Ortopedia

#La #impresión 3D ofrece precisión en #defecto complejo osteoarticular

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La tecnología de impresión en 3D permite intervenir defectos de elevada complejidad osteoarticular combinando dos importantes factores: individualización y precisión. El diseño a medida de guías y moldes protésicos se traduce en funcionalidad inmediata

El equipo de cirujanos ortopédicos de La Paz, de Madrid, durante un abordaje en el que se han utilizado moldes en 3D.
Hospital La Paz

La tecnología de impresión 3D está revolucionando los abordajes actuales, fundamentalmente los que se enfrentan a defectos de elevada complejidad. En el Hospital Universitario La Paz, de Madrid, la Plataforma de Ingeniería Tisular e Impresión 3D (PITI3D), del Instituto de Investigación La Paz (IdiPAZ), dirigida por el cirujano general Ramón Cantero, ha presentado, junto al equipo del catedrático Enrique Gómez Barrena, jefe de Sección de Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT), un ejemplo más de la alianza entre investigadores básicos y clínicos con el objetivo de ofrecer respuestas individuales a cada situación médica asistencial.

Aunque ya están seleccionando pacientes con defectos complejos, los datos del primer caso -un paciente joven, de 22 años, afectado de osteocondritis disecante masiva- así lo confirman. “Los defectos complejos de región articular se abordan tradicionalmente mediante aloinjertos, cuyo tallado no es siempre el más idóneo por tratarse de estructuras muy delicadas. Conseguir un ajuste adecuado a la superficie del cóndilo requiere moldes y guías sofisticadas. Latecnología de impresión 3D permite diseñar guías propias y adecuar moldes sobre los que se prueba el injerto antes de trasladarlo al paciente, en el mismo acto quirúrgico”, explica Gómez Barrena a DM.

A su juicio, la reconstrucción osteoarticular compleja mediante sistemas de 3D posibilita “un abordaje individual de elevada precisión, casi total, lo que se traduce en un resultado final óptimo”. En estas circunstancias, la reconstrucción necesita incluso de un aloinjerto -que en el futuro podría ser de un biomaterial en el que se pueda sembrar y rellenar-y en el que se aprovecha la potencia biológica de los tratamientos existentes. El fin es que el aloinjerto se adapte con gran precisión y que consiga que la articulación funcione desde el momento del implante, hecho que ofrece la 3D, según los estudios de viabilidad”.

Implante final

En el ámbito de la cirugía ortopédica, y específicamente en el osteoarticular, el diseño a medida del instrumental presenta otros beneficios, en este caso quirúrgicos. De hecho, en el caso realizado en La Paz, una cirugía de estas características tiene una duración aproximada de hora y media, “con rodilla abierta y manipulación sustancial en un cartílago joven. Con la intervención artroscópica y el diseño del implante con la ayuda de las guías y los moldes en 3D, la cirugía se ciñe a media hora”, explica el profesional.

La resolución de defectos, en este caso osteoarticulares, mediante el manejo de biomateriales y utilización de los mismos -bien como moldes o como implantes-, son los principales ámbitos de aplicación clínica. En estos momentos, el equipo de la citada Plataforma se centra en la fase de su utilización como moldes, pero el avance en precisión, en hueso y articulaciones, es notable para evitar manipulación y ofrecer personalización al paciente, en este caso del aloinjerto. No obstante, “se está diseñando un modelo sobre el que tallar el implante final”, indica Daniel Cermeño, coordinador de la PITI3D, quien aclara que la fase actual se centra en los materiales biológicos que se implantan y que reforzará la investigación, sobre todo de células mesenquimales, para la adaptación al biomaterial, terreno este de la medicina regenerativa.

En este sentido, Gómez Barrena explica que el equipo participa de forma paralela en destacados proyectos europeos, como en el Horizonte 2020 (H2020), y concretamente en el Orthounion, que persigue la curación de fracturas complicadas de huesos largos mediante el uso de células madre.

