ginecologia / obstetricia

#La #ingesta calórica excesiva podría elevar el #riesgo de cáncer de mama

Postado em

Un estudio del grupo Geicam, co-liderado por investigadores del Ciberesp, y publicado en ‘Scientific Reports’, revela que una ingesta calórica excesiva podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, mientras que la restricción calórica podría ejercer un efecto preventivo.

Lesiones de cáncer de mama.

Las mujeres españolas con una ingesta calórica por encima de sus requerimientos energéticos individuales presentan un mayor riesgo de padecer un cáncer de mama, mientras que una restricción calórica parece prevenir el riesgo de desarrollar este tumor. Así lo ha puesto de manifiesto un estudio epidemiológico llevado a cabo por investigadores del Instituto de Salud Carlos III pertenecientes al Ciberesp y el grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, y financiado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Estos resultados se publican en la revista Scientific Reports del grupo Nature.

El cáncer de mama, con 32.825 casos nuevos en 2018, es el tumor más frecuente en mujeres españolas. Constituye el 29% de los casos de cáncer en mujeres. Existe clara evidencia de que la obesidad y la ganancia de peso son importantes factores de riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas.

Sin embargo, la evidencia respecto a la restricción calórica es menos concluyente. Estudios experimentales han mostrado que la limitación de la ganancia de peso por restricción calórica ejerce un efecto preventivo sobre el cáncer de la glándula mamaria.

Asociación entre cáncer de mama e ingesta de calorías

El objetivo de esta investigación, que ha contado con la participación de investigadores de 23 hospitales de 9 Comunidades Autónomas, fue evaluar la asociación entre el riesgo de cáncer de mama y el consumo deficitario o excesivo de calorías en función del índice de masa corporal, la actividad física y la tasa metabólica basal de cada mujer participante. Para ello, se reclutaron 973 mujeres recién diagnosticadas de cáncer de mama (casos) y 973 mujeres sanas (controles) de entre 18 y 70 años.

 

Cada caso se emparejó con un control de edad similar, de la misma ciudad y sin ningún vínculo familiar. Las participantes respondieron un cuestionario de frecuencia alimentaria, a partir del cual se estimó la ingesta media diaria de energía (Kcals/día) durante los 5 años previos a la entrevista, y un cuestionario epidemiológico con información sobre estilos de vida y otra información relevante para el estudio.

Los resultados mostraron que las mujeres con un consumo calórico por debajo de lo esperado, de acuerdo a sus necesidades energéticas individuales, presentaron un menor riesgo de desarrollar un cáncer de mama, siendo este efecto mayor en mujeres premenopáusicas. Por el contrario, las mujeres cuyo consumo calórico excedía el 40% de los valores esperados presentaron casi el doble de riesgo que aquellas participantes con una ingesta energética dentro de los niveles adecuados. Este último efecto fue especialmente pronunciado en mujeres postmenopáusicas y en mujeres con una baja adherencia al patrón de dieta mediterránea.

Riesgo de cáncer de mama en cada subtipo

Además, el estudio ofrece datos sobre el riesgo de cáncer de mama vinculado a la dieta en cada subtipo de tumor.“Los resultados revelan que, por cada 20% de aumento de la ingesta calórica relativa (ingesta observada versus ingesta esperada), el riesgo de desarrollar un tumor de mama con receptores hormonales positivos o un tumor HER2+ se incrementa en un 13%, siendo esta cifra de un 7% en tumores triple negativos”, señala el doctor Miguel Martín, presidente del Grupo Geicam.

Hasta la fecha, este es el primer estudio epidemiológico que explora la asociación entre el riesgo de cáncer de mama y el efecto del consumo excesivo o deficitario de calorías de acuerdo con los requerimientos energéticos individuales de cada mujer. Los autores del estudio, liderado por las doctoras Marina Pollán y Virginia Lope, concluyen que una restricción calórica moderada, en combinación con la realización de ejercicio físico de forma regular, podría ser una buena estrategia para la prevención del cáncer de mama.

#El #riesgo cardíaco tras el #embarazo puede (y debe) prevenirse

Postado em Atualizado em

La diabetes gestacional y los trastornos hipertensivos pueden causar daño endotelial y, a la larga, patología cardiovascular, que deben prevenirse.

El control de la hipertensión en el embarazo y después del parto es esencial.

