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dermatologia

#Un decálogo sobre bulos en #fotoprotección ayuda a cuidar mejor de la piel

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Los bulos en fotoprotección son peligrosos, ya que aumentan el riesgo de quemaduras solares y cáncer de piel para todas las personas.

Fotoprotección

Los bulos en fotoprotección aumentan el riesgo de quemaduras solares y cáncer de piel. Por ello, el Instituto #SaludsinBulos (www.saludsinbulos.com) y Asprofa (Asociación de Profesionales de la Farmacia) han editado un Decálogo de bulos en fotoprotección para desmontar las falsas creencias y concienciar sobre el uso correcto de los protectores solares. “Utilizar de forma adecuada un protector solar es la mejor forma de prevenir el cáncer de piel. Sin embargo, las falsas creencias y los bulos sobre las cremas solares reducen la protección frente a la radiación solar y aumentan la probabilidad de contraer un melanoma“, indica Carlos Mateos, coordinador del Instituto #SaludsinBulos.

 

La duración del producto, la necesidad de reaplicarlo tras el baño si es resistente al agua o si debe utilizarse en días nublados son dudas habituales de la población ante la exposición solar, según el decálogo redactado por las farmacéuticas María José Cachafeiro y Beatriz Díaz-Carrasco. “Hay mucho desconocimiento sobre qué significa el FPS y eso permite que se generen bulos y falsas creencias. También hay desinformación sobre los fototipos y la exposición solar. Se cree erróneamente, que las pieles muy morenas o negras, no se queman y, aunque es cierto que no es frecuente también pueden quemarse, además de sufrir otros efectos dañinos de una radiación solar sin protección”, comenta Cachafeiro, secretaria de Asprofa.

Decálogo de bulos en fotoprotección

Los fotoprotectores son válidos de un año para otro (Falso) Los protectores solares una vez abiertos se rigen por el PAO (Periodo After Opening), que es el tiempo, después de su apertura, en el que el producto mantiene sus características. Se representa con un tarro abierto marcando 3M-6M-12M. Además, este índice hace referencia a unas condiciones adecuadas de conservación, que no son a las que suele someterse en su uso habitual en verano, mucho más extremas en humedad y temperatura.

Todos los fotoprotectores son iguales (Falso)

Entre los diferentes productos para protegernos del sol hay diferencias en cuanto a:

• Fotoestabilidad: no es suficiente con que el producto de fotoprotección contenga filtros, si no que estos deben ser lo más estables posible bajo la acción de la radiación solar.
• Fotoprotección: Hay productos que solo protegen frente a la radiación ultravioleta B (UVB), mientras que otros incorporan filtros frente al UVA, el infrarrojo A o la luz visible.
• Remanencia: es la adherencia del producto a la piel.
• Texturas: constituyen una diferencia fundamental ya que aunque los filtros son importantísimos, el mejor solar es que se utiliza, y el uso depende en gran medida de que la textura del producto se adapte a nuestros gustos y preferencias.

El factor de protección (SPF) indica el tiempo de protección (Falso)

El SPF refleja cuantas veces más podemos estar expuestos al sol, para producir el mismo efecto de eritema o enrojecimiento, que si no hubiéramos aplicado el protector solar. Es decir, si el primer día que nos ponemos al sol aguantamos 10 minutos sin quemarnos, con un protector solar del 30, podríamos aguantar 30 veces más. Este índice se refiere sólo a la protección frente a los rayos UVB.

Existen protectores que bloquean el 100% de la radiación (Falso)

Ningún fotoprotector bloquea el 100% de las radiaciones, ni siquiera mezclando diferentes filtros lograremos bloquear la radiación por completo.

Dos cremas protectoras suman su actividad (Falso)

Si aplicamos un producto con SPF 20 y otro con SPF 30 no lograremos protegernos el equivalente a un producto con SPF 50. Solo conseguiremos la protección que nos confiere el producto con un SPF mayor.

Con una aplicación diaria de factor de protección es suficiente (Falso)

La permanencia en la piel de un solar es como máximo de 2 horas. Por ello, es necesario reaplicarse la crema cada 2h. Al igual que tras baños de más de 20 minutos, si existe una sudoración excesiva o si ha habido fricción en la zona como al jugar con la arena, secarse con la toalla, etc.

En invierno y los días nublados no es necesario aplicar un protector solar (Falso)
La radiación solar atraviesa las nubes, por lo que actúa aunque no tengamos la sensación de calor. Si queremos protegernos bien del sol también debemos aplicar protección en las zonas expuestas también cuando está nublado y en invierno.

Si me aplico protector solar, no me pongo moreno (Falso)

No existe la protección 100%, por lo que siempre habrá una cantidad de radiación solar que nos incida en la piel y que active el sistema de protección natural del cuerpo, la producción de melanina. Estar moreno significa que nuestra piel está siendo agredida por la radiación solar y está fabricando melanina para intentar protegerse, por lo que cualquier grado de bronceado indica que se ha producido daño solar y no es un buen signo.

