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dermatologia

#Dermatitis herpetiforme

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Por

Daniel M. Peraza

, MD, Geisel School of Medicine at Dartmouth University

La dermatitis herpetiforme es una erupción cutánea papulovesiculosa crónica, autoinmune, intensamente pruriginosa asociada con intensidad con la enfermedad celíaca. Los hallazgos típicos son grupos de lesiones de urticaria eritematosas, intensamente pruriginosas, así como vesículas, pápulas y ampollas, distribuidas simétricamente en superficies de extensión. El diagnóstico se realiza por biopsia cutánea con pruebas de inmunofluorescencia directa. El tratamiento se suele realizar con dapsona o sulfapiridina y una dieta libre de gluten.

La dermatitis herpetiforme ocurre a menudo en adultos jóvenes, pero puede ocurrir en niños y ancianos. Es rara en personas de raza negra y de origen asiático.

Casi todos los pacientes con dermatitis herpetiforme tienen enfermedad celíaca, pero en la mayoría de los casos la enfermedad celíaca es asintomática. La dermatitis herpetiforme se desarrolla en el 15 al 25% de los pacientes con enfermedad celíaca. Los pacientes pueden tener una mayor incidencia de otras enfermedades autoinmunitarias (incluidas las afecciones tiroideas, anemia perniciosa, y diabetes) y linfoma de intestino delgado. Se acumulan depósitos de IgA en las papilas dérmicas, que atraen neutrófilos; estos pueden ser eliminados mediante una dieta libre de gluten.

El término herpetiforme se refiere a la apariencia en racimo de las lesiones (similar a la observada en la infección por herpes virus), pero no indica una relación causal con el virus del herpes.

Signos y síntomas

El establecimiento de la dermatitis herpetiforme puede ser agudo o gradual. Las vesículas, pápulas y lesiones urticarianas suelen tener una distribución simétrica en las superficies de extensión de codos y rodillas, y en el sacro, los glúteos y el occipucio. Las lesiones pican y arden. Debido a que la picazón es intensa y la piel es frágil, las vesículas tienden a romperse rápidamente, por lo que es difícil detectar vesículas intactas. Pueden desarrollarse lesiones orales, que suelen ser asintomáticas. Los yoduros y las preparaciones que contienen yodo pueden exacerbar los síntomas cutáneos.

Dermatitis herpetiforme
Dermatitis herpetiforme
IMAGEN CORTESÍA DE LA PUBLIC HEALTH IMAGE LIBRARY DE LOS CENTERS FOR DISEASE CONTROL AND PREVENTION.
Dermatitis herpetiforme en los codos
Dermatitis herpetiforme en los codos
© SPRINGER SCIENCE+BUSINESS MEDIA

Diagnóstico

  • Biopsia de piel e inmunofluorescencia directa

  • Marcadores serológicos

El diagnóstico de la dermatitis herpetiforme se basa en la biopsia cutánea y en las pruebas de inmunofluorescencia directa de una lesión y de la piel adyacente (perilesional) de aspecto normal. La inmunofluorescencia directa que muestra depósitos granulares de IgA en las papilas dérmicas siempre está presente y es importante para el diagnóstico.

En todos los pacientes con dermatitis herpetiforme se debe evaluar la posibilidad de enfermedad celíaca. Los marcadores serológicos, como el anticuerpo IgA anti-transglutaminasa tisular, el anticuerpo IgA anti-transglutaminasa epidérmica, y el anticuerpo IgA anti-endomisial, pueden ayudar a confirmar el diagnóstico y ayudan en la monitorización de la progresión de la enfermedad.

Tratamiento

  • Dapsona

  • Dieta sin gluten

Con dapsona se suele lograr una mejoría notable. Las dosis iniciales de dapsona son de 25 a 50 mg por vía oral 1 vez al día en los adultos y 0,5 mg/kg en los niños. En general, esta dosis permite una reducción notable de los síntomas de la dermatitis herpetiforme, incluido el prurito y el ardor, en 1 a 3 días. Si se produce una mejora, se continúa la dosis. De no observarse mejoría, la dosis puede aumentarse en forma semanal hasta 300 mg/día. La mayoría de los pacientes responden bien a la dosis de 50 a 150 mg/día.