Un 9,2% de las embarazadas desarrollan diabetes gestacional, entre el 6-8% padecen trastornos relacionados con la tensión arterial que pueden desembocar en estados de preeclampsia y en la temida y grave eclampsia, así como en partos pretérmino espontáneos que, por otra parte, parecen ser un factor independiente de infarto, ictus y enfermedad cardiovascular en general. Estos datos, procedentes de estudios de diferentes sociedades científicas españolas, podrían hacer girar la nave hacia una clara conclusión: el embarazo es un factor de riesgo -a veces el factor por excelencia- de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, la contundencia de las cifras exige de matizaciones, reflexiones y equilibrios que muestran, efectivamente, una realidad que, no obstante, puede y debe controlarse al finalizar el embarazo.

El objetivo: garantizar y prevenir la salud cardiovascular de las mujeres que han estado embarazadas con el control de los factores de riesgo, ya que un 75% por ciento de las que han tenido complicaciones durante el embarazo no se someten a un seguimiento médico una vez finalizado el mismo.

“El embarazo no es ni el primer factor de riesgo cardiovascular ni un riesgo cardiovasular en sí mismo. La mujer está preparada para ello fisiológicamente, pero sí es cierto que es un como ‘test de esfuerzo’ porque la somete a un sobreesfuerzo cardiovascular y metabólico durante un periodo de tiempo mantenido”, señala Vicente Pallaréscoordinador del Grupo de Trabajo de Hipertensión y Enfermedad Cardiovascular de Semergen, quien insiste en que las raíces del problema pueden asentarse, sobre todo en países occidentales, en el aumento de la edad a la que se tiene el primer hijo junto con los hábitos que se han ido adquiriendo a lo largo de la vida y que favorecen la aparición de factores de riesgo cardiovascular: diabetes mellitus, hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, sendentarismo y tabaquismo, entre otros.

Controlar los citados factores una vez que se ha dado a luz, se hayan o no tenido complicaciones gestacionales, es la idea que ha movido a las sociedades españolas de Cardiología (SEC), Médicos de Atención Primaria (Semergen), Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), Ginecología y Obstetricia (SEGO), Endocrinología y Nutrición (SEEN), Diabetes (SED) y para el Estudio de la Obesidad (Seedo-SEO) a desarrollar el proyecto Riesgo vascular a partir del 4º trimestre de gestación, título que orienta hacia los retos marcados.

Implicar a todos los actores

Para María Goya, secretaria del Grupo Español de Diabetes y Embarazo de la SEGO y especialista en el Servicio de Ginecología del Hospital Valle de Hebrón, en Barcelona, el hecho de que solo el 30% de las diabéticas gestacionales acudan a hacerse un control de la glucemia tras el parto (test de sobrecarga oral de glucosa como el que se efectúa durante el embarazo), para determinar si tienen riesgo de diabetes tipo 2, indica que algo no se está haciendo bien en este sentido.

“Es necesaria la implicación de las matronas, que serían una figura clave en el posparto para derivar a las mujeres en riesgo al médico, junto con los especialistas de la medicina de Familia y del Trabajo”, incardinación que también propone Pallarés como medio óptimo para el control y seguimiento adecuados y en la que, desde la perspectiva de la Primaria, no solo implicaría a la mujer sino al núcleo familiar.

 

El control de la hipertensión arterial (HTA) en una embarazada que ya era hipertensa está bien protocolizado, considera Pallarés. El problema surge cuando la HTA debuta en la gestación. Los estudios estiman que el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular (infarto o ictus) se multiplica por 1,5-2 en la hipertensión gestacional, por 3 en la preeclampsia, y si, además hay una afectación placentaria y del crecimiento fetal, se multiplica por 4. Lo más grave sería una muerte intrauterina: en esa circunstancia el riesgo cardiovascular de la madre a largo plazo se multiplica por 7, destaca Almudena Castro, coordinadora del Grupo de Trabajo de Diabetes y Obesidad de la SEC. “El evento coronario produce más mortalidad en las mujeres cuando han tenido en el embarazo alguno de estos trastornos, comparadas con aquellas con gestaciones sanas”.