La piel morena (o raza negra) no se quema y no necesita aplicar protector(Falso)

La población de raza negra, o los fototipos más altos, tienen una mayor facilidad para broncearse y una mayor cantidad de melanina del tipo “Eumelanina” que tiene un tono más oscuro. Es cierto que se queman con menor facilidad, pero eso no quiere decir que su piel no sufra los efectos dañinos del sol. La radiación solar produce daños en todos los tipos de piel.

No hace falta reaplicar las cremas resistentes al agua (Falso)

Según la regulación actual, todos los protectores deben aguantar al menos un baño de 20 minutos. Algunos, duran más tiempo, y lo indican en sus envases con los términos: water resistant: aquellos que demuestran eficacia tras un baño de 40 minutos; y waterproof o very water resistant: aquellos que continúan siendo eficaces tras un baño de 80 minutos. De todos modos, la recomendación más adecuada es que tras el baño, se reaplique el producto de protección, sobre todo si te has secado con la toalla.

#Despite Knowing the Skin Cancer Risk, Many Millennials Continue to Tan

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Despite Knowing the Skin Cancer Risk, Many Millennials Continue to Tan

People under 35 years old are ignoring warnings about sun exposure and skin cancer because they believe tanning makes people more attractive.

Fifty-three percent of millennials believe a tan makes a person look healthy. Getty Images

An estimated 10 million commercially insured Americans are living with skin cancer, up from 9 million last year, reports the Blue Cross Blue Shield Association (BCBSA).

And of all the generations, millennials are more likely to engage in risky behavior in order to get a tan, according to a BCBSA survey. The millennial findings show:

  • 58 percent think a tan makes a person more attractive
  • 53 percent believe a tan makes a person look healthy
  • 31 percent use tanning beds to get a baseline tan

“It’s well documented that millennials are a lifestyle-oriented generation. In general, they choose lifestyle over other areas of life,” Dr. Larisa Geskin, director of the Comprehensive Skin Cancer Center at NewYork-Presbyterian and Columbia University Irving Medical Center, told Healthline. “I think [this behavior] is really driven by the desire to seize the moment and enjoy their life.”

Geskin’s fellow Megan Trager, medical student at Columbia University Vagelos College of Physicians and Surgeons who researches sun exposure, skin damage, and vitamin D deficiency, elaborates.

“We think that millennials are more risk-seeking than other generations and they don’t necessarily think about the consequences of their decisions, but rather they are in the moment and do things for pleasure. So being in the sun is something they enjoy in the moment rather than thinking about the risks of skin cancer down the line,” Trager said.

Trager also points to a change in beauty standards over the past hundred years.

“Favoring a pale complexion associated with beauty and class has shifted over the past hundred years or so under influences from the medical community and media,” Trager told Healthline.

However, she adds that risk-seeking behaviors of millennials play a part, too.

Still, another factor may be lack of preventive care, says Dr. Vincent Nelson, vice president of medical affairs for BCBSA.

Nelson says an earlier report from the organization found that millennials are less healthy than Generation X were at the same age, and that 1 in 3 millennials don’t have a primary care physician and are less likely to seek preventive care on a regular basis.

“Based on these findings, we’re seeing that millennials are not seeking preventative care and it’s not only having an effect on their immediate health, but will significantly impact their long-term health as well,” Nelson told Healthline. “With millennials on track to become the largest generation in the near future, it’s critical that they’re taking their health maintenance seriously. Our plan is to address this issue now to ensure millennials, and all Americans, take a proactive role in maintaining their health and well-being.”

4 simple ways to protect yourself from the sun

1. Wear sunscreen

The American Cancer Society recommends using sunscreen with broad spectrum protection against both long wave ultraviolet A (UVA) and short wave ultraviolet B (UVB) rays, and with sun protection factor (SPF) values of 30 or higher.

Trager and Geskin suggest mineral sunscreen that contains at least 20 percent zinc oxide or titanium dioxide.

“If you apply a lot of chemical sunblock, they can be harmful and influence your endocrine system. Occasional use is OK, but we do not recommend wearing it all the time. Sunblock with zinc oxide or titanium dioxide reflect the light rather than absorb it,” said Geskin.

She and Trager say keep the following in mind when applying sunscreen:

  • Put it on before going outside because it takes about 15 minutes for sunscreen to be absorbed into the skin.
  • Most people need about an ounce — or a shot glass full — of sunscreen to fully cover their body.
  • Ask someone to apply sunscreen on areas you can’t reach, such as your back.
  • Reapply every two hours.

