Mês: janeiro 2016

Dr Juliano Scheffer – ZIKA VIRUS

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queroumbebe

Para saber se se está infectado pelo Zika vírus é importante estar atento aos sintomas que, normalmente, surgem 10 dias após a picada de um mosquito e que, inicialmente, incluem febre acima de 38ºC e manchas vermelhas na pele do rosto, mas que, após algumas horas, podem ser acompanhados de:

Dor de cabeça constante;
Manchas vermelhas em outros locais do corpo, como braços, abdômen e pernas;
Vermelhidão e hipersensibilidade nos olhos;
Dor nas articulações, especialmente nas mãos e pés;
Dor nos músculos;
Cansaço excessivo;
Dor na barriga e náuseas;
Diarreia ou prisão de ventre.
Normalmente, estes sinais duram apenas 7 dias e podem ser confundidos com os sintomas da dengue, sendo, por isso, importante ir ao pronto-socorro quando surgem mais que dois dos sintomas para fazer um exame de sangue e diagnosticar o problema, iniciando o tratamento adequado.

Não existe um exame de sangue que possa identificar o vírus na…

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Testosterone influences control of emotions in psychopaths

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The higher the endogenous testosterone levels, the less communication between prefrontal cortex and amygdala.

Psychopaths are known to have reduced control over their emotions. According to a Dutch study, this is associated with the release of testosterone. The higher the testosterone levels, the less communication between the affected brain areas, researchers write in “eNeuro”.

A team from Radboud University Nijmegen studied 15 psychopathic criminal offenders and 19 controls. Trial participants were asked to complete a test in which, contrary to the natural response, they had to push a joystick away upon seeing a friendly face and, again counter-intuitively, towards themselves on seeing angry faces. Their brains were monitored using MRI.

Healthy controls exhibited a normal communication pattern between the prefrontal cortex and the emotion centre amygdala, while controlling their movement reflex. This was different in psychopaths who were found to have a disorder in this connection. How pronounced this disorder was depended on the individual testosterone levels: individuals with the highest endogenous testosterone levels showed significantly less activity in the prefrontal cortex, leading to significantly less communication between the amygdala and the prefrontal cortex.

“The research results provide a neuro-hormonal explanation for emotional regulation problems in psychopathic patients”, said study leader Karin Roeloefs. Furthermore, the results may provide a starting point for the treatment of patients by changing their testosterone levels, said Roelofs.

Opioids help improve pain, but not physical function

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Canadian study showed that patients with neuropathic pain showed better functionality if they did not take opioids.

Taking opioids can alleviate neuropathic pain but does not lead to improved physical function. This is the result of a Canadian study published in “Pain Medicine”.

Researchers from the University of Alberta (Edmonton) analysed data from 789 patients across Canada. They compared patients’ measures of self-reported function and pain at baseline, and again at six and twelve months after start of the study.

After adjusting for severity of pain, findings showed that patients who had taken opioids to treat neuropathic pain (caused by diabetic neuropathy or pinched nerves) experienced less pain but had lower levels of physical function when compared with participants who had taken other pain-killers.

Statistically, patients who had not taken opioids had lower disability and higher physical function, explained study author Geoff Bostick. “Even though opioid medications can be a powerful painkiller, it does not necessarily mean improved function will follow”, said Bostick. Functionality is, after all, not only determined by pain.

In order to not only improve pain but also functionality, it would be important for individuals who are medically cleared for physical activity to use a graded approach, the researchers said. This way, the tolerance for specific movements could be increased gradually.

El 90% de los casos de ‘bullying’ tienen síntomas de alerta previos

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La vuelta al colegio tras las vacaciones ya sean de verano, de navidades o Semana Santa suelen ir acompañadas de la agudización de los síntomas.

La vuelta al colegio tras las vacaciones ya sean de verano, de navidades o Semana Santa suelen ir acompañadas de la agudización de los síntomas.

El 90% de los casos de ‘bullying’ tienen síntomas de alerta previos como por ejemplo, que los menores no quieren ir al colegio o que padecen el síndrome del ‘domingo por la tarde’, según han informado expertos del Coaching Club.