Cantero subraya que este tipo de plataformas ofrece terapia individualizada en muchos ámbitos de la medicina. “Tenemos una guía a través de la que podemos trasladar un determinado defecto al material que se quiera utilizar. La peculiaridad es que “es un material único para un paciente, para su defecto concreto y con sus medidas exactas. Una ventaja añadida es que disponemos de nuestras propias impresoras”.

Extensión de ámbitos

Carlos Biec, Daniel Cermeño, Mario Juárez, Enrique Gómez Barrena, José Manuel Baena y Ramón Cantero, de La Paz, de Madrid.

Carlos Biec, Daniel Cermeño, Mario Juárez, Enrique Gómez Barrena, José Manuel Baena y Ramón Cantero, de La Paz, de Madrid.

Las estrategias actuales de este tipo de tecnologías son realizar modelos de enfermedad, testado de fármacos y, por último, regeneración o curación de defectos. A pesar de que el campo inicial ha sido el de la cirugía ortopédica, la PITI3D del Hospital La Paz proyecta su trabajo en otros ámbitos de actuación, indica el director de esta plataforma. El proyecto Lab on a chip sobre cultivo de células madre fue el germen del trabajo de la actual plataforma de carácter transversal que dirige Cantero y que ha contado con la colaboración, entre otros especialistas, de José Manuel Baena, pionero en el diseño de las técnicas de impresión 3D.

“La transversalidad es un aspecto que siempre ha regido el trabajo de la PITI3D desde las primeras líneas de investigación:cáncer colorrectal, cirugía ortopédica, ámbito en el que colabora también con otro centro hospitalario, y dermatología, intentando, en esta última, crear modelos de melanoma y de piel artificial”.

Algunos de los proyectos de la plataforma PITI3D se centran en cáncer colorrectal, melanoma y piel artificial, todos de gran demanda asistencial

Una de las líneas de investigación del Lab on a chip se centra en cáncer colorrectal y en la búsqueda de fármacos eficaces en la enfermedad. Interesante es también el proyecto sobre generación de piel artificial, en colaboración con otros hospitales de Madrid, y cuya filosofía es la de “ofrecer soluciones reales a problemas clínicos que procedan tanto de pacientes, como de clínicos e incluso de investigadores”, apunta Cantero.

El caso de la piel sintética, por ejemplo, es uno de los paradigmas para la impresión 3D, pero el verdadero origen del proyecto proviene de la demanda asistencial y cuyo principal exponente sería la de los grandes quemados.

Soluciones reales

Actualmente, y según Cermeño, hay varias soluciones que se ofrecen para este tipo de pacientes, como el injerto autólogo, “cuya limitación proviene de la escasa disponibilidad de tejido y de que se trata de un procedimiento muy invasivo. En el caso de un aloinjerto, la compatibilidad inmunológica es incluso más limitante”. Cuando se ofertan terapias celulares o moleculares, basadas en la regeneración de la zona dañada, el problema radica en la forma de aplicación mediante inyecciones, “lo que no garantiza que la terapia se localice exclusivamente en la zona concreta que se quiere tratar”, explica el investigador, quien subraya que es precisamente en estos ámbitos donde la impresión 3D entra en juego. “Las tecnologías de impresión 3D ofrecen más posibilidades, ya que permiten la creación de una determinada estructura mediante la cual se controla la localización y el tamaño. En tejido cutáneo, por ejemplo, ya se han desarrollado modelos de piel por ingeniería tisular y por impresión 3D, pero desde una perspectiva más científica. Nuestro equipo no pierde de vista el punto científico, pero además recogemos el del paciente y el del médico, que es donde se encuentra la raíz de los problemas clínicos”.

Desde el punto de vista técnico de la impresión 3D, no obstante, los profesionales de La Paz tienen en cuenta la estructura de la piel, así como los tiempos en los que se deben aplicar los injertos desarrollados por impresión, respetando en todo momento los aspectos alusivos a la esterilidad, lo que se traduce en seguridad.

#Diabetes associada a maior risco de lombalgia

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Fonte de imagem: painHEALTH

As pessoas com diabetes apresentam uma propensão maior de sofrerem dores lombares e do pescoço do que as pessoas sem diabetes, sugere um estudo.

