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El trabajo en #turnos nocturnos aumenta el #riesgo de cáncer de mama, sobre todo para #enfermeras

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Un metanálisis de datos internacionales confirma una relación positiva entre el trabajo en turno nocturno a largo plazo y un aumento del riesgo general de cáncer en las mujeres, sobre todo, cáncer de mama.[1]

En Norteamérica y en Europa, trabajar en el turno nocturno se relacionó con un aumento de 32% en el riesgo de cáncer de mama, en general (odds ratio[OR]: 1,316), informan los autores.

Sin embargo, el riesgo fue más alto en un grupo específico, las enfermeras. Aquellas que trabajan por la noche resultaron con un incremento “notable” de 58% en el riesgo de presentar cáncer de mama (OR: 1,577).

El riesgo de cáncer de mama también se elevó en una forma dependiente de la dosis, lo cual es congruente con estudios previos. Por cada 5 años que una mujer trabajaba por las noches, el riesgo de cáncer de mama aumentó 3,3% (OR: 1,033), señalan los autores del estudio.

El análisis, publicado el 8 de enero en la versión electrónica de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, fue dirigido por Xuelei Ma, Ph. D,, del West China Medical Center of Sichuan University, en Chengdu, República Popular China.

“Al integrar en forma sistemática una gran cantidad de datos previos, descubrimos que el trabajo en turno nocturno se relacionaba positivamente con varios tipos de cáncer frecuentes en las mujeres. Debido a la prevalencia expansiva de los trabajos por turnos en todo el mundo, y a la enorme carga social del cáncer, iniciamos este estudio para llamar la atención del público a este problema, a fin de que se realicen estudios de cohortes más numerosas para confirmar estas relaciones”, declaró Ma.

Se requiere más investigación para comprender los mecanismos inherentes a esta interrelación, así como para proteger mejor a las mujeres que trabajan en turnos nocturnos, contra el mayor riesgo de desarrollar cáncer, manifestó Ma a Medscape Noticias Médicas.

“El cáncer de mama es el más diagnosticado entre mujeres de todo el mundo, con una incidencia más alta en regiones desarrolladas. Estos resultados podrían ayudar a establecer e implementar medidas eficaces para proteger a las mujeres que laboran en turno nocturno. Las trabajadoras en turno nocturno, a largo plazo deberían someterse a exámenes físicos con regularidad, y a cribado de cáncer”, indicó la autora.

“Las trabajadoras en turno nocturno, a largo plazo deberían someterse a exámenes físicos con regularidad y a cribado de cáncer.”Dra. Xuelei Ma

Exigencias del mundo moderno

Las demandas de productividad del mundo moderno exigen que un mayor número de empleados en las industrias de producción de alimentos, entretenimiento, atención a la salud, y de transporte, trabajen en diferentes zonas horarias, señalan los investigadores.

De todas las profesiones que ejercen las mujeres, al parecer la enfermería es la más vulnerable a los efectos carcinógenos del trabajo en turno nocturno con regularidad. En un análisis secundario realizado por Ma y sus colaboradores, se analizó el trabajo en turno nocturno a largo plazo en enfermeras, y el riesgo para seis tipos de cáncer. En este se demostró que la enfermería realizada en turnos nocturnos también se relacionaba con un aumento de 35% en el riesgo de cáncer digestivo (OR: 1,350), y un aumento de 28% en el riesgo de cáncer de pulmón (OR: 1,280).

“Un gran número de personas se está exponiendo al trabajo en turno nocturno, lo cual tiene un enorme impacto perjudicial en la salud.” Dra. Ma y colaboradores

La tercera encuesta en la Unión Europea demostró que desde el año 2000, 76% de empleados trabajaba con regularidad más allá del horario normal, puntualizan los autores del estudio. Hasta 21,9% de los hombres, y 10,7% de las mujeres indicaron desempeñarse en turnos, y 7% laboraba permanentemente en un turno nocturno.

Una encuesta europea en 2004 reveló que las horas extras de trabajo con regularidad eran la forma más frecuente de horas de trabajo “flexible”, y que esto se vinculaba a efectos negativos sobre estrés, sueño, y salud social y mental.

En el año 2012, un estudio danés decisivo sobre mujeres trabajadoras de la milicia, reportado por Medscape Noticias Médicas, demostró que trabajar en turnos nocturnos implica mayores riesgos para la salud en mujeres que se consideraban “personas madrugadoras”, que en quienes se denominaban “trasnochadoras”.

Detalles del metanálisis

En el metanálisis realizado por Ma y sus colaboradores, se investigó la relación entre el trabajo en turno nocturno a largo plazo, y el riesgo para 11 tipos de cáncer, utilizando datos de 26 estudios de cohortes, 24 estudios de casos y controles, y 11 estudios intercalados de casos y controles. Los 61 estudios, actualizados hasta octubre de 2016, incluyeron aproximadamente 4 millones de mujeres con cáncer de mama, pulmón, piel, y aparato digestivo y reproductor.

