Ortopedia

#Report highlights ‘massive’ #under-treatment of osteoporosis

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A new report has highlighted significant under-treatment of osteoporosis in six European countries.

The International Osteoporosis Foundation report, Broken bones, broken lives: A roadmap to solve the fragility fracture crisis in Europe, examined the burden associated with fragility fractures in France, Germany, Italy, Spain, Sweden and the UK.

It found between 60 and 85 per cent of women aged 50 years or older with osteoporosis do not receive treatment after a fragility fracture. The report also states that the number of fragility fractures in the six countries will increase by 23 per cent by 2030. It identifies post-fracture coordinated care models such as fracture liaison services as a cost-effective way to reduce further fractures.

“It is unacceptable that the men and women in Europe who are at high risk of breaking a bone due to osteoporosis still remain undiagnosed and untreated. This neglect comes at a huge cost. Patients face the burden of disability, lost quality of life and dependence on caregivers, while health authorities bear massive health economic costs,” said Professor Cyrus Cooper, IOF President.

The report is being discussed at the World Congress on Osteoporosis, Osteoarthritis and Musculoskeletal Diseases, which is taking place in France this week.

#Nuevo tratamiento sin cirugía eficaz para el #codo de tenista

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El codo de tenista puede ser tratado mediante embolización arterial transcatéter (TAE), un tratamiento no quirúrgico guiado por imágenes que disminuye el flujo sanguíneo anormal al área lesionada para reducir la inflamación y el dolor, según una investigación presentada en la Reunión Científica Anual 2019 de la Sociedad de Radiología Intervencionista, celebrada en Austin (Estados Unidos).

La afección, también conocida como,, se origina por lesiones producto de esfuerzo repetitivo que se producen en actividades como los deportes o la mecanografía, y es común en carpinteros, cocineros y trabajadores de líneas de ensamblaje, que ven perjudicada su capacidad para realizar tareas básicas que afectan el rendimiento laboral y la calidad de vida. Aunque el dolor es un síntoma característico, el codo de tenista crónico puede causar pérdida de agarre y fuerza en el brazo, uso limitado y sensaciones de ardor en la parte externa del brazo.

“El codo de tenista puede ser difícil de tratar, dejando a muchos pacientes incapaces de realizar las tareas más simples, como recoger a sus hijos, preparar la cena o incluso trabajar con un ordenador. Con esta frustración, muchos pacientes recurren a la cirugía mayor invasiva después de años de fracaso en la fisioterapia y el uso de medicamentos”, explica Yuji Okuno, fundador de la Clínica Okuno en Japón y autor principal del estudio.

Por ello, intentaron averiguar si esa novedosa técnica, que ya se utiliza en otras partes del cuerpo, era eficaz en esta afección común y debilitante para ayudar a las personas a recuperar inmediatamente un rango de movimiento que se da por sentado en las tareas cotidianas. El equipo de Okuno condujo un estudio prospectivo en 52 pacientes con codo de tenista que no encontraron alivio de otras formas de tratamiento. Los pacientes recibieron TAE entre marzo de 2013 y octubre de 2017, y se les siguió hasta cuatro años después del tratamiento.

Los investigadores encontraron reducciones estadísticamente significativas en las puntuaciones de dolor, usando métodos que incluían las puntuaciones de la discapacidad rápida del brazo, el hombro y la mano; de dolor de escala analógica visual; de la evaluación del codo de tenista clasificadas por el paciente; y la fuerza de agarre sin dolor. Además, las imágenes tomadas en 32 pacientes dos años después de someterse a un TAE mostraron una mejoría en las puntuaciones de tendinosis y desgarro.

El tratamiento puede completarse en aproximadamente una hora y requiere solo un orificio de aguja para acceder a la arteria radial de la muñeca bajo anestesia local. Se mueve un catéter a través de la muñeca hasta el codo, donde se embolizan los vasos sanguíneos inflamados, lo que impide el flujo excesivo de sangre a la parte afectada del codo. El tratamiento es seguro y efectivo y no requiere fisioterapia. No se observaron eventos adversos y ningún paciente experimentó efectos negativos en los huesos, cartílagos o músculos circundantes.