2. Wear protective clothing

In addition to wide-brimmed hats and sunglasses, wearing protective attire, such as long-sleeved shirts and pants, is a good idea. There are also clothes made to protect against UV exposure. These clothes have labels listing the UV protection factor (UPF) value, which identifies the level of protection the garment provides from the sun’s UV rays, on a scale from 15 to 50 or higher. As with sunscreen and SPF, the higher the UPF on clothing, the higher the protection from UV rays.

3. Take shade and avoid hot parts of the day

The hottest parts of the day tend to be between 10 a.m. and 4 p.m., so staying indoors during that time can help avoid sun damage. However, Geskin says this doesn’t mean you need to be restricted to the indoors.

“We tell people to live their life to the fullest, but they need to ensure all means to protect themselves. If people are active outdoors, we recommend all three things for sun protection: sunblock, sun protective clothing, and shade,” she said.

4. Stay away from tanning beds

Exposure to artificial sources of UV rays, such as those from indoor tanning, can cause skin cancer, with some researchers estimating that indoor tanning may cause upward of 400,000 cases of skin cancer in the United States each year.

Millennials should particularly take note, says Nelson.

“Thirty-one percent of millennials use tanning beds to get a baseline tan, when the reality is that base tans do not help avoid sunburn or provide any additional sun protection,” Nelson said. “Quite simply, the best way to protect your skin from UV damage is to limit sun exposure, regularly use sunscreen, and forget the tanning bed.”

What about vitamin D?

If you’re concerned about not getting enough vitamin D, the World Health OrganizationTrusted Source states that “5 to 15 minutes of casual sun exposure of hands, face, and arms two to three times a week during the summer months is sufficient to keep your vitamin D levels high. Closer to the equator, where UV levels are higher, even shorter periods of exposure suffice.”

Foods are also a way to sustain ideal levels without risking skin damage.

“A limited group of foods, such as salmon, swordfish, mushrooms, and egg yolks, are sufficient sources of vitamin D,” Nelson said. “For those that don’t like or can’t eat those foods, quality control-tested supplements and multivitamins are another option to attain the benefits of vitamin D.”

Current guidelinesTrusted Source in the U.S. state that consuming 400 to 800 international units (IU), or 10 to 20 micrograms (mcg), of vitamin D is enough for 97 percent to 98 percent of all healthy people. However, Trager recommends 1,000 to 4,000 IU of vitamin D.

“Because the recommended daily intake varies among physicians and organizations, individuals should consult a medical professional to determine their appropriate dosage.” Nelson said.

Alternatives to sun-based or UV radiation

If you’re set on darkening the color of your skin, Trager says to avoid UV radiation by using self-tanners, which include spray tan and spray lotion.

These products contain the ingredient dihydroxyacetone, which chemically reacts with the amino acids in the dead layer of the skin’s surface to temporarily darken the skin.

“This is a good alternative, but we want millennials to know that tan skin isn’t the most important for beauty standards. Pale skin is also beautiful,” said Trager.

Healthline

Cathy Cassata 

#HPV em Homens

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Grande parte da informação acerca do papilomavírus humano (HPV) diz respeito às mulheres, já que a contaminação pelo vírus aumenta seu risco de desenvolver câncer no colo do útero. Mas, como o HPV também pode causar doenças no homem, é fundamental que os homens saibam como reduzir suas probabilidades de contágio.

O HPV é um vírus comum. A maioria das pessoas sexualmente ativas vai ter contato com o HPV em algum momento de suas vidas. Há mais de 40 subtipos de HPV que podem ser transmitidos pelo contato sexual. Esses subtipos podem infectar os órgãos genitais, o ânus, a boca e a garganta. Em uma pesquisa envolvendo 1161 homens, verificou-se que 72% dos homens brasileiros têm o vírus. Mas quais são os sintomas? Qual o melhor tratamento? A informação a seguir deve ajudá-lo a conversar com um urologista a respeito desta doença.

Como os homens se contaminam com o HPV?

O HPV é transmitido pelo contato sexual – principalmente pelo sexo anal e vaginal, mas também pelo sexo oral. Como o HPV frequentemente não causa sintomas, a maioria dos homens e mulheres pode adquirir a infecção – e transmiti-la – sem sequer perceber. As pessoas podem ser portadoras do vírus mesmo se a última relação sexual foi há muitos anos. Até mesmo homens que tenham tido uma única parceira sexual podem se contagiar.

Quais são as doenças causadas pelo HPV nos homens?

A maioria dos homens infectados pelo HPV (de qualquer subtipo) nunca vai apresentar nenhuma doença ou sintoma. Mas alguns subtipos podem levar a formação de condilomas (verrugas) genitais. Outros subtipos estão associados ao desenvolvimento de câncer no pênis, ânus ou orofaringe (a parte de trás da garganta, o que inclui a base da língua e as amígdalas). Os tipos de HPV que causam os condilomas não são os mesmos que causam o câncer.

