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#Olfato: marcador de #demencia y #muerte

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Las hormigas y otros animales parece que se orientan mediante señales odoríferas. En el ser humano el sentido del olfato no está tan desarrollado. Sin embargo, está cobrando relevancia como síntoma de enfermedades y alerta de deterioro vital.

Junto con el gusto, el olfato quizá sea el sentido menos valorado, salvo para los catadores de vino y para muchos animales. “En casi todas las culturas, los olores son los más difíciles de expresar en palabras; es el sentido mudo”, concluía Asifa Majid, de la Universidad de York, en noviembre pasado en Proceedings ot the National Academy of Sciences, tras analizar a hablantes de 20 lenguas distintas. Los más olorosos semánticamente fueron los hablantes del umpila, una etnia de cazadores-recolectores de Australia.

En los últimos años se está reconociendo su importancia como marcador de enfermedades y de muerte. Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan que se publicó en abril en Annals of Internal Medicine sugiere que los mayores con poco sentido del olfato pueden tener un aumento de casi el 50% en el riesgo de morir en la siguiente década, aunque parezcan sanas. “La pérdida de olfato se vuelve más común a medida que las personas envejecen”, lo que puede indicar el lógico deterioro vital, explica el epidemiólogo Honglei Chen. Utilizando los datos del estudio ABC de la Salud del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, Chen y su equipo revisaron la información de casi 2.300 participantes de 71 a 82 años durante un período de 13 años. Los participantes se habían enfrentado a doce olores comunes. En comparación con los ancianos con buen olfato, los hipósmicos tenían un 46% más riesgo de muerte a los diez años. Un estudio similar entre 1.774 personas de 40 a 90 años seguidas durante una década se publicó en 2017 en Journal of the American Geriatrics Society. En ese periodo fallecieron 411 personas; por cada olor adicional que identificaron en las pruebas, el riesgo de mortalidad bajaba un 8%; los que peor olfateaban tuvieron un 19% más riesgo de muerte que los normales.

Estudio en 3.000 adultos

La hiposmia o la radical anosmia se deben en ocasiones a un trauma craneoencefálico o a un simple catarro y a veces conducen a falta de apetito y a pérdida de peso, pero en personas mayores pueden ser también un signo temprano de Parkinson o demencia. Un estudio en 3.000 adultos de 57 a 85 años coordinado por la Universidad de Chicago y publicado en septiembre de 2017 en Journal of the American Geriatrics Society concluyó que los que no podían identificar al menos cuatro de cinco olores comunes tenían dos veces más posibilidades de desarrollar demencia en el lustro siguiente. “El sentido del olfato está estrechamente conectado con la función cerebral y la salud”, escribía Jayant M. Pinto, autor principal. A su juicio, la pérdida del sentido del olfato fue un mejor predictor de muerte que un diagnóstico de fallo cardiaco, cáncer o enfermedad pulmonar. Y la coautora Martha McClintock añadía que “una reducción en la capacidad olfativa puede indicar una reducción en la capacidad cerebral para reconstruir componentes claves que se deterioran con la edad, conduciendo a los cambios patológicos de las demencias”.

Ese mismo mes, la revista Brain publicó otro estudio de la Unidad de Neurogenética del Instituto Max Planck, de Fráncfort, y de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, en el que confirmaban que el primer síntoma del Parkinson es a menudo un empeoramiento del olfato. Observaron que el volumen ocupado por las unidades funcionales del bulbo olfativo es solo la mitad en enfermos de Parkinson que en individuos normales. En nueve de cada diez pacientes con Parkinson, este sentido se deterioraba en los primeros estadios de la enfermedad. Según los autores, se reforzaba la llamada hipótesis del vector olfativo en el Parkinson que culpa del trastorno a factores ambientales como virus, metales pesados o pesticidas. Ningún otro sistema sensorial está en contacto tan estrecho con el entorno inhalado. La hipótesis establece que el agente causante viajaría de la cavidad nasal al bulbo olfativo y de ahí a otras partes del cerebro. “El déficit preferencial del componente glomerular en la mitad inferior del bulbo olfativo, cercano a la mucosa olfativa, es consistente con la hipótesis del vector olfativo del Parkinson”, aventuraba Peter Mombaerts, del Instituto Max Planck.