#La #epidurólisis, sin resultados en #fracaso quirúrgico lumbar

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Una evaluación sistemática de la literatura científica no haya prueba del beneficio de la epidurólisis en el abordaje de fibrosis posquirúrgica

Dolor lumbar

El uso de la epidurólisis en el abordaje del síndrome de fracaso quirúrgico lumbar posterior a una cirugía de columna vertebral no muestra evidencia sólida ni en términos de seguridad, ni de eficacia ni de efectividad ni de eficiencia, según una revisión de estudios realizada por investigadores españoles, que se publica en American Academy of Pain Medicine.
Esta técnica mínimamente invasiva se aplica en la sanidad española, tanto pública como privada, y está diseñada para síndrome de fracaso quirúrgico debido a fibrosis quirúrgica, puesto que se considera que reintervenir al paciente agrava la irritación de la raíz nerviosa y empeora el dolor ciático y en la zona lumbar, además de la limitación funcional.
La revisión sistemática ha sido realizada por investigadores, metodólogos y clínicos de la Fundación Canaria de Investigación Sanitaria (Funcanis); la Red de Investigación en Servicios de Salud en Enfermedades Crónicas (Redissec), el Centro de investigaciones Biomédicas de Canarias (Cibican); la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (Reide), y la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA-Moncloa, y ha contado con la colaboración de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III; el Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud, y el Departamento de Psicología Clínica, Psicobiología y metodología de la Universidad de La Laguna, en Tenerife.

“El objetivo del estudio fue determinar el fundamento científico sobre la eficacia frente a placebo, la efectividad frente a otros tratamientos, la eficiencia y la seguridad. Para ello se realizó la búsqueda exhaustiva sin limitación por fecha de publicación o idioma de todos los estudios publicados en el mundo que pudieran aportar datos sobre estos términos”, ha explicado a DM Francisco Kovacs, director de Reide y codirector del estudio.

Revisión sistemática

De esta forma se obtuvieron 513 referencias, de las que se obtuvieron diez estudios relevantes: tres de ellos se referían a dos trabajos clínicos y los otros siete eran estudios observacionales. El equipo evalúo el rigor metodológico de los trabajos en función de estándares aceptados internacionalmente. Se realizaron dos revisiones sistemáticas, una sobre la seguridad y otra sobre la eficacia, efectividad y eficiencia, siguiendo las recomendaciones de la declaración Prisma, y su protocolo se registró en la base de datos Prospero.

 

“Observamos que ningún estudio se había hecho para evaluar la eficacia, la eficiencia o la coste-efectividad del procedimiento. Sólo había investigaciones de efectividad en comparación a las infiltraciones epidurales y de seguridad”. En esta línea, Kovacs ha añadido que hasta ahora las infiltraciones no han demostrado eficacia. Además, ambos ensayos clínicos eran de bajo rigor metodológico y mostraban contradicciones. “Los resultados procedentes de los ensayos clínicos, aunque señalan que los pacientes sometidos a epidurólisis evolucionaron mejor, no son fiables. Tampoco lo son los estudios observacionales, por ser cohortes pequeñas y mal descritas. Solo uno de los estudios tenía 60 pacientes y no se contabilizaron las cointervenciones”.

Los investigadores contactaron con seis autores para reclamar datos que ayudaran a clarificar las conclusiones y solo un autor de un estudio observacional aportó la información requerida.

“Los criterios de capacitación de profesionales son más importantes en terapias no farmacológicas que en un fármaco”

Con respecto a la seguridad, se evaluaron los dos ensayos clínicos y los siete estudios observacionales, aunque no describen los métodos utilizados para recoger los efectos secundarios. “La duración del seguimiento durante el cual se recogieron los datos también es variable; de hecho, uno de los estudios solo recogió los efectos secundarios que aparecieron durante el procedimiento o en la sala de recuperación”.

La revisión ha detectado la aparición de efectos secundarios potencialmente graves, como hemorragias, infecciones, empeoramiento del dolor ciático, apnea y déficits neurológicos. No obstante, se desconoce la frecuencia de los síntomas, puesto que ni estos ni la aparición de otras complicaciones fueron recogidos en los trabajos ni se describe cómo se recopilaron.

Kovacs ha añadido que de los artículos analizados sólo cuatro señalan que no había conflicto de interés, pese a que el principal autor de la mayoría de los estudios es el promotor comercial de la técnica y el director de una revista médica en la que se publicaron muchos de los trabajos.