La dapsona puede causar anemia hemolítica; el riesgo es más alto después de 1 mes de tratamiento y es mayor en los pacientes que tienen deficiencia de G6PD. En pacientes con sospecha de deficiencia de G6PD, se debe descartar esta enfermedad antes de comenzar el tratamiento con dapsona. La metahemoglobinemia es común; otras complicaciones más graves pueden ser hepatitis, agranulocitosis, síndrome de dapsona (hepatitis y adenopatías), y una neuropatía motora.

La sulfapiridina en dosis de 500 mg VO tres veces por día (o bien sulfasalazina) puede utilizarse como alternativa para aquellos que no toleran la dapsona. Puede utilizarse una dosis de sulfapiridina de hasta 2000 mg por vía oral tres veces or día. La sulfapiridina puede causar agranulocitosis.

En pacientes que reciben dapsona o sulfapiridina, debe solicitarse un hemograma completo antes de comenzar el tratamiento. Luego se realiza un hemograma completo semanal durante 4 semanas, cada 2 a 3 semanas durante 8 semanas y luego cada 12 a 16 semanas a partir de entonces.

Los pacientes también deben someterse a una dieta estricta sin gluten. Después del tratamiento inicial y la estabilización de la enfermedad, la mayoría de los pacientes pueden suspender la terapia farmacológica y mantenerse con una dieta libre de gluten, pero esto puede tomar meses o años. Una dieta libre de gluten también maximiza la mejoría de la enteropatía y, si se sigue estrictamente durante 5 a 10 años, disminuye el riesgo de linfoma.

Conceptos clave

  • Casi todos los pacientes que padecen dermatitis herpetiforme, incluso si no tienen síntomas gastrointestinales, tienen la enfermedad celíaca y riesgo de linfoma del intestino delgado.

  • Debido al prurito intenso y a la fragilidad de la piel, las vesículas pueden romperse, y por lo tanto no se ven en el examen físico.

  • El diagnóstico se confirma con la biopsia cutánea, las pruebas de inmunofluorescencia directa de una lesión y de la piel adyacente de aspecto normal y las pruebas serológicas.

  • Se utiliza dapsona o un medicamento alternativo (p. ej., sulfapiridina) para controlar las manifestaciones cutáneas iniciales.

  • Es importante que el paciente mantenga una dieta estricta sin gluten a largo plazo para poder interrumpir el tratamiento farmacológico.

MSD

#Explaining Eczema

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 Explaining Eczema—Answering Parents’ Most Common Questions

Resultado de imagem para eczema

 

 

That old cliché “soft as a baby’s bottom” doesn’t always ring true. One in five children suffer from atopic dermatitis, a type of eczema, that causes itchy, red, scaly, and dry patches of skin. It’s most often seen in infants and young children, but it can affect people of any age.

And while it is common, it’s uncomfortable and can be embarrassing for older kids and adults. It’s sometimes a warning sign of other conditions worth keeping an eye on. Many parents have questions about what causes it and how to best treat it. Here’s a rundown of some of the most common questions parents have about eczema and what they need to know to keep the condition in check.

How can I tell if my child’s rash is eczema?

There are three tell-tale signs of eczema.

  • The location: In children under two, eczema tends to show up on the face and extensor surfaces of the extremities. For older kids and adults, it’s more commonly found in the folds of elbows and knees and on the hands.
  • The itch: Eczema tends to be itchier than other skin conditions such as psoriasis.
  • The flare-ups: Eczema is chronic, which means flare ups come and go over time.

Is eczema an allergy?

Eczema is not an allergic reaction to a specific food or substance. For example, in most cases, simply removing baby formula or other food like dairy from the diet will not eliminate the eczema.

But there is a close connection between the skin condition and allergies. Children with atopic dermatitis are more likely to have food allergies later in life. They’re also more likely to develop asthma in childhood and seasonal allergies in adolescence. More severe eczema makes this connection even stronger. Parents and pediatricians should pay close attention to this progression, often called the “atopic march.” It’s an opportunity to identify these issues earlier, and parents should talk to their child’s pediatrician about what to watch out for.

Is eczema genetic?

Eczema itself is not strictly genetic in the same way as purely genetic disorders such as sickle cell disease or cystic fibrosis. However, there is a genetic component to eczema. Children are much more likely to have eczema if a parent or sibling has it. Also, a family history of allergic conditions such as asthma or hay fever (also called allergic rhinitis with runny nose, sneezing, stuffiness) is a major risk factor for eczema.