O estudo, que consistiu em meta-análises de oito ensaios conduzidos em participantes com 18 anos ou mais de idade, foi liderado por Manuela Ferreira, investigadora na Universidade de Sydney, na Austrália.

Com efeito, os investigadores descobriram que os pacientes com diabetes corriam um risco 35% mais elevado de dor lombar, ou lombalgia, e 24% mais elevado de dores no pescoço do que os participantes sem diabetes.

Perante os achados, Manuela Ferreira avançou que “a diabetes e a dor lombar e a dor no pescoço parecem estar de alguma forma interligadas. Não conseguimos dizer como, mas estes achados sugerem que está garantida mais investigação sobre a ligação”.

A equipa não apurou evidência suficiente para estabelecer uma relação causal entre a diabetes e as lombalgias e dores no pescoço. No entanto, garante que esta relação será alvo de estudos mais aprofundados.

As meta-análises indicaram ainda que a medicação para tratar a diabetes poderá influenciar a dor, possivelmente através do seu efeito sobre os níveis de glicose no sangue, um achado que requer investigação.

“A diabetes de tipo 2 e a dor lombar têm uma relação forte com a obesidade e a falta de atividade física, pelo que uma progressão lógica para esta investigação pode ser analisar estes fatores em mais detalhe. A nossa análise oferece mais evidência de como o controlo do peso e a atividade física desempenham papéis fundamentais na manutenção da saúde”, concluiu a investigadora.

Os autores recomendam aos profissionais de saúde que considerem fazer o rastreio da diabetes aos pacientes que se apresentem com queixas de lombalgias ou de dores no pescoço.

BancodaSaúde

#¿Cuánto dura una #prótesis de cadera o de #rodilla?

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Una investigación que recopila datos de miles de pacientes de seis países concluye que ocho de cada diez prótesis de rodilla y seis de cada diez de cadera se mantienen a los 25 años.

Prótesis de cadera y de rodilla.
Universidad de Bristol

Un metanálisis sobre miles de pacientes, cuyos datos se remontan a 25 años en seis países concluye que las prótesis de rodilla y cadera tienen unas elevadas tasas de éxito. En concreto, ocho de cada diez reemplazos de rodilla y seis de cada diez de cadera siguen funcionando al cabo de los 25 años.

La investigación se publica en The Lancet, financiada por el Registro Nacional de Articulaciones británico. Los autores principales son de la Unidad de Investigación Musculoesquelética, en la Universidad de Bristol.

En Reino Unido, se han efectuado más de dos millones de reemplazos de cadera y de rodilla desde 2003, según datos aportados en el estudio. “A menudo los pacientes nos preguntan cuánto durará su prótesis, pero hasta ahora no teníamos una respuesta generalizable”, dice el autor principal, Jonathan Evans, de la Universidad de Bristol. “Los estudios anteriores se han basado en muestras mucho más pequeñas. En el mejor de los casos, el Servicio Nacional de Salud [el británico NHS] solo podía informar sobre el tiempo de duración para el que están diseñadas las prótesis, en lugar de recurrir a la evidencia basada en la experiencia de múltiples pacientes. Teniendo en cuenta la mejora en tecnología y en las técnicas de los últimos 25 años, esperamos que los reemplazos colocados hoy puedan durar aún más”.

Los investigadores revisaron 150 series de casos relacionados con reemplazos de cadera y 33 con los de rodilla, así como seis registros nacionales de Australia, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia. En total, se analizaron informes de 215.676 personas cuyos casos fueron seguidos durante 15 años después de someterse a reemplazos totales de cadera; 74.052, seguidos durante 20 años, y 51.359, durante 25 años.

El 89% de las prótesis de cadera duraron 15 años, el 70%, 20 años y el 58% llegaron hasta los 25 años. Con los reemplazos totales de rodilla, los resultados variaron según la prótesis fuera total o parcial: el 93% de los reemplazos totales y el 77% de los parciales duraron 15 años. El 90% de los totales y el 72% de los parciales se prolongaron durante 20 años. El 82% de los totales y el 70% de los parciales cumplieron los 25 años.