El riesgo general de cáncer aumentó 19% entre mujeres que trabajaban en turnos nocturnos, en comparación con las que no lo hacían, En Norteamérica, Europa, Australia y Asia, el riesgo general de cáncer aumentó 19% entre mujeres que laboraban en turnos nocturnos, en comparación con las que no lo hacían. Además del aumento de riesgo de cáncer de mama ya señalado, el riesgo de cáncer de piel también aumentó 41%, y el riesgo de cáncer digestivo se incrementó 18% en las mujeres que trabajaban en turnos nocturnos.

Se observó heterogeneidad importante en los grupos con cáncer de mama (I2= 80,4%; p = 0,000), cáncer de piel (I2 = 64,7%; p = 0,009), y cáncer uterino (I2 = 59,6%; p = 0,042). No hubo evidencia de heterogeneidad en los otros grupos con cáncer.

La relación entre trabajar en el turno nocturno y el aumento del riesgo de cáncer de mama en las mujeres se observó únicamente en aquellas que vivían en Norteamérica y Europa, un hallazgo que sorprendió a los investigadores. “Es posible que en estos lugares las mujeres tengan mayores niveles de hormonas sexuales, los cuales se han asociado positivamente con cáncer relacionado con hormonas, como el cáncer de mama”, señaló Ma.

“La relación positiva entre los niveles de hormona endógena y el riesgo de cáncer de mama respalda las estrategias terapéuticas dirigidas específicamente a la señalización de estrógeno”, añadió Ma, señalando que, en las mujeres con cáncer de mama positivo para receptor de estrógeno, “están bien documentados” los beneficios clínicos de la endocrinoterapia adyuvante (posquirúrgica).

Enfermeras, población más vulnerable

De todas las profesiones que ejercen las mujeres, al parecer la enfermería es la más vulnerable a los efectos carcinógenos del trabajo en turno nocturno con regularidad. En un análisis secundario realizado por Ma y sus colaboradores, se analizó el trabajo en turno nocturno a largo plazo en enfermeras, y el riesgo para seis tipos de cáncer. En este se demostró que la enfermería realizada en turnos nocturnos también se relacionaba con un aumento de 35% en el riesgo de cáncer digestivo (OR: 1,350), y un aumento de 28% en el riesgo de cáncer de pulmón (OR: 1,280).

Se observó un efecto no significativo para el cáncer de ovario (OR: 1,135), y ningún efecto para el cáncer cervicouterino (OR: 0,980), informan los investigadores.

“Las enfermeras que trabajaban en turnos nocturnos contaban con una formación médica, y quizá tuvieron más probabilidades de someterse a exámenes de cribado”, señaló Ma. “Otra posible explicación del aumento del riesgo de cáncer en esta población puede estar relacionada con los requerimientos laborales de la enfermería en turno nocturno, por ejemplo, los turnos más intensivos”.

Trabajar por la noche provoca desorganización del ritmo circadiano, y supresión de la secreción nocturna de melatonina, señalan los autores del estudio. A corto plazo, esto origina lo que suele denominarse “desfase horario”. Los síntomas consisten en trastornos del sueño, problemas digestivos, fatiga, fluctuaciones emocionales, y actividad física reducida.

Sin embargo, a largo plazo, la investigación demuestra que la desorganización del ritmo circadiano y la supresión nocturna de melatonina funcionan como carcinógenos que aumentan la incidencia de tumores.

La alteración circadiana prolongada también se ha relacionado con más riesgo de enfermedad cardiovascular, lo mismo que trastornos neuropsiquiátricos, y del sistema endocrino.

Un efecto sobre la melatonina urinaria podría desempeñar un papel relevante en los aumentos de las hormonas sexuales que se relacionan con los tipos de cáncer hormonodependiente.[2] Aunque el trabajo en turno nocturno se vinculó fuertemente con más riesgo cáncer de mama en las mujeres, este análisis no reveló tal efecto para otros tipos de cáncer hormonodependiente en las mujeres, como el cáncer de ovario y el uterino, afirman los investigadores.

Los cambios en el estilo de vida, como el comer a horas irregulares, la reducción de la actividad física, y el estrés relacionado con el trabajo, también pueden contribuir a este aumento en el riesgo de cáncer, informó Ma a Medscape Noticias Médicas.

Al cuestionarle si el tabaquismo podría ser un factor contribuyente, el especialista señaló que estudios previos ajustados para el tabaquismo “han reportado que las personas con antecedente tabáquico constituyeron un mayor porcentaje entre los casos, en comparación con los no casos”.

Sin embargo, el análisis actual estuvo limitado por “una falta de uniformidad en relación con los factores de confusión. Además, No se llevó a cabo ningún análisis estratificado sobre el tabaquismo y, por tanto, no se identificó alguna relación clara entre el tabaquismo y el riesgo de cáncer en las enfermeras que trabajaban en turno nocturno”, puntualizó Ma.

Otras limitaciones del estudio incluyen la falta de una definición uniforme del trabajo en turno nocturno en los diferentes estudios, así como la heterogeneidad sustancial entre los estudios, lo que podría debilitar la relación entre el trabajo por la noche, y el riesgo de cáncer, afirman Ma y sus colaboradores.