What causes eczema flare ups?

The most common environmental triggers are sweat and heat. Other factors vary by individual, but can include:

  • Contact with rough fabrics like wool and carpet
  • Dust mites
  • Animal dander
  • Strong fragrances
  • Stress

Frequent extended baths can dry out the skin. Often, cutting down on play time in the tub and keeping baths to 10 minutes with slightly cooler water can help reduce eczema symptoms.

How should I treat my child’s eczema?

Because eczema is chronic, flare-ups will happen. Parents should focus on prolonging the amount of time between these flare-ups. In addition to avoiding triggers, here are three things parents can do:

  • Take good care of the skin: Bathe only once a day with a gentle cleanser (not strong soap) and warm (not hot) water.
  • Apply skin treatments: After bathing, apply a moisturizer. Pediatricians typically also prescribe a corticosteroid ointment or cream to be used once or twice a day. Use the treatments until the signs of eczema are completely gone. Too often parents stop treatment when there are signs of improvement and it’s not itching. However, stopping the treatment too early can cause recurring flare-ups.
  • Watch for early signs of a flare-up: Often skin becomes itchy before spots develop. Watch for areas where children are scratching or complaining about. Treating those flare-ups early can minimize the amount of medication needed.

Are corticosteroids dangerous?

Corticosteroids are an important component of many eczema treatment strategies. Using a lot of corticosteroids on the skin for a long time can cause adverse effects, particularly in infants. However, when used in the appropriate dosage for the right amount of time, the potential for side effects is minimal. Parents should also know that there are also a number of new eczema treatment options currently being researched and developed. It’s important to have regular conversations with your child’s pediatrician or specialist. Talk to the doctor about emerging treatment options and how your child’s eczema is changing as they get older.

 

* Mercedes E. Gonzalez, MD, Clinical Assistant Professor of Dermatology, University of Miami Miller School of Medicine; Medical Director, Pediatric Dermatology of Miami

MSD

#La #felicidad o la #belleza no se miden por el número de #‘likes’

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Emilio García Sánchez, profesor de Bioética en Ciencias de la Salud de la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia (CEU-UCH), coordina y participa en el libro ‘Belleza fantasma y deporte a lo loco. Los riesgos de la obsesión corporal’ (Editorial Teconté)

Emilio García Sánchez, profesor de Bioética en Ciencias de la Salud de la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia.

PREGUNTA. En el libro, Joel Prieto (Universidad Internacional de La Rioja); Ana Pérez (CEU- UCH); Javier García González (CEU-UCH); y Carlos Fanjul (Universidad Jaume I) y usted analizan las consecuencias del tsunami estético de la sociedad actual. ¿En qué se centra y cuáles son las principales consecuencias?
RESPUESTA. Estamos asistiendo a un bombardeo mediático constante de iconos de belleza espectaculares, y a un reclamo publicitario elevado para consumir belleza, pero una belleza exagerada que nos incita a querer parecernos a esos iconos y a encajar en el molde estético de moda. La consecuencia principal es la generación de una excesiva preocupación por la propia imagen corporal de la persona que siente que no se ajusta a los modelos de éxito. Esta preocupación conduce a someterse a tratamientos estéticos frecuentes, a hacer dietas desaconsejables, ejercicios físicos poco controlados, etc.

P. Señalan que la preocupación por la imagen corporal, los excesos estéticos y deportivos comienzan a plantear un problema de salud pública.
R. La situación actual de presión estética se refleja en un número creciente de personas –sobre todo jóvenes- con una mayor vulnerabilidad y exposición manipulativa, que sienten insatisfacción corporal, baja automestima estética por envidia y comparación con modelos que triunfan en los mass media y en las redes sociales. Algunos inician itinerarios arriesgados para parecerse a esos ídolos, sometiéndose a comportamientos alimentarios y a ejercicios físicos que pueden acabar en trastornos, obsesiones, depresión, ansiedad, dismorfias corporales, etc.

“La actual ‘presión estética’ conduce a iniciar itinerarios arriesgados que pueden acabar en trastornos físicos y psíquicos”

P. ¿Cree que hay una conciencia real del problema a nivel institucional, de la propia sociedad o de los profesionales de la salud?
R. No toda la que debiera. Para abordar este problema social e intentar reducirlo debería intervenirse de modo multidisciplinar. En primer lugar, generando una mayor concienciación en las familias y colegios, y luego pidiendo al mundo de la publicidad, la moda y los medios de comunicación que no difundan modelos estereotipados que son inalcanzables para la mayoría de la gente joven. Igualmente, las clínicas estéticas podrían contribuir también en sus publicidades, no reproduciendo el icono de moda que representa una belleza que no es real y que es causa de sufrimiento.

