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Médicos brasileiros usam pele de peixe para tratar vítimas de queimaduras

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Paulo Whitaker e Pablo Garcia

FORTALEZA, Brasil (Reuters) – Pesquisadores brasileiros estão trabalhando em um novo tratamento experimental para queimaduras graves usando a pele de um peixe, a tilápia, em um procedimento pouco ortodoxo quem, segundo eles, pode aliviar a dor dos pacientes e reduzir os custos do tratamento.

Há muito tempo coloca-se pele de porco congelada ou tecido humano sobre as queimaduras para mantê-las úmidas e possibilitar a transferência do colágeno, proteína que promove a cicatrização.

Os hospitais públicos do Brasil, no entanto, não dispõem de bancos de pele humana e suína, nem das alternativas artificiais facilmente acessíveis nos países do primeiro mundo. Em vez disso, a norma é o curativo com gaze, que precisa ser trocado regularmente – algo que costuma ser doloroso.

A tilápia é um peixe abundante nos rios e nas fazendas de piscicultura no Brasil, locais estes que se multiplicam rapidamente à medida que aumenta a demanda por este peixe de água doce de sabor suave.

Cientistas da Universidade Federal do Ceará, no nordeste do Brasil, descobriram que a pele da tilápia tem níveis de umidade, colágeno e resistência às doenças comparáveis ​​aos da pele humana, e pode auxiliar na cicatrização.

Na China, pesquisadores testaram a pele de tilápia em roedores para estudar as propriedades cicatrizantes dela, mas os cientistas brasileiros afirmam que os testes em andamento em Fortaleza são os primeiros feitos com humanos.

“O uso da pele de tilápia em queimaduras não tem precedentes”, disse o Dr. Odorico de Moraes, professor da Universidade do Ceará. “A pele dos peixes geralmente é jogada fora, então estamos usando esse produto e convertendo-o em benefício social”.

O tratamento com a pele de tilápia pode acelerar a cicatrização em vários dias e reduzir a necessidade de analgesia, dizem os pesquisadores brasileiros.

Os técnicos do laboratório da universidade trataram a pele do peixe com vários agentes esterilizantes e a enviaram para São Paulo a fim de submetê-la à irradiação, matando assim qualquer vírus antes de proceder o acondicionamento e a refrigeração do material. Uma vez limpa e tratada, esta pele acondicionada e refrigerada pode durar até dois anos, dizem os pesquisadores. O tratamento remove inteiramente o odor típico de peixe.

Nos ensaios clínicos, este tratamento alternativo foi utilizado em pelo menos 56 pacientes para o tratamento de queimaduras de segundo e terceiro graus. Os pacientes, cujos membros foram recobertos de pele de peixe, pareciam criaturas saídas de um filme de ficção científica.

O mecânico de carros Antonio Janio teve uma queimadura grave no braço por vazamento de um cilindro de gás de solda. Ele diz que o tratamento com a pele de tilápia é mais eficaz do que as compressas com gaze, que precisam ser trocadas a cada dois dias.

A pele de peixe tem níveis elevados de colágeno tipo 1, permanece úmida por mais tempo do que a gaze e não precisa ser trocada com frequência.

A pele de tilápia é aplicada diretamente na área queimada e recoberta com atadura, sem a necessidade usar nenhum tipo de creme. Após cerca de 10 dias, os médicos removem a atadura. A pele da tilápia, que secou e soltou-se da queimadura pode ser removida.

“Use a pele da tilápia. É excelente”, disse Janio. “Acaba com a dor. Você nem precisa tomar remédio. No meu caso, não precisei, graças a Deus”.

Dr. Moraes disse que o tratamento com a pele de tilápia custa 75% menos do que o creme de sulfadiazina tipicamente usado nos pacientes queimados no Brasil, pois é um produto barato, feito com uma parte que sobra do peixe.

Os pesquisadores esperam que o tratamento seja viável comercialmente e incentivam as empresas a processar a pele de tilápia para uso médico.

Para ver as fotografias, clique em: http://reut.rs/2qkgXGF

Crean un guante desechable que neutraliza los agentes contaminantes en caso de pinchazo

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Como los virus VIH o hepatitis C.

Como los virus VIH o hepatitis C.

El equipo liderado por el investigador Pierre Hoerner ha creado una nueva gama de guantes, denominados ‘Finessis Aegis’ y ‘Finessis Zero’, que neutralizan los agentes contaminantes en caso de pinchazo como los virus VIH o hepatitis C.

Estos guantes están creados con una nueva familia de materiales y un nuevo proceso de fabricación. En concreto, están fabricados con tecnología tricapa o estructura tipo ‘sándwich’.