Los autores del estudio han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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#Cribado cervical para #cáncer cervicouterino cada 5 años en algunas mujeres

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#Ajudando as #mulheres a entenderem seu risco real de #infecção por HIV

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Heather Boerner

Milão — Para dimensionar o risco real de uma mulher adquirir o HIV, você precisa saber mais do que o comportamento sexual e a história de doenças sexualmente transmissíveis (DST) dela. Você também precisa de informações sobre o parceiro dela, e sobre a prevalência do vírus da imunodeficiência adquirida (HIV, do inglês Human Immunodeficiency Virus) no local onde ela mora, disse uma especialista na 16th European AIDS Conference.

Estas informações podem identificar as mulheres vulneráveis que permanecem invisíveis: aquelas cujo risco de contrair a infecção pelo HIV não decorre do próprio comportamento, mas sim das circunstâncias de vida, disse a Dra. Nneka Nwokolo, médica do Chelsea and Westminster Hospital, em Londres.

“As mulheres precisam compreender com clareza os seus riscos”, disse a Dra. Nneka para a plateia lotada, e”os profissionais de saúde ocupam um lugar privilegiado para ajudá-las neste sentido”.

Em grande parte do mundo, as diretrizes da profilaxia pré-exposição (PrEP, do inglês Pre-Exposure Prophylaxis) visam os riscos explícitos: os comportamentos dos próprios pacientes que podem torná-los vulneráveis ao HIV. Isso costuma incluir os homens que fazem sexo com homens, os profissionais do sexo, as pessoas que tem múltiplos parceiros sexuais, e aquelas que não usam preservativos. Pode ser por isso que algumas diretrizes de profilaxia pré-exposição, como as diretrizes suíças, simplesmente não incluam as mulheres.

Nas diretrizes europeias,”há pouquíssimas orientações sobre quando recomendar a profilaxia pré-exposição para mulheres”, disse a Dra. Nneka.

Nos Estados Unidos, as mulheres heterossexuais com alto risco de HIV são levadas em conta nas diretrizes de implementação da PrEP. As diretrizes norte-americanas recomendam que os médicos determinem o risco indagando à mulher se o parceiro dela tem HIV, se ela tem vários parceiros sexuais, se o uso de preservativos é inconstante ou inexistente, se ela é profissional do sexo, ou se teve recentemente alguma doença bacteriana sexualmente transmissível.

Mas as diretrizes não mencionam os riscos aos parceiros das mulheres.

O parceiro põe em risco

“Existe essa noção, que me parece muito prevalente, até mesmo entre os profissionais de saúde, de que certos tipos de mulher não podem contrair HIV”, disse a Dra. Nneka ao Medscape.

“Por que nos obstinamos a ignorar o fato de que existem todas essas mulheres que não se enquadram nas categorias de risco tradicionais — não são negras, não são usuárias de drogas injetáveis, não têm relações sexuais com um múltiplos parceiros — e têm HIV?”

Para ilustrar os riscos velados que as mulheres enfrentam, a Dra. Nneka apresentou um conjunto de estudos de caso durante o workshop Women Against Viruses in Europe (WAVE).

Em um desses casos, a Dra. Nneka contou a história de Precious, uma mulher casada, com 35 anos de idade, com dois filhos, e que vive em Londres, mas é originária da Nigéria. Ela só tem relações sexuais com o marido, e eles não usam preservativos. Ela teve um resultado negativo para o HIV há sete anos quando deu à luz o filho caçula. A história de doenças sexualmente transmissíveis dela não é conhecida.

A Dra. Nneka também contou a história de Maria, uma mulher heterossexual de 25 anos de idade, branca, que mora em Londres. Maria teve seis parceiros casuais nos últimos seis meses e raramente usa preservativos. Ela teve infecção por clamídia no passado e tem herpes genital.

“Então, qual delas seria uma boa candidata à profilaxia pré-exposição?” a Dra. Nneka perguntou à plateia. Os participantes votaram por meio de um pequeno dispositivo eletrônico. Ninguém achou que Precious deveria fazer profilaxia pré-exposição, um quarto dos participantes achou que Maria deveria fazer a profilaxia, e cerca de um terço considerou que as duas teriam indicação de fazer PrEP.

Por causa do contexto de sua vida sexual, Precious pode estar em maior risco de contrair HIV do que Maria, explicou a Dra. Nneka.

“É importante reconhecer que muitos parceiros de mulheres negras africanas, que representam a maioria das mulheres com infecção pelo HIV no Reino Unido, têm outros parceiros”, disse a Dra. Nneka. “Então, o maior risco de infecção pelo HIV entre as mulheres negras africanas, certamente no Reino Unido, é o próprio parceiro”.

Estas mulheres são duplamente expostas ao perigo pelas circunstâncias, acrescentou a médica. Não somente os parceiros delas podem ter relações sexuais fora do relacionamento, como as próprias mulheres podem achar que não podem exigir o uso do preservativo ou recusar a relação sexual.

Essas mulheres”podem não pensar sobre o próprio risco de adquirir HIV por não perceberem o quanto isso foge inteiramente do controle delas. Assim sendo, elas não pensam no assunto e torcem para dar tudo certo”, indicou a Dra. Nneka.

Onde o sexo acontece

Maria, que tem todos os marcadores de risco individuais de exposição ao HIV, pode não estar em risco, pelo menos não em Londres.

A infecção pelo HIV é”bem pequena” entre os heterossexuais no Reino Unido, relatou a Dra. Nneka.