Y los médicos estéticos, aunque muchos lo van haciendo, deberían insistir con mayor objetividad en que las operaciones estéticas no son fáciles, rápidas y sin riesgos. Sería también recomendable exigir un estudio psicológico a los que quieran someterse a cirugías estéticas invasivas, para discriminar posibles tendencias o síntomas de dismorfia corporal, obsesiones, baja autoestima y depresión. Este tipo de cirugías no solo tienen riesgos físicos, sino también psíquicos, que podrían agravarse si se opera a pacientes con problemas psicológicos no diagnosticados.

P. Además de advertir de trastornos como la anorexia, la bulimia y la vigorexia o las webs tóxicas, también plantean recomendaciones para la búsqueda de una belleza más real…
R. Se trata de recomendaciones como no medir la felicidad o el bienestar estético por el número de likes de las fotos que subimos a las redes sociales; descubrir que todas las personas son hermosas por el solo hecho de ser personas; reconocer que tu cuerpo es el mejor de los vestidos, que nunca pasa de moda; no mirar fotos trucadas y quedarse embobado, sino rostros de carne y hueso, que son los que de verdad impactan y seducen, los que enamoran, etc. También planteamos que se puede abandonar Instagram y Snapchat y sentirse libre, abandonando la ilusión estética virtual y viviendo en la verdad de la belleza real; que hay que hacer deporte, pero con moderación y asesoramiento de expertos, sin obsesionarse: no podemos imitar por lo general a los atletas de élite. Proponemos también fomentar y reconocer la diversidad corporal, para así contrarrestar el canon de belleza femenina asociado a la delgadez y el masculino asociado al modelo fitness musculado. Y más educación en las familias, para advertir a los menores de los riesgos de exponer fotos íntimas o de acceder a determinados lugares de la red que les pueden dañar. La educación en valores, el diálogo y la confianza con nuestros hijos siguen siendo la mejor herramienta para prevenir este y otros riesgos.

“Hay que fomentar y reconocer la diversidad corporal para contrarrestar los cánones de belleza actuales”

P. ¿Cómo prevé que evolucione la situación?
R. Actualmente estamos recogiendo la mala cosecha de años de descuido y de poca atención a este tipo de problemas derivados de una obsesión por modelos de belleza irreales. Aun así, estamos empezando a notar una mayor concienciación por parte de empresas de moda y de publicidad, instituciones educativas y sanitarias para frenar la difusión de mensajes estéticos con alto poder manipulativo, que no se corresponden con la dignidad humana.

#Hair follicles can be a site of origin for melanoma

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New research argues that melanoma can start not only in the skin, but also inside hair follicles. When they become cancerous, the cells then leave the follicles and move into the skin’s outermost layer, or epidermis.

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New research suggests that melanoma could originate in hair follicles, shown here.

The scientists demonstrated this effect in a new mouse model of human melanoma and confirmed it in samples of human tissue.

In a recent Nature Communications study paper, the team describes melanoma starting in immature, pigment producing cells in hair follicles, then moving into the epidermis.

Melanoma is an aggressive skin cancer that is very difficult to treat in its advanced stages.

For this reason, while only 1% of peopleTrusted Source who develop skin cancer have invasive melanoma, it is responsible for most deaths due to skin cancer.

The cancer begins in melanocytes, which are the cells that make the pigment that gives color to the hair, skin, and eyes. This pigment is called melanin.

The new study focuses on melanocyte stem cells, which are cells that have not yet fully differentiated into their final mature state.

New mouse model

The strain of mice that the team genetically engineered for the study addresses a need for better animal models of how human melanoma begins and progresses.

Researchers who have used previous models of the disease have maintained that exposure to sunlight is a major risk factor for melanoma.

However, the new mouse model reveals that the cell environment inside hair follicles can also trigger cancer in melanocyte stem cells.

“Our mouse model,” says first study author Qi Sun, Ph.D., a researcher in dermatology and cell biology at The New York University School of Medicine, “is the first to demonstrate that follicular oncogenic melanocyte stem cells can establish melanomas, which promises to make it useful in identifying new diagnostics and treatments for melanoma.”