Consta de dos capas, más una intermedia que contiene una solución desinfectante, que neutraliza los agentes contaminantes en caso de pinchazo. La eficacia se ha demostrado en pruebas ‘in vitro’ llevadas a cabo con virus envueltos, incluyendo el virus del Sida y el virus subrogado de la hepatitis C en seres humanos.

El desinfectante utilizado son amonios cuaternarios que son productos que actúan de forma rápida y son muy eficaces para destruir los virus de VIH y hepatitis C, virus sensibles a moléculas que pueden destruir su cápsula externa.

El líquido no entra nunca en contacto con la piel del cirujano ni del paciente.

Su mecanismo es el siguiente: las dos capas, externa e interna, están compuestas de un material llamado Flexylon™, un producto ultrahigiénico, de porosidad reducida y con una excelente elasticidad y resistencia, preservando, asimismo, la seguridad en el uso.

En la capa intermedia, la solución desinfectante está localizada en compartimentos o celdillas y se concentra en el punto donde el objeto agresor ejerce la presión (agujas u otros objetos), liberándose al producirse la perforación.

La descontaminación es instantánea, reduciendo en un 96% la carga viral transmitida, en comparación con el doble guante.

La solución desinfectante solo actúa cuando es necesario, donde es necesario y en la cantidad necesaria.

Un compuesto extraído del olivo podría ayudar en la cicatrización de heridas (PLoS ONE)

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El ácido oleanólico es capaz de activar rutas moleculares importantes para la migración de las células del borde de una herida y acelerar su cierre.

El ácido oleanólico es capaz de activar rutas moleculares importantes para la migración de las células del borde de una herida y acelerar su cierre.

Científicos del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB)-Arrixaca han descrito por primera vez el mecanismo por el cual extractos de plantas son capaces de promover y mejorar el cierre de heridas crónicas, tales como el pie diabético o las úlceras por presión.

Los resultados de esta investigación, en la que han colaborado profesores de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Murcia (UMU) y que ha sido publicada en la revista “PLoS ONE”, podrían ser claves para desarrollar nuevos fármacos y estrategias para mejorar la cicatrización de heridas cutáneas en general y heridas crónicas en particular.

El decano de la Facultad de Enfermería e integrante del equipo investigador, David Armero, explica que el trabajo describe cómo “el ácido oleanólico, un compuesto obtenido de la hoja del olivo, es capaz de activar rutas moleculares importantes para la migración de las células del borde de una herida y acelerar su cierre”.

El trastorno explosivo intermitente, vinculado con mayor riesgo de abuso de sustancias (J Clin Psychiatry)

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No es un trastorno conductual, sino neurobiológico.

Las personas con trastorno explosivo intermitente (TEI) -un trastorno marcado por frecuentes estallidos físicos o verbales– tienen un riesgo cinco veces mayor de abusar de sustancias como el alcohol, el tabaco y la marihuana que aquellas que no muestran un comportamiento agresivo frecuente, según concluye un nuevo estudio realizado por investigadores de la University of Chicago, en Estados Unidos.

En el estudio, publicado en “Journal of Clinical Psychiatry”, Emil Coccaro y colegas analizaron datos de más de 9.200 personas inscritas en la National Comorbidity Survey, una encuesta nacional de salud mental en Estados Unidos. Encontraron que a medida que aumentaba la gravedad del comportamiento agresivo, también se incrementaban los niveles de consumo diario y semanal de sustancias.

Los hallazgos sugieren que un historial de conducta agresiva frecuente es un factor de riesgo para el abuso posterior de sustancias y que un tratamiento eficaz para la agresividad podría retrasar o incluso prevenir el abuso de sustancias en los jóvenes.

El TEI afecta a 16 millones de estadounidenses, más que el trastorno bipolar y la esquizofrenia combinados. A menudo se diagnostica primero en adolescentes, algunos de ellos con tan sólo 11 años, antes de que se desarrollen los problemas de abuso de sustancias. Se cree que el TEI tiene un componente genético significativo, aunque Coccaro señala que se tiende a tratar como un problema social-conductual en lugar de como un verdadero trastorno neurobiológico.

“La gente no lo ve como un problema médico, piensa que es simplemente un mal comportamiento que han desarrollado a lo largo de sus vidas, pero no lo es, tiene una biología y una neurociencia importantes detrás”, afirma Coccaro, profesora de Psiquiatría y Neurociencia del Comportamiento en la University of Chicago.