“Al no afrontar debidamente este tipo de comportamientos y no tomar medidas para corregir estas conductas en edades tempranas, el número de acosadores frecuentes va creciendo con los años. Estos niños van adquiriendo un modelo de relación interpersonal tóxica y depredadora, basada en la fuerza y en la imposición, que va consolidándose con los años”, ha comentado la directora y terapeuta de Coaching Club, Verónica Rodríguez Orellana.

Y es que, según datos de Coaching Club, el acoso escolar se ha convertido en la primera preocupación de los padres tras los últimos sucesos ocurridos en España con víctimas algunas de ellas mortales. El número de visitas a las consultas se han ido incrementando en el último semestre de 2015.

Detectar estos síntomas se vuelve en un factor clave para la prevención y lucha contra este acoso. La vuelta al colegio tras las vacaciones ya sean de verano, de navidades o Semana Santa suelen ir acompañadas de la agudización de los síntomas. Por tanto, los meses de septiembre-octubre, enero y marzo-abril, son épocas en las que mayor atención se debe prestar al estado anímico de los menores.

En concreto, existen algunas actitudes comunes entre los niños que sufren este tipo de acoso como, por ejemplo, si tiene golpes y moratones injustificados, muestra un alto grado de irritabilidad y nerviosismo, experimenta cambios de carácter, presenta tristeza injustificada, no tiene ganas de ver a sus amigos ni de salir de casa, padece cefalea y dolores abdominales, o pierde objetos.

“Hay que tener muy en cuenta que el acoso escolar no es un juego inocente. El acosado no sobrevive al mismo reaccionando con una venganza de idéntico nivel y que el ‘bullying’ dista de favorecer el endurecimiento del carácter de un niño, sino que siempre constituye una violación grave de sus derechos, degrada su dignidad como ser humano y puede tener unas secuelas difíciles de restañar en el devenir vital del individuo”, ha zanjado la directora de Coaching Club.

El uso temprano de antibióticos en la vida interrumpe el desarrollo normal de la microbiota intestinal (Nat Commun)

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Particularmente, los antibióticos macrólidos de amplio espectro, comúnmente utilizados para tratar infecciones de las vías respiratorias.

El uso de antibióticos en la infancia temprana interfiere en el desarrollo normal de la microbiota intestinal, según muestra una investigación realizada en la Universidad de Helsinki, Finlandia. Particularmente, los antibióticos macrólidos de amplio espectro, comúnmente utilizados para tratar infecciones de las vías respiratorias, tienen efectos adversos, además de que contribuyen al desarrollo de cepas bacterianas resistentes a los antibióticos.

Ya se sabe que el uso de antibióticos temprano en la vida está conectado a un mayor riesgo de patologías autoinmunes, como la enfermedad inflamatoria del intestino y el asma, así como la obesidad.

Se cree que en este efecto influyen los microbios intestinales, ya que se ha encontrado en estudios con animales que estos fármacos cambian la composición de la microbiota intestinal y reducen su biodiversidad, pero hasta ahora no hay información sobre los efectos a largo plazo de los antibióticos sobre la microbiota de los niños.

Este nuevo estudio, dirigido por el Prof. Willem de Vos y publicado en “Nature Communications”, incluyó a 142 niños finlandeses de 2 a 7 años. Los investigadores analizaron el número de ciclos de antibióticos que los niños habían recibido durante su vida y cómo el uso de antibióticos se reflejó en sus microbiota intestinal. Además, analizaron la relación entre el consumo de antibióticos y el índice de masa corporal y el asma.

Los resultados mostraron que la composición de la microbiota intestinal de los niños refleja claramente el uso de antibióticos, los cuales redujeron la riqueza de especies de bacterias y frenaron el desarrollo de la microbiota impulsado por la edad. Particularmente, la microbiota de los niños que habían recibido antibióticos macrólidos, como azitromicina o claritromicina, dentro de los últimos dos años difieren de lo normal. Cuanto menos tiempo había pasado desde que tomaron el macrólido, mayor eran las anomalías en la microbiota.

“En general, parece que la recuperación de la microbiota intestinal tras el tratamiento antibiótico dura más de un año. Si un niño tomó antibióticos en repetidas ocasiones durante sus primeros años, la microbiota puede no tener tiempo para recuperarse por completo”, alerta la investigadora Katri Korpela, cuyo proyecto de tesis doctoral incluye la investigación recientemente publicada.