Cuidados toda la vida

Castro, del Hospital La Paz, de Madrid, afirma que los cardiólogos ven a pacientes con ictus o infarto que hace diez o veinte años tuvieron un trastorno de la tensión arterial en el embarazo. “Debemos transmitir a las mujeres que durante el embarazo han sufrido estos estados hipertensivos que deben cuidarse durante toda la vida” y advierte de que los niveles tensionales en estas mujeres, una vez que han dado a luz, “pueden incluso normalizarse, y crear así la falsa ilusión de que están curadas. Esa concienciación debe extenderse a profesionales claves en la prevención, como enfermería, médicos de familia y del trabajo”.

Goya ha recordado que, ahora, a la luz de recientes trabajos publicados, constatamos que “los abortos de repetición y el parto pretérmino espontáneo también constituyen un riesgo cardiovascular. De hecho, el parto pretérmino, entendido por debajo de las 37 semanas, cuando se desencadena de forma espontánea parece producir un proceso similar al de la preeclampsia: promueve la inflamación endotelial que se traduce a su vez en el daño cardiovascular. De igual forma, los estudios sobre los abortos de repetición concluyen que se produce un estado procoagulante que también favorece un mayor riesgo cardiovascular. Así, la Asociación Americana de Cardiología acaba de recomendar que se incluyan estas patologías del embarazo como factores de riesgo cardiovascular independientes”.

Para Irene Bretón, presidenta de la SEEN, “no hay que olvidar que el seguimiento en la gestación en nuestro medio es muy bueno: se identifica a las gestantes con trastornos y se las trata adecuadamente, por lo que la tasa de complicaciones asociadas no es elevada. La cuestión es que hay que continuar con el seguimiento una vez que se ha dado a luz”.

Control simple y orientativo

El embarazo, a su juicio, debe verse como una oportunidad, pues “todo lo que hagamos durante la gestación influye en la salud de la familia”. Bretón apunta que la diabetes gestacional cursa entre el 9 y el 22% de los embarazos, según los estudios y los criterios diagnósticos empleados, y una de cada dos mujeres con diabetes gestacional desarrollará diabetes tipo 2 transcurridos entre 5 y 10 años después del parto. “La buena noticia es que el 80% de los casos de diabetes gestacional se pueden controlar solo con dieta. Si asimilas ese cambio alimentario y lo incorporas a tu vida, una vez concluido el embarazo, disminuye mucho ese riesgo”.

Cuando la mujer se queda embarazada se convierte en un ‘bunker hiperprotector’, pero cuando el ‘cordón umbilical se corta’, su salud pasa a un segundo plano, se olvida de ella porque tiene otras preocupaciones, su hijo, que considera prioritarias o vuelve a adquirir hábitos no saludables. Y aquí es donde comienza el problema cardiovascular.

“Las revisiones al año posparto deberían ser casi obligatorias para todas las mujeres que han parido, hayan tenido o no complicaciones en la gestación. Hablamos de exámenes simples, de sangre y orina, que ofrecen información básica sobre su salud cardiovascular. Probablemente, no sea posible que acudan todas, pero si al menos se controlara a las que presentaron alteraciones que, a largo plazo, puedan convertirse en elementos desencadenantes de patología cardíaca o vascular, ya estaríamos realizando una prevención eficaz. Es necesario sensibilizar, solicitar un reconocimiento cardiovascular antes de los 40 años de edad para estratificar el riesgo y detectarlo antes de que al cabo de los años el daño endotelial se llame ictus o infarto”, afirma Pallarés.

El daño a la madre puede traspasar al hijo

Ciertos daños vasculares o lesiones endoteliales incipientes pueden debutar en el embarazo, ligados al desarrollo de patologías típicas de riesgo cardiovascular que, después del embarazo, se mantienen ocultos aunque la patología de base desaparezca después del parto. Pero la alteración endotelial va más allá: el daño en la madre también repercute en el feto y futuro recién nacido, quien puede hasta multiplicar por nueve sus posibilidades de padecer alguna enfermedad cardiovascular (ECV) cuando sea adulto si no sigue las recomendaciones de eliminación y control del riesgo, según María Goya, ginecóloga especializada en diabetes.

Diabetes e hipertensión arterial (HTA) encabezan la lista de trastornos que, en sus fases más avanzadas o graves como la preeclampsia o eclampsia, son capaces de originar lesión endotelial. Pero otros, como la obesidad, inducen el desarrollo de diabetes en el embarazo y pueden perpetuar el riesgo de padecer la misma patología años después del parto.