Con su millar de receptores, frente a solo tres tipos de receptores visuales y medio centenar de receptores del gusto, el olfato es una fuente de información muy volátil y cuyos efluvios se disipan con rapidez. Un estudio del año pasado de la Universidad británica de Sussex en Psychological Science hablaba de la ‘ceguera al olfato’, tanto por habituación como por distracción: personas sometidas a una tarea exigente en una sala eran incapaces de apreciar un fuerte aroma a café. Es un sentido con bases genéticas, claro está, pero muy condicionado por aprendizajes y entornos. Al igual que esos perros y gatos que huelen tumores y neurodegeneraciones, o la relación odorífera que se establece entre un bebé y su madre, hay personas que distinguen emanaciones características de individuos enfermos, seguramente como respuesta protectora ante contagios, del mismo modo que el olor de la putrefacción de un alimento alerta de su nocividad.

Metanálisis

Y como recordaba una revisión de más de 200 estudios aparecida en julio del año pasado en Physiological Reviews, los receptores olfativos cumplen un amplio rango de funciones desconocidas fuera de la propia nariz; tales receptores extranasales podrían usarse en el diagnóstico y tratamiento de disfunciones como el cáncer. Un equipo de la Universidad alemana Ruhr, de Bochum, explicaba que estos receptores se hallan por todas partes: en las células cardiacas, en el sistema inmune, en el hígado y en la piel; en el tejido prostático y en el colon contribuirían a la reducción o progresión del cáncer, y en el tracto digestivo se relacionarían con la diarrea, el estreñimiento o una plácida digestión. Quizá por todo esto, Honglei Chen concluía que “sería una excelente idea incorporar un examen de detección del olfato en las consultas médicas de rutina”.

#Formam-se novos neurónios até depois dos 90 anos de idade

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Fonte de imagem: MIT News

A formação de novos neurónios, conhecida como neurogénese, ocorre até depois dos 90 anos e em cérebros com défice cognitivo e até com doença de Alzheimer, demonstrou um novo estudo.

Conduzido por uma equipa de investigadores liderada por Orly Lazarov, docente de anatomia e biologia celular na Faculdade de Medicina da Universidade de Chicago, EUA, o estudo teve como base a análise de tecidos de 18 cérebros de pessoas falecidas com idades entre os 79 e os 99 anos. A média de idades dos cérebros era de 90,6 anos.

A equipa procurou células estaminas neurais e neurónios recém-desenvolvidos nos tecidos. Como resultado, foram detetadas, em média, 2.000 células estaminas neurais em cada cérebro. Foram ainda identificados, em média, 150.000 neurónios em desenvolvimento em cada cérebro analisado.

A análise de um subgrupo dos neurónios em desenvolvimento revelou que o número de neurónios em desenvolvimento era significativamente inferior nos cérebros de pessoas com défice cognitivo e com doença de Alzheimer, em relação às que tinham uma função cognitiva normal.

Contudo, “o interessante é que observámos alguns neurónios novos nos cérebros de pessoas com a doença de Alzheimer e com incapacidade cognitiva”, disse Orly Lazarov.

A investigadora indicou ainda que as pessoas que tinham tido melhores pontuações em medições da função cognitiva possuíam uma maior quantidade de novos neurónios em desenvolvimento, em relação às que tinham tido piores pontuações, independentemente dos níveis de patologia cerebral.

Orly Lazarov considera que os níveis mais reduzidos de neurogénese no hipocampo estarão associados a sintomas de declínio cognitivo e de menor plasticidade sináptica, e não com o grau de patologia cerebral.

