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#Terapia hormonal poderá combater osteoartrite no joelho na pós-menopausa

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Fonte de imagem: Chicago Health Magazine

A terapia hormonal de substituição poderá ajudar a reduzir a prevalência da osteoartrite do joelho em mulheres na pós-menopausa, indicou um estudo. 

A osteoartrite é a doença músculo-esquelética mais comum nos idosos e a causa principal de incapacidade física e de dores naquele grupo populacional. A doença afeta mais as mulheres e é particularmente prevalente após a menopausa.

O estrogénio possui um efeito anti-inflamatório quando se encontra em concentrações elevadas. Por esse facto, tem-se especulado que as alterações hormonais nas mulheres, especialmente a redução dos níveis de estrogénio, poderão conduzir a uma maior incidência de osteoartrite após a menopausa.

Devido ao facto de os joelhos serem a articulação mais afetada pela doença, foram já conduzidos alguns estudos de pequenas dimensões que demonstraram que a terapia hormonal de substituição reduzia a dor crónica e as alterações histológicas na cartilagem relacionadas com a osteoartrite.

Os tratamentos mais comuns para a osteoartrite no joelho são fármacos anti-inflamatórios não-esteroide e a intervenção cirúrgica. Contudo, ambos os tratamentos podem causar complicações cirúrgicas e gastrointestinais.

Este estudo de grandes dimensões contou com dados de 4.766 mulheres na pós-menopausa, que tinham participado numa sondagem sobre saúde e nutrição na Coreia do Sul.

Os investigadores da Faculdade de Medicina da Universidade da Coreia e do Hospital Universitário Ansan, ambos na Coreia do Sul, observaram que a prevalência da osteoartrite no joelho era significativamente inferior nas mulheres que tinham usado terapia hormonal do que nas que não tinham usado hormonas.

“Este estudo sugere que o estrogénio tomado na menopausa pode inibir a danificação na cartilagem e reduzir a deterioração no joelho observada nos raios-X”, comentou JoAnn Pinkerton, diretora da Sociedade Norte-Americana da Menopausa.

 

NotíciasdaSaúde

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#Insuficiência cardíaca em idosos: beber em moderação poderá não ser nocivo

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Fonte de imagem: Bupa Blue Room

O consumo moderado de bebidas alcoólicas poderá não ser prejudicial em pessoas com mais de 65 anos e insuficiência cardíaca, anunciou um novo estudo.

Conduzido por uma equipa de investigadores da Faculdade de Medicina da Universidade de Washington, EUA, o estudo não detetou que o álcool em moderação agravasse a insuficiência cardíaca naquela faixa etária, mas não sugere que quem não consome álcool comece a consumi-lo.

Para o estudo, David Brown e colegas analisaram dados de um outro estudo conduzido entre 1989 e 1993 que incluía 5.888 participantes com uma média de idades de 79 anos. Os participantes foram seguidos durante nove anos, ao longo dos quais 393 desenvolveram insuficiência cardíaca.

Os participantes foram divididos em quatro grupos, segundo o seu consumo de bebidas alcoólicas: pessoas que nunca tinham consumido álcool; pessoas que tinham consumido no passado e tinham parado; pessoas que consumiam sete unidades ou menos semanalmente; e finalmente, pessoas que consumiam oito ou mais unidades por semana.

Para efeitos da análise, os investigadores estipularam que uma unidade de álcool correspondia a uma cerveja de 350 ml, a um copo de 150 ml de vinho e a um shot de 44 ml de bebidas brancas.

Os investigadores consideraram variáveis importantes para a sua análise como a idade, sexo, hábitos de fumar, habilitações académicas e outros.

Os resultados revelaram uma associação entre o consumo semanal de sete ou menos unidades de bebidas alcoólicas e uma maior sobrevida, em relação a quem não consumia álcool há muito tempo.

A sobrevida adicional foi de 383 dias e variou entre 17 e 748 dias. Os maiores benefícios foram observados com o consumo de 10 unidades de álcool semanais. No entanto, como muito poucos pacientes se situavam nesta categoria, os dados eram insuficientes para chegar a conclusões.