No entanto, se Maria vivesse na Ucrânia, onde os índices de HIV são de 20% entre os heterossexuais que usam drogas injetáveis, ela poderia ser uma boa candidata à profilaxia pré-exposição. E se ela vivesse em uma região com uma grande prevalência de HIV não diagnosticado e não tratado, o comportamento dela a colocaria em alto risco contrair o vírus.

Nos Estados Unidos, as diretrizes levam esses riscos em conta e determinam que”os médicos devem considerar o contexto epidemiológico das práticas sexuais informadas pelos pacientes”, explicou a Dra. Nneka.

Isto é importante porque em algumas regiões, particularmente nos estados do sul, a incidência de HIV é muito elevada e o diagnóstico costuma ser tardio, o que significa que as pessoas podem estar namorando e tendo relações sexuais sem se dar conta de que estão infectadas pelo vírus.

Falando de risco

“A apresentação foi instigante e realmente nos confronta com as limitações da nossa própria percepção sobre o risco da paciente”, disse a Dra. Karoline Aebi-Popp, médica da Universität Bern, na Suíça”.

“Os médicos precisam fazer uma história sexual completa, incluindo não somente o número de parceiros, como também informações sobre as práticas sexuais mantidas com eles, e de onde esses parceiros são”.

Mas a sugestão de que as mulheres de origem africana sejam mais propensas a contrair o HIV de um único parceiro (que por sua vez tem outros parceiros) foi um pouco longe demais para a Dra. Annette Haberl da Johann Wolfgang Goethe-Universität Frankfurt am Main, na Alemanha, que informa atender muitos casais de origem africana.

“Pode ser assim se olharmos caso a caso. Precious pode estar em uma situação na qual ela precisa de PrEP, mas eu não sei se isso é tão diferente dos casais de outras origens étnicas”, disse a Dra. Annette ao Medscape.

O objetivo, segundo a Dra. Nneka, não é convencer uma mulher como a Precious de que ela precisa fazer profilaxia pré-exposição; é o de iniciar uma conversa sem estigmas e introduzir a ideia de que a PrEP também tem indicação para as mulheres.

Se uma mulher vir o parceiro sair com outra namorada, isso pode fazê-la pensar em usar a profilaxia pré-exposição, explicou.

“Cabe a nós, como profissionais de saúde, encorajar as mulheres a conhecer os próprios riscos e apoiá-las no acesso à PrEP”, acrescentou a Dra. Nneka.

A Dra. Nneka Nwokolo informou ter recebido financiamento da ViiV Healthcare, da Gilead Sciences e da Janssen. A Dra. Karoline Aebi-Popp informou não ter relações financeiras relevantes ao tema. Falta o disclosure da Dra. Annette Haberl.

16th European AIDS Conference. Apresentado em 25 de outubro de 2017.

#Los #avances tecnológicos para el cuidado de los #pacientes con diabetes

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Dr. José Gotés Palazuelos

La prevalencia de la diabetes sigue incrementando a nivel mundial. De hecho, la Federación Internacional de Diabetes (FID) estima que para el año 2035, la cantidad de personas con diabetes en el mundo será de alrededor de 592 millones.

El desarrollo de complicaciones macro y microvasculares, así como el pronóstico de la enfermedad dependen en buena medida del control glucémico y de otros aspectos, como el manejo de la obesidad, la dislipidemia, la hipertensión arterial, y otras comorbilidades.

Por otro lado, la era digital de la actualidad ha generado cambios notables en la vida cotidiana; tanto así, que una gran parte de la población tiene acceso a algún aspecto de la tecnología, ya sea por medio del uso de teléfonos celulares (se calcula que en el 2018 alrededor de 6,5 billones de personas en el mundo tendrán algún dispositivo móvil, mientras que Latinoamérica se convertirá en el segundo mercado más grande del mundo), computadoras de escritorio o personales, tabletas, relojes inteligentes y acceso a internet.

A continuación, revisaremos algunos de los temas más relevantes en esta área.

Tecnología móvil y basada en Internet para el manejo de la diabetes

Una gran cantidad de personas tiene acceso a la tecnología móvil (teléfonos, tabletas), por lo que existe una disponibilidad casi inmediata a aplicaciones, páginas web y mensajes de texto que intentan ayudar al paciente con diabetes. Uno de los retos en el tratamiento de todo individuo con diabetes es el desarrollo de modificaciones permanentes en el hábito de vida, es decir, una alimentación saludable, incremento de la actividad física y el establecimiento de una rutina de ejercicio, entre otros.

En este sentido, se han desarrollado una amplia variedad de aplicaciones móviles que poseen el propósito de favorecer estos cambios. Se ha calculado que hasta 22% de las aplicaciones disponibles se encargan de dar educación o entrenamiento en diabetes.[1]

Ahora, un metanálisis de 22 estudios encontró una mejoría significativa en control glucémico y autocuidado con el uso de intervenciones basadas en mensajes y educación a través de los dispositivos móviles.[2] En las tiendas digitales existe una enorme oferta de aplicaciones que abarcan algún aspecto del cuidado en diabetes: diarios de glucosa, educación en nutrición y ejercicio, calculadoras de dosis de insulina, y aquellas que permiten interacción con personal de salud.