A ideia de continuarem a formar-se novos neurónios após a meia-idade, sem falar após a adolescência, é controversa pois estudos anteriores ofereceram resultados contraditórios.

A autora está muito entusiasmada com estes resultados pelas possibilidades terapêuticas que oferecem: “o facto de termos descoberto que estão presentes células neurais estaminais e neurónios novos no hipocampo de idosos significa que poderemos conseguir desacelerar ou prevenir o declínio cognitivo nos idosos, especialmente quando este começa, que é quando as intervenções podem ser mais eficazes”, concluiu.

BancodaSaúde

Quais são as novidades no tratamento da doença de Alzheimer?

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Alzheimer

Quais são as novidades no tratamento da doença de Alzheimer?

 

Um esforço enorme foi dedicado pela comunidade de pesquisa para aprofundar nossa compreensão das complexidades da doença de Alzheimer. O conhecimento de que os processos patológicos começam muitos anos antes dos sintomas clínicos destacou a importância da identificação de um medicamento modificador da doença que pode ser administrado nos estágios iniciais da doença, isto é, no comprometimento cognitivo leve (CCL).

Há um otimismo cauteloso de que essas lições levarão a um teste de tratamento na próxima década. Como tal, é necessário concentrar-se na preparação dos sistemas médicos para rastrear, diagnosticar e administrar uma terapia às pessoas em risco ou com o CCL caso ocorra um avanço na oferta do tratamento.

Pesquisas sobre  tratamento do Alzheimer

Nesse contexto, os pesquisadores da RAND Corporation (Reserach And Development) elaboraram um relatório que avalia a preparação da Europa neste sentido. O documento analisa a prontidão da França, Alemanha, Itália, Espanha, Suécia e Reino Unido para enfrentar um aumento na demanda por triagem e tratamento.

Em seu modelo de simulação, eles assumiram que um tratamento farmacológico capaz de prevenir ou retardar a demência da doença de Alzheimer, que será administrada por via intravenosa, estará disponível em 2020. Com base nessa suposição, o relatório estima que a incapacidade de aumentar a capacidade de infraestrutura sistemas de saúde nesses países podem significar que mais de 1 milhão de pessoas com CCL devido à doença de Alzheimer podem avançar na demência enquanto aguardam avaliação e tratamento.

Antes de tomar uma visão tão sombria, deve-se notar que esta previsão é baseada no cenário de pior caso, modelado em nenhuma alteração sendo feita aos sistemas de cuidados de saúde atuais. No entanto, o quadro europeu para a investigação e cuidados da doença de Alzheimer está a evoluir, principalmente com a criação de infraestruturas integrando investigação e gestão clínica e ferramentas, incluindo registos e grupos de preparação (por exemplo, o Consórcio Europeu de Prevenção do Mal de Alzheimer).

O principal objetivo desses registros é combinar candidatos possíveis a ensaios clínicos, mas essa abordagem também poderia abrir caminho para uma avaliação sistemática das pessoas em risco que seriam então direcionadas para abordagens terapêuticas específicas.

Medidas de amiloide no líquido cefalorraquidiano (LCR) e no cérebro com tomografias por emissão de pósitrons (PET) são agora amplamente utilizadas para diagnóstico em centros de pesquisa e centros terciários na Europa. No entanto, a avaliação sistemática também será facilitada pelo desenvolvimento de um teste de sangue amiloide, para ser usado em contextos clínicos.

Se o exame de sangue foi positivo, mas não pôde ser confirmado com análise do LCR ou PET, então a pessoa poderia ser convidada a retornar para exames de sangue nos anos subsequentes. Essa abordagem poderia potencialmente melhorar a acessibilidade e a disponibilidade da triagem, já que qualquer pessoa de uma certa idade com preocupações com a memória, assim como aquelas que estão em risco, mas cognitivamente saudáveis, pode ser avaliada anualmente.

O que diz o relatório RAND?