Assim, este estudo sugere que os pacientes idosos que tenham recebido um diagnóstico de insuficiência cardíaca poderão continuar a consumir bebidas alcoólicas em moderação.

 

BS

#Vivir en #zonas verdes contribuye a una mejor #capacidad funcional en #edades avanzadas

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La cantidad de zonas verdes en torno al domicilio y la proximidad a espacios naturales se asocian con un deterioro más lento de la velocidad al caminar en mayores y, por tanto, con un mejor capacidad funcional, según un estudio del Isglobal, que se publica en ‘Environment International’.

Vivir en vecindarios con más zonas verdes, o al menos tenerlas cerca, ayuda a mantener una mejor capacidad funcional al envejecer frente a población que vive en zonas más urbanas, según ha explicado a DM Carmen de Keijzer, investigadora del ISGlobal, centro impulsado por la Fundación Bancaria La Caixa, a propósito de un estudio que se publica en Environment International y del que es la primera autora.

Según Keijzer la capacidad funcional se refiere a la habilidad del cuerpo para caminar, para mantener el equilibrio y la fuerza para realizar funciones básicas de la vida diaria. La capacidad funcional se reduce con la edad y se observa una disminución de la fuerza en los brazos y un caminar más lento –considerado como un marcador de envejecimiento-. La capacidad física es básica para obtener un envejecimiento saludable.

En el estudio participaron más de 5.700 personas entre 50 y 74 años a los que se les realizó un seguimiento durante 10 años

Para realizar el estudio y examinar la asociación entre el entorno verde y el declive en la función física, el equipo reclutó a más de 5.700 participantes de la cohorte Whitehall II en el Reino Unido, que fueron invitados a tomar parte en tres seguimientos a lo largo de un periodo de 10 años (2002-2013).

La edad de los participantes al inicio del estudio era de entre 50 y 74 años y se recogieron datos sobre la vegetación en torno al domicilio y la distancia hasta el entorno natural más cercano. Además, la vegetación se estimó a partir de imágenes vía satélite y la distancia al entorno natural más próximo por medio de un mapa de uso del suelo. Para evaluar la capacidad física, los participantes realizaron tests de velocidad al caminar y de fuerza de agarre.

Zonas verdes y velocidad al caminar

Así se observó que “la reducción en la velocidad al caminar fue menor en aquéllos que viven en zonas más verdes”, ha dicho Keijzer. Según ella puesto que se estima que los mayores permanecen más tiempo en el domicilio o cerca de él, el hecho de contar con espacios naturales en las cercanías motiva a caminar más, lo que influye en una mejor forma física, y a conocer a los vecinos. Además de que “las zonas verdes disminuyen el estrés y benefician la salud mental. En nuestro estudio hemos visto que la vida social es uno de los mediadores que podría contribuir a la asociación entre espacio verde residencial y menor pérdida de velocidad al caminar”.

Se evaluó la la capacidad física de los participantes con test de velocidad al caminar y de fuerza de agarre

El análisis de los datos mostró que, con el tiempo, las personas que viven en vecindarios con más zonas verdes o más cercanas a entornos naturales experimentaron una menor pérdida en la velocidad al caminar. De hecho, el grupo de participantes con mayores espacios verdes alrededor del domicilio mostró un declive en la velocidad al caminar entre un 6 y un 7,5 por ciento más lento a lo largo de 5 años que el de residentes en las áreas con menor espacio verde.

“El espacio verde se asoció con una diferencia pequeña en el deterioro de la función física a nivel individual. Sin embargo, puesto que la capacidad física es uno de los aspectos principales del envejecimiento saludable, esta diferencia podría representar beneficios de salud importantes a nivel poblacional”, ha añadido Keijzer.

Los resultados también muestran que las personas que vivían en áreas con más vegetación al principio del estudio mostraron mayor fuerza de agarre. No obstante, en este caso no mostraron un deterioro más lento en esta función de la parte superior del cuerpo a lo largo del estudio. Estudios anteriores han asociado la exposición a entornos naturales con mejor salud mental y mayor salud general autopercibida, así como menor riesgo de morbilidad y mortalidad.

Carmen de Keijzer, investigadora del ISGlobal y primera autora del estudio.