El uso de los macrólidos se vinculó con características microbiota que han sido previamente asociadas con la obesidad y las enfermedades metabólicas. Por ejemplo, el uso de macrólidos durante los dos primeros años de vida se relación con mayor índice de masa corporal y el consumo intensivo de los macrólidos en los dos primeros años de vida también se asoció con un mayor riesgo de asma más adelante en la vida.

Los macrólidos parecen promover también el desarrollo de resistencia a los antibióticos, como la resistencia a estos antibióticos que se erigió en la microbiota de niños que los habían utilizado. “Los antibióticos de tipo penicilina parecían tener un efecto más débil sobre la composición y el funcionamiento del microbioma que los macrólidos”, dice Korpela.

Los hallazgos de esta investigación apoyan la recomendación de evitar los macrólidos como el antibiótico primario y, en general, restringir el uso de antibióticos a una verdadera necesidad. Los antibióticos no deben emplearse para tratar infecciones autolimitadas y nunca ‘por si acaso’, enfatizan los investigadores.

Morte, separação, demissão: entenda o luto para superá-lo

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Rita Trevisan e Suzel Tunes
Do UOL, em São Paulo

 O luto tem diferentes fases, como a negação, a depressão e a aceitação
  • O luto tem diferentes fases, como a negação, a depressão e a aceitação

O ex-funcionário continua destilando palavras de ódio contra a empresa meses após ser demitido. O filho fica sem ação ao receber a notícia da morte da mãe. O namorado traído não consegue se envolver em um novo relacionamento. Todas essas situações fictícias envolvem experiências de perdas. E quem passa por algo parecido vivencia exatamente o mesmo processo psicológico: a vivência do luto.

O luto, ao contrário do que se imagina, não faz referência apenas à reação que se tem diante da morte de alguém querido. “O luto é um processo relacionado a todas as perdas significativas que sofremos”, diz a psicóloga Elaine Gomes dos Reis Alves, professora e pesquisadora do Laboratório de Estudos Sobre a Morte, do Instituto de Psicologia da USP (Universidade de São Paulo). Ela explica que essas privações podem ocorrer tanto no plano concreto –quando ocorre a perda de um emprego, por exemplo– quanto no simbólico –quando “morre” a figura idealizada da namorada.

Segundo Gabriela Casellato, psicóloga pela PUC (Pontifícia Universidade Católica) de São Paulo e cofundadora do Instituto de Psicologia 4 Estações, instituição particular na capital paulista, o luto se apresenta como um conjunto de reações associadas à perda.

“Na esfera física, podem surgir fadiga, queda de resistência imunológica e alterações de sono, alimentação, atenção e concentração. As alterações emocionais incluem tristeza, angústia, ansiedade, raiva, medo e insegurança. Também pode ocorrer isolamento social ou, ao contrário, a necessidade de falar continuamente sobre a perda. Há, ainda, pessoas que têm a fé abalada nessas situações, que perdem a esperança e questionam valores antes arraigados”, diz Gabriela.

De fato, cada pessoa pode reagir de maneira diferente a uma perda que, para ela, tenha um valor importante. Mas, na década de 1960, uma psicóloga suíça chamada Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) descreveu cinco fases que, de maneira geral, compõem o processo do luto:
– Negação: a pessoa tenta negar a existência do problema ou situação e, às vezes, evita até falar sobre o assunto. “Isso não pode ser verdade!”, pensa.
– Raiva: é comum aparecer revolta e ressentimento quando a pessoa se dá conta da perda. “Por que eu?” é o pensamento recorrente.
– Negociação: quando a hipótese da perda começa a se concretizar, é comum que a pessoa tente reverter a situação tentando um acordo consigo, com outra pessoa ou divindade.
– Depressão: ocorre quando a pessoa toma consciência de que a perda é inevitável. Tristeza, desolação, apatia e medo são sentimentos comuns nessa fase. Não deve ser confundida com a doença diagnosticada como depressão, que envolve um desequilíbrio químico e tratamento específico. Por isso, a psicóloga Elaine prefere usar o termo “tristeza”.
– Aceitação: é a fase em que pessoa aprende a viver sem aquilo que perdeu. Não significa esquecer ou não sentir mais tristeza ao se lembrar do fato. “Um pai nunca vai aceitar a morte de um filho”, exemplifica a psicóloga Elaine. Nesse contexto, aceitar é apenas conseguir continuar tocando a vida.
Elaine Alves explica que essas fases não devem ser vistas como obrigatórias e também não seguem necessariamente uma sequência. Podem, inclusive, se sobrepor umas às outras. A fase descrita como depressão está, com maior ou menor ênfase, presente em todas as outras. “O processo é sofrido, mas necessário para a superação da perda. A tristeza precisa ser vivenciada. O problema, hoje, é que toda tristeza é tratada como depressão”, diz ela.
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Você não tem que ser forte

