Medicina do trabalho- laboral

Stop bringing work home!

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Working from home contributes to burnout among family doctors.

A number of recent studies have highlighted rising levels of burnout among hospital doctors, with one recent Irish study showing one in three doctors have suffered burnout and four out of five experience significant work stress.

Figures suggest the prevalence of burnout may be even higher among primary care doctors, with a survey by the American Medical Association and the Mayo Clinic finding 54.4 per cent of doctors reported at least one sign of burnout, with those working in family medicine among the worst affected (63 per cent reporting burnout).

New research has now shed light on the factors that are most associated with burnout among medical professionals. Almost 2,000 family doctors in the US were surveyed as part of the research, with 25 per cent reporting symptoms of burnout.
Less control over workload, lack of sufficient time for documentation, stress owing to their job and more time spent on electronic medical records (EMRs) at home, were all associated with the presence of burnout. Writing in JAMA , the authors said future interventions to reduce burnout and improve patient care and doctor satisfaction can be targeted toward addressing such workplace factors.

BMJ RapidRecs guideline warns against arthroscopy for most patients with degenerative knee damage

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The new clinical practice guideline was developed under the BMJ Rapid Recommendation project.

An international panel of experts has strongly recommended against the use of arthroscopy in nearly all patients with degenerative knee disease.

Most guidelines continue to support the use of arthroscopy in key subgroups. However, a randomised controlled trial published in the BMJ  in June 2016 found that, among patients with degenerative medial meniscus tear, outcomes with knee arthroscopy were no better than those seen with exercise therapy.

The findings prompting a panel to be convened to review all current relevant research on the issue. The resulting Rapid Recommendation  has concluded that arthroscopy does not, on average, result in lasting improvement in pain or function.

Given that there is evidence of harm and no evidence of important lasting benefit in any subgroup, “the panel believes that the burden of proof rests with those who suggest benefit for any other particular subgroup before arthroscopic surgery is routinely performed in any sub-group of patients”.

The new clinical practice guideline was developed under the BMJ Rapid Recommendation project, which aims to have synopses and decision-support tools available to clinicians within 90 days of identification of potentially practice-changing evidence.

Crear entornos de trabajo saludables ayuda a reducir los riesgos asociados al estrés laboral

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En 2016, la principal causa de muerte en el trabajo fueron los infartos y derrames cerebrales derivados del estrés laboral.

En 2016, la principal causa de muerte en el trabajo fueron los infartos y derrames cerebrales derivados del estrés laboral.

El estrés es el segundo problema de salud laboral más denunciado en Europa y está asociado a un incremento de la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares y, por ello, se hace necesario crear ambientes de trabajo “saludables”, para así centrar los planes estratégicos de la empresa en la persona y concienciar sobre la importancia del bienestar de los empleados, según la Fundación Máshumano.

“La creación de ambientes de trabajo saludables demuestra que las organizaciones que promueven y protegen la salud de los trabajadores son las compañías más exitosas y competitivas en el largo plazo y con mayor tasa de retención de empleados”, ha explicado el fundador de Stimulus y doctor en Psiquiatría en el Hospital de Sainte-Anne en Paris, Patrick Légeron.

Por ello, el equipo de investigación y análisis de la Fundación Máshumano ha elaborado una serie de consejos e indicaciones para así avanzar hacia este tipo de entornos, como por ejemplo, combatir los factores de riesgo desde la empresa, tales como la mala organización en el trabajo, la falta de recursos o la carga laboral.

Promover la adquisición de habilidades de liderazgo saludable, como el desarrollo del reconocimiento, la escucha activa y la inteligencia emocional; y enseñar a las personas a gestionar su estrés proporcionando apoyo diario son otros de los consejos que han apuntado desde la fundación.

Hay que tener en cuenta que, en 2016, la principal causa de muerte en el trabajo fueron los infartos y derrames cerebrales derivados del estrés laboral, un 14,3% más que en 2015, según los datos de mortalidad laboral del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

A nivel europeo, y tal y como refleja el sondeo de opinión paneuropeo realizado recientemente por la Encuesta Europea en Empresas sobre Riesgos Nuevos y Emergentes (ESENER), el 72% de los empleados considera que la reorganización del trabajo o la inseguridad laboral son las principales causas de estrés ocupacional; el 66% lo atribuye a las horas trabajadas o a la carga del trabajo; un 51% considera que es habitual en su puesto; mientras que un 59% asocia el estrés a sufrir conductas como intimidación o acoso.