Using the new model, the team demonstrates three stages of melanoma arising in hair follicles then entering the skin.

In the first stage, melanocyte stem cells undergo genetic changes that make them cancerous. The second stage spurs the cancer further by exposing the cancerous cells to growth signals — the same signals that promote hair growth.

In the third stage, the newly cancerous melanocytes move upward in the hair follicle, leave it, and enter the surrounding epidermis to establish tumors that then spread deeper.

The team believes that the findings offer a better understanding of melanoma’s biology and could lead to new ideas about how to stop it.

From stem cell to descendants in tumors

From a single stem cell, an embryo grows into a fetus with multiple and various organs and tissues comprising hundreds of different cell types. All this is thanks to the ability of stem cells to divide, multiply, and differentiate into a plethora of specialized cells.

Stem cells can also switch cell type. While this flexibility is an asset during development, it can be hazardous in adulthood, when there is a risk that it might help drive cancer.

Scientists believe that this flexibility makes it difficult to pin down the stem cell of origin in melanoma.

Knowing the stem cell of origin could make it easier to track the progress of the cancer, rendering the disease less difficult to treat.

Because melanocytes are cells that make the pigment that colors the skin and eyes, as well as the hair, the researchers needed a way to manipulate only melanocyte stem cells in hair follicles.

They achieved this by genetically engineering a breed of mice that they called the c-Kit-CreER mouse. With this mouse model, they could alter the genes of melanocyte stem cells in hair follicles without impacting those in other parts of the body.

In addition, by altering the genes in the new mouse model, the researchers could make the follicular melanocyte stem cells glow and trace their glowing descendant cancer cells, regardless of where they ended up.

This feature allowed the team to track the full journey of the melanocyte stem cells, from hair follicle to epidermis, then deeper into the dermis — or inner layer of skin — as the melanoma tumor formed.

Follicular signals can trigger melanoma

In another set of experiments, the researchers tested what happened when they silenced cell environment signals in the hair follicle one by one.

These showed that, even when melanocyte stem cells had taken on cancerous properties, they did not travel and divide to form melanomas unless they received two particular signals from their environment.

These signals are called Wnt and endothelin, and they normally promote proliferation of pigment cells and growth of the hair shaft in the follicles.

While our findings will require confirmation in further human testing, they argue that melanoma can arise in pigment stem cells originating both in follicles and in skin layers, such that some melanomas have multiple stem cells of origin.”

Qi Sun, Ph.D.

#Nuevos fármacos ‘actualizan’ el #tratamiento de la #dermatitis

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Las nuevas terapias dirigidas a moléculas clave de las distintas vías inflamatorias permitirán un tratamiento indicado en cada endofenotipo, y, en principio, con un perfil de seguridad mejor que el de los tratamientos convencionales.

Dermatitis.

“La visión de algunas enfermedades cutáneas como la dermatitis atópica y la urticaria crónica ha experimentado un avance espectacular en los últimos años por los nuevos hallazgos en sus mecanismos, lo que ha abierto diferentes vías en el tratamiento de estas enfermedades”, explica Milagros Lázaro, presidenta del Comité de Alergia Cutánea de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) y coordinadora del comité científico del Simposio Internacional Avances y Perspectivas en Alergia Cutánea e Inmunología que se celebra hasta el sábado en Maspalomas.

La enfermedad cutánea inflamatoria crónica más frecuente en la infancia, con evidencias crecientes de su extensión más allá de la adolescencia, es la dermatitis atópica. En sus formas más graves sigue siendo un reto diagnóstico y terapéutico. “En los últimos diez años el interés por esta patología desde cualquier perspectiva, clínica, fisiopatológica, terapéutica y de afectación de la calidad de vida de los pacientes ha crecido de forma exponencial paralelamente con los resultados de las investigaciones más recientes en este campo”, comenta Lázaro.

“La dermatitis atópica se considera una ventana para otras enfermedades alérgicas, lo que dirige parte del esfuerzo que se realiza en esta enfermedad a varios puntos: a la prevención, a través de medidas dirigidas a la barrera cutánea; al mayor conocimiento fisiopatológico de esta afectación; ya la participación del sistema inmunitario en el proceso. Por otro lado, se está trabajando la revisión de los factores genéticos, en biomarcadores que ayuden a diagnosticar a estos pacientes y a realizar un mejor seguimiento terapéutico y en compartir una visión actualizada del tratamiento”, añade la alergóloga.