Outro pressuposto importante do relatório da Corporação RAND foi que, no cenário de uma cura disponível, todos os indivíduos com 55 anos ou mais se tornarão elegíveis para a triagem cognitiva, o que reflete os critérios de inclusão etária dos mais promissores ensaios de fase inicial na doença de Alzheimer. Mas o campo está se movendo em direção a uma definição biológica da doença de Alzheimer, em vez de clínica, e, portanto, o foco deve ser o rastreamento de pessoas em risco nesta idade e possivelmente mais jovens, pelo uso de biomarcadores de patologia.
É importante ressaltar que o relatório enfatizou o papel do atendimento especializado.

Embora os serviços de atenção primária à saúde possam (e fazem, em alguns países, como a Suécia) integrar suas atividades aos serviços de atenção secundária e terciária, a suposição de que qualquer novo medicamento necessitará de administração intravenosa provavelmente impedirá que o tratamento seja dado em uma instituição primária. Embora os tipos de especialidades envolvidas nesta área clínica variem dentro dos países da Europa, com os incentivos adequados, essa integração pode se tornar mais disseminada. Segundo o texto algumas medidas poderiam ser realizadas como por exemplo, os médicos de cuidados primários da saúde podem realizar parte do diagnóstico de alterações cognitivas em pessoas pré-definidas em risco, como também treinar enfermeiras para realizar punções lombares, que são mais baratas que PET scans.

Conclusão

Um grupo de economistas da saúde e outras partes interessadas relevantes deve ser convocado para considerar essas potenciais eficiências no contexto do custo de diferentes terapias e discutir com as empresas farmacêuticas como maximizar a acessibilidade e a disponibilidade de medicamentos emergentes.

Muitos desafios estão à frente, mas não devem ser motivo de desânimo. Agora é a hora de começar a desenvolver as soluções para apoiar a disponibilidade e a acessibilidade de terapias efetivas de prevenção e de modificação de doenças para a demência da doença de Alzheimer.

 

PebMed

Autor:

Neuropsicóloga

Referências:

#Por que motivo a capacidade aeróbica diminui com a idade?

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Investigadores americanos descobriram uma das razões pela qual a frequência cardíaca máxima diminui com a idade, revela um estudo publicado nos “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

É do conhecimento comum que a capacidade aeróbica diminui à medida que se envelhece. Quem estiver mais atento aos gráficos presentes em alguns ginásios repara que a frequência cardíaca alvo diminui com a idade. Isto acontece porque de facto o músculo cardíaco das pessoas com mais idade não consegue simplesmente bater tão rápido quanto o das pessoas mais novas.

Neste estudo os investigadores da Universidade de Colorado, nos EUA, constataram que a diminuição que ocorre na frequência cardíaca máxima, ao longo da idade, está relacionada com o facto de o envelhecimento deprimir a atividade elétrica espontânea do marca passo (do inglês, pacemaker) natural do coração, o nó sinusal.

Os investigadores, liderados por Catherine Proenza, submeteram ratinhos a um eletrocardiograma e observaram que a frequência cardíaca máxima era menor nos animais mais velhos, tal como ocorre nas pessoas idosas. Apesar de este resultado não ser inesperado, o que foi realmente inovador foi o abrandamento da frequência cardíaca máxima estar associado ao facto de um tipo de células cardíacas, os miócitos encontrados no nó sinusal (SAMs), dos indivíduos idosos não serem capazes de bater tão rápido quanto os dos mais jovens.

O estudo refere que esta frequência mais lenta foi causada por um conjunto de alterações no sinal elétrico produzido pelas células. Estas alterações foram provocadas por modificações do comportamento de alguns canais iónicos presentes nas membranas das células. Os investigadores explicam que estes canais iónicos são proteínas que conduzem a eletricidade através da membrana celular.

De acordo com os autores do estudo, estes resultados, tal como a maioria das descobertas feitas na ciência, colocam ainda mais questões para futuras investigações. No entanto, estas descobertas podem conduzir ao desenvolvimento de novos fármacos que tenham por alvo os canais iónicos das células presentes no nó sinusal e conseguir desta forma abrandar a perda da capacidade aeróbica associada à idade.

