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#El #trasplante de #microbiota fecal no está exento de #riesgo de mortalidad

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Un paciente ha muerto tras recibir un trasplante de heces que contenía una bacteria multirresistente; los especialistas recuerdan la importancia de atenerse a los protocolos de seguridad.

El objetivo del trasplante fecal es restablecer una microbiota sana en el receptor.

La agencia de seguridad estadounidense FDA ha emitido una advertencia sobre el riesgo potencial de infecciones graves asociadas con el trasplante de microbiota fecal. Un paciente inmunocomprometido murió y un segundo se infectó después de recibir preparaciones de microbiota fecal que contenían Escherichia coli productora de betalactamasa de espectro extendido. Este tipo de bacterias presenta uno de los mecanismos de resistencia a los antibióticos más problemático, pues son enzimas que inactivan penicilinas, cefalosporinas, monobactámicos y carbapenémicos.

Las muestras de heces utilizadas en ambos pacientes procedían del mismo donante. Según informa la agencia reguladora, esas muestras no se examinaron en busca de organismos gramnegativos productores betalactamasa de espectro extendido antes de implantarlas en los pacientes.

La FDA ha solicitado que se implementen nuevos protocolos de seguridad para el paciente. En concreto, ha recordado que las heces de los donantes deben examinarse en busca de microrganismos resistentes a múltiples fármacos, y que se debe preguntar a los posibles donantes acerca de los factores de riesgo para la colonización con estos patógenos.

De acuerdo con la guía emitida en 2013, la FDA considera que el trasplante de microbiota fecal es un nuevo fármaco en investigación que los clínicos pueden usar para tratar la infección por Clostridium difficile en pacientes que no responden a las terapias convencionales. Este tipo de trasplante también se estudia en el síndrome del intestino irritable y la colitis ulcerosa.

“La posibilidad de transmisión de organismos multirresistentes debe tenerse muy en cuenta al seleccionar a los donantes del trasplante fecal. Por ello, es importante llevar a cabo las pruebas necesarias para descartar su presencia en las heces del donante, cosa que no se hizo en los casos que han suscitado esta alarma. No es rara la presencia de este tipo de gérmenes en individuos totalmente sanos, de hecho, nosotros hemos descartado a varios donantes por este motivo”, aclara a DM Jordi Guardiola, jefe del Servicio del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Bellvitge, centro que aloja el primer banco de muestras de heces congeladas de España.

“Aunque pueda parecer paradójico, una de las potenciales aplicaciones del trasplante fecal es precisamente la erradicación de organismos multirresistentes que estén causando problemas al receptor. Nosotros hemos realizado con éxito un trasplante con este fin a un paciente con sepsis recurrente por uno de estos organismos. En la literatura hay algún dato más al respecto. El fundamento es restablecer una microbiota sana en el receptor que desplace a estos organismos multirresistentes o al menos que haga más difícil la translocación bacteriana y el paso a la sangre”, continúa el especialista.

La infusión fecal se intentó por primera vez en Denver en 1958 para tratar la colitis pseudomembranosa. En 2013, la revista médica The New England Journal of Medicine publicó los resultados de un estudio, encabezado por Els van Nood, de la Universidad de Ámsterdam, donde se demostraba en 16 pacientes con infección recurrente por Clostridium difficile que la introducción de muestras de heces por sonda nasoduodenal lograba resultados superiores que con el antibiótico habitual. Desde entonces, este procedimiento se ha desarrollado hasta su formulación oral, realizada a partir de materia fecal congelada de donantes sanos no emparentados. En España, varios centros hospitalarios emplean esta modalidad terapéutica en pacientes bien seleccionados con infección por C. difficile resistente y recidivante.

Entre los principales riesgos descritos del trasplante, además de los ya expuestos y que pueden evitarse siguiendo los protocolos de seguridad, se encuentra la disbiosis y la transferencia de la obesidad –se han referido algunos casos de receptores que tuvieron sobrepeso tras recibir el trasplante de un donante obeso-.

#Incontinencia anal: el silencio impide un tratamiento eficaz

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Perder la capacidad de continencia fecal es mucho más frecuente de lo que se piensa. La falta de consulta aleja a muchos pacientes de las terapias eficaces.

Neuromodulación de raíces sacra, en el Hospital Universitario de La Princesa.
Luis Camacho

La continencia o la capacidad para que los esfínteres retengan las heces y la orina es determinante en la calidad de vida, pero el pudor que rodea a la función excretora es la principal barrera para pedir ayuda cuando esa función falla. En especial sucede con la incontinencia anal, un trastorno que se estima en el 10% de la población general, pero del que no se habla lo suficiente en la consulta del médico.