Las alteraciones metabólicas que se producen en la mujer gestante pueden dar lugar a dos situaciones distintas:aumento o disminución de nutrientes que, de nuevo, va a repercutir en la salud del bebé y del futuro niño y adulto.

La presidenta de los endocrinólogos españoles alude a que “tanto la restricción como el exceso de nutrientes que recibe el feto a través de la madre programan el metabolismo del bebé hacia un mayor riesgo cardiovascular en la edad adulta, en torno a los 50 años”; de ahí la importancia de mantener un peso saludable y equilibrado en la gestación

#La #metformina también podría ser útil para el #cáncer de mama triple negativo

Postado em

 La combinación de metformina y hemina abre una nueva posibilidad terapéutica para ciertos tumores de difícil tratamiento, que se utiliza la vía de la proteína BACH1.

El medicamento antidiabético metformina y el derivado de la hemoglobina hemina podrían ser útiles en el cáncer de mama triple negativo, según se desprenden de un estudio llevado a cabo en ratones que se publica esta semana en Nature.

El tumor mamario para el que ahora existen menos opciones terapéuticas podría beneficiarse de este reposicionamiento farmacológico, propuesto por un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago.

“Creemos haber encontrado una manera de tratar el cáncer de mama resistente y sin terapia dirigida al reutilizar dos antiguos medicamentos: metformina y panhematina”, dice la autora principal del estudio, Marsha Rosner, del Departamento de Investigación del Cáncer en la Universidad de Chicago.

Ninguno de los dos fármacos se diseñó inicialmente para tratar el cáncer: la metformina, descubierta en 1922 y utilizada en la clínica desde 1957, se desarrolló para tratar la diabetes tipo 2; disminuye la producción de glucosa en el hígado y aumenta la sensibilidad a la insulina. En 2016, fue el cuarto medicamento más recetado en los Estados Unidos, con más de 81 millones de recetas.

Diversos trabajos han demostrado que, aunque el cáncer es más frecuente en pacientes con diabetes que en personas sanas, los diabéticos que toman metformina tienen menos probabilidades de desarrollar un tumor.

El otro fármaco, la hemina, es aún más antiguo. Se cristalizó por primera vez a partir de la sangre en 1853.Ahora se usa para tratar los trastornos de la síntesis del hemo, como las porfirias. “Por lo que sabemos”, apunta Rosner, “esta es la primera vez que se usan combinados los dos medicamentos”.

Los investigadores han visto que la principal diana anticancerígena para la hemina es el factor de transcripción BACH1. Esta proteína a menudo aparece sobrexpresada en el cáncer de mama triple negativo y se sabe que participa activamente en la metástasis. Afortunadamente, BACH1 “no es esencial”, señalan los autores del trabajo, “y por lo tanto puede inhibirse con pocos efectos secundarios”.

La proteína BACH1 regula la transcripción de la información genética del ADN al ARN mensajero. “Cuando las células tumorales se topan con la hemina, el nivel de BACH1 disminuye, lo que produce un cambio de vías metabólicas de las células del cáncer”, explica el coautor del estudio Jiyoung Lee. “Esto explica que los tumores que son vulnerables a la metformina supriman la respiración mitocondrial. Así, la combinación de la hemina y la metformina puede suprimir el crecimiento tumoral, y es lo que hemos validado en modelos murinos de tumores“.

Con esta estrategia terapéutica, los científicos confían en poder llegar a tres poblaciones distintas de pacientes con cáncer de mama triple negativo: “Los pacientes con niveles bajos de BACH1 y una expresión de genes mitocondriales elevada probablemente responderían solo a la metformina. Para los pacientes con nivel alto de BACH1 y expresión baja de genes mitocondriales, predeciríamos la resistencia a la metformina. Sin embargo, nuestro trabajo sugiere que al añadir el tratamiento con hemina, los sensibilizaría a la metformina. El tercer grupo está en un punto intermedio. No estamos muy seguros de su nivel de resistencia a la metformina, pero anticipamos que también responderían al tratamiento combinado”, enumera otro de los autores, Joseph Wynne.

Los hallazgos, señalan los autores, podrían extenderse más allá del cáncer de mama. La expresión de BACH1 aparece elevada en muchos otros cánceres, incluidos los de pulmón, riñón, útero, próstata y leucemia mieloide aguda.