Carmen de Keijzer, investigadora del ISGlobal y primera autora del estudio.

Ciudades verdes, ciudades saludables

“Este estudio contribuye a la creciente evidencia sobre los beneficios de las zonas verdes y de los entornos naturales y proporciona un argumento más para constatar que las ciudades más verdes son también ciudades más saludables, sobre todo si se toma en consideración el envejecimiento progresivo de la población en un mundo que se está urbanizando de manera acelerada”, ha añadido Payam Dadvand, investigador de ISGlobal y último autor del artículo.

Keijzer ha añadido que otros estudios previos del grupo han asociado residir en zonas cercanas a espacios verdes con una ralentización del deterioro cognitivo. Las próximas investigaciones se centrarán en la salud cognitiva pero también en la capacidad funcional. Asismismo, otros estudios han mostrado beneficios cognitivos en los niños que viven próximos a zonas verdes.

#Polifarmácia em idosos: reduzir prescrições poderá ser muito benéfico

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Fonte de imagem: medicalalertcomparison

Uma equipa de investigadores sustenta que a redução do número de medicamentos prescritos a idosos poderá surtir benefícios surpreendentes.

Com efeito, James Goodwin, diretor de investigação da organização Age UK, Reino Unido, e Brian Kaskie, editor-chefe da revista “Public Policy & Aging Report” juntaram-se para escrever a introdução para uma edição da revista que aborda esta problemática atual: a polifarmácia ou polimedicação, definida como o uso de muitos medicamentos em simultâneo.

Os especialistas identificaram vários fatores que contribuem para a polifarmácia nos idosos e que sumarizaram em seis fatores. Um dos fatores é o aumento da complexidade da prestação dos cuidados de saúde, independentemente do contexto do respetivo país, conduzindo a problemas de coordenação entre os médicos, cuidadores e pacientes.

O aumento das comorbidades e de doenças crónicas de longa duração à medida que a população envelhece é outro fator. Acrescenta-se o vastíssimo leque de produtos farmacêuticos, bem como o uso generalizado dos mesmos.

Os autores observaram ainda que a construção das diretrizes é frequentemente baseada em doenças isoladas e que os fármacos muitas vezes não são testados nas populações mais idosas.

Assiste-se ainda a uma marginalização e retirada de poder aos pacientes mais idosos e uma ausência de tomadas de decisão em conjunto. Finalmente, o último fator consiste no facto de a cultura das sociedades ocidentais pressupor a existência de intervenções médicas a todos os níveis.

O papel da redução das prescrições (às quais os autores chamam “deprescribing”) é definido pelos especialistas como “o processo sistemático de identificar e descontinuar fármacos em situações em que os malefícios existentes ou potenciais são superiores aos benefícios dentro do contexto dos objetivos atuais, nível de funcionamento atual, esperança de vida, valores e preferências de um mesmo paciente”.

James Goodwin e Brian Kaskie defendem assim que reduzir as prescrições de um mesmo paciente é uma solução viável para o problema da polifarmácia e promove a saúde e qualidade de vida das populações mais idosas.

BS

#Vitamin D deficiency in #older adults significantly increases #risk of depression

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  • Noticias Médicas Univadis

Vitamin D deficiency is associated with a significant increase in the likelihood of developing depression in later life, according to a new study published in the Journal of Post-Acute and Long-Term Care Medicine (JAMDA).

The longitudinal study investigated the link between vitamin D levels at baseline and depression at two and four years in 3,965 Irish adults aged 50 and older. Participants with depression at baseline were excluded from the study.

Over 10 per cent (400/3965) of the study sample met criteria for incident depression during the four-year follow-up. The authors found participants with vitamin D deficiency had a significantly higher likelihood of incident depression (odds ratio [OR] 1.75; 95% CI 1.24-2.46; t = 3.21; P=.001). The finding remained robust after controlling for relevant covariates including depressive symptoms, chronic disease burden, physical activity and cardiovascular disease.

“These findings are important, given the high prevalence of vitamin D deficiency among older people, the fact that supplementation has a low risk of toxicity or side effects, as well as the significant adverse effect depression can have on functional status and longevity in later life,” the authors said.