Sin pruebas

Las conclusiones muestran que no hay evidencia sólida de que la epidurólisis tenga más efecto que el placebo o que no hacer nada en el abordaje del síndrome de fracaso quirúrgico lumbar, ni de que sus resultados justifiquen el coste del procedimiento. “Tampoco hay pruebas de que sea mejor que las infiltraciones epidurales, ya que los estudios de comparación no tienen conclusiones fiables. Por otra parte, como este procedimiento se ha generalizado en la sanidad pública y privada sin ningún tipo de control, no sabemos cuántos pacientes han sido expuestos a él ni cuántos recursos públicos o privados se han destinado a costearlo ni en cuántos ha sido eficaz o no, o en cuántos ha generado efectos secundarios”, ha puntualizado Kovacs.

Más evaluación

Noé Brito García, de Funcanis, y primer autor del estudio, ha añadido que las conclusiones de la investigación “han demostrado la escasez de evidencias sólidas: sólo existen unos pocos estudios que, si bien muestran resultados positivos, adolecen de un alto riesgo de que sus resultados estén sesgados. Por eso es necesario realizar más investigación”.

Asimismo, aunque la epidurólisis se ha diseñado específicamente para síndrome de fracaso quirúrgico debido a fibrosis quirúrgica, Kovacs advierte de que la mayor parte de la literatura disponible se ha realizado en pacientes con fracaso quirúrgico sin comprobar si la causa de éste se debía a fibrosis quirúrgica.

El fundamento teórico y biológico del procedimiento es plausible y podría ser una opción para pacientes que carecen de un tratamiento satisfactorio. Por ello, los investigadores recomiendan que antes de continuar realizando la práctica se evalúe su eficacia, su eficiencia, su efectividad y su seguridad de forma rigurosa.

De esta forma, si los resultados de la investigación son positivos, desde el estudio se recomienda implantar en la práctica clínica el procedimiento de manera racional y controlada, registrando los pacientes a los que se somete a la técnica. Kovacs ha añadido que es necesario evaluar las terapias no farmacológicas con los mismos estándares de rigor con que se analizan las terapias farmacológicas, además de definir los criterios de capacitación de los profesionales que realicen el procedimiento y las indicaciones de la técnica.

Asimismo, no hay datos sobre el número de pacientes que sufren síndrome de fracaso quirúrgico, “aunque lo que sí se conoce es que cuanto más agresiva es una intervención y más sangrado produce, mayor es el riesgo de que se origine el fracaso quirúrgico y menor en operaciones microquirúrgicas”. Otro factor que influye es la predisposición individual a una mayor o menor cicatrización. “Por lo que habría que recomendar intervenir únicamente en los casos en los que hay indicación y hacer la operación lo menos agresiva posible para reducir el riesgo”.

#Tramadol em pacientes com artrose pode aumentar a mortalidade

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tramadol

Tramadol em pacientes com artrose pode aumentar a mortalidade

 

Tramadol é um analgésico opioide muito usado no alívio da dor moderada a grave. Algumas sociedades americanas recomendam o fármaco para o tratamento de osteoartrite do joelho. No entanto, um novo artigo, publicado em março no Journal of the American Medical Association (JAMA), indica que o uso de tramal em pacientes com artrose pode aumentar a mortalidade.

Para chegar nessa conclusão, pesquisadores no Reino Unido realizaram um estudo de coorte com 88.902 pacientes (idade média: 70,1 anos; 61,2% do sexo feminino) com diagnóstico de osteoartrite, retirados do banco de dados britânico. Os participantes receberam prescrição inicial de tramadol (n = 44.451), codeína (n = 16.922), naproxeno (n = 12.397), diclofenaco (n = 6.512), celecoxibe (n = 5.674), etoricoxibe (n = 2.946).

Tramadol e artrose

O desfecho primário foi a mortalidade por qualquer causa em 1 ano após a prescrição de tramadol, comparado com os outros fármacos. Os resultados foram:

Tramadol x naproxeno 

Durante o follow-up, foram registradas 278 (23,5/1000 pessoas-anos) mortes no grupo que recebeu tramadol e 164 (13,8/1000 pessoas-anos) no grupo naproxeno (diferença de 9,7 mortes/1000 pessoas-anos; HR 1,71).