#Adeus mamografia: vêm aí os testes ao sangue para detetar o cancro da mama

Postado em Atualizado em

Nos últimos tempos, vários centros de investigação estão na corrida para criar testes ao sangue para detetar marcadores de cancro da mama antes de este ser visível na mamografia. A Universidade de Heidelberg anuncia ter um teste pronto para entrar no mercado ainda em 2019.

“Esta técnica é muito menos penosa para as mulheres. Não dói nem implica exposição à radiação.”

Sarah Schott, do Hospital Universitário de Heidelberg, na Alemanha, está convicta de que o teste que a sua equipa desenvolveu estará disponível no mercado ainda este ano e poderá com grande vantagem substituir a mamografia na deteção do cancro da mama, pelo menos nas mulheres com menos de 50 anos.

Descrito pelos investigadores como “uma biopsia líquida” e “não invasiva”, o teste, intitulado HeiScreen, já detetou 15 tipos diferentes de células de cancro da mama e tem ainda a vantagem de identificar o cancro antes de este ser visível através das técnicas de raios X ou ecografia. É também mais económico, requerendo apenas alguns mililitros de sangue e podendo ser feito em qualquer laboratório.

Para desenvolver o teste, que também deteta novas metástases de cancros em recidiva, mais de 900 mulheres foram testadas ao longo de um ano, 500 das quais com cancro da mama.

Ainda de acordo com o Hospital Universitário de Heidelberg, o teste é particularmente adequado a mulheres abaixo dos 50 e para aquelas que têm um historial familiar de cancro da mama. O nível de fiabilidade do HeiScreen para mulheres abaixo dos 50 é de 86%, bastante mais elevado que o de outro teste similar ao sangue já existente, o CancerSEEK, que apresenta apenas 70% de sucesso na deteção do cancro. Em mulheres acima dos 50, a fiabilidade do HeiScreen desce para 60%.

Para desenvolver o teste, que também deteta novas metástases de cancros em recidiva, mais de 900 mulheres foram testadas ao longo de um ano, 500 das quais com cancro da mama.

Segundo a Organização Mundial de Saúde, o cancro é a segunda causa de morte mais frequente na Europa, com mais de 3,7 milhões de novos casos e 1,9 milhões de mortes anualmente. O cancro da mama mata mais mulheres que qualquer outro tipo de cancro; em 2018, cerca de 627,000 morreram de cancro da mama em todo o mundo. A deteção precoce do cancro cria mais hipóteses de sobrevivência, por encaminhar logo as pacientes para tratamento. Se for descoberto precocemente, como no estágio 2, a hipótese de sobrevivência para este tipo de cancro é de 93 a 100%; a percentagem cai para 72% quando adoença é descoberta no estágio 3 e para 22% no estágio 4..

Em Portugal, há em média seis mil novos casos de cancro da mama anualmente, mas o país está no pelotão da frente no que respeita à taxa de sobrevivência, ao lado da Suécia e da Noruega, de acordo com um estudo recente da Lancet. “Estamos a falar de uma taxa de sobrevivência global de 85% aos cinco anos. São notícias muito boas, que devem servir para encorajar as pessoas a continuarem alerta, a terem consciência de que é uma doença que se pode tratar”, disse à TSF, a propósito do dito estudo, o oncologista Joaquim Abreu de Sousa. Na base desta taxa de sucesso no tratamento estarão, de acordo com Carlos Oliveira, presidente do Núcleo Regional do Centro da Liga Portuguesa Contra o Cancro, em declarações à Lusa, os rastreios iniciados nos anos 1990. Mas, ainda assim, este investigador prevê que em Portugal, até 2030, o cancro da mama cresça 17%.

Em Portugal, há em média seis mil novos casos de cancro da mama anualmente, mas o país está no pelotão da frente no que respeita à taxa de sobrevivência.

O último relatório da OCDE sobre saúde, publicado em novembro, prevê que Portugal terá uma das mais baixas taxas de incidência dos 36 países da organização, mas mesmo assim com 50 mil novos casos em 2018, ou seja, cerca de 492 por 100 mil habitantes. Esta previsão está alinhada com as estimativas divulgadas em setembro pela Agência Internacional para a Investigação do Cancro, que apontava para um número de novos casos de cancro em Portugal acima dos 58 mil, com as mortes resultantes estimadas em cerca de 29 mil. Em termos europeus, a OCDE prevê novos 400 mil casos de cancro da mama.