Investigaciones anteriores han señalado que el comportamiento agresivo en TEI se debe a la presencia de otros trastornos psiquiátricos, como la ansiedad o la depresión. Pero este nuevo trabajo no encontró tal relación. Aunque el abuso de sustancias, como el consumo excesivo de alcohol, puede claramente empeorar el comportamiento agresivo, la aparición de TEI casi siempre precede al desarrollo del abuso crónico de sustancias.

Coccaro y su equipo encontraron que el TEI precedió al abuso de sustancias en el 92,5% de los casos en los que los sujetos desarrollaron ambos trastornos. Esta experta señala a la intervención psicológica temprana, la medicación y la terapia cognitiva como los tratamientos más efectivos para prevenir, o al menos retrasar, los problemas de abuso de sustancias en adolescentes diagnosticados con TEI.

“Lo que realmente se está tratando es la desregulación emocional que conduce a la agresión”, explica Coccaro. “Cuanto antes se trate esta desregulación, es más probable que se compensen otros trastornos que vendrán más adelante en el camino”, concluye esta investigadora.

Discussing falls with older patients can help prevent future falls

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NICE recommends conversations about falls at routine appointments can prevent falls, disability and loss of independence.

Patients aged 65 and over should be regularly asked questions about whether they have fallen over in the last year or feel unsteady on their feet, the UK National Institute for Health and Care Excellence (NICE) recommends.

In an updated quality standard , NICE says older people at risk of falling should be offered a multifactorial falls risk assessment and those assessed as being at increased risk of falling should have an individualised multifactorial intervention, tailored to the patent’s needs.

Professor Cameron Swift, Emeritus Professor at King’s College London School of Medicine and specialist NICE committee member, said: “We recognise that regular questions about falls may seem intrusive or repetitive, but older people often think episodes of falling or unsteadiness unimportant, or that to raise them could threaten future independence.”

He added, “By contrast, effective measures are now known to reduce the risk of falls, maintain independence and promote ongoing health. It’s vital, therefore, that these are offered to those who need them.”

An estimated 30 per cent of people aged 65 and over will fall at least once a year.

Las mujeres que no realizan ejercicio físico tienen un 71% más riesgo de desarrollar cáncer de mama (Gynecol Oncol)

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Reduce el riesgo de recaídas en pacientes con cáncer de mama.

Reduce el riesgo de recaídas en pacientes con cáncer de mama.

Las mujeres que no realizan ningún tipo de ejercicio físico tienen un 71% más de riesgo de desarrollar cáncer de mama que aquellas que sí lo practican, tal y como ha demostrado un estudio realizado por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama y cuyos resultados han sido publicados en la revista “Gynecologic Oncology”.

Aunque en diversas investigaciones ya se han constatado las beneficios que aporta la práctica regular de ejercicio físico para la salud, hasta ahora no se conocía el efecto preventivo real que tiene sobre la aparición de cáncer de mama en mujeres pre y posmenopáusicas. Además, este trabajo es el primero en tener en cuenta el estatus de HER2 y en proporcionar información sobre el efecto del ejercicio en distintos subtipos tumorales.

Para llevarlo a cabo, los expertos, liderados por la investigadora del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III y miembro del Grupo de Trabajo de Tratamientos Preventivos Heredofamiliar y Epidemiología de GEICAM, Marina Pollán, analizaron a 1.017 pacientes recién diagnosticadas de entre 18 y 70 años de servicios de Oncología Médica de 23 hospitales de 9 comunidades autónomas.

Por cada una de estas mujeres, los investigadores analizaron a otra mujer sana de su misma edad, que viviera en su misma área y con la que no tuviese ningún vínculo familiar. A las que ya estaban diagnosticadas se les preguntó sobre la práctica de ejercicio físico que realizaban en su tiempo libre, cuántas veces a la semana y durante cuánto tiempo un año antes de recibir el diagnóstico.

De esta forma, calcularon las horas de gasto metabólico a la semana y, con el objetivo de saber si la actividad realizada cumplía con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de realizar 150 minutos semanales de actividad moderada, lo científicos elaboraron un nuevo indicador traduciendo la recomendación de caminar enérgicamente durante al menos 30 minutos cada día.

Tras dividir a las mujeres que cumplían esta recomendación, las que realizaban ejercicio físico pero no lograban cumplir este objetivo y las que tenían una vida totalmente sedentaria, descubrieron que estas últimas tenían un 71% más riesgo de desarrollar cáncer de mama. “Además, no hemos encontrado diferencias entre los subtipos tumorales, si bien si hemos detectado que el efecto protector es un poco mayor en las mujeres premenopáusicas”, ha argumentado la Dra. Pollán.