#La fasciite plantaire et l’épine calcanéenne

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La fasciite plantaire est une blessure au pied causée par un étirement ou une rupture du fascia plantaire, une membrane fibreuse qui va de l’os du talon jusqu’à la base des orteils. Cette membrane constitue, en quelque sorte, le « plancher » du pied. Environ 1 % de la population en est atteinte.

Cette affection se manifeste essentiellement par une douleur au talon. Ce sont les sportifs qui en sont le plus souvent touchés, car ils sollicitent plus fréquemment et intensément toutes les structures de leurs pieds.

Lorsqu’un tel problème se déclare, il est important de réduire l’activité physique et d’avoir les soins adéquats. Sinon, la fasciite risque fort de s’aggraver. Les personnes qui en ont souffert une fois conservent une fragilité.

Remarque. Cette affection porte aussi le nom d’aponévrosite plantaire. Le terme aponévrose est synonyme de fascia.

Causes

L’une ou l’autre des situations suivantes peut en être la cause.

  • La pratique de sports sans préparation adéquate des muscles et des tendons, ou sans équipement adéquat. La course à pied ou le jogging, le saut, les sports d’équipe (volley-ball, etc.), le ski, le tennis, la danse aérobique et l’entraînement sur un simulateur d’escalier font partie des activités physiques les plus à risque ;
  • L’obésité. Il s’agit d’un facteur de risque important de fasciite plantaire, notamment parce que l’excédent de poids accroît souvent les tensions dans la chaîne musculaire à l’arrière des jambes. Ces tensions se répercutent sur les pieds ;
  • Le port de chaussures qui soutiennent mal la voûte plantaire et le talon, ce qui engendre un déséquilibre biomécanique. C’est particulièrement le cas des chaussures dont les semelles ou les talons sont trop durs, ainsi que de celles dont les contreforts trop mous ne stabilisent pas suffisamment les talons ;
  • Les pieds creux ou les pieds plats ;
  • La marche ou la station debout prolongée sur des surfaces dures.

Par ailleurs, on sait que le vieillissement normal du fascia plantaire le rend plus susceptible de subir des déchirures. En effet, les fascias perdent de leur souplesse avec l’âge.

Du point de vue physiologique, la fasciite plantaire est le reflet d’une inflammation du fascia plantaire (le suffixe ite signifie inflammation). Ce fascia recouvre et protège les tendons ainsi que d’autres structures profondes du pied. Il contribue à maintenir la voûte plantaire. L’inflammation apparaît en conséquence de l’usure du fascia. S’il est trop ou mal sollicité, des microdéchirures ou des lésions plus importantes peuvent apparaître.

L’épine calcanéenne, conséquence de la fasciite plantaire

Puisque le pied est constamment sollicité par la station debout et la marche, la douleur risque de persister si rien n’est fait pour corriger la situation.

Avec le temps, une épine calcanéenne, que l’on appelle aussi épine de Lenoir, peut apparaître (voir le schéma). Environ la moitié des personnes qui souffrent d’une fasciite plantaire ont aussi une épine calcanéenne.

Définition de l’épine calcanéenne

Il s’agit d’une petite excroissance osseuse qui se forme à l’endroit où le fascia plantaire rejoint l’os du talon (le calcanéum). Cette excroissance se forme parce que l’os doit s’organiser pour mieux résister au tendon qui « tire » davantage. L’excroissance lui permet de soutenir cette tension accrue. On l’appelle aussi exostose calcanéenne.

Dans de très rares cas, l’épine calcanéenne forme une excroissance osseuse assez grosse pour que l’on puisse la sentir sous la peau. Elle peut alors créer une pression locale au point qu’il faille en faire l’excision. Reste que le plus souvent, la douleur que l’on associait jadis à cette excroissance s’explique en réalité par l’inflammation du fascia. La plupart du temps, lorsque celle-ci est guérie, l’épine de Lenoir demeure, mais ne provoque aucune douleur.