Tramadol x diclofenaco 

A mortalidade também foi maior com tramadol (36,2/1000 pessoas-anos) do que com diclofenaco (19,2/1000 pessoas-anos; HR 1,88)

Tramadol x celecoxibe

A taxa de mortalidade por todas as causas foi de (HR 1,70):

  • Tramadol: 31,2/1000 pessoas-anos
  • Celecoxibe: 18,4/1000 pessoas-anos

Tramadol x etoricoxibe (HR 2,04)

  • Tramadol: 25,7/1000 pessoas-anos
  • Etoricoxibe: 12,8/1000 pessoa-anos

Tramadol x codeína

Nenhuma diferença estatisticamente significativa na mortalidade por todas as causas foi observada.

Conclusões

Entre os pacientes idosos com artrose, a prescrição inicial de tramadol foi associada a uma maior taxa de mortalidade em 1 ano, quando comparado a outros anti-inflamatórios não-esteroides comumente prescritos. Os autores alertam que esses achados ainda não são suficientes para uma mudança na conduta e precisam ser reforçados por estudos futuros.

 

PebMed

Referências:

  • Zeng C, Dubreuil M, LaRochelle MR, et al. Association of Tramadol With All-Cause Mortality Among Patients With Osteoarthritis. JAMA. 2019;321(10):969–982. doi: 10.1001/jama.2019.1347

#La #impresión 3D ofrece precisión en #defecto complejo osteoarticular

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La tecnología de impresión en 3D permite intervenir defectos de elevada complejidad osteoarticular combinando dos importantes factores: individualización y precisión. El diseño a medida de guías y moldes protésicos se traduce en funcionalidad inmediata

El equipo de cirujanos ortopédicos de La Paz, de Madrid, durante un abordaje en el que se han utilizado moldes en 3D.
Hospital La Paz

La tecnología de impresión 3D está revolucionando los abordajes actuales, fundamentalmente los que se enfrentan a defectos de elevada complejidad. En el Hospital Universitario La Paz, de Madrid, la Plataforma de Ingeniería Tisular e Impresión 3D (PITI3D), del Instituto de Investigación La Paz (IdiPAZ), dirigida por el cirujano general Ramón Cantero, ha presentado, junto al equipo del catedrático Enrique Gómez Barrena, jefe de Sección de Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT), un ejemplo más de la alianza entre investigadores básicos y clínicos con el objetivo de ofrecer respuestas individuales a cada situación médica asistencial.

Aunque ya están seleccionando pacientes con defectos complejos, los datos del primer caso -un paciente joven, de 22 años, afectado de osteocondritis disecante masiva- así lo confirman. “Los defectos complejos de región articular se abordan tradicionalmente mediante aloinjertos, cuyo tallado no es siempre el más idóneo por tratarse de estructuras muy delicadas. Conseguir un ajuste adecuado a la superficie del cóndilo requiere moldes y guías sofisticadas. Latecnología de impresión 3D permite diseñar guías propias y adecuar moldes sobre los que se prueba el injerto antes de trasladarlo al paciente, en el mismo acto quirúrgico”, explica Gómez Barrena a DM.

A su juicio, la reconstrucción osteoarticular compleja mediante sistemas de 3D posibilita “un abordaje individual de elevada precisión, casi total, lo que se traduce en un resultado final óptimo”. En estas circunstancias, la reconstrucción necesita incluso de un aloinjerto -que en el futuro podría ser de un biomaterial en el que se pueda sembrar y rellenar-y en el que se aprovecha la potencia biológica de los tratamientos existentes. El fin es que el aloinjerto se adapte con gran precisión y que consiga que la articulación funcione desde el momento del implante, hecho que ofrece la 3D, según los estudios de viabilidad”.

Implante final

En el ámbito de la cirugía ortopédica, y específicamente en el osteoarticular, el diseño a medida del instrumental presenta otros beneficios, en este caso quirúrgicos. De hecho, en el caso realizado en La Paz, una cirugía de estas características tiene una duración aproximada de hora y media, “con rodilla abierta y manipulación sustancial en un cartílago joven. Con la intervención artroscópica y el diseño del implante con la ayuda de las guías y los moldes en 3D, la cirugía se ciñe a media hora”, explica el profesional.

La resolución de defectos, en este caso osteoarticulares, mediante el manejo de biomateriales y utilización de los mismos -bien como moldes o como implantes-, son los principales ámbitos de aplicación clínica. En estos momentos, el equipo de la citada Plataforma se centra en la fase de su utilización como moldes, pero el avance en precisión, en hueso y articulaciones, es notable para evitar manipulación y ofrecer personalización al paciente, en este caso del aloinjerto. No obstante, “se está diseñando un modelo sobre el que tallar el implante final”, indica Daniel Cermeño, coordinador de la PITI3D, quien aclara que la fase actual se centra en los materiales biológicos que se implantan y que reforzará la investigación, sobre todo de células mesenquimales, para la adaptación al biomaterial, terreno este de la medicina regenerativa.