Superar ese muro de vergüenza es el primer paso para acceder a una terapia adecuada: desde las sencillas pautas de dieta y ejercicios de fortalecimiento del esfínter anal a la más sofisticada neuromodulación de raíces sacras. “Un buen tratamiento conservador, con dieta, ejercicio dirigido (biofeedback) y en ocasiones apoyado en fármacos, puede ser suficiente para mejorar la situación en la mitad de los pacientes. Por eso es tan importante que se divulgue este trastorno, también entre los profesionales sanitarios”, afirma Elena Bermejo, de la Unidad de Coloproctología del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo que dirige Elena Martín en el Hospital Universitario de la Princesa, en Madrid.

En ello coincide Javier García Septiem, también cirujano en la citada unidad: “Es importante que en la atención primaria, que es la puerta de entrada a la asistencia sanitaria, se conozca que hay salidas para este trastorno, que se conozca el tratamiento de inicio y, en los casos más graves, a qué unidades con especialistas implicados en esta enfermedad pueden derivarse a los pacientes”.
En concreto, la Unidad de Coloproctología de La Princesa está integrada por estos dos especialistas, el cirujano Adolfo Alonso y la enfermera estomaterapeuta Inmaculada Pérez. Todos ellos se coordinan a su vez con especialistas de los Servicios de Aparato Digestivo, Urología (en los casos asociados a incontinencia urinaria), Radiología y Rehabilitación, “de forma que se aplica un abordaje multidisciplinar absolutamente necesario para alcanzar el tratamiento correcto”, enfatiza Bermejo.

Los cirujanos Javier García Septiem, Elena Bermejo Marcos, Adolfo Alonso Casado y la enfermera estomaterapeuta Inmaculada Pérez Salazar, todos de la Unidad de Coloproctología del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de La Princesa, en Madrid.

El Hospital de La Princesa se ha implicado en la celebración estos días de la Semana Mundial de la Continencia, con el apoyo de la Asociación de la Incontinencia Anal (Asia). El objetivo de la iniciativa, impulsada por la Federación Mundial de Pacientes con Incontinencia (WFIP) y bajo el lema Deja de escapar,es visibilizar una enfermedad de la que apenas se habla. Precisamente sobre la importancia del lenguaje en una patología silenciada, Bermejo puntualiza que “en realidad debemos referirnos a la incontinencia anal, no fecal, porque con ese término se engloba todo el problema, que puede ser solo escapes para gases, al margen de la urgencia defecatoria o de las deposiciones involuntarias”.

Paradójicamente para un trastorno tan oculto, abundan mensajes que no se corresponden con la realidad: “No es solo una enfermedad de ancianos y mujeres, también puede aparecer en niños y jóvenes, así como en varones”, recalca Bermejo. No obstante, es más frecuente entre las féminas -por el traumatismo asociado al parto- y se ha establecido una prevalencia del 20-50% en las residencias de ancianos.

Tampoco hay que contemplar siempre como solución una dieta astringente; de hecho, el estreñimiento puede causar incontinencia por rebosamiento, al producirse impactación fecal. Las pautas alimentarias en estos pacientes buscan modificar las características de las heces, sin llegar a estreñir, así como modular el hábito defecatorio. A eso se pueden añadir fármacos compactadores de heces, que también inciden en las características fecales para mejorar la continencia.

Las causas de la incontinencia anal son tan diversas como las personas que la sufren y abarcan desde las lesiones derivadas en los partos a las secuelas de una cirugía colorrectal, sin olvidar enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple. “Además, los pacientes incontinentes suelen tener otras patologías de suelo pélvico y las causas aparecen con frecuencia mezcladas”, recuerda García Septiem. La diabetes mellitus y la enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras, también pueden disparar este problema, e incluso hay pacientes en los que aparece por causa idiopática.

Algoritmo terapéutico

Una manera simplificada de clasificación es la incontinencia pasiva y la de urgencia. Adolfo Alonso explica que “en la incontinencia pasiva, el escape de heces no se siente, mientras que en la de urgencia, el esfínter no responde y al paciente no le da tiempo a llegar al baño. Según el caso, puede haber o no una lesión estructural del esfínter. Si existe una lesión grave, lo ideal es repararla quirúrgicamente con esfinteroplastia, que obtiene muy buenos resultados, pero en ocasiones, aun reparada la lesión, si el paciente no mejora lo suficiente es necesario recurrir a tratamientos más avanzados como la neuromodulación de raíces sacras”. Con todo, siempre hay que intentar primero un abordaje conservador basado en pautas higienicodietéticas y biofeedback.