Importante: O câncer de ânus não é o mesmo que o câncer colorretal (do cólon e do reto). O câncer colorretal é mais comum que o câncer de ânus e não é causado pelo HPV.

 

Qual a frequência nos homens das doenças causadas pelo HPV?

  • Cerca de 1% dos homens sexualmente ativos vão apresentar condilomas (verrugas) genitais ao longo de sua vida.
  • Os cânceres de pênis, ânus e orofaringe são incomuns, e apenas uma parte deles está relacionada ao HPV.
    • Em 2010 houve 363 óbitos no Brasil por câncer de pênis, com cerca de mil novos casos por ano. Sua incidência no estado do Pará é alarmante (5,7 novos casos por 100.000 habitantes).
    • Em 2010 houve 98 óbitos masculinos no Brasil por câncer anal.
    • No Brasil não há dados de incidência de tumores de orofaringe (eles são contabilizados em conjunto com o câncer da boca), apesar de se acreditar que ela seja uma das maiores do mundo. A maioria dos casos é, contudo, relacionada ao uso de fumo e álcool, e não ao HPV.
    • Em comparação, em 2010 houve 4.986 óbitos por câncer do colo de útero, o principal câncer ligado ao HPV no sexo feminino.

Alguns homens têm maior risco de desenvolver as doenças relacionadas ao HPV:

  • Homossexuais e bissexuais (que fazem sexo com outros homens) apresentam risco 17 vezes maior de desenvolver câncer anal que os homens que fazem sexo apenas com mulheres.
  • Homens com o sistema imunológico comprometido, como os portadores do vírus HIV, também apresentam rico elevado de desenvolver câncer anal. Eles também têm risco de desenvolver condilomas (verrugas) extensos de difícil tratamento.

Quais os sinais e sintomas?

A maioria dos homens que são infectados pelo HPV nunca desenvolve nenhuma doença ou apresenta sintomas. Para os poucos que apresentam alguma doença, os sinais e sintomas são:

Condilomas (verrugas) genitais:

  • Um ou mais tumores no pênis, testículos, virilha, coxas, no ânus ou ao seu redor.
  • Os condilomas podem ser únicos, agrupados, elevados, planos ou em forma de couve-flor. Eles geralmente não doem.
  • Os condilomas podem surgir após semanas ou meses após o contato sexual com uma pessoa infectada.

Câncer anal:

  • Às vezes não há nenhum sinal ou sintoma.
  • Pode haver sangramento anal, dor, coceira ou saída de secreção.
  • Linfonodos aumentados na região anal ou na virilha.
  • Mudanças de hábito intestinal ou no formato das fezes.

 

Câncer de pênis:

  • Primeiros sinais: mudança na coloração, espessamento da pele ou acúmulo de tecido no pênis.
  • Sinais tardios: tumoração ou ferida peniana. Costuma ser indolor mas, em alguns casos, pode haver dor e sangramento.

Câncer de orofaringe (garganta):

  • Dor de garanta ou dor de ouvido persistente (que não passa).
  • Tosse constante.
  • Dor ou dificuldade em engolir ou respirar.
  • Perda de peso
  • Rouquidão ou mudanças no tom da voz que duram mais de duas semanas.
  • Protuberância (caroço) no pescoço.

Há algum exame para detectar o HPV em homens?

No momento não há exames para detectar o HPV que sejam recomendados para homens. Os únicos exames existentes têm por finalidade rastrear mulheres para o câncer de colo de útero. Eles não têm utilidade para o rastreamento de condilomas ou cânceres relacionados ao HPV em homens.

  • O rastreamento para o câncer anal geralmente não é recomendado. Isso acontece pois ainda são necessários mais estudos para que se possa estabelecer o que pode prevenir o câncer anal. Há, todavia, alguns especialistas que recomendam exames anuais (Papanicolau anal) para homossexuais, bissexuais e portadores do vírus HIV – já que o câncer anal é mais comum nestes homens.
  • Não há consenso em relação a um exame para detectar condilomas. Entretanto, na maioria das vezes o próprio paciente consegue ver os condilomas. Se você acha que possui condilomas genitais, procure um médico especialista. Para fazer o diagnóstico, o médico vai examinar a genitália. Alguns preferem usar um corante e examinar a pele com uma lente de aumento (esse procedimento é denominado peniscopia).
  • Não há nenhum teste para verificar se há infecção pelo HPV que não produza sintomas em homens. Mas como o HPV costuma ser erradicado pelo sistema imunológico sem causar doenças, uma infecção assintomática diagnosticada hoje muito provavelmente não seria encontrada em um ou dois anos.
  • Não há exames de rastreamento para o câncer de pênis.