En este sentido, Gómez Barrena explica que el equipo participa de forma paralela en destacados proyectos europeos, como en el Horizonte 2020 (H2020), y concretamente en el Orthounion, que persigue la curación de fracturas complicadas de huesos largos mediante el uso de células madre.

Cantero subraya que este tipo de plataformas ofrece terapia individualizada en muchos ámbitos de la medicina. “Tenemos una guía a través de la que podemos trasladar un determinado defecto al material que se quiera utilizar. La peculiaridad es que “es un material único para un paciente, para su defecto concreto y con sus medidas exactas. Una ventaja añadida es que disponemos de nuestras propias impresoras”.

Extensión de ámbitos

Carlos Biec, Daniel Cermeño, Mario Juárez, Enrique Gómez Barrena, José Manuel Baena y Ramón Cantero, de La Paz, de Madrid.

Carlos Biec, Daniel Cermeño, Mario Juárez, Enrique Gómez Barrena, José Manuel Baena y Ramón Cantero, de La Paz, de Madrid.

Las estrategias actuales de este tipo de tecnologías son realizar modelos de enfermedad, testado de fármacos y, por último, regeneración o curación de defectos. A pesar de que el campo inicial ha sido el de la cirugía ortopédica, la PITI3D del Hospital La Paz proyecta su trabajo en otros ámbitos de actuación, indica el director de esta plataforma. El proyecto Lab on a chip sobre cultivo de células madre fue el germen del trabajo de la actual plataforma de carácter transversal que dirige Cantero y que ha contado con la colaboración, entre otros especialistas, de José Manuel Baena, pionero en el diseño de las técnicas de impresión 3D.

“La transversalidad es un aspecto que siempre ha regido el trabajo de la PITI3D desde las primeras líneas de investigación:cáncer colorrectal, cirugía ortopédica, ámbito en el que colabora también con otro centro hospitalario, y dermatología, intentando, en esta última, crear modelos de melanoma y de piel artificial”.

Algunos de los proyectos de la plataforma PITI3D se centran en cáncer colorrectal, melanoma y piel artificial, todos de gran demanda asistencial

Una de las líneas de investigación del Lab on a chip se centra en cáncer colorrectal y en la búsqueda de fármacos eficaces en la enfermedad. Interesante es también el proyecto sobre generación de piel artificial, en colaboración con otros hospitales de Madrid, y cuya filosofía es la de “ofrecer soluciones reales a problemas clínicos que procedan tanto de pacientes, como de clínicos e incluso de investigadores”, apunta Cantero.

El caso de la piel sintética, por ejemplo, es uno de los paradigmas para la impresión 3D, pero el verdadero origen del proyecto proviene de la demanda asistencial y cuyo principal exponente sería la de los grandes quemados.

Soluciones reales

Actualmente, y según Cermeño, hay varias soluciones que se ofrecen para este tipo de pacientes, como el injerto autólogo, “cuya limitación proviene de la escasa disponibilidad de tejido y de que se trata de un procedimiento muy invasivo. En el caso de un aloinjerto, la compatibilidad inmunológica es incluso más limitante”. Cuando se ofertan terapias celulares o moleculares, basadas en la regeneración de la zona dañada, el problema radica en la forma de aplicación mediante inyecciones, “lo que no garantiza que la terapia se localice exclusivamente en la zona concreta que se quiere tratar”, explica el investigador, quien subraya que es precisamente en estos ámbitos donde la impresión 3D entra en juego. “Las tecnologías de impresión 3D ofrecen más posibilidades, ya que permiten la creación de una determinada estructura mediante la cual se controla la localización y el tamaño. En tejido cutáneo, por ejemplo, ya se han desarrollado modelos de piel por ingeniería tisular y por impresión 3D, pero desde una perspectiva más científica. Nuestro equipo no pierde de vista el punto científico, pero además recogemos el del paciente y el del médico, que es donde se encuentra la raíz de los problemas clínicos”.

Desde el punto de vista técnico de la impresión 3D, no obstante, los profesionales de La Paz tienen en cuenta la estructura de la piel, así como los tiempos en los que se deben aplicar los injertos desarrollados por impresión, respetando en todo momento los aspectos alusivos a la esterilidad, lo que se traduce en seguridad.