La compleja fisiopatología de la dermatitis atópica

Ignacio Jáuregui, del Servicio de Alergia del Hospital de Cruces en Vizcaya y secretario del Comité de Alergia Cutánea, destaca que “el mejor conocimiento de la compleja fisiopatología de la dermatitis atópica ha propiciado una avalancha de investigación en nuevos agentes tópicos y sistémicos de dos tipos: por un lado, las terapias dirigidas a una diana molecular concreta, caso de varios agentes biológicos parenterales que esperan incorporarse pronto a nuestro arsenal terapéutico; por otro lado, se han desarrollado una serie creciente de pequeñas moléculas de efecto antiinflamatorio más general y menos específico, como los inhibidores de la fosfodiesterasa 4 (PDE-4) o los inhibidores del sistema de transcripción JAK-STAT, que en los ensayos clínicos han demostrado eficacia en las dermatitis graves del adulto, bien en cremas o ungüentos, o bien en comprimidos, y con perfiles de seguridad muy aceptables”.

La dermatitis atópica tiene un repertorio muy diverso de subgrupos de pacientes (endofenotipos), lo que implica un tratamiento personalizado. “Hasta ahora hemos empleado estrategias y agentes tópicos y sistémicos que en muchos casos no afectaban a la vía patogénica precisa, y que en otros casos se asociaban con toxicidad importante sobre otros órganos. Las nuevas terapias dirigidas a moléculas clave de las distintas vías inflamatorias permitirán un tratamiento más a medida de cada tipo de enfermo, y por lo que sabemos hasta ahora, con perfiles de seguridad mucho mejores que los inmunosupresores al uso”, revela el alergólogo.

Intervenciones sobre la barrera cutánea

En los pacientes con dermatitis atópica la barrera cutánea es deficiente en distintos tipos de proteínas y en su proporción de grasas y ceras, que en conjunto propician una alta pérdida transepidérmica de agua, es decir, una deshidratación continua de la epidermis. Esta barrera defectuosa se vuelve permeable a antígenos, irritantes y bacterias, lo que determina la inflamación crónica de la piel.

Las intervenciones tradicionales de prevención y cuidado de la piel atópica incluyen:

  • Higiene cutánea con baños de avena coloidal con agua templada.
  • Baños con lejía para disminuir la sobreinfección bacteriana.
  • Baños o fomentos para lesiones exudativas.
  • Envoltorios con vendajes húmedos con suero fisiológico.
  • Cremas o pomadas con coaltar (alquitrán de hulla).
  • Tratamientos tópicos que eviten la pérdida transepidérmica de agua: emolientes/hidratantes, agentes oclusivos como la vaselina o humectantes como la urea, el ácido láctico, o el ácido urocánico; hidrolípidos, ceramidas, etc.
  • Tratamientos que mejoren el microbioma y la función antimicrobiana de la piel: desde el uso de los llamados probióticos (suplementos alimenticios con bacterias beneficiosas), de eficacia discutida, a los tratamientos antisépticos inespecíficos (baños de lejía, ácido hipocloroso, etc.).
  • Sol (fototerapia natural): no deja de ser un inmunosupresor sistémico natural. Disminuye la colonización por estafilococos, aumenta el espesor del estrato córneo, y disminuye el infiltrado celular de la epidermis.

Avances en urticaria

La urticaria crónica, enfermedad caracterizada por el desarrollo de ronchas, angioedema o ambos durante más de 6 semanas, puede ser espontánea o inducible (desencadenada por factores como el frío, el sol o el ejercicio, o por contacto con agentes urticantes).

Está dirigida por unas células denominadas mastocitos, pero las causas subyacentes de su activación son en gran parte desconocidas. Según explica Jáuregui, “en la mitad de las urticarias crónicas espontáneas puede demostrarse un mecanismo autoinmunitario: autoantígenos que activan las células de la piel y las hacen liberar histamina y otras sustancias clave en la producción de urticaria”.

“En este congreso se debate sobre los últimos avances en estos mecanismos, como la implicación de la vía extrínseca de la coagulación en la urticaria; también se va a tratar sobre el mayor conocimiento de biomarcadores potenciales para el diagnóstico, actividad y respuesta al tratamiento de esta enfermedad; y sobre las nuevas posibilidades de tratamiento, donde la introducción reciente de terapias biológicas ha supuesto una revolución considerable”, comentan Jáuregui y Lázaro.