“Apesar da frequência cardíaca máxima diminuir de forma similar para todas as pessoas, independentemente da condição física, as pessoas podem melhorar e manter a sua capacidade aeróbica através da prática de exercício físico, aplicando-se isto a todas as faixas etárias”, conclui Catherine Proenza.

Banco da Saúde

#El #ejercicio físico mejora la #calidad del hueso

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El ejercicio físico regular tiene efectos beneficiosos en el aparato musculoesquelético independientemente de la edad: cada aumento del 1% de cantidad mineral ósea inducido por actividad física se produciría un aumento del 7-12% en la resistencia ósea.

Pilar Trenor, presidenta del comité organizador local del congreso de la SER.

La falta de ejercicio, el tabaquismo o el estrés impactan de forma muy significativa en el desarrollo o evolución de las patologías reumáticas y, por ello, es necesario concienciar la población sobre la necesidad de mejorar hábitos y estilo de vida, según se ha puesto de manifesto en el congreso nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se está celebrando en Valencia. Según ha apuntado Pilar Trenor, presidenta del comité organizador local del congreso, “los reumatólogos estamos concienciados sobre el dolor crónico por la alta prevalencia de patología reumático, pero también por su asociación a determinados efectos ambientales, de estrés o hábitos tóxicos”.

En este sentido, la SER, a través de su Fundación, lanzó recientemente la campaña Por tus huesos, ponte en forma con el fin de sensibilizar sobre los beneficios del deporte en el aparato locomotor. Un ejercicio adecuado a cada persona dependiendo de su edad, características físicas y personales, situación cardiovascular, entrenamiento previo y patología afectada -no es lo mismo padecer artritis reumatoide, artrosis o lumbalgia, por ejemplo-, ayuda a mantener y mejorar la calidad del hueso, el músculo y las articulaciones, entre otros beneficios. A modo de ejemplo, diversos estudios han demostrado que los factores ambientales influyen en la adquisición del pico de masa ósea y, en este sentido, sería beneficioso realizar ejercicio con carga, ya que se ha comprobado que por cada aumento del 1% de cantidad mineral ósea inducido por actividad física se produciría un aumento del 7-12% en la resistencia ósea.

 

El ejercicio físico regular tiene efectos beneficiosos en el aparato musculoesquelético independientemente de la edad, aunque en la prevención de enfermedades como la osteoporosis se ha demostrado que en las mujeres tiene mayor efecto si se inicia la práctica deportiva antes de la menarquia. Asimismo, hay estudios que relacionan el ejercicio aeróbico regular con una disminución de la inflamación crónica. Además, el ejercicio disminuye el riesgo cardiovascular, algo importante si se tiene en cuenta que en patologías reumáticas como la gota se ha estimado un incremento del 40% de riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Impacto del tabaco

En otra campaña anterior, la SER también concienciaba a la población sobre daño que produce el tabaco en los sistemas musculoesquelético e inmunitario. De hecho, fumar de manera regular aumenta el riesgo de sufrir enfermedades reumáticas y autoinmunes sistémicas, como artritis reumatoide, lupus, osteoporosis, o uveítis; favorece que progresen las espondiloartritis; agrava la fibromialgia; e incrementa significativamente el riesgo de que los pacientes con estas patologías sufran enfermedades cardiovasculares.  En opinión de Trenor, “informando bien al paciente y transmitiendo confianza en nosotros, él mismo es capaz de detectar que, cambiando estos hábitos, puede mejorar en alguna medida su enfermedad reumática”. A ello contribuye que este paciente ha ido cambiando con los años y ahora “al ser más exigente, activo e informado, también nos va a exigir más a los especialistas”.