Perdeu um filho? “Você tem que ser forte!” Está sofrendo por um amor? “Isso vai passar”. Perdeu o emprego? “Foi melhor para você”. Levaram o carro em um assalto? “Não fique assim, o importante é que você está com saúde”.

Apesar de estarem sempre carregadas de boas intenções, essas tentativas de consolar alguém que sofre uma perda quase nunca funcionam, segundo Elaine. Ao contrário. A tentativa de amenizar o sofrimento do outro pode até prejudicar o processo de luto dele. “É muito ruim quando a pessoa se sente desvalorizada em sua dor. Os pequenos lamentos também precisam ser acolhidos”, diz a psicóloga.

Nesse momento, ajudar é reconhecer o direito de quem sofre a ser fraco e expor sua dor ou, ao contrário, o direito a silenciá-la. Assim, tão prejudicial quanto inibir o sofrimento pode ser a insistência para que a pessoa que está triste chore. “Quem não consegue chorar sofrerá, além da dor da perda, a culpa por não reagir da maneira esperada”, alerta Gabriela Casellato. E em boa parte das vezes, o melhor consolo é o silêncio. “Os judeus, por exemplo, têm o costume de se revezar para ficar em silêncio ao lado da pessoa enlutada”, diz Elaine.

Quando procurar um especialista

A psicóloga Elaine diz que as pessoas mais resilientes tendem a reagir melhor ao luto. “Elas geralmente enfrentam melhor as situações de perda”, afirma. O conceito de resiliência, emprestado da física, é utilizado para definir essas pessoas que lidam bem com situações adversas.

Para a psicóloga Rosane Rodrigues, professora do Departamento de Psicodrama do Instituto Sedes Sapientiae, instituição que oferece cursos para profissionais e atendimento psicológico, de São Paulo, o amadurecimento –não necessariamente ligado à idade– também pode influenciar positivamente na maneira como a pessoa lida com o luto. “O enfrentamento da morte e das perdas vai ficando menos difícil a cada vez que passamos por essas situações”, afirma.

O processo de elaboração do luto pode ser longo: não há tempo definido para terminar. Mas as especialistas identificam que o período de um ano costuma ser o mais crítico.  É quando diferentes marcos temporais lembrarão a perda sofrida, como o aniversário da pessoa que morreu, o primeiro Natal em situação adversa ou a época de confraternização de final de ano da empresa em que se trabalhou durante tanto tempo. Passados esses meses, é esperado que a pessoa já saiba como é viver e sobreviver à nova realidade e que, aos poucos, consiga ir retomando a sua vida.
Pode ocorrer, no entanto, que pessoas com condição ou histórico prévio de depressão tenham a doença desencadeada ou agravada numa situação de luto. Segundo a psicóloga Gabriela Casellato, três aspectos podem pesar nesse diagnóstico: o tempo do luto, a intensidade das reações e o impacto que elas têm sobre a vida da pessoa. Vale avaliar, por exemplo, até que ponto a tristeza está impedindo quem sofre de desempenhar as atividades que antigamente faziam parte da rotina, afetando os relacionamentos com outros parentes e amigos ou colegas de trabalho.
Diante da suspeita de que o luto evoluiu para algo mais grave, o indicado é buscar ajuda. Gabriela explica que o psicólogo pode propor um trabalho psicoterápico individual ou em grupo. “E mesmo em caso de luto considerado normal, grupos de apoio e autoajuda podem dar um bom suporte no nível do aconselhamento e acolhimento”, diz a psicóloga.