#La #psoriasis amplía y ajusta su arsenal de #fármacos biológicos

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El estudio ‘Eclipse’ muestra la superioridad de guselkumab en la psoriasis en placas de moderada a grave en varias subpoblaciones.

Lluís Puig, director del departamento de Demartología del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona.

Las interleucinas son un conjunto de proteínas que actúan como mensajeros químicos a corta distancia y que son sintetizadas principalmente por los leucocitos. Su principal función es la de regular los eventos que atañen a las funciones de estas poblaciones de células del sistema inmunitario. Esta función ha hecho que se convirtieran en una de las dianas para el desarrollo de nuevos fármacos para el tratamiento de la psoriasis en pacientes en los que otras terapias fracasaron.

Primero aparecieron fármacos que bloqueaban la interleucina-17 (IL-17), como secukinumab. Sus resultados fueron muy buenos, pero la investigación ha seguido su avance para mejorarlos y ha puesto la vista en otras interleucinas. En el marco del último congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV) celebrado recientemente en Madrid se presentaron nuevos datos del estudio Eclipse. “Este estudio es muy importante porque es el primer cuerpo a cuerpo de dos fármacos que son muy empleados y de los mejores que tenemos en este momento, como son secukinumab y guselkumab. Se han presentado ya datos de estudios de subpoblaciones y también se han revisado los datos de seguridad de este estudio”, explica Lluís Puig, director del departamento de Demartología del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona.

Un mecanismo novedoso

Guselkumab es el primer tratamiento para la psoriasis aprobado en la Unión Europea dirigido selectivamente a la subunidad p19 de la interleucina 23 (IL-23), un impulsor clave en la respuesta inflamatoria inmunitaria de la psoriasis. “La IL-23 es la principal citocina reguladora de la patogenia en la psoriasis. Al inhibirla, se suprimen también mecanismos que son fundamentales para el desarrollo, el mantenimiento y la reactivación de la enfermedad” añade Puig.

El estudio Eclipse, de fase 3, multicéntrico, aleatorizado y de doble ciego, incluyó a más de mil pacientes con psoriasis de placas de moderada a grave y buscaba evaluar la eficacia de uno y otro fármaco tras 48 semanas de tratamiento, mirando qué porcentaje de pacientes lograban una respuesta PASI 90 (Índice de la Severidad del Area de Psoriasis, la herramienta más utilizada para medir su severidad) con respecto al PASI basal. “En este sentido se demostró la superioridad de guselkumab con respecto a secukinumab con casi 15 puntos de diferencia”, precisa Puig.

Ahora se han añadido además datos sobre subpoblaciones en función de la edad, la masa corporal o si habían recibido previamente tratamientos biológicos previos que habían fracasado. “En relación al índice de masa corporal sí que hay una serie de datos que indican superioridad numérica, aunque no estadística para guselkumab, que es un fármaco más moderno. En cualquier caso, este estudio no tenía la potencia para poder hacer una valoración estadística de estas diferencias”, apunta Puig.

Aunque solo ha quedado claramente demostrada la superioridad de guselkumab con respecto a secukinumab en la respuesta PASI 90 a la semana 48, en otros datos hay ligeras diferencias a favor del primero. Se observa, por ejemplo, que secukinumab pierde más pacientes a lo largo del estudio. “Algunas son por falta de eficacia, pero también por otros motivos”, explica Puig, y añade que en otros aspectos las diferencias son al revés. “A la semana 12 quizás hay una pequeña diferencia en cuanto a rapidez del tratamiento que favorece a secukinumab. Pero es una diferencia muy pequeña y a partir de la semana 26 se equipara y después tenemos un descenso progresivo de la tasa de respuesta PASI en los pacientes tratados con secukinumab”.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es el efecto a largo plazo de guselkumab, que consigue que hasta un 50% de los pacientes continúen blanqueados hasta seis meses después de suspender el tratamiento. “Estos no son datos de Eclipse, sino de otros estudios, pero resultan interesantes. Se está evaluando si el impacto del bloqueo de IL-23 es diferente al de IL-17 en cuanto a los mecanismos que producen la reactivación. Se han presentado algunos datos que parecen demostrar que hay una mayor regulación de genes cuando se emplea guselkumab que cuando se usa secukinumab relacionados con las células residentes de memoria”.