Você mesmo pode procurar anormalidades em seu pênis, escroto ou ao redor do ânus. Procure um médico se você encontrar condilomas (verrugas), bolhas, feridas, úlceras, manchas esbranquiçadas ou qualquer outro achado que você ache estranho, mesmo que não haja dor.

Há algum tratamento capaz de curar o HPV?

Não existe qualquer tratamento capaz de curar o HPV. Mas há formas de curar as doenças causadas pelo HPV em homens.

Os condilomas (verrugas) genitais podem ser tratados com remédios, cirurgia ou ainda crioterapia (congelamento). Alguns desses tratamentos são aplicados pelo médico, outros são feitos em casa pelo próprio paciente. Nenhum tratamento é melhor que os demais. Os condilomas frequentemente surgem novamente alguns meses após o tratamento, logo pode ser necessário repetir o tratamento algumas vezes. Ainda não se tem certeza de que o tratamento reduza a probabilidade do homem transmitir a doença a sua parceira. Caso não se trate os condilomas, eles podem desaparecer naturalmente, persistir no estado atual ou aumentar em tamanho ou número. Eles não vão se transformar em câncer.

#Novas diretrizes sobre #doenças sexualmente transmissíveis

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27 de junho de 2019

Milão — A atualização das diretrizes sobre doenças sexualmente transmissíveis (DST) aborda uma série de manifestações dermatológicas que nem sempre fazem parte das recomendações de outras especialidades médicas, como foi dito aos participantes do World Congress of Dermatology 2019.

O diagnóstico e o tratamento de nódulos e lacerações genitais são necessários, disse o Dr. Marco Cusini, médico da Fondazione IRCCS Ca’ Granda Ospedale Maggiore Policlinico de Milão, que estava no congresso representando a International Union Against Sexually Transmitted Infections(IUSTI), que publicou recentemente essas diretrizes no periódico J Eur Acad Dermatol Venereolpublicado on-line em 10 de abril de 2019.

Embora os dermatologistas desempenhem um papel crucial na prevenção, no diagnóstico e no tratamento de uma ampla gama de DST, tem havido diminuição do número de dermatologistas especializados em DST, afirmou Dr. Marco, acrescentando que os dermatologistas podem enfrentar disputas ásperas com especialistas em imunologia, urologia, ginecologia e doenças infecciosas.

“O futuro é encontrar uma maneira de trabalhar juntos, não de entrar em confronto”, disse o Dr. Marco.

Os médicos que tratam DST precisam levar em consideração as características sociais do paciente e as políticas públicas de saúde de cada país ou centro de atendimento, acrescentou.

Na Itália, e em muitos outros países, você não pode tratar nenhum paciente com menos de 18 anos sem a permissão por escrito de ambos os pais, disse o Dr. Marco.

“Isso faz muita diferença”, explicou o médico. “Adultos jovens e adolescentes são dois dos principais grupos de risco de DST. Isto pode ser um obstáculo ao tratamento.”

Populações de alto risco

Um aspecto importante da atualização das diretrizes da IUSTI é insistir que os médicos dediquem atenção especial a várias populações de alto risco, disse ao Medscape o Dr. Marco. Os profissionais do sexo, os gays e as pessoas trans, todos têm risco de DST. A atualização agrega informações sobre como tratar os pacientes transexuais.

“Algumas pessoas são difíceis de alcançar, e elas são o núcleo da epidemia”, explicou o médico.

As diretrizes sugerem que, ao tratar de pacientes transexuais, os médicos considerem a possibilidade de este paciente ter tido uma combinação de parceiros sexuais – homens, mulheres, cis ou trans – e de homens trans, que não tenham feito a cirurgia de redesignação de sexo, estarem em risco de uma gravidez indesejada, e também atentarem para o fato de que as pessoas trans precisam fazer exames preventivos de saúde, em conformidade com a sua anatomia e fisiologia.

“Devemos lembrar que estamos diante de um paciente, não de uma doença.”

Quando as DST estão sendo tratadas tanto por médicos generalistas como por especialistas, as diretrizes são importantes, disse a Dra. Valeria Gaspari, médica do Azienda ospedaliero-universitaria Policlinico Sant’Orsola Malpighi, em Bolonha, na Itália, que codirigiu a sessão das diretrizes.

“Diretrizes têm o objetivo precípuo de orientar o médico a encontrar uma solução”, disse Dra. Valeria.

No entanto, é importante ver os pacientes como indivíduos. “Devemos lembrar que estamos diante de um paciente, não de uma doença”, acrescentou a médica.

Os médicos precisam ir além das diretrizes, afirmou a Dra. Elise Bassi, médica dermatologista em Milão, que assistiu à sessão.

A Dra. Elise disse que não atende muitos pacientes com DST, por isso usa as diretrizes italianas e europeias. Essas diretrizes dão informações claras sobre como tratar os pacientes.