Constatan un aumento de dolor de cuello y espalda por mirar hacia abajo a los ‘smartphones’ (Spine J)

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La cabeza pesa más cuanto más se inclina.

La cabeza pesa más cuanto más se inclina.

Investigadores del Cedars-Sinai Medical Center en Los Ángeles (Estados Unidos) han constatado un aumento de casos de dolor de cuello y parte superior de la espalda que podría estar relacionado con malas posturas al usar los teléfonos móviles y mirar hacia abajo a los ‘smartphones’ de forma prolongada.

En algunos pacientes, especialmente jóvenes que por su edad aún no deberían sufrir problemas de este tipo, se están reportando incluso hernias discales y problemas de alineación de su columna, según los resultados publicados en “The Spine Journal”.

“En una radiografía el cuello suele curvarse hacia atrás pero lo que estamos viendo es que la curva se está invirtiendo porque las personas miran sus teléfonos durante horas a diario”, según Todd Lanman, uno de los neurocirujanos que ha dirigido la investigación.

De hecho, este experto reconoce que cuando los pacientes llegan a su consulta “suelen presentar mucho dolor y sufren problemas en los discos”, preocupado por el alcance que podría tener este impacto en los niños que ya usan los teléfonos tanto tiempo y desde tan pequeños.

Los autores del trabajo describen cómo los usuarios de ‘smartphones’ suelen mirar hacia abajo mientras leen los mensajes recibidos, navegan o ven videos. De hecho, estiman que la inclinación del cuello es de unos 45 grados pero puede ser incluso más en función de si están sentados o de pié.

El impacto para la columna vertebral es mayor cuanto más flexionado está el cuello. Si la cabeza suele pesar entre 10 y 12 libras (entre 4,5 y 5,4 kilos) cuando el cuello permanece erguido, si se flexiona unos 15 grados equivaldría a un peso de 27 libras (unos 12 kilos). En lo que respecta a la espina dorsal, la tensión que acumula aumenta por cada grado de flexión por lo que 60 grados equivaldrían a 60 libras (unos 27,2 kilos).

En virtud de esta proporción, un niño de 8 años necesitaría ser operado al cumplir los 28, según se pregunta Lanman, que teme que este deterioro pueda afectar también a su desarrollo.

Para combatir este problema, los expertos sugieren cambios sencillos como subir los teléfonos móviles para no tener que agachar la vista mientras uno lee mensajes, o usar las dos manos y los dos pulgares para escribir y conseguir una postura más simétrica y cómoda para la columna.

Y más allá de los móviles, también proponen utilizar soportes a la hora de usar portátiles o tabletas para que quede a la altura de los ojos y conseguir una buena posición ergonómica.

“Es difícil recomendar una postura adecuada para los usuarios de teléfonos inteligentes. Pero si subimos el teléfono a nivel de los ojos para evitar mirar hacia abajo podríamos encontrarnos con un problema adicional en los brazos, que también sufrirían malas posturas”, según añaden los expertos. Por ello, apuestan por realizar descansos de forma regular y realizar ciertos estiramientos o ejercicios básicos para fortalecer los músculos de cuello y hombros.

Los trabajadores españoles obesos se cogen más bajas laborales por enfermedad que los de peso saludable

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La pérdida de productividad se suma a las consecuencias generales de la obesidad.

Los trabajadores españoles obesos se cogen más bajas por enfermedad que sus colegas de peso saludable, según revela una investigación realizada en más de 174.000 empleados presentada este sábado en EuroPrevent 2017, la reunión anual de la European Society of Cardiology celebrada en Málaga. El estudio ICARIA (‘Ibermutuamur CArdiovascular RIsk Assessment’) fue diseñado para analizar los factores de riesgo cardiovascular y su impacto en la ausencia por enfermedad en la población trabajadora española.

“En general, se supone que la población trabajadora es joven y sana, pero hemos encontrado una alta prevalencia de factores de riesgo cardiovascular, como el consumo de tabaco, la hipertensión o la dislipidemia”, explica uno de los investigadores del estudio, el Dr. Miguel Angel Sánchez Chaparro, del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (IBIMA, Universidad de Málaga) y la Dra. Eva Calvo-Bonacho, directora de proyectos de salud en ICARIA, Ibermutuamur.