Sin embargo, para el 2013, solo una aplicación relacionada al manejo de diabetes había recibido la aprobación por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos.[1] Aunado a ello, la información en cuanto a los desenlaces relevantes a diabetes con el uso de aplicaciones aún es escasa, incluso cuando es un área de un enorme potencial, ya que algunos estudios revelan que hasta 20% de los pacientes con diabetes utilizan alguna aplicación móvil para su cuidado.[3] En contraparte, existen múltiples sitios web que se encargan de dar contenido educativo para pacientes con diabetes. Algunos utilizan herramientas interactivas, otros entregan información descargable, y los menos, emplean una estrategia basada en juego para la enseñanza en diversos aspectos de la diabetes.

En base a lo mencionado, es necesario que exista mayor información respecto a los beneficios de estas tecnologías en cuanto a los desenlaces relevantes en diabetes, con el propósito de contar con las nuevas herramientas tecnológicas que faciliten el manejo de estos pacientes y permitan un abordaje cada vez más individualizado. Por lo pronto, la recomendación del uso de estas tecnologías por parte del profesional de la salud debe ser otorgada después de la revisión concienzuda de las herramientas y del beneficio que ellas puedan dar a cada paciente en particular.

Adelantos en el monitoreo de glucosa

Está bien establecido que el monitoreo de glucosa incrementa la efectividad y seguridad del control glucémico en personas con diabetes (tipo 1 y en algunos casos de tipo 2). Una de las áreas con mayor atención en diabetes es el de la mejora del monitoreo continuo de glucosa. Queda claro que los pacientes que están utilizando insulinoterapia, en particular en esquema basal-bolo, deben ser vigilados de forma estricta con mediciones de glucosa para los ajustes necesarios del tratamiento. Asimismo, la American Diabetes Association (ADA) y la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) sugieren utilizar el monitoreo continuo de glucosa en aquellos individuos (niños y adultos) con hipoglucemias graves o inadvertidas.

La disminución de la hemoglobina glucosilada utilizando el monitoreo continuo de glucosa se ha reportado entre 0,26% hasta 0,5% en pacientes con diabetes de tipo 1.[4,5] En personas con diabetes de tipo 2, el uso del monitoreo continuo de glucosa está menos estudiado; sin embargo, las indicaciones parecerían ser las mismas que para los pacientes con diabetes de tipo 1.

Los resultados obtenidos con el monitoreo continuo de glucosa permiten conocer parámetros clínicos relevantes de glucemia llamados “glucométricas”. Algunos de estos son:

  • El promedio y mediana de glucosa.
  • Variabilidad glucémica (mínimo, máximo, rangos).
  • Perfil de glucosa por hora/día.
  • Perfil ambulatorio de glucosa por varios días.
  • Cambios de glucosa en relación al tiempo.
  • Proporción de glucemias en rangos o fuera de ellos.

Toda esta información puede ser descargada en el consultorio médico y ser utilizada para realizar ajustes en el tratamiento que mejoren el perfil glucémico de los pacientes. Con el perfeccionamiento de los aparatos de monitorización, los sensores para el monitoreo continuo de glucosa no generan dolor significativo en su inserción o portación. Además, algunos pueden cambiarse cada 14 días y otros no requieren de calibración con glucometrías capilares. Por lo tanto, ante el desarrollo de este tipo de monitoreo, los pacientes y los profesionales de salud deben conocer sus indicaciones y su utilidad, con el propósito de obtener el máximo beneficio en cuanto al tratamiento.

Lo reciente en bombas de insulina

A pesar de que las bombas de insulina poseen un cierto grado de complejidad, los dispositivos actuales son cada vez más sencillos de usar y más seguros. Las bombas contemporáneas pueden modificar la tasa de infusión de insulina basal tan bajo como de 0,01 U/h, así como evitar el empalme de las dosis de insulina previa utilizando las funciones de calculadora de dosis de insulina. También, los dispositivos actuales son más amigables para el paciente y les generan menos molestia por la mejoría del catéter de inserción y tubos asociados (en diferentes tamaños, incluso algunos aparatos sin tubos).

En cuanto a la eficacia y seguridad, con el uso de insulina en infusión a través de las bombas, varios reportes muestran que existe una mayor reducción de los niveles de hemoglobina glucosilada con su uso en pacientes con diabetes de tipo 1. Asimismo, se ha observado que los usuarios de esta tecnología reportan incremento en su calidad de vida, sin cambios aparentes en los episodios de hipoglucemia, aunque con tendencia a una reducción de los eventos de hipoglucemia grave.[6] En esta línea, la terapia aumentada por sensor de glucosa acopla los beneficios del monitoreo continuo de glucosa hacia la bomba de insulina. Con esto, la bomba puede detener la infusión de insulina por un lapso de una a dos horas en cuanto los niveles de glucosa alcanzan cierto umbral, disminuyendo así eventos de hipoglucemia. Además, la disponibilidad de niveles de glucosa permite utilizar dosificadores de insulina integrados a las bombas, lo que intenta ayudar al control de la glucemia prandial.

Sin duda, estas bombas de insulina son los predecesores de los sistemas cerrados de administración de insulina llamados “páncreas artificiales”. Estos integran al monitoreo continuo de glucosa, la bomba aumentada por sensor y un algoritmo específico (que puede estar localizado en un teléfono inteligente) que calcula y controla de forma automática la insulinoterapia en respuesta los niveles de glucosa. La diferencia primordial de este sistema con las otras bombas es la modulación autónoma (por algoritmos especiales) de la dosis de insulina en base a los valores de glucemia otorgados por el sensor del monitoreo continuo de glucosa.