Del mismo modo, la investigación, que se ha realizado gracias a la financiación de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la Fundación Cerveza y Salud 2005, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el Ministerio de Economía y la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), ha sugerido que los beneficios del ejercicio pueden ser mayores en mujeres sin hijos.

Por otra parte, los investigadores de GEICAM han hallado que el efecto protector de la actividad física, acorde con las recomendaciones internacionales, es mayor en mujeres con cáncer de mama HER2 positivo y en las que tienen receptores hormonales positivos que en las que padecen el tumor triple negativo.

En este punto, la miembro del Comité Científico de GEICAM, Ana Lluch, ha comentado una investigación realizada por el Dana-Farber Cancer Institute de Boston y presentada en el 39 San Antonio Breast Cancer Simposio (SABCS), celebrado recientemente en San Antonio (Estados Unidos), que muestra que realizar 180 minutos de actividad aeróbica a la semana o 40 minutos de entrenamiento intenso reduce el riesgo de recaída en mujeres con cáncer de mama de recién diagnóstico.

“Se trata de un estudio pequeño pero que ha puesto de manifiesto importantes conclusiones, ya que el 50% de las mujeres que participaron disminuyeron su riesgo de recaída cuando practicaron ejercicio físico”, ha comentado Lluch, para comentar que esto podría ser el mismo beneficio que aporta el tratamiento adyuvante a la hora de reducir las recaías y alargar la supervivencia.

Finalmente, las expertas han informado de que GEICAM va a poner en marcha este año el ‘Proyecto de Ejercicio Oncológico’ con el triple objetivo de liderar la investigación sobre los beneficios del ejercicio en la evolución del cáncer, generar una red de especialistas en la materia y divulgar sus ventajas a pacientes, instituciones y población general.

El ejercicio reduce la diabetes gestacional en mujeres embarazadas obesas (PLoS Med)

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Caminar tres veces por semana es suficiente.

Caminar tres veces por semana es suficiente.

El ejercicio por sí solo puede reducir el número de mujeres obesas y embarazadas que desarrollan diabetes gestacional, según concluye un nuevo estudio de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU). Las mujeres en el grupo de ejercicio también tenían una presión arterial más baja que el grupo de control hacia el final de su embarazo, como se detalla en un artículo sobre el trabajo publicado en “PLoS Medicine”.

El número de mujeres en edad fértil que son obesas está en aumento. Las mujeres obesas presentan un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y las más comunes de ellas son la diabetes gestacional, la hipertensión arterial, un gran aumento de peso y la preeclampsia.

También corren un mayor riesgo de necesitar una cesárea y de dar a luz bebés de gran tamaño. Estas complicaciones pueden tener un gran impacto en la salud de la madre y el niño, no sólo durante la gestación, sino también más tarde en la vida.

En un amplio estudio de la NTNU y el Hospital de San Olav, en Trondheim, Noruega, los investigadores estudiaron el efecto del ejercicio regular durante el embarazo en mujeres obesas y embarazadas. En la investigación participaron 91 mujeres que fueron divididas aleatoriamente en un grupo de ejercicio o a un grupo control.

De ellos, sólo dos en el grupo de ejercicio frente a nueve en el grupo de control desarrollaron diabetes gestacional. Las mujeres en el grupo de ejercicio también registraban una presión arterial más baja hacia el final de su embarazo.

“Es importante reducir las complicaciones del embarazo relacionadas con la obesidad, ya que pueden tener consecuencias a largo plazo tanto para la madre como su hijo –subraya el Dr. Trino Moholdt, investigador principal del estudio–. Aconsejamos a todas las mujeres a hacer ejercicio durante el embarazo, siempre y cuando no haya razones médicas que lo impidan”.

El estudio también mostró que la cantidad de ejercicio que se necesita para reducir el riesgo de diabetes gestacional no es muy alta, según Moholdt, apuntado que resulta suficiente caminar y entrenamiento de fuerza tres veces a la semana.

Las mujeres en el grupo de ejercicio fueron invitadas a practicar tres sesiones semanales supervisadas de 60 minutos durante todo el transcurso de su embarazo. El entrenamiento consistió en 35 minutos caminando en la cinta de correr a intensidad moderada y 25 minutos de entrenamiento de fuerza. El grupo control recibió atención prenatal estándar.

Los científicos señalaron que la intensidad del entrenamiento para el grupo de ejercicio no fue muy alta y que no todas las mujeres del grupo de ejercicio practicaron todas las sesiones. “Eso significa que incluso un poco de entrenamiento durante el embarazo puede ser beneficioso”, concluye Krohn Kirsti Garnæs, estudiante de doctorado que fue responsable de todas las sesiones de entrenamiento en el ensayo.