Symptômes

  • Une douleur au talon, légère ou plus forte, selon le cas;
  • Cette douleur se manifeste surtout le matin, au lever. La douleur peut disparaître pour revenir ensuite après une période d’activité physique.

Personnes à risque

  • Les personnes qui ont les pieds plats ou les pieds creux ;
  • Les personnes de 45 ans et plus (surtout les femmes) ;
  • Les femmes enceintes, en raison de leur poids accru ;
  • Les personnes atteintes de diabète ou d’une maladie inflammatoire, comme la polyarthrite rhumatoïde.

Facteurs de risque

  • La pratique de certains sports, en particulier la course à pied et le jogging ;
  • L’obésité ;
  • Le port de chaussures inadaptées ou usées ;
  • L’absence de période d’échauffement avant l’entraînement ;
  • Un travail exigeant et une station debout prolongée.

 

Mesures préventives de base
Les conseils suivants permettront de prévenir l’apparition de la fasciite plantaire ainsi que sa récidive, de même que l’épine de Lenoir qui peut y être associée.

  • Faire régulièrement des exercices d’assouplissement et d’étirement du fascia plantaire, des muscles du mollet et du pied ainsi que du tendon d’Achille (tendon reliant les muscles du mollet au calcanéum, l’os du talon), peu importe que l’on pratique ou pas un sport exigeant. Voir Exercices plus bas.

Être prudent en matière de pratique sportive. En plus d’avoir des chaussures adéquates, il est important de tenir compte des recommandations suivantes :

  • Respecter son besoin de repos;
  • Éviter de courir longtemps sur des terrains en pente, sur des surfaces dures (asphalte) ou inégales. Préférer les chemins de terre battue;
  • Augmenter graduellement les distances lorsqu’on fait du jogging;
  • Faire des exercices d’échauffement et d’assouplissement avant toute activité physique un tant soit peu exigeante et prolongée;
  • Maintenir un poids santé pour éviter de surmener le fascia plantaire. Faites notre test pour connaître votre indice de masse corporelle ou IMC;
  • Porter des chaussures qui soutiennent bien la voûte plantaire et qui absorbent les chocs en fonction du type de travail ou d’activité physique. Pour plus de confort, on peut insérer dans les chaussures une talonnette ou un coussinet en forme d’anneau pour protéger le talon, ou ajouter une semelle pour bien soutenir la voûte plantaire. On en trouve en pharmacie. On peut aussi se faire confectionner une semelle moulée sur mesure par un spécialiste du pied;
  • Remplacer ses chaussures dès les premiers signes d’usure. Quant aux souliers de course, ils doivent être renouvelés après environ 800 kilomètres d’utilisation, car les coussinets s’usent;
  • Éviter de rester debout trop longtemps, surtout si l’on porte des chaussures à semelles dures.

 

 

Applications de glace

Lorsque les douleurs sont présentes, par exemple après une activité physique, appliquer un sac de glace durant 5 à 15 minutes pour soulager l’inflammation. Éviter d’appliquer le sac directement sur la peau (voir notre vidéo plus haut). S’installer pour que les pieds soient plus élevés que le corps.

Traitements et exercices

Des traitements de réadaptation avec un spécialiste (un physiothérapeute ou un thérapeute du sport) peuvent aider à relâcher des tensions dans les fascias sous le pied. Il est possible que le thérapeute traite aussi les fascias des muscles du bassin et des jambes. Lorsque ceux-ci sont détendus, la tension se relâche aussi dans les fascias du tendon d’Achille et du pied, car les fascias sont reliés. Des exercices d’étirement aident aussi à la guérison, et préviennent les récidives. Le médecin et le podiatre (ou podologue) sont d’autres personnes ressources, au besoin.