“Eu uso as diretrizes para escolher o tratamento”, explicou a Dra. Elise. “As outras partes da consulta são pessoais.”

Dr. Marco Cusini, Dra. Valeria Gaspari e Dra. Elise Bassi informaram não ter conflitos de interesses relevantes.

World Congress of Dermatology (WCD) 2019. Apresentado em 11 de junho de 2019.

 

 

#Las insuficiencias de la #fotoprotección

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A diferencia de los fármacos, los protectores solares no están respaldados por ensayos rigurosos sobre su eficacia y seguridad. No significa que no sean útiles, pero tampoco son escudos invencibles.

Todos los veranos, autoridades sanitarias, dermatólogos, fabricantes de fotoprotectores, de gafas solares, chanclas y sombrillas recuerdan la necesidad de protegerse del sol. Para un observador imparcial -un extraterrestre que asistiera por primera vez al espectáculo-, el panorama le parecería algo incongruente: miles de personas que inundan playas y piscinas para tomar el sol y broncearse pero que embadurnan sus cuerpos para evitar los peligrosos rayos ultravioletas; algo así como sentarse vestido con una armadura frente a un fiero león. Paradojas del ser humano que inventa sin cesar formas de paliar sus excesos placenteros.

En la Grecia clásica ya usaban aceite de oliva contra las quemaduras, y los antiguos egipcios, una mezcla de extractos de arroz, jazmín y plantas de lupino. El ungüento antisolar de óxido de zinc se utilizaba en la medicina hindú y lo mencionan Dioscórides y Avicena. Los primeros protectores solares sintéticos aparecieron en 1928 y el primero que se comercializó lo introdujo en 1936 el fundador de L’Oreal, el químico francés Eugène Schueller. En 1944 el aviador y farmacéutico estadounidense Benjamin Green elaboró el Red Vet Pet para los soldados del Pacífico, que Coppertone mejoró y popularizó años después. En 1946, el químico austriaco Franz Greiter presentó Gletscher Crème (Crema para glaciares), base de la empresa Piz Buin, llamada así en honor a la montaña en la que Greiter acabó con algunas quemaduras. En 1974, Greiter adaptó los cálculos previos de Friedrich Ellinger y Rudolf Schulze e introdujo el ‘factor de protección solar’ (SPF), que se ha convertido en el estándar mundial. La Gletscher Crème parece que tenía un SPF de 2. Desde entonces, esta industria no ha dejado de prosperar gracias a la moda de los baños de sol.

A pesar del uso cada vez más generalizado de la fotoprotección, el cáncer de piel sigue en aumentocasi 100.000 casos al año en España y unos tres millones en Estados Unidos. Por fortuna, la mayor parte son carcinomas espinocelulares o basocelulares, menos letales que los melanomas, a su vez altamente curables si se detectan a tiempo. Aunque reduzca el peligro de cáncer de piel, la fotoprotección, en contra de lo que algunos piensan, no está específicamente destinada a ese cometido, sino a evitar las quemaduras por la exposición excesiva. Sociedades médicas y expertos, según se recoge este mes en la revista Undark, advierten por eso de que no se debe usar la protección solar como si fuera un escudo invencible. Sobre todo porque no hay pruebas sólidas de esa prevención del cáncer de piel, como concluía en febrero pasado una revisión de la Universidad de Connecticut publicada en Journal of the American Academy of Dermatology: “Solo hay cuatro estudios prospectivos sobre el papel de la protección solar en la prevención del cáncer de piel”, escribían los dermatólogos Reid A. Waldman y Jane M. Grant-Kels.

Su análisis encontró pruebas de que la fotoprotección previene los carcinomas espinocelulares, pero no los basocelulares. Solo un estudio abordaba el melanoma, y en él, las personas que se aplicaban protección solar diariamente durante los cuatro años del ensayo tenían un riesgo del 1,5% de desarrollar melanoma diez años después frente al 3% de las que no se protegieron, una diferencia no muy significativa. Quizá porque en el melanoma, como en otros cánceres, influyen la genética, los nevos o lunares, los patrones de exposición solar (regular, intermitente, de alta intensidad, etc.), la tonalidad de la piel y las mutaciones aleatorias.