Envejecimiento

Otro tema de impacto es el crecimiento muy notable de las enfermedades de tipo degenerativo metabólico asociadas al envejecimiento poblacional, como la artrosis o las osteoporosis. A ello se suman otras situaciones aparejadas, como por ejemplo las fracturas de cadera. Según las previsiones, de aquí al 2030 aumentará en un 30% el coste e incidencia de las mismas.

#Identificadas causas da elevada recorrência de infeções urinárias na menopausa

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Fonte de imagem: Lentismed

Um novo estudo poderá ter descoberto a razão do elevado índice de recorrência de infeções do trato urinário em mulheres na menopausa.

As infeções do trato urinário encontram-se entre as infeções bacterianas que mais afetam as mulheres, com quase 25% do total de infeções.

Com uma taxa de recorrência entre os 16 e os 36% antes da menopausa, as infeções do trato urinário podem atingir 55% das mulheres após a menopausa. Pensa-se que este aumento se deverá à falta de estrogénio, prolapso do órgão pélvico, diabetes e outros fatores.

Conduzido por uma equipa de investigadores da Universidade do Texas em Southwestern, EUA, o presente estudo envolveu a análise de biópsias à bexiga em 14 pacientes com infeção do trato urinário recorrente (ITUR).

Os investigadores usaram marcadores fluorescentes específicos, uma técnica que nunca tinha sido usada para investigar as bactérias dos tecidos de bexigas humanas.

Como resultado, foi observado que inúmeras espécies de bactérias conseguem penetrar dentro do urotélio, que é a superfície da bexiga, nas pacientes com ITUR. O estudo sugere que a resistência aos antibióticos, a resposta imune adquirida e a diversidade bacteriana estarão envolvidas naquele tipo de problema.

“As bactérias que observámos conseguem infiltrar-se profundamente no tecido da parede da bexiga, mesmo além da camada urotelial”, explicou Nicole De Nisco, autora co-correspondente do estudo.

“Descobrimos ainda que a resposta imune adquirida é razoavelmente ativa nas ITUR”, acrescentou a investigadora.

BancodaSaúde

#El círculo pernicioso de la #disfagia en ancianos

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Dos millones de españoles sufren esta patología, que padecen casi la mitad de los ancianos que están ingresados.

Según los datos que maneja la European Society for Swallowing Disorders (ESSD), la disfagia afecta a dos millones de españoles, aunque solo están correctamente diagnosticados y tratados uno de cada diez casos. La incidencia de la disfagia, muy asociada al envejecimiento y a las enfermedades neurodegenerativas, se dispara en hospitales y residencias. En estas últimas, por ejemplo, Francisco Botella, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, fija la prevalencia en casi la mitad de los pacientes.

Aunque la disfagia afecta a dos millones de personas en España sólo se realiza un correcto abordaje en el 10% de los casos

¿Estamos a las puertas de un aumento considerable de los casos de disfagia debido al envejecimiento de la población? Botella opina que sí, pero no tanto debido al envejecimiento de la población como a la toma de conciencia sobre los riesgos de esta enfermedad, lo que se traduce en más diagnósticos de casos que hasta ahora permanecían ocultos: “Cada vez va habiendo más consciencia sobre este grave problema, ya que una disfagia neurológica se asocia con una mortalidad a un año vista del 50%. Hasta ahora muchos casos quedaban ocultos porque el abordaje es muy multidisciplinar y no había en los hospitales unidades de disfagia con varios especialistas para diagnosticar y tratar el problema. Poco a poco van apareciendo estas unidades. Muy despacio, es cierto, pero eso contribuye a que se diagnostique más”.

Peso y malnutrición en disfagia

Uno de los mayores problemas asociados a la disfagia es la malnutrición y la pérdida de peso de los afectados, que en muchos casos comen menos de lo que precisan debido a la dificultad que experimentan para deglutir y al miedo a los atragantamientos. Según Rosa López Mongil, coordinadora del Grupo de Trabajo de Alimentación y Nutrición de laSociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), muchos de los pacientes con disfagia entran en un círculo vicioso: empiezan a comer menos con lo cual van perdiendo fuerza en los músculos implicados en la deglución; como consecuencia, comen aún menos porque les cuesta mucho tragar. “Los pacientes cada vez tardan más tiempo en realizar las comidas, con lo cual van dejando de comer y van perdiendo peso. Hablamos de una pérdida de peso totalmente involuntaria”, afirma.