Voici 2 exercices que l’on peut faire chez soi1,2 :

En position assise : étirement du fascia plantaire

  • Poser le pied douloureux sur le genou de l’autre jambe;
  • Saisir les orteils à la base, pour les relever vers le haut, pendant 10 secondes. Pour s’assurer que le fascia plantaire est bien tendu, on le touche à l’aide du pouce;
  • On répète l’étirement de 10 à 20 fois, 3 fois par jour (voir notre nouvelle Douleur au pied: un simple exercice d’étirement contre la fasciite plantaire pour plus de détails).
©Centre médical de l’Université de Rochester, Département d’orthopédie

 

En position debout : étirement du tendon d’Achille
S’installer debout devant un mur à une distance d’environ 60 cm. Puis, poser la paume des mains contre le mur. Faire ensuite les 2 exercices suivants l’un après l’autre et à plusieurs reprises :

  • Tout en fléchissant la jambe droite vers l’avant, glisser le pied gauche vers l’arrière en le gardant complètement au sol, sans lever le talon jusqu’à sentir le mollet bien étiré (Figure 1). Maintenir alors la position durant 30 à 60 secondes. Ensuite, alterner avec l’autre pied;
  • Plier le genou de manière à ce qu’il soit aligné avec les orteils afin de tendre le tendon d’Achille (Figure 2). Rester dans cette position durant 30 à 60 secondes.

Autres exercices

  • Déposer un mouchoir en papier sur le plancher, puis le saisir avec les orteils. Faire cela plusieurs fois;
  • Placer une balle de tennis sous la voûte plantaire. Il s’agit de la faire rouler quelques fois vers le talon puis vers la voûte, en ajustant la pression selon la douleur ressentie.

Médicaments

  • Anti-inflammatoires non stéroïdiens. L’aspirine ou l’ibuprofène (Advil®, Motrin®, Apo-Ibuprofen®, etc.) peut aider à soulager temporairement la douleur. Leur effet est toutefois modeste.
    Mise en garde. On évitera de faire de l’exercice après avoir pris un anti-inflammatoire, car on risque de se blesser en forçant trop sous l’effet analgésique de ce type de médicaments;
  • Injections de cortisone. Si les autres traitements ne s’avèrent pas suffisamment efficaces, des injections de cortisone peuvent être utilisées pour atténuer davantage l’inflammation. Il s’agit d’un traitement de soulagement. Les injections peuvent être répétées, en respectant un intervalle d’au moins 3 mois entre chacune. Des complications, comme l’amincissement du coussinet graisseux qui protège le talon ou la rupture du fascia plantaire, sont toutefois possibles. C’est pourquoi on n’utilise les injections qu’après avoir tenté d’autres traitements.

Dispositifs de soutien

  • Orthèse plantaire. Il s’agit d’une semelle orthopédique insérée dans la chaussure. C’est une solution temporaire qui donne de bons points d’appui aux pieds, en attendant que les structures du pied se renforcent. Même si ce type de soutien est couramment utilisé, son efficacité à soulager la douleur n’a pas été clairement démontrée6. Divers types d’orthèses sont disponibles sur le marché : les préfabriquées (en pharmacie, au coût d’environ 20 $, ou de meilleure qualité en boutique spécialisée, pour environ 150 $) et les orthèses moulées, faites sur mesure (plus de 300 $). Habituellement, une orthèse préfabriquée suffit, mais cela dépend des cas;
  • Bandage adhésif pour le sport. On peut soutenir la voûte plantaire avec ce type de bandage, en particulier lorsqu’il s’agit de faire des étirements ou de continuer à faire de l’exercice tout en laissant reposer le fascia plantaire;
  • Attelle. Il existe des attelles spéciales qui se portent durant la nuit et qui servent à soutenir et étirer le fascia plantaire. On peut aussi en porter une le jour; elle remplace alors le plâtre. Leur efficacité est toutefois incertaine;
  • Plâtre. Parfois, on installe un plâtre durant 4 à 6 semaines pour forcer le repos du fascia plantaire.

Chirurgie

Pour la fasciite plantaire comme pour l’épine de Lenoir, la chirurgie n’est utilisée qu’en dernier recours. Elle n’est envisagée qu’après 1 an de traitements sans soulagement satisfaisant.

La chirurgie consiste à sectionner partiellement le fascia plantaire, ce qui en réduit la tension. Cette intervention est une réussite dans 95 % des cas. Cependant, elle peut causer des séquelles, comme un affaissement de la cambrure du pied.