Estudios sobre seguridad y efectividad en fotoprotección

Waldman culpa del aumento de cánceres de piel en el último medio siglo a las cabinas bronceadoras de rayos UV, al mayor número de veraneantes y al fenómeno conocido como ‘abuso de protección solar’: el empleo de un SPF de 50 o superior puede hacer creer a la gente que está protegida, aumentando así su tiempo de exposición solar y, por tanto, el riesgo de cáncer de piel. Nadie duda de la necesidad de la fotoprotección en la piel expuesta, pero la ciencia que la rodea no es tan rigurosa como la de los medicamentos. En un editorial publicado el mes pasado en la revista JAMARobert Califf, de la Universidad de Duke, y Kanade Shinkai, de la Universidad de California en San Francisco y director de JAMA Dermatology, afirmaban que “los usuarios de protectores solares suponen que las compañías que fabrican y venden estos productos han realizado estudios básicos sobre su seguridad y efectividad”, cosa que no es muy cierta. En el mismo número de JAMA, un equipo de farmacólogos de la FDA estadounidense comprobó en 24 adultos que cuatro ingredientes activos que se usan en los filtros solares (avobenzona, ecamsule, octocrileno y oxibenzona) se absorben en el torrente sanguíneo en niveles que exceden los umbrales establecidos por la FDA, lo que apoya la necesidad de estudios adicionales, sin que signifique que las cantidades absorbidas sean dañinas.

Ya se sabía que algunos de estos ingredientes provocan reacciones alérgicas y otros, como la oxibenzona, afectan a las hormonas sexuales (parece además que la disolución de estas cremas en los mares altera el metabolismo de la fauna acuática). En febrero, la FDA propuso nuevas regulaciones que obligarían a los fabricantes a analizar 12 ingredientes para ver si se absorben en la sangre por encima de un umbral específico. Si lo son, como lo sugiere el citado estudio, los fabricantes deberán efectuar pruebas para ver si aumentan el riesgo de cáncer o causan problemas reproductivos o de desarrollo. La FDA también ha clasificado al óxido de zinc y al dióxido de titanio, utilizados en los filtros solares minerales, como “seguros y efectivos”, eximiéndolos de pruebas adicionales pues no penetran en la piel. Las nuevas reglas estadounidenses, que ya se aplican en Europa, también exigen que los productos con un SPF de 15 o más proporcionen protección de amplio espectro, es decir, contra la radiación UVA, que penetra más profundamente en la piel, y la UVB, la de las quemaduras. Las incertidumbres no deben disuadir ni mucho menos de usar el ungüento veraniego, pero sí alentar investigaciones que consoliden y mejoren la eficacia y seguridad de los fotoprotectores.

#Visão geral dos #efeitos da luz solar

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Por Elizabeth H. Page, MD, Assistant Clinical Professor of Dermatology, Harvard Medical School; Staff Physician, Lahey Hospital and Medical Center

A pele pode responder à luz solar com alterações crônicas (p. ex., dermato-heliose [fotoenvelhecimento], queratose actínica) ou agudas (p. ex., fotossensibilidade, queimadura solar).

Radiação ultravioleta (UV)

O sol emite uma vasta gama de radiação eletromagnética. A maioria dos efeitos dermatológicos da luz solar é causada pela radiação UV, que é dividida em três bandas (UVA, 320 a 400 nm; UVB, 280 a 320 nm; e UVC, 100 a 280 nm). Como a atmosfera filtra a radiação, apenas a UVA e a UVB chegam à superfície da Terra. O caráter e a quantidade de raios que produzem queimaduras solares (principalmente os de comprimentos de onda < 320 nm) que alcançam a superfície da Terra variam significativamente de acordo com os seguintes fatores:

 

Condições atmosféricas e de superfície

 

Latitude

 

Estação

 

Hora do dia

 

Altitude

 

Camada de ozônio

A exposição a pele à luz solar também depende de vários fatores relacionados ao estilo de vida (p. ex. roupas, ocupação, atividades recreacionais).

Raios que produzem queimaduras solares são filtrados por um vidro e em grande parte por nuvens densas, fumaça e poluição atmosférica; mas eles ainda podem atravessar nuvens claras, neblina ou 30 cm de água limpa, potencialmente causando queimaduras graves. Neve, areia e água intensificam a exposição pelo reflexo dos raios. A exposição aumenta em baixas latitudes (mais perto do equador), no verão e durante o meio-dia (das 10:00 às 15:00) porque a luz solar atravessa a atmosfera mais diretamente (i. e., em um ângulo menor) nesses ambientes. A exposição também aumenta em altitudes elevadas, principalmente por causa da atmosfera mais fina. O ozônio estratosférico, que filtra a radiação ultravioleta, em especial os comprimentos de onda mais curtos, está sendo depletado pelo homem pela emissão de clorofluorocarbonos (p. ex., em refrigeradores e aerossóis). A diminuição na camada de ozônio aumenta a quantidade de raios UVA e UVB que alcançam a superfície da Terra.

As lâmpadas de bronzeamento usam luz artificial que contém mais UVA que UVB. Esse uso de UVA é geralmente divulgado como “seguro” para o bronzeamento da pele, contudo é esperado um efeito deletério a longo prazo, também com a exposição a UVB, incluindo fotoenvelhecimento e câncer de pele. A luz UV emitida por equipamentos de bronzeamento foi classificada como um carcinógeno humano, e foi demonstrado que o bronzeamento artificial aumenta o risco de melanoma. Na realidade, não há bronzeamento “seguro”.