Algunos estudios realizados en pacientes con diabetes mellitus de tipo 1 han mostrado que estos sistemas (ya sea con uso solo de insulina o combinado con glucagón) disminuyen los eventos de hipoglucemias y aumentan el tiempo de glucemia en rangos.[6] Por el momento, no está disponible en el mercado ningún sistema de “páncreas artificial”, aunque se espera que en el transcurso de los siguientes meses o años eso pueda cambiar.

Conclusión

La diabetes como enfermedad crónica resulta un reto para el tratamiento y control adecuados. Sin embargo, en la época tecnológica actual, es necesario la integración de los avances tecnológicos en el campo de la atención para pacientes con diabetes.

Haciendo uso de teléfonos inteligentes se puede observar un cambio en el estilo de vida, envío de recordatorios para toma de medicamentos o monitorización de la glucosa e igualmente estos avances permiten la utilización del monitoreo continuo de glucosa y bombas de insulina para el seguimiento y tratamiento de la glucemia.

Como puede observarse, la tecnología ha impactado múltiples áreas en el cuidado de los pacientes con diabetes y considerando la velocidad de los avances, es posible esperar más innovaciones que mejoren el control de la enfermedad, y sobre todo, aumenten la calidad de vida de las personas que viven con diabetes.

Dada la gran cantidad de avances, el profesional de salud que tiene a su cargo pacientes con diabetes debe estar al pendiente de lo los avances que vayan surgiendo para poder ofrecer nuevas herramientas de manejo.

#Ayudando a las #mujeres a comprender su verdadero #riesgo de VIH

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Heather Boerner

MILÁN, ITA. Para conocer el verdadero riesgo de una mujer de contraer VIH, es necesario saber más sobre su conducta sexual y sus antecedentes de infecciones de transmisión sexual. También se debe saber sobre su pareja y la prevalencia basal de VIH donde ella vive, dijo una especialista en la 16a European AIDS Conference.[1]

Esta información puede identificar a las vulnerables invisibles: mujeres que tienen riesgo de adquirir VIH no por su propia conducta, sino por las circunstancias de sus vidas, dijo la Dra. Nneka Nwokolo, del Chelsea and Westminster Hospital en Londres, Reino Unido.

“Las mujeres necesitan percibir exactamente sus riesgos”, dijo a un auditorio repleto y “los profesionales de la salud están en una posición única para ayudarlas a hacerlo”.

En gran parte del mundo, las guías para la profilaxis pre-exposición (PrEP) están dirigidas a los riesgos evidentes: la conducta de los pacientes en sí puede volverlos vulnerables a VIH. A menudo esto incluye a hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales, personas con muchas parejas sexuales y personas que no utilizan condón. Esto podría ser la razón por la que algunas guías para la profilaxis pre-exposición, como las de Suiza, no incluyen a todas las mujeres.

En las guías europeas, “hay muy escasos lineamientos con respecto a cuándo recomendar la profilaxis pre-exposición a las mujeres”, dijo la Dra. Nwokolo.

En Estados Unidos, las mujeres heterosexuales con alto riesgo de adquirir VIH se abordan en las guías para la implementación de la profilaxis pre-exposición.[2]

Estas recomiendan que los médicos determinen el riesgo preguntando a una mujer si tiene una pareja que padece infección por VIH, si tiene múltiples parejas sexuales, un antecedente de uso de condón no constante o inexistente, si se ha involucrado en el trabajo sexual o si recientemente ha presentado una infección de transmisión sexual bacteriana.

Sin embargo, las guías no mencionan el riesgo para las parejas de una mujer.

Pareja en peligro

“Se tiene esta idea, y creo que prevalece mucho incluso entre los profesionales de la salud, de que cierto tipo de mujeres no pueden adquirir VIH”, dijo la Dra. Nwokolo a Medscape Noticias Médicas.

“¿Por qué estamos ignorando el hecho de que todas estas mujeres no se ajustan a las categorías de riesgo habitual (no tienen un origen africano, ni utilizan drogas intravenosas, ni tienen relaciones sexuales con muchas personas) y tienen infección por VIH?”, cuestionó la especialista.

Para ilustrar los riesgos ocultos que enfrentan las mujeres, la Dra. Nwokolo presentó varios estudios de casos durante el taller Women Against Viruses in Europe (WAVE).

En uno, describió a Precious, una mujer casada de 35 años de edad, con dos hijos, que vive en Londres pero es originaria de Nigeria. Esta paciente solo tiene relaciones sexuales con su esposo y ellos no utilizan condones. Ella resultó negativa para VIH siete años antes, cuando tuvo su último hijo. Se desconocen sus antecedentes de infecciones de transmisión sexual.

También describió a María, una mujer heterosexual, caucásica, de 25 años de edad, que vive en Londres. Ha tenido seis parejas casuales en los seis meses previos y raras veces utiliza condón durante sus relaciones sexuales. Cuenta con antecedente de infección por clamidia y herpes genital.