“Los pacientes con disfagia experimentan una pérdida de peso totalmente involuntaria”

Una pérdida de peso involuntaria y generalizada, ya que como añade Botella la disfagia es una de las principales causas de desnutrición en la edad avanzada, algo que según el doctor “se asocia con una bajada de defensas brutal y unasusceptibilidad mayor a infecciones”, lo que incrementa el riesgo de morbimortalidad de los pacientes.

 

El especialista del Hospital Universitario de Albacete opina que el abordaje de la disfagia pasa “claramente” en primera instancia por la creación de equipos multidisciplinares en los hospitales, ya que se trata de una enfermedad que no puede abordar un solo especialista, sino que en su diagnóstico y manejo precisa de la intervención de neurólogos, otorrinos, endocrinos, dietistas, logopedas y terapeutas ocupacionales. “Ahí radica un poco la dificultad de la disfagia: en crear estas unidades y que funcionen bien y se coordinen”.

Creadas éstas, una parte esencial del tratamiento de los pacientes pasa por el abordaje nutricional, que consiste en la adaptación de los alimentos mediante la modificación de su textura para hacerla homogénea y digerible para los pacientes con disfagia, garantizando de esta forma una correcta nutrición.

Déficit nutricional

El problema, para Botella, es que la alimentación de una persona basada en triturados domésticos “es con mucha frecuencia deficitaria nutricionalmente”. De ahí la importancia de los preparados y los suplementos nutricionales industriales “que garantizan una textura adaptada y complementan los déficits nutricionales que puedan tener los pacientes”. Hablamos, según el experto, de un “tratamiento dietético” pautado por un dietista especializado y prescrito por los médicos cuando con la dieta tradicional los pacientes no cubren las tres cuartas partes de los requerimientos nutricionales.

Los triturados domésticos no siempre son completos desde un punto de vista nutricional

Su opinión la comparte López Mongil, que considera que los suplementos nutricionales son “a veces absolutamente necesarios” para mejorar los síntomas de la disfagia (“que no hay que olvidar que es rehabilitable y curable”) y para dar carpetazo al círculo vicioso antes mencionado: “Gracias a los suplementos se consigue un aporte de proteínas que ayuda a que la lengua y los músculos de la boca tengan la fuerza suficiente para formar el bolo adecuadamente y tragar. Con esa fuerza adecuada en los músculos que ayudan a la deglución va a mejorar la capacidad de tragar del paciente y también va a disminuir el riesgo de malnutrición”.

Disfagia y diabetes

Como explica Rosa López Mongil, diabetes y disfagia están íntimamente relacionadas: “La diabetes es un modelo de enfermedad que tiene como consecuencia un envejecimiento acelerado. Al envejecer más rápido y al estar la disfagia unida al envejecimiento, es lógico pensar que la persona con diabetes tiene más riesgo de disfagia”. Por eso, insiste la portavoz de la SEGG, en las personas con diabetes es “muy importante” realizar un diagnóstico precoz de la disfagia, “ya que el riesgo de complicaciones de la diabetes es mayor”.

Entre esas complicaciones, aparte de las habituales en los pacientes con disfagia (malnutrición y broncoaspiraciones), aparece una tercera, el riesgo de una bajada de azúcar. “Cuando el paciente no come lo suficiente puede sufrir una hipoglucemia”, afirma Botella, que concluye que conseguir que el paciente tenga unaingesta correcta de alimentos “es incluso más importante en pacientes diabéticos”; de ahí que muchas veces se recurra con ellos al uso de suplementos nutricionales.