Um estudo realizado em 2017 no Reino Unido, envolvendo 13.000 mulheres, descobriu que o rastreio através de mamografia “perde” mais de dois mil casos de cancro de mama por ano.

#Dengue e gestação: há prejuízos para o recém-nascido ou nascituro?

Postado em

dengue

Dengue e gestação: há prejuízos para o recém-nascido ou nascituro?

 

A Organização Mundial de Saúde (OMS) estima que 3,9 bilhões de pessoas no mundo estão em risco para ter infecção pelo vírus da dengue (arbovírus da família Flaviviridae). Os sintomas podem variar entre febre aguda, cefaleia intensa, dor retro orbitária, mialgia, artralgia, rash cutâneo e eventos hemorrágicos.

Durante a gestação, a infecção pode ser transmitida para o feto durante os três trimestres e está associada a diversas complicações como aborto, alteração no tubo neural, mortes perinatal e materna, pré-eclâmpsia, baixo peso ao nascer e prematuridade.

A taxa de transmissão vertical varia de 1,6 a 10%, segundo estudos. A probabilidade de infecção fetal é maior nas últimas semanas (77%) comparadas aos outros períodos, pois anticorpos (IgG materno) passam menos pela placenta ao final da gestação. No recém-nascido, as probabilidades de adquirir a doença e de ser de forma insidiosa e fulminante aumentam devido à imaturidade do sistema imune do recém-nascido assim como respostas humoral e celular mais lentas.

Na literatura, os relatos de casos de infecção em neonatos, com IgG e IgM positivos na mãe e no recém-nascido, exibem quadro de febre que surge entre primeiro e 10º dia, principalmente no quarto dia, além de trombocitopenia, podendo haver hepatomegalia e hemorragia cerebral. Em neonatos, o período de incubação é de três a 10 dias e a meia-vida em torno de 40 dias.

A dengue neonatal é subdiagnosticada e muito embora não seja doença frequente, o diagnóstico é importante para melhor manejo do caso. Dessa maneira, recém-nascidos em áreas endêmicas que apresentem sinais inespecíficos para sepse devem ser investigados para dengue. E ainda, mais estudos nessa área devem ser realizados.

Curiosidades:

  • A infecção fetal é menor em gestações cujas mães têm menos de 20 anos por estas apresentarem quantidade maior de anticorpos
  • Lactentes cujas mães tiveram dengue antes da gestação podem apresentar quadros mais graves de dengue quando infectadas por outro sorotipo, pois podem possuir anticorpos maternos, não se comportando como dengue primária
  • Vacina de vírus atenuado contra dengue atualmente permitida no Brasil é contraindicada para gestantes e mulheres que amamentam

Más que el cáncer de cérvix: el caso del tumor orofaríngeo

Postado em

SERVIO DE ORL DEL HOSPITAL INFANTA LEONOR.

 

 

Un estudio multicéntrico busca determinar la incidencia del virus del papiloma humano en el tejido amigdalar sano, para ampliar el conocimiento sobre este factor etiológico del cáncer orofaríngeo.

Las especialistas en ORL Inmaculada Gallego Aranda y Teresa Collazo Lorduy coordinan el estudio sobre VPH_en tejido amigdalar.
José Luis Pindado