“Así que ¿quién sería una buena candidata para la profilaxis pre-exposición?” preguntó la Dra. Nwokolo a los asistentes. Los asistentes a la sesión votaron mediante un pequeño dispositivo electrónico, ninguno consideró que solo Precious debería recibir profilaxis pre-exposición; aproximadamente una cuarta parte de los asistentes consideró que María debía recibir profilaxis pre-exposición y cerca de un tercio pensó que ambas podían ser candidatas para recibir profilaxis.

Dado el contexto en el cual están teniendo relaciones sexuales, Precious podría tener más riesgo de infección por VIH que María, explicó la Dra. Nwokolo.

“Es importante reconocer que muchas parejas (masculinas) de mujeres africanas de raza negra, que constituyen la mayoría de las mujeres con VIH en el Reino Unido, tienen otras parejas”, dijo. “De manera que el principal riesgo de adquirir el VIH para las mujeres africanas de raza negra, ciertamente en el Reino Unido, proviene de sus parejas masculinas”.

Estas mujeres sin duda están comprometidas por las circunstancias, añadió. Sus parejas no solo podrían estar teniendo relaciones sexuales fuera de la relación, las propias mujeres podrían sentir que no pueden exigir el uso de condón o rechazar el sexo.

Estas mujeres “pueden no pensar en su riesgo de VIH porque no perciben que tengan algún control sobre ese riesgo. Así que se olvidan de ello y simplemente esperan lo mejor”, explicó.

¿Dónde ocurre el sexo?

María, que tiene todos los marcadores de riesgo individuales para adquirir VIH, pudiera no estar en riesgo, por lo menos no en Londres.

La adquisición de VIH es “en realidad bastante baja” entre heterosexuales en el Reino Unido, informó la Dra. Nwokolo.

Sin embargo, si María viviese en Ucrania, donde las tasas de VIH son de 20% entre heterosexuales que se inyectan drogas, podría ser una buena candidata para la profilaxis pre-exposición. Y si viviera en una región con una gran prevalencia de VIH no diagnosticado y no tratado, su conducta la podría poner en alto riesgo.

En Estados Unidos, las guías toman en cuenta tales riesgos, y señalan que “los médicos deben considerar el contexto epidemiológico de las prácticas sexuales comunicadas por el paciente”, explicó la Dra. Nwokolo.

Esto es importante pues en algunas regiones, sobre todo en los estados del sur, hay tasas muy altas de infección por VIH y de diagnóstico tardío, lo que significa que las personas pueden tener citas y practicar relaciones sexuales sin percatarse de que están infectadas por el virus.

Hablar sobre el riesgo

La presentación invita a la reflexión y realmente muestra las limitaciones de nuestra propia percepción del riesgo del paciente, dijo la Dra. Karoline Aebi-Popp, de la University of Bern, en Berna, Suiza. “Los médicos deben investigar con detalle los antecedentes sexuales, incluyendo, no solo el número de parejas sexuales, sino también sus prácticas sexuales y de dónde son”.

Sin embargo, el planteamiento de que las mujeres con antecedentes africanos tienen más probabilidades de adquirir VIH de una sola pareja sexual que tiene otras parejas, le resultó un poco exagerado a la Dra. Annette Haberl, de la Frankfurt University, en Fráncfort, Alemania, quien dijo que atiende a muchas parejas de origen africano.

Es posible que en forma individual, Precious pudiera estar en una situación en la que necesite profilaxis pre-exposición, “pero no sé si es tan diferente a las parejas de otros orígenes”, dijo la Dra. Haberl a Medscape Noticias Médicas.

El objetivo, dijo la Dra. Nwokolo, no es convencer a una mujer como Precious de que necesita profilaxis pre-exposición, sino iniciar la conversación de forma no estigmatizante e introducir la idea de que la profilaxis pre-exposición es también para las mujeres.

Si una mujer ve que su pareja sale con otra persona, esto podría inducirla a pensar en la profilaxis pre-exposición, explicó.

“Depende de nosotros, como profesionales de la salud, alentar a las mujeres a conocer sus riesgos y apoyarlas para obtener acceso a la profilaxis pre-exposición”, concluyó la Dra. Nwokolo.

La Dra. Nwokolo ha declarado recibir financiación de ViiV Healthcare, Gilead Sciences y Janssen. La Dra. Aebi-Popp ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

#Uma #tatuagem que muda de cor de acordo com a #glicemia

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Stéphanie Lavaud, jornalista especializada em medicina

Uma tatuagem que muda de cor de acordo com a glicemia

Boston, EUA – Casar a arte com a ciência, a tecnologia mais recente com a tradição, o belo com o útil, é de alguma forma a base do projeto DermalAbyss criado por quatro pesquisadores do Massachusetts Institute of Technology (MIT) em Boston, em colaboração com dois pesquisadores da Harvard Medical School. A ideia deles foi criar uma — bela — tatuagem cujas cores variem de acordo com os níveis de glicose no sangue, e assim poder avaliar a glicemia (bem como outros parâmetros fisiológicos) apenas com um olhar[1]. O trabalho acaba de ser apresentado no International Symposium on Wearable Computers de 2017.