Para determinar la causa y gravedad en cada caso, es esencial la anamnesis, apoyada en la relación de confianza con el paciente y en herramientas como las escalas de Wexner y la visual de Bristol. “De esta forma, conocemos no solo el número de escapes y las características de las heces, sino en qué medida los pacientes se sienten seguros y ven comprometida su vida social y familiar”, afirma García Septiem. Hace hincapié en la escucha al enfermo. Para muchos de ellos, la consulta es el primer lugar donde cuentan lo que les está pasando, ni siquiera lo comentan en su entorno familiar. “La incontinencia genera gran aislamiento familiar y social, pero hay estrategias terapéuticas eficaces. En nuestra mano está difundirlas, para que cada vez más pacientes mejoren su calidad de vida”.

Neuromodulación de raíces sacras

La neuromodulación de raíces sacras es una técnica avanzada empleada en la incontinencia urinaria y la anal. Su eficacia está bien contrastada, aunque se desconocen todas las vías implicadas. Antes se denominaba neuroestimulación, pero se cambió al comprobarse que el paciente mejora no solo por el estímulo eléctrico de las fibras musculares, sino por la modulación de toda la inervación pélvica.

 

 

 

Mediante abordaje percutáneo, con anestesia local, se localiza la raíz sacra que inerva la zona anal y perianal (raíz S3). Con el paciente despierto, una aguja conectada a un estimulador eléctrico permite evaluar la respuesta motora y sensitiva. Una vez ubicada la mejor respuesta, se coloca el electrodo, que se mantendrá unas semanas conectado a un estimulador externo para comprobar su eficacia. Cuando se ha asegurado la mejoría de la continencia, se programa la intervención con la que se implanta el neuromodulador de forma permanente. El dispositivo es, en esencia, un marcapasos que funciona conectado a una batería y se puede programar desde fuera, por bluetooth.

 

#Blood biomarker for #coeliac disease

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    •  Univadis Medical News

New research has revealed a potential biomarker of coeliac disease (CD). In the first Mendelian randomisation (MR) analysis of CD, researchers in Spain used public databases of expression quantitative trait loci (eQTL) and methylation QTL (mQTL) as exposures, and the largest CD genome-wide association study (GWAS) conducted to date as the outcome, in order to identify potential causal genes.

They identified UBE2L3, a ubiquitin ligase located in a CD-associated region. The expression of UBE2L3 was investigated in an independent dataset of peripheral blood mononuclear cells (PBMCs). Its expression was altered in CD patients on a gluten-free diet (GFD) compared to non-CD controls. The relative expression of UBE2L3 isoforms was found to predict CD with 100 per cent specificity and sensitivity.

Presenting the findings in the journal Human Molecular Genetics, the authors said the discovery could be important for the diagnosis of CD, particularly in individuals on self-imposed gluten-free diets.

“Our approach is less time consuming and more easily adaptable to a clinical setting since it could be implemented through a simple expression analysis. However, in case UBE2L3 is confirmed as a marker of CD in peripheral blood, it should always be used together with other determinations such as human leukocyte antigen (HLA) genotyping,” they said.

#Una #microbiota sana, la mejor aliada para combatir el cáncer

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Muchas investigaciones recientes demuestran, según la autora, que el estado de la microbiota puede ser determinante en la prevención y el tratamiento del cáncer. Entre otras cosas, una microbiota sana reduce los efectos tóxicos de algunos tratamientos para combatir la enfermedad.

El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo; una de las mayores lacras sanitarias de la sociedad moderna, cuyo diagnóstico supone una terrible noticia para quienes la sufren y su entorno. Se calcula que uno de cada seis fallecimientos se debe a una enfermedad neoplásica. Múltiples investigaciones recientes muestran que el estado de la microbiota puede ser determinante en la prevención y el tratamiento en Oncología.

Afortunadamente, las técnicas de tratamiento del cáncer son cada vez más avanzadas; también se sabe, en gran medida, cómo se podrían prevenir muchos casos, ya que, al menos un tercio, se deben a factores que tienen que ver con la conducta y la alimentación: obesidad o sobrepeso, ingesta escasa de fruta y verdura, sedentarismo y consumo de tabaco y alcohol… Todo ello evidencia el impacto del estilo de vida en la aparición de los tumores. Se estima, además, que otro 20% de los casos están relacionados directamente con un agente infeccioso, como los virus de la hepatitis B y C en el hepatocarcinoma, o el del papiloma humano en el cáncer de cérvix. También los agentes bacterianos pueden ser causa de cáncer, como el gástrico por Helicobacter pylori. En este sentido, las terapias antimicrobianas son claves.