El virus del papiloma humano (VPH) está también detrás de tumores no ginecológicos: es el caso del carcinoma orofaríngeo. En Estados Unidos, se estima que entre el 50 y el 70% de los tumores de orofaringe son VPH positivos, en la gran mayoría de casos vinculados al genotipo 16. No obstante, hay muchos aspectos en torno a esta asociación etiológica que aún se desconocen, en especial en nuestro ámbito, donde esta relación está muy poco estudiada.
Con el objetivo de ampliar ese conocimiento, el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid coordina un estudio de investigación observacional multicéntrico para la detección del VPH en tejido amigdalar sano de pacientes jóvenes, de entre 18 y 35 años, sometidos a una amigdalectomía por razones distintas a un proceso oncológico (las más frecuentes son amigdalitis de repetición y el síndrome de la apnea del sueño).
Teresa Collazo Lorduy e Inmaculada Gallego Aranda, especialistas del Servicio de Otorrinolaringología, son las investigadoras principales del proyecto, en el que están implicados también el Servicio de Anatomía Patológica y el Laboratorio Central. Asimismo colaboran otros dos hospitales madrileños: Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes, y Sureste, en Arganda del Rey. El estudio está financiado a través de una beca internacional otorgada en 2017 por MSD.
Las investigadoras confirman que casi han completado los 120 casos que quieren reclutar para este estudio, cuyas muestras están siendo ahora analizadas. Se trata de un análisis pionero en España y casi a nivel internacional, pues hasta el momento hay pocos estudios similares, la mayoría con series más cortas de casos y con resultados dispares.
Un aspecto destacable del estudio que llevan a cabo estas investigadoras es que incluye una encuesta epidemiológica a los individuos analizados, sobre factores de riesgo (edad, relaciones sexuales, vacunación, consumo de alcohol y tabaco, y episodios de amigdalitis en el último año).
Se sabe poco sobre el proceso por el que en algunas personas el VPH no se elimina espontáneamente, y, en cambio, se acantona en el tejido amigdalar, para al cabo de los años, inducir el tumor. “El biofilm amigdalar es uno de los factores que se postulan como posibles elementos de vulnerabilidad”, apunta Collazo.
El carcinoma de orofaringe suele dar la cara demasiado tarde, lo que explica su baja supervivencia (en estadios avanzados, el 45% a cinco años). “A diferencia de lo que ocurre con el cáncer de cérvix, que cuenta con programas de cribado, aquí no existen lesiones precursoras que buscar; se valoran algunas pruebas en saliva, pero, de momento, no contamos con pruebas que tengan sensibilidad suficiente. De ahí la importancia de ampliar el conocimiento sobre este carcinoma”, concluye Gallego, que anima a otros médicos en España, “que seguramente están trabajando en este campo, a publicar”.

#Biomarcador pode detetar cancro da mama que não necessite de quimioterapia

Postado em

Fonte de imagem: Medscape

Um novo estudo identificou um biomarcador que poderá prognosticar corretamente que pacientes com cancro da mama HER2 positivo (receptor tipo 2 do factor de crescimento epidérmico humano em excesso, que promove o crescimento cancerígeno) poderão receber apenas terapêutica dirigida antiHER2, sem necessitar de adicionar quimioterapia convencional.

Uma equipa de investigadores do Centro do Cancro Johns Hopkins Kimmel, EUA, analisou 83 mulheres com cancro da mama RE (Recetor de Estrogénio) negativo e HER2 positivo, que tinham sido recrutadas em várias instituições clínicas nos EUA.

15 dias antes e após terem recebido o primeiro ciclo de tratamentos, as doentes foram submetidas a Tomografia por Emissão de Positrões (PET) com marcadores radioativos para detetar o consumo de glicose pelas células cancerígenas.

As doentes receberam um total de quatro ciclos de pertuzumab e de trastuzumab, durante 12 semanas, sem quimioterapia. Estes dois anticorpos monoclonais são frequentemente utilizados no tratamento do cancro da mama HER2 positivo, mas em combinação com quimioterapia.

Como se sabe, os fármacos quimioterápicos apresentam efeitos secundários de toxicidade, afetando também as células saudáveis.

A equipa pretendia determinar se as alterações iniciais observadas nos exames PET, efetuados nos primeiros estádios de terapêutica dirigida antiHER2, poderiam ajudar a identificar os tumores que desapareceriam completamente após a terapia antiHER2.

Duas semanas depois do início do tratamento, os investigadores descobriram que conseguiam prognosticar quais os pacientes a receberem terapêutica dirigida antiHER2 não iriam requerer quimioterapia.

Em aproximadamente 56% dos casos (44 doentes), foi identificado um biomarcador preditivo que poderá constituir uma potencial ferramenta de avaliação das respostas iniciais.

Segundo Roisin Connoly, investigadora líder deste estudo, a alteração no consumo de açúcar observada nos exames PET entre o início e duas semanas após começar o tratamento, assim como o valor apurado às duas semanas, ofereciam a melhor capacidade de prognóstico da resposta à terapêutica dirigida antiHER2.

Os níveis de açúcar elevados às duas semanas de tratamento indicarão que o tumor provavelmente não responderá totalmente ao tratamento e necessitará de quimioterapia, explicou a autora.

 

BS