A glicemia à flor da pele

As tatuagens estão na moda, pelo menos na versão tradicional, isto é, pela inserção de pigmentos permanentes não-biodegradáveis na derme. Em um futuro mais ou menos próximo, a tatuagem poderá se tornar informativa, além de decorativa. Mas, em vez de colocar um chip sob a pele exigindo um leitor (como tem sido cada vez mais feito para saber os níveis de glicose dos diabéticos), estes pesquisadores optaram pela visualização dos dados fisiológicos na própria pele.

Transformar a pele em uma “tela interativa” exige a realização de uma tatuagem um tanto peculiar, com a tinta que tradicionalmente é injetada sob a pele sendo substituída por microssensores biológicos cujas cores variam de acordo com o líquido intersticial com o qual entram em contato.

“Da mesma forma que a indústria de dispositivos portáteis conectados (computadores portáteis) se aproximou das empresas de moda para criar roupas inteligentes, aqui os especialistas em biotecnologia trabalham junto com especialistas em pele, dermatologistas, cirurgiões plásticos e tatuadores, para criar esse novo tipo de dispositivo”, disseram os pesquisadores em um vídeo sobre o trabalho.

Neste caso, quatro tipos de sensores que mudam as cores em diferentes tonalidades estão sendo estudados: um sensível ao pH, outro aos níveis de glicose e um terceiro ao sódio. O último sensor também reage às mudanças do pH, mas sob a luz de uma lâmpada ultravioleta (UV) fluorescente.

Reações entusiásticas

Ter um acesso permanente e direto de forma visual e artística aos diferentes líquidos corporais como reflexo imediato dos processos metabólicos internos é, naturalmente, uma ideia extremamente atraente. Com aplicações médicas evidentes em termos de monitoramento contínuo dos pacientes que o necessitam, como os diabéticos. Para estes pacientes, o ato de se picar várias vezes ao dia se tornará obsoleto com este tipo de sistema, já que bastará olhar qual é a cor da própria tatuagem para adequar o tratamento. A cobertura da mídia sobre o projeto também tem suscitado reações entusiastas de pacientes diabéticos que entraram em contato com os pesquisadores por e-mail dizendo “Eu quero tentar”, declarou  Xin Liu à CBS News, uma das responsáveis pelo projeto no MIT[2].

Sem planos de comercialização imediata

No entanto, se a equipe do DermalAbyss demonstrou que este conceito de interface biológica funciona, ele ainda é, nesta fase, apenas um projeto de pesquisa — realizado ex vivo em pele de porco. Não há previsão de ensaios clínicos e, portanto, menos ainda de comercialização imediata do produto. Especialmente porque ainda existe uma série de limitações, como disseram os pesquisadores em seu website, como por exemplo:

  1. Ampliar o leque de cores e de intensidade dos sensores atuais a fim de permitir a leitura das informações com uma resolução melhor.
  2. Estabelecer o perfil de segurança destes sensores por meio de testes de toxicidade e de biocompatibilidade in vitro, antes de passar para os estudos in vivo com animais.
  3. Compreender como os sensores se difundem no tecido por meio de pesquisa in vivo em longo prazo. Uma possível direção para a pesquisa seria conjugar os sensores biológicos a microesferas em polímeros para evitar sua possível propagação para os tecidos, dizem os pesquisadores.

“Vai levar algum tempo antes que alguma coisa de concreto apareça no mercado, mas esta tecnologia estimula a imaginação e abre o campo das possibilidades” conclui elegantemente Xin Liu em entrevista para a CBSNews[2].

Ideia encarna espírito da época

Como evitar que os pacientes diabéticos sejam forçados a se picar várias vezes ao dia para checar a própria glicemia? Há algumas décadas, os pesquisadores competem em imaginação para encontrar soluções melhores e a ideia da “tatuagem”, que permitiria a visualização dos níveis de glicemia na superfície da pele, atravessou muitos espíritos e levou a várias tentativas infrutíferas.

Assim, em 2010, os pesquisadores do MIT trabalharam em um projeto de nanopartículas de carbono sensíveis à concentração de glicose e fluorescentes em comprimentos de luz próximos ao infravermelho[3]. A ideia foi criar uma solução de nanopartículas, que seria injetada em forma de tinta fazendo uma tatuagem (temporária), mas que precisaria de um leitor de infravermelho para análise.

Em 2015, pesquisadores da San Diego University publicaram um artigo no periódico Analytical Chemistry, assegurando que tinham a prova conceitual de um outro tipo de “tatuagem” temporária, um dispositivo flexível temporário formado pela impressão de eletrodos. Quando aplicada à pele, a tatuagem produz uma corrente elétrica muito fraca durante 10 minutos, a fim de forçar os íons de sódio presentes no sangue e entre as células da pele a migrarem para os eletrodos (iontoforese inversa)[4]. Estes íons levam com eles moléculas de glicose. Um sensor incorporado na tatuagem mede a intensidade da carga eléctrica produzida pela glicose, o que permite determinar o nível de glicose no sangue do utilizador.

“A concentração de glicose detectada é cerca de 100 vezes menor do que a do sangue, o que implica a criação de sensores de alta sensibilidade e seletividade”, explica um dos pesquisadores.

É uma aposta certeira que o conceito de tatuagem, seja qual for a forma que assuma, vai ganhar terreno no futuro.

Fotos: DermalAbyss

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