Escenarios diversos

A pesar de que la mayoría de los datos parecen demostrar cierta superioridad de guselkumab, para Puig el uso de secukinumab todavía está justificado en algunos pacientes. “Por ejemplo, cuando existe artritis psoriásica, pienso que continúa siendo preferible emplear una molécula como secukinumab”. Aunque el experto también señala otros escenarios en los cuales decantarse por guselkumab está más que justificado. “En pacientes con síndrome inflamatorio intestinal o en los que el riesgo de candiadisis no es aceptable, claramente son susceptibles de ser tributarios de guselkumab”.

Puig comenta también que otras ventajas están relacionadas con la frecuencia de la administración, que hace que la sobrecarga de tratamiento sea menor que en el caso de secukinumab o el mantenimiento del efecto a largo plazo, manteniéndose sus resultados incluso cuando se retira el fármaco, que podría tener alguna correlación con la ausencia de efecto sobre las células T reguladoras, que en el caso de secukinumab se ven reducidas. “Hay en marcha diferentes estudios muy interesantes que buscan aclarar las causas de la diferencia de comportamiento de estos dos fármacos”.

Más de un millón de personas en España padecen de psoriasis, una enfermedad crónica que puede resultar muy grave y discapacitante y para la que actualmente no existe ninguna cura. Su impacto mental y físico es comparable al observado en el cáncer, enfermedades del corazón o depresión. Además, se asocia con diversas comorbilidades como la artritis psoriásica, enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva u osteoporosis. Tampoco hay que obviar los problemas sociales que produce, ocasionando exclusión social, discriminación y estigma.

El manejo de esta enfermedad ha cambiado en los últimos años gracias a los avances que han permitido desentrañar cuáles son los mecanismos que se encuentran detrás de esta patología, desarrollándose fármacos cada vez más eficaces y seguros para el control de la enfermedad. En esta línea se enmarca precisamente guselkumab, que supone un avance en los fármacos dirigidos a bloquear la interleucina y cuyos resultados se muestran prometedores.

Cómo atacar la raíz del problema

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que padece entre el 1 y el 3% de la población. En ella, los linfocitos T se activan de forma indebida, desencadenando multitud de respuestas celulares. Una de éstas es la aceleración del ciclo de vida de las células cutáneas, que se acumulan formando escamas y manchas rojas que causan comezón e incluso dolor. Últimamente se han desarrollado, para pacientes que no respondían a las terapias tradicionales o con artritis psoriásica asociada, medicamentos que alteran el sistema inmunitario y que han demostrado una gran eficacia atacando la causa de la patología.

#El #melanoma podría ser más agresivo por encima del cuello

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Los resultados de un estudio descriptivo sugieren que la ubicación del melanoma maligno puede influir en el riesgo de metástasis.

El melanoma maligno que se localiza por encima del cuello puede tener más probabilidades de metastatizar que aquellos ubicados por debajo del cuello. Esta afirmación procede de un estudio observacional, desarrollado a lo largo de seis meses sobre 45 pacientes que acababan de ser diagnosticados con melanoma. Los investigadores clasificaron a los enfermos según la localización anatómica del melanoma: por encima o por debajo del cuello.

Para determinar el estadio del cáncer, realizaron una tomografía computarizada (TC). En aquellos con estadio IIa (T2a) o más se efectuó una biopsia de ganglio centinela, con la que averiguar el alcance de la enfermedad. Los resultados de estos análisis revelaron que de los 37 pacientes cuyo melanoma se localizaba por debajo del cuello, ninguno presentaba metástasis en órganos distantes y solo uno tenía ganglio positivo. De los ocho restantes, en los que el melanoma apareció en la región superior, en dos el cáncer invadió los ganglios y metástasis a distancia. Los autores del trabajo, encabezados por Mohammed Al Abadie, del centro médico británico Royal Wolverhampton NHS Trust, concluyen que la localización por encima del cuello del melanoma favorece la expansión del tumor.

Está demostrado que las mutaciones en el gen que codifica BRAF se asocian al melanoma maligno, lo que ha transformado el manejo de la enfermedad. La localización anatómica podría ser otro factor a tener en cuenta en ese manejo, dice Al Abadi.

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