas, dolor de estómago, aumento del ritmo cardíaco y pérdida de apetito. Los investigadores, que publican los resultados este mes en American Journal of Clinical Nutrition, no encontraron diferencias significativas en ninguno de los grupos, es decir, el aforismo sería falso. Las molestias posteriores se deberían a la cantidad de alcohol no al orden. El ensayo se podría replicar con otras combinaciones y dosis: seguramente no faltarán voluntarios.

#No hay suficiente evidencia sobre el efecto de #edulcorantes no calóricos en la #microbiota

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No existe evidencia suficiente que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según las conclusiones de la revisión publicada en ‘Advances in Nutrition’ y dirigida por Ángel Gil, catedrático de la Universidad de Granada.

Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada.

No existe suficiente evidencia que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según una revisión de estudios realizada por Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, y su equipo de investigación, que se publica en Advances in Nutrition.

El estudio ha realizado una revisión de la evidencia proporcionada a través de estudios experimentales y análisis clínicos sobre los efectos de los edulcorantes en la microbiota intestinal. “Es necesario realizar más investigaciones sobre los efectos de los edulcorantes en la composición de la microbiota intestinal de los seres humanos y así confirmar cualquier efecto que se pueda haber encontrado en estudios experimentales en animales”, ha dicho Gil, también presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (Finut).

En este sentido, “todos los edulcorantes aprobados en la Unión Europea son seguros y su impacto en la microbiota es despreciable, siempre que la ingesta diaria sea inferior a la admisible. Además, los edulcorantes bajos en calorías parecen tener efectos beneficiosos al comportarse como auténticos prebióticos”.

 

El consumo de azúcares, sobre todo sacarosa, jarabes de fructosa o glucosa, se ha visto incrementado en todo el mundo, lo que ha provocado preocupación por sus posibles efectos adversos sobre la salud y el desarrollo de enfermedades crónicas como el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2. Tanto es así, que instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han recomendado reducir el consumo de estos azúcares libres. En esta línea, el Ministerio de sanidad ha firmado 20 convenios con las asociaciones representantes de 398 empresas alimentarias y de bebidas para reducir el contenido de una media del 10% de azúcar, grasas saturadas y sal.

Los edulcorantes pueden sustituir a los azúcares porque mimetizan su sabor dulce, pero tienen un nulo o escaso impacto sobre la ingesta energética diaria y frecuentemente, son más dulces que la sacarosa.

Análisis del efecto de distintos edulcorantes

El principal objetivo de la revisión ha sido analizar de manera crítica las evidencias que apoyan los efectos de los edulcorantes no nutritivos, los sintéticos (acesulfamo K, aspartamo, ciclamato, sacarosa, neotamo, advantamo y sucralosa), los naturales (taumina, glucósidos del esteviol, monelina, neohesperidinadihidrocalcona y glicirricina) y los nutritivos bajos en calorías, como los polioles o alcoholes del azúcar, en la composición de la microbiota humana.

Entre los principales hallazgos se ha observado que “entre los edulcorantes no nutritivos y no calóricos, únicamente la sacarina y la sucralosa dan lugar a cambios significativos en la microbiota, aunque se desconoce su impacto sobre la salud humana y se requieren más estudios para confirmar estos cambios”, ha dicho Gil. “Esto mismo ocurre con los glucósidos de esteviol, pero en grandes dosis, superiores a la Ingesta Diaria Admisible (IDA)”.

La sacarina y la sucralosa sí dan lugar a cambios significativos en la microbiota

Según Gil, los edulcorantes basados en derivados de aminoácidos no ejercen cambios en la microbiota intestinal debido a su baja concentración y porque estos aminoácidos son absorbidos por el duodeno y el íleo. “En lo que se refiere a los edulcorantes de tipo poliol (como la isomaltosa, el maltitol, el lactitol o el xilitol), que no se absorben o lo hacen pobremente, se comportan como verdaderos prebióticos, pudiendo alcanzar al intestino y aumentando el número de bifidobacterias tanto en animales como en humanos”.

Al igual que el resto de aditivos alimentarios, los edulcorantes no calóricos están sujetos a un estricto control de seguridad llevado a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la FDA estadounidense, así como otras instituciones internacionales tales como el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (Jecfa) y la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer(IARC).

Así, “el uso de los edulcorantes, que pasan estrictos controles por parte de estos organismos, es seguro dentro de los niveles de la IDA”, ha concluido Gil.

#Quer uma alimentação mais saudável? Comece com exercício físico

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A prática regular de exercício físico está associada a hábitos alimentares mais saudáveis, indicou um estudo recente.

O estudo, que foi conduzido por uma equipa de investigadores da Universidade do Texas em Austin, EUA, contou com a participação de 2.608 jovens estudantes com 18 a 35 anos de idade que, no início do estudo, relatavam praticar menos de 30 minutos de exercício físico por semana.

Foi pedido aos jovens participantes que praticassem 30 minutos de exercício físico aeróbico, três vezes por semana, durante 15 semanas. Os jovens foram ainda instruídos para não alterarem os seus hábitos alimentares de forma significativa.

Apesar de terem recebido instruções para não alterarem os seus hábitos alimentares, foi observado que, após terem praticado exercício físico durante várias semanas, os jovens começaram a optar mais por carnes magras, produtos hortícolas e fruta para a sua alimentação.

Por outros lado, verificou-se que os jovens diminuíram as escolhas alimentares não-saudáveis como fritos e refrigerantes.

Estudos anteriores demonstraram que a prática de exercício físico moderado em animais tinha feito reduzir a sua preferência por alimentos riscos em gordura, através de alterações nos níveis de dopamina.

Outros estudos estabeleceram uma relação entre a intensidade do exercício físico e a quantidade de hormonas reguladoras do apetite no organismo.

“O processo de nos tornarmos fisicamente ativos pode influenciar o comportamento alimentar”, disse Molly Bray, autora correspondente do estudo. “Uma das razões pelas quais precisamos de promover o exercício é devido aos hábitos saudáveis que é capaz de criar noutras áreas. Essa combinação é muito poderosa”, afirmou.

“Muitas pessoas no estudo não sabiam que tinham esta pessoa ativa, saudável dentro delas”, acrescentou a autora. “Alguns pensavam que o seu tamanho era inevitável”, concluiu.

 

BS