L’ablation de l’épine de Lenoir s’impose parfois lorsque celle-ci forme une excroissance osseuse importante qui crée une pression locale.

Conseils et soins à domicile

  • Masser régulièrement le fascia plantaire pour l’assouplir, mais en évitant de le faire trop vigoureusement. Il faudra notamment pratiquer ce type de massage avant et après une activité physique exigeante;
  • Quand la douleur apparaît, réduire l’intensité des activités physiques. Choisir des activités qui sollicitent peu la voûte plantaire, comme la natation;
  • En soirée, prendre un bain de pieds à l’eau tiède;
  • Éviter de marcher pieds nus tant que la douleur ne s’est pas complètement dissipée. Porter des pantoufles, par exemple, protège le talon.

En traitement

Efficacité incertaine Ostéopathie Voir la légende des symboles
Approches à  considérer Acupuncture

 

Efficacité incertaine Ostéopathie. L’ostéopathie est surtout reconnue pour sa capacité à soigner les douleurs liées au système musculosquelettique. Cette forme de thérapie manuelle examine les dysfonctions par la palpation et des tests de mouvement afin de redonner une bonne motilité aux articulations, aux tissus et aux organes. D’après un essai clinique préliminaire ayant porté sur 20 personnes souffrant d’une fasciite plantaire, l’ostéopathie pourrait contribuer à réduire la douleur3. Cependant, l’effet analgésique ne persistait pas, et s’observait seulement tout juste après le traitement. Ce même type de manipulation s’était révélé utile pour soulager la tendinite d’Achille dans le cadre d’une autre étude4.

Approches à  considérer Acupuncture. L’acupuncture pourrait aider à soulager la douleur causée par l’épine de Lenoir, d’après le Dr Andrew Weil5.

 

Guide Santé du gouvernement du Québec
Pour en savoir plus sur les médicaments : comment les prendre, quelles sont les contre-indications et les interactions possibles, etc.
http://www.guidesante.gouv.qc.ca

*PasseportSanté

#Diabetes tipo 1: mau controlo do açúcar associado a maior risco de fraturas

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Fonte de imagem: Diet Doctor

Um estudo recente sugere que os pacientes com diabetes de tipo 1 e um mau controlo do açúcar no sangue apresentam um risco mais elevado de fraturas por fragilidade do que os pacientes que mantêm um bom controlo. 

As fraturas por fragilidade são entendidas como aquelas causadas por um trauma que seria insuficiente para fraturar um osso.

Para o estudo, que foi conduzido por Janina Vavanikunnel do Hospital Universitário da Basileia, Suíça, e colegas, foi analisada a “associação entre o grau de controlo glicémico e o risco de fraturas sobre uma coorte grande de pacientes recém diagnosticados com diabetes de tipo 1 e de tipo 2”.

Os investigadores contaram com 3.329 pacientes com diabetes de tipo 1 e 44.275 pacientes com diabetes de tipo 2. A equipa analisou os níveis de hemoglobina glicada A1c nos participantes durante um período de três anos.

Foi apurado que ambas as doenças estão associadas a fraturas por fragilidade. Os resultados demonstraram que um controlo da glicemia deficiente, com um nível de hemoglobina glicada A1c acima dos 8%, estava associado a um aumento no risco de fraturas nos pacientes com diabetes de tipo 1, mas não nos que tinham diabetes de tipo 2, pelo menos a curto prazo.

Segundo o estudo, o risco de fraturas nos pacientes com diabetes de tipo 2 será provavelmente devido a fatores que estão além do controlo glicémico, como outras comorbidades relacionadas com a diabetes.

“Mesmo assim, o risco de fraturas na diabetes de tipo 2 tem relevância clínica, assim como é uma preocupação de saúde importante no mundo inteiro devido à sua elevada prevalência”, comentou Sarah Charlier, coautora do estudo.

 

Banco da Saúde

 

#Scientists discover new blood vessels in bone

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Researchers at University Duisburg-Essen, Germany have discovered new blood vessels in the long bones of mice, as well as similar new vessels in human long bones.