Hay quimioterápicos cuya actividad está muy influida por la presencia o ausencia de ciertas cepas bacterianas en el intestino

Una de las líneas de investigación más interesantes es aquélla que ha comenzado a estudiar las complejas relaciones de la microbiota, tanto la intestinal como las del resto del organismo (bucal, pulmonar, vaginal…), con los procesos de carcinogénesis. La microbiota influye en el éxito de un tratamiento antineoplásico. Por un lado, tener en equilibrio a las familias bacterianas que componen nuestro organismo ayuda a tolerar mejor los efectos secundarios de los tratamientos; por otra parte, también puede modular la eficacia de un tratamiento, al influir en la absorción y metabolización de los fármacos. Hay quimioterápicos cuya actividad está muy influenciada por la presencia o ausencia de ciertas cepas bacterianas en el intestino.

Contra los efectos tóxicos

Al estado de equilibrio de la microbiota se le conoce como eubiosis, que favorece que haya una situación antiinflamatoria y que pueda contribuir en la prevención de los procesos de carcinogénesis. Sin embargo, ¿cómo lo hace? Tanto las bacterias residentes en el intestino como los probióticos tomados por vía oral pueden fabricar moléculas que son capaces de inhibir el crecimiento tumoral y prevenir alteraciones que pueden acabar por producir una neoplasia. La situación contraria, es decir, la llamada disbiosis, produce efectos nocivos para el organismo, considerándose hoy como un promotor tumoral.

La microbiota tiene, además, la capacidad de reducir los efectos tóxicos de quimioterapia y radioterapia

La disbiosis afecta negativamente al metabolismo y a la función inmunitaria -intestinal y sistémica-, pudiéndose desencadenar un proceso cancerígeno, y no sólo en el intestino, sino en otros órganos. Además de un desequilibrio general, está demostrado que diversas bacterias tienen mecanismos que conducen al desarrollo de determinadas neoplasias cuando concurren con otros factores, como la predisposición genética, una alimentación inadecuada, el consumo de tóxicos y la disrupción de la barrera intestinal.

En cuanto a la capacidad de la microbiota de reducir los efectos tóxicos de la quimioterapia y de la radioterapia, tiene que ver con el hecho de que muchos de estos efectos se deben a la alteración de la barrera intestinal o la disbiosissecundaria. Ya hay estudios que han demostrado la potencial utilidad del uso de ciertas cepas de probióticos en determinados escenarios clínicos. De hecho, dos grandes instituciones médicas internacionales, como la Multinational Association of Supportive Care in Cancer and International Society of Oral Oncology (Mascc/ISOO) y la European Society for Medical Oncology (ESMO) sugieren el uso de probióticos a base de lactobacilos en aquellos enfermos que tienen diarreas causadas por los tratamientos, en base a la evidencia aportada por estudios con resultados muy favorables.

En definitiva, una microbiota sana constituye uno de los pilares de la medicina de precisión en la Oncología del siglo XXI.

#Un método disminuye la #toxicidad del gluten en #celiacos (Mol Nutr Food Res)

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  • Noticias Médicas

Un equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro (Portugal), junto con otros organismos de investigación, ha creado un método que permite disminuir la toxicidad del gluten para las personas que sufren de enfermedad celíaca.

En su trabajo, publicado en Molecular Nutrition & Food Research, han descubierto que la reordenación molecular del gluten con un polisacárido natural disminuye su capacidad de desencadenar una reacción inmunológica en la enfermedad celíaca. Así, muestran que es posible obtener un producto totalmente funcional a base de trigo para pacientes celíacos, abriendo así una nueva perspectiva sobre la búsqueda de alternativas a la exclusión de gluten en la dieta.

Con el fin de encontrar nuevas alternativas a los productos sin gluten, este equipo de investigadores de distintos países ha diseñado este método que comprende la utilización de polisacáridos naturales como el quitosano y consiste en una reorganización molecular del gluten, que provoca una disminución de su digestibilidad y, consecuentemente, de la liberación de proteínas y de péptidos tóxicos para los pacientes celíacos. “No retiramos el gluten, lo modificamos mínimamente de modo que este no sea tan tóxico para estas personas”, explica Marta Rodríguez-Quijano, investigadora de la UPM.