#Diabetes associada a maior risco de lombalgia

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Fonte de imagem: painHEALTH

As pessoas com diabetes apresentam uma propensão maior de sofrerem dores lombares e do pescoço do que as pessoas sem diabetes, sugere um estudo.

O estudo, que consistiu em meta-análises de oito ensaios conduzidos em participantes com 18 anos ou mais de idade, foi liderado por Manuela Ferreira, investigadora na Universidade de Sydney, na Austrália.

Com efeito, os investigadores descobriram que os pacientes com diabetes corriam um risco 35% mais elevado de dor lombar, ou lombalgia, e 24% mais elevado de dores no pescoço do que os participantes sem diabetes.

Perante os achados, Manuela Ferreira avançou que “a diabetes e a dor lombar e a dor no pescoço parecem estar de alguma forma interligadas. Não conseguimos dizer como, mas estes achados sugerem que está garantida mais investigação sobre a ligação”.

A equipa não apurou evidência suficiente para estabelecer uma relação causal entre a diabetes e as lombalgias e dores no pescoço. No entanto, garante que esta relação será alvo de estudos mais aprofundados.

As meta-análises indicaram ainda que a medicação para tratar a diabetes poderá influenciar a dor, possivelmente através do seu efeito sobre os níveis de glicose no sangue, um achado que requer investigação.

“A diabetes de tipo 2 e a dor lombar têm uma relação forte com a obesidade e a falta de atividade física, pelo que uma progressão lógica para esta investigação pode ser analisar estes fatores em mais detalhe. A nossa análise oferece mais evidência de como o controlo do peso e a atividade física desempenham papéis fundamentais na manutenção da saúde”, concluiu a investigadora.

Os autores recomendam aos profissionais de saúde que considerem fazer o rastreio da diabetes aos pacientes que se apresentem com queixas de lombalgias ou de dores no pescoço.

BancodaSaúde

#¿Cuánto dura una #prótesis de cadera o de #rodilla?

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Una investigación que recopila datos de miles de pacientes de seis países concluye que ocho de cada diez prótesis de rodilla y seis de cada diez de cadera se mantienen a los 25 años.

Prótesis de cadera y de rodilla.
Universidad de Bristol

Un metanálisis sobre miles de pacientes, cuyos datos se remontan a 25 años en seis países concluye que las prótesis de rodilla y cadera tienen unas elevadas tasas de éxito. En concreto, ocho de cada diez reemplazos de rodilla y seis de cada diez de cadera siguen funcionando al cabo de los 25 años.

La investigación se publica en The Lancet, financiada por el Registro Nacional de Articulaciones británico. Los autores principales son de la Unidad de Investigación Musculoesquelética, en la Universidad de Bristol.

En Reino Unido, se han efectuado más de dos millones de reemplazos de cadera y de rodilla desde 2003, según datos aportados en el estudio. “A menudo los pacientes nos preguntan cuánto durará su prótesis, pero hasta ahora no teníamos una respuesta generalizable”, dice el autor principal, Jonathan Evans, de la Universidad de Bristol. “Los estudios anteriores se han basado en muestras mucho más pequeñas. En el mejor de los casos, el Servicio Nacional de Salud [el británico NHS] solo podía informar sobre el tiempo de duración para el que están diseñadas las prótesis, en lugar de recurrir a la evidencia basada en la experiencia de múltiples pacientes. Teniendo en cuenta la mejora en tecnología y en las técnicas de los últimos 25 años, esperamos que los reemplazos colocados hoy puedan durar aún más”.

Los investigadores revisaron 150 series de casos relacionados con reemplazos de cadera y 33 con los de rodilla, así como seis registros nacionales de Australia, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia. En total, se analizaron informes de 215.676 personas cuyos casos fueron seguidos durante 15 años después de someterse a reemplazos totales de cadera; 74.052, seguidos durante 20 años, y 51.359, durante 25 años.

El 89% de las prótesis de cadera duraron 15 años, el 70%, 20 años y el 58% llegaron hasta los 25 años. Con los reemplazos totales de rodilla, los resultados variaron según la prótesis fuera total o parcial: el 93% de los reemplazos totales y el 77% de los parciales duraron 15 años. El 90% de los totales y el 72% de los parciales se prolongaron durante 20 años. El 82% de los totales y el 70% de los parciales cumplieron los 25 años.