“Alrededor del 6% de los trabajadores españoles tienen alto riesgo cardiovascular, es decir, su probabilidad de sufrir un evento cardiovascular mortal durante los próximos diez años es del 5% o más y se toman excesivas bajas por enfermedad”, añade esta investigadora, cuyo estudio analizó el impacto de la obesidad en el permiso por enfermedad y si variaba de acuerdo con ser metabólicamente saludable o metabólicamente no saludable.

El estudio incluyó a 174.329 trabajadores sanos que fueron clasificados por índice de masa corporal (IMC en kg/m2) y metabólicamente sanos/insanos. Los trabajadores se clasificaron como metabólicamente insanos si presentaban tres o más de las siguientes características: circunferencia de cintura alta; aumento de los triglicéridos o tratamiento para la hiperlipidemia; colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad) bajo; presión arterial alta o diagnóstico previo de hipertensión o tratamiento para la hipertensión; o glucosa en ayunas alta o tratamiento para la diabetes.

Los datos sobre la ausencia de enfermedad durante un periodo de seguimiento de un año se obtuvieron de los registros de la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales Ibermutuamur. Los episodios de baja por enfermedad se dividieron en enfermedades no relacionadas con el trabajo y accidentes y enfermedades y accidentes relacionados con el trabajo.

Los investigadores analizaron la asociación del rango de IMC (<18,5, 18,5 a 24,9, 25 a 29,9, 30 a 34,9, 35 a 39,9,> 40 kg/m2) y el fenotipo metabólico con ausencia de enfermedad. La edad promedio de los empleados fue de 41 años, el 67% eran hombres y el 49% realizó trabajos manuales. Las proporciones con sobrepeso, obesidad y fenotipo metabólicamente insano fueron 38, 16 y 10%, respectivamente.

Los investigadores encontraron una asociación consistente de sobrepeso y obesidad con la ausencia de enfermedad debido a patologías no relacionadas con el trabajo en los trabajadores metabólicamente sanos y no saludables. Después de ajustar el sexo, la edad y la ocupación, las personas con sobrepeso/obesidad metabólicamente sanas tuvieron un 37% más de probabilidades de cogerse la baja por enfermedad y las personas con sobrepeso/obesidad metabólicamente insanas registran un 71% más de probabilidades de cogerse una baja por enfermedad que las personas que no tenían sobrepeso u obesidad.

“Nuestros resultados muestran que los trabajadores con sobrepeso y obesidad son más propensos a la baja por enfermedad no relacionada con el trabajo, independientemente de si son metabólicamente sanos o insanos”, señalan los Dres. Sánchez-Chaparro y Calvo-Bonacho. “El aumento de la ausencia de enfermedad y las pérdidas de productividad asociadas se suman a las consecuencias generalizadas de la obesidad, que ya es un importante problema de salud pública”, advierten.

En el caso de la ausencia por enfermedad relacionada con el trabajo, el riesgo de sufrir lesiones ocupacionales fue mayor en trabajadores con IMC de 35 a 39,9 kg/m2 y metabólicamente sanos. El riesgo fue menor entre aquellos con IMC de 40 kg/m2 y metabólicamente sanos y en todas las personas metabólicamente insanas, independientemente del IMC.

“En el caso de ausencia por enfermedad laboral, nuestros resultados sugieren que la obesidad y el fenotipo metabólicamente insano podrían vincularse con una especie de exclusión de las profesiones y los sectores de actividad que involucran a trabajadores más activos físicamente activos e implican más riesgo desde el punto de vista de las lesiones profesionales”, indican los autores del trabajo.

“Nuestros resultados ponen de relieve la necesidad de desarrollar intervenciones eficaces dirigidas a disminuir el impacto negativo de la epidemia de obesidad entre la población activa. “Los trabajadores metabólicamente sanos que tienen sobrepeso o en están el rango más leve de progresión de la obesidad pueden ser un grupo objetivo apropiado en quien implementar iniciativas de modificación del estilo de vida para reducir la probabilidad de transición a un fenotipo metabólico dañado”, concluyen.