Blood vessels in bone - illustration by sciencepicssciencepics | Shutterstock

The vessels, which the scientists have called “trans-cortical vessels” (TCVs), were found to have originate in the bone marrow and traverse cortical bone perpendicularly along the shaft and connect to the periosteal circulation.

The finding, which was recently published in the journal Nature Metabolism, could help to improve understanding of bone diseases such as osteoporosis and immune system disorders.

Scientists were already aware that a few blood vessels exist at the ends of bones or half way along them, but little is known about how blood enters and leaves long bones.

Given this limited knowledge, Matthias Gunzer and colleagues decided to study blood vessel distribution in the long bones of mice using techniques that have only recently been made available or never been previously used in this field.

Analysis of the lower leg bone using light-sheet fluorescence microscopy and X-ray microscopy showed TCVs crossing the bone shaft, covering the whole bone and constituting most of the bone’s blood supply.

It’s totally crazy there are still things to find out about human anatomy – we have discovered blood vessels in a new place that we didn’t know about before.”

Matthias Gunzer, Study Author

The study also revealed that humans have vessels that resemble TCVs in the thigh bone. Analysis of tiny samples taken from the neck of the human femur identified vessels that were structurally similar to (although much wider than) the ones seen in the mouse model.

Taken together, these data suggest that human long bones, at least in some areas, also possess a system of TCVs that directly connects the vascular system of the BM to the peripheral circulation through cortical bone.”

Gunzer and colleagues point out that diseases affecting bone physiology are known to cause substantial changes in TCV numbers.

“Since key bone pathologies are associated with alterations in the TCV system, entirely new research possibilities that further characterize the role of TCVs in skeletal biology and disease can be envisioned.”

Posted in: Molecular & Structural Biology | Cell Biology | Life Sciences News

#Suplementação de vitamina D sem benefícios a partir dos 70 anos

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Fonte de imagem: Opas

As pessoas com mais de 70 anos que tomam suplementos de vitamina D com o intuito de fortalecer os ossos e reduzir o risco de queda poderão beneficiar minimamente ou nada com os mesmos, sugere um estudo.

Normalmente, é aconselhada uma dose mais elevada de vitamina D àquela faixa etária, para manter também os dentes e músculos saudáveis.

A equipa de investigadores que liderou o estudo, da Universidade de Manchester, Reino Unido, propôs-se estudar os efeitos da suplementação de vitamina D sobre as alterações na densidade mineral óssea, que é um marcador da robustez óssea, e sobre os marcadores do metabolismo ósseo.

Para o efeito, a equipa recrutou 379 idosos com 70 ou mais anos de idade, que receberam, aleatoriamente, uma de três doses de vitamina D, uma vez por mês, durante um ano: 300 μg, 600 μg ou 1200 μg, equivalentes a uma dose diária de 10 μg, 20 μg ou 40 μg.

Como resultado, os investigadores apuraram que não se verificou qualquer alteração na densidade mineral óssea dos participantes com as três doses de vitamina D.

Contudo, a análise revelou que é seguro tomar uma dose equivalente a 40 μg diários, pela população de idade mais avançada, tendo-se verificado um efeito benéfico no metabolismo ósseo até à dose mais elevada.

“A deficiência de vitamina D é comum nas pessoas mais velhas e pode conduzir à perda óssea, incapacidade na função muscular e um aumento do risco de quedas e fraturas”, avançou Terry Aspray, investigador que liderou este estudo.

“Embora os nossos achados não suportem a prova que há um benefício com doses elevadas de suplementos de vitamina D, pelo menos na densidade mineral óssea, identificámos, no entanto, que as doses mais elevadas de vitamina D poderão ter efeitos benéficos sobre o metabolismo ósseo e são seguras nas pessoas mais velhas”, concluiu.

“Sugiro que as pessoas mais velhas se concentrem em manter uma dieta saudável, equilibrada, exposição solar adequada e façam exercício físico regular para manterem os ossos o mais fortes possível”, recomendou.

 

BS