#Que tipo de exercício físico nos mantém mais jovens?

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Fonte de imagem: Harvard Health

Um estudo recente demonstrou que o exercício físico de endurance é o mais eficaz na desaceleração dos processos do envelhecimento biológico. 

Conduzido por investigadores liderados por Ulrich Laufs, da Universidade de Leipzig, Alemanha, o estudo teve como objetivo analisar o efeito de vários tipos de exercício físico sobre a desaceleração do envelhecimento, através da medição do comprimento dos telómeros e da atividade da telomerase.

O encurtamento dos telómeros, que constituem as extremidades dos cromossomas, protegendo-os de deterioração, é um importante mecanismo molecular do envelhecimento celular; quando os telómeros deixam de poder proteger o cromossoma, a célula eventualmente morre.

O processo de encurtamento dos telómeros é regulado por várias proteínas, incluindo a telomerase, a qual consegue contrabalançar aquele processo, podendo até alongar os telómeros.

Para o estudo, a equipa recrutou 266 participantes jovens e saudáveis que levavam uma vida relativamente sedentária. Os investigadores dividiram os jovens, aleatoriamente, em quatro grupos, atribuindo uma atividade diferente a cada grupo, durante um período de seis meses, com sessões de 45 minutos, três vezes por semana.

Um dos grupos praticou exercício físico de endurance que envolveu corrida; o segundo praticou treino de alta-intensidade que incluía sessões de corrida de alta-intensidade, alternadas com corrida lenta e um período de descanso; outro grupo praticou exercícios para ganhar força que envolveram máquinas com pesos para as costas, abdómen, pernas, braços e peito, e remo; finalmente, o quarto grupo, o de controlo, manteve o seu estilo de vida.

Dos 124 jovens que terminaram a intervenção, os que tinham praticado exercícios de endurance e de alta-intensidade revelavam o maior comprimento de telómeros e a atividade de telomerase mais elevada, o que promove a capacidade regenerativa e, portanto, um envelhecimento saudável.

Os autores observaram que o treino para ganhar força não surtiu os mesmos efeitos benéficos, um achado que consideraram interessante.

 

BS

#As mulheres beneficiam de mamografia após os 75 anos?

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Fonte de imagem: PBS

Um novo estudo indicou que as mulheres deveriam continuar a fazer mamografias após os 75 anos de idade, indicou um novo estudo.

“Os nossos achados proporcionam dados que demonstram que há vantagens em fazer o rastreio a mulheres com mais de 75 anos, pois existe uma incidência de cancro considerável”, comentou Stamatia Destounis, radiologista na instituição clínica Wende Breast Care, EUA, que liderou o estudo.

Para o estudo, a investigadora e colegas analisaram dados de 763.256 mamografias efetuadas na Wende Breast Care entre 2007 e 2017. Os exames permitiram detetar casos de cancro em 3.944 pacientes.

Foi ainda apurado que 76.885 (10%) das participantes no estudo tinham 75 anos ou mais de idade. A média de idades daquele grupo era de 80,4 anos. Foram detetados 645 casos de malignidade em 616 pacientes, para um índice de 8,4 cancros por cada 1.000 exames neste grupo.

Resumindo, a pequena percentagem de pacientes desta faixa etária perfez 16% de todas as pacientes diagnosticadas com cancro detetado em rastreios, afirmou Stamatia Destounis.

Adicionalmente, a equipa descobriu que 82% dos cancros diagnosticados eram invasivos, 63% dos quais eram de grau 2 e 3, estádios em que a doença se desenvolve e espalha com maior rapidez.

Com efeito, “a maioria dos tumores encontrados nesta faixa etária eram invasivos e quase todas aquelas pacientes – 98 por cento – foram submetidas a cirurgia”, explicou a radiologista. Os restantes não foram submetidos a tratamento cirúrgico devido a idade avançada ou a um mau estado de saúde das pacientes.

Os investigadores concluíram assim que as mulheres que se encontrem em relativamente boa saúde devem continuar a fazer o rastreio do cancro da mama de rotina para além dos 75 anos de idade.

 

 

BancodaSaúde