Por otro lado, los investigadores han verificado en otro estudio que este método de desintoxicación del gluten no perjudica a la harina para su transformación en productos alimenticios como el pan, sino que sigue manteniendo todas sus apreciadas características organolépticas y sensoriales, que lo convierten en uno de los alimentos fundamentales de nuestro día a día.

“Creemos que esta investigación podría permitir en el futuro el desarrollo de productos alimenticios basados en el trigo con propiedades sensoriales, nutricionales y tecnológicas similares a los productos tradicionales, pero seguros para el consumo por personas que padecen enfermedad celíaca”, asegura Marta Rodríguez-Quijano.

#Efficacy of #gastric bypass surgery for #reflux symptoms

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  •  Univadis Medical News

Researchers have suggested the efficacy of gastric bypass in the treatment of reflux symptoms may have been overestimated, with a new study showing around half of operated patients require continuous anti‐reflux medication.

Researchers assessed the long‐term risk of remaining/recurring reflux symptoms after gastric bypass in 2,454 adults in Sweden with preoperative reflux who underwent gastric bypass between 2006 and 2015, with complete follow‐up through 2016. Participants were followed for a median of 4.6 years. The main outcome was remaining/recurring reflux defined by the dispensing of proton pump inhibitors (PPI) and histamine‐2 receptor antagonists (H2RA) after gastric bypass.

The researchers found reflux symptoms remained/recurred in around 48 per cent of participants in the second year of gastric bypass and remained stable up to 10 years after surgery. The risk of reflux was similar comparing laparoscopic with open gastric bypass.

Risk factors for recurring reflux included high preoperative dose of anti‐reflux medication, older age, female sex and comorbidity.

Writing in Alimentary Pharmacology & Therapeutics, the authors said: “Physicians and patients should be aware of the limited effect of gastric bypass on reflux in patients with severe obesity, particularly in those with risk factors for post‐operative reflux.”

#New drug “Metavert” blocks growth of pancreatic cancer in mice

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Scientists in California have discovered that a newly developed drug prevents pancreatic cancer in lab mice.

pancreatic cancer

The study, led by non-profit health science centre Cedars-Sinai, also demonstrated in mice that the drug, called Metavert, may prevent patients from developing a resistance to currently used pancreatic cancer chemotherapies.

Commenting on the potential impact of their findings, study lead author Mouad Edderkaoui PhD, assistant professor of Medicine and Biomedical Sciences at the Samuel Oschin Comprehensive Cancer Institute at Cedars-Sinai, said: “This is an exciting step toward improving survival rates in pancreatic cancer patients.

If the results are confirmed in humans, we could have a drug with the potential to significantly extend the lives of patients with pancreatic ductal adenocarcinoma (PDAC), which is very difficult to treat.”

Pancreatic cancer is the third-leading cause of cancer-related death in the United States, according to the American Cancer Society. This year, around 55,000 people in the U.S. will be diagnosed with the disease and more than 44,000 will die, making it one of the most deadly cancers. The pancreatic cancer five-year survival rate is only 7%.

95% of pancreatic cancer patients are diagnosed with PDAC, which develops from cells that line small tubes in the pancreas. PDAC can be difficult to treat because the cancer cells prompt normal cells that reside in the pancreas – called stellate cells – to produce pancreatic scar tissue. Scar tissue makes it difficult for chemotherapy agents and blood to enter the pancreas, explained the senior author of the study, Stephen J. Pandol MD, director of Basic and Translational Pancreas Research at Cedars-Sinai.

The cancer-stellate cell interaction also creates an environment that stimulates local tumour growth as well as cancer that spreads to distant sites in the body, said Pandol, a professor of Medicine at Cedars-Sinai. Additionally, the activity levels of certain enzymes increase significantly, which fuels resistance to cancer treatments.

“I’ve seen patients who respond to therapy for a while, and then the disease takes off because the cancer becomes smart – it blocks chemotherapy from working,” Pandol said. “Metavert targets that action.”

Over a four-year period, the investigators designed and synthesised new chemicals that inhibit cancer cell activity. They discovered that Metavert blocked drug resistance and also significantly boosted the positive effects of radiation and two chemotherapy agents commonly used in humans. In one of the mouse studies, Metavert increased the survival rate by about 50%.

According to Pandol, the investigators are currently developing a version of the drug to test in humans.

The study was published in the journal Gastroenterology.

 

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