La detección temprana de síntomas depresivos es más sencilla en los entornos laborales

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Más del 70% de las bajas por trastornos mentales están causadas por ansiedad y depresión.

Más del 70% de las bajas por trastornos mentales están causadas por ansiedad y depresión.

Una de cada diez personas en edad de trabajar sufre un episodio depresivo al año, según el estudio ‘Abordaje de la depresión en el ámbito del trabajo’ y, por ello, el entorno laboral es uno de los más adecuados para la detección temprana de los síntomas de esta enfermedad, pues estos resultan mucho más difíciles de ocultar en ese entorno debido a la cantidad de tiempo que pasa la persona afectada con los compañeros, según ha explicado la psicóloga María Díaz.

Esto es importante ya que el estudio también refleja que la depresión es una de las primeras causas de pérdida de productividad, absentismo laboral, incremento de accidentes laborales, utilización de los servicios de salud y jubilación anticipada; tanto es así que, en España, los trastornos mentales son la segunda causa de baja por incapacidad temporal.

Por ello, una detección temprana y un tratamiento adecuado pueden ser clave para la recuperación, desterrando “esa vieja discusión entre el tratamiento farmacológico y el psicológico, ya que no son excluyentes”, ha subrayado el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, Cristóbal Colón.

“Cuando no se utilizan los antidepresivos, una depresión de condicionamiento genético puede durar desde 6 hasta 18 meses, un largo periodo tras el que 3 de cada 4 personas lograrán superar la enfermedad, pero con un riesgo de recaída del 80%. Por el contrario, si la depresión se diagnostica y es tratada precozmente con fármacos antidepresivos habrá una mejoría franca antes de los dos meses y las probabilidad de recaída serán mucho más bajas que en el primer caso”, ha añadido el especialista.

Así, entre los indicios más comunes para detectar la depresión se encuentran “el insomnio, cambio insidioso en el apetito, fatiga, falta de energía, dificultad extrema para concentrarse y pensamientos negativos recurrentes”, según la Dra. Díaz. Otras de las situaciones para descubrir que una persona del entorno laboral está sufriendo depresión son el descuido progresivo de la higiene y la corrección en el vestuario; la aparición de creencias de inferioridad; el sentimiento de culpa; o la disminución gradual de la actividad habitual en el trabajo, entre otras.

Hay que tener en cuenta que la depresión, según el estudio ‘Impacto de la depresión en el trabajo’ de la European Depression Association (DEA), tiene un coste anual indirecto de 92.000 millones de euros al año, por lo que su correcto abordaje repercute, no solo en el bienestar emocional de los trabajadores, sino también en la productividad de las empresas y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.

En este sentido, los planes de promoción de la salud en el entorno laboral han de incluir acciones enfocadas específicamente en la salud mental de los empleados de las compañías, pues los datos demuestran que este tipo de programas tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar de los empleados. Un ejemplo es el programa Sanitas Smile, con el que la compañía ha conseguido aumentar la productividad, reducir el absentismo laboral y facilitar la adquisición de hábitos de vida saludable entre sus empleados.

New guideline on treating osteoarthritis of the hip

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The guidelines from the American Academy of Orthopaedic Surgeons does not support the use of glucosamine sulfate or intraarticular hyaluronic acid.

The American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) has released a new clinical practice guideline (CPG) on the treatment of osteoarthritis of the hip .

The guideline does not support the use of glucosamine sulfate or intraarticular hyaluronic acid in the management of patients with hip osteoarthritis, saying available evidence shows neither performed better than placebo at improving function, reducing stiffness and decreasing pain. Instead, the guideline strongly recommends the use of pre-surgical treatments such as corticosteroid injections, physical therapy and non-narcotic medications, to reduce pain and improve function.

In relation to total hip replacement (THR), the AAOS says there are no clinically significant differences in patient-oriented outcomes with the anterior or posterior approach. It does point out that patients with moderate obesity and severe osteoarthritis may achieve poorer THR outcome, but have a similar level of satisfaction and relative improvement in pain and function after THR.

“These patients are still reasonable candidates for a treatment that we know is very effective. The use of risk assessment tools may help inform these patients, and their surgeons, about the potential for increased risk,” said Robert H. Quinn, AAOS Appropriate Use Criteria Section Leader on the Committee on Evidence-Based Quality and Value.