Fisiopatologia

Efeitos adversos da exposição UV incluem queimadura solar grave e várias alterações crônicas. As alterações crônicas incluem espessamento da pele, rugas e certas lesões como queratose actínica e câncer. A exposição também leva à inativação e perda das células epidérmicas de Langerhans, que são uma parte importante do sistema imune da pele.

Como uma resposta protetora após exposição à luz do sol, a epiderme se espessa e os melanócitos produzem o pigmento de melanina em uma taxa mais alta, causando o que é conhecido como “bronzeado”. O bronzeamento fornece alguma proteção natural contra radiação UV, mas normalmente não tem nenhum benefício para a saúde.

Os indivíduos diferem muito quanto à sensibilidade e resposta à luz solar, principalmente com base na quantidade de melanina na pele. A pele foi classificada em seis tipos (I a VI) em ordem decrescente de suscetibilidade ao dano solar. A classificação baseia-se em variáveis interrelacionadas da cor da pele, sensibilidade à radiação UV e resposta à exposição solar. O tipo de pele I é claro a muito levemente pigmentado, muito sensível à luz UV, não apresenta pigmentação imediata, sempre se queima facilmente e nunca se bronzeia. A pele tipo VI tem coloração marrom escuro ou preto, é a mais protegida contra a radiação UV, e tem uma cor escura intensa (preto-marrom) com ou sem exposição ao sol. Mas pessoas de pele mais escura não são imunes aos efeitos do sol e pele pigmentada escura pode desenvolver dano solar com exposição forte e prolongada. Os efeitos a longo prazo da exposição ao UV em indivíduos de pele negra são os mesmos que nos de pele clara, porém surgem mais tarde e geralmente são menos graves porque a melanina em sua pele fornece proteção intrínseca contra essa radiação.

Pessoas com cabelo loiro ou ruivo são especialmente suscetíveis aos efeitos agudos ou crônicos da exposição aos raios UV. Depósitos irregulares de melanina ocorrem na maioria das pessoas claras e resultam em efélides.

Não há pigmentação em albinos devido a um defeito no metabolismo da melanina. Há áreas irregulares de despigmentação em pacientes com vitiligo devido à destruição imunológica dos melanócitos. Estes e qualquer outro grupo de pessoas que são incapazes de produzir melanina em uma taxa rápida e completa são especialmente suscetíveis a danos induzidos pela luz solar.

Prevenção

Evitar o sol, usar roupas protetoras e aplicar filtro solar ajudam a minimizar a exposição UV.

Evitar o sol

A simples precaução ajuda a prevenir a queimadura solar e os efeitos crônicos da luz solar. É recomendada para aqueles indivíduos com todos os tipos de pele, em particular aqueles com pele clara e que se queima com facilidade. A exposição ao sol do meio-dia e outros ambientes de alta radiação UV ( Visão geral dos efeitos da luz solar : Radiação ultravioleta (UV)) deve ser minimizada (30 min ou menos), mesmo para pessoas com pele escura. Em zonas temperadas, a intensidade dos raios UV é menor antes das 10 h da manhã e após as 15 h porque mais comprimentos de onda que produzem queimaduras solares são filtrados. Nevoeiros e nuvens não reduzem o risco significativamente; o risco aumenta em altas altitudes e baixas latitudes (p. ex., na linha do Equador).

Embora a exposição ao sol ajude a produzir vitamina D, a maioria dos especialistas recomenda a manutenção de níveis adequados de vitamina D consumindo suplementos, se necessário, em vez de praticando a exposição intencional ao sol.

Roupas protetoras

A exposição da pele à radiação UV pode ser minimizada por meio da utilização de revestimentos protetores como chapéus, camisas, calças e óculos escuros. Tecidos com tramas estreitas bloqueiam o sol melhor do que aqueles com configuração mais frouxa. Roupas especiais que produzem alta proteção ao sol são encontradas comercialmente. Esse tipo de vestuário é rotulado pelo termo fator de proteção ultravioleta (FPU) seguido por um número que indica o nível de proteção (semelhante a rotulagem dos filtros solares). Chapéus de abas largas ajudam a proteger o rosto, orelhas e pescoço, mas essas áreas ainda precisam de proteção suplementar com um filtro solar tópico. O uso regular de protetor UV ao redor dos óculos escuros ajuda a proteger os olhos e pálpebras.

Fotoprotetores

Filtros solares ajudam a proteger a pele contra queimaduras solares e danos crônicos provocados pelo sol absorvendo ou refletindo os raios solares UV. Protetores solares mais antigos tendem a filtrar apenas a luz UVB, mas a maioria dos protetores solares mais recentes também filtra a luz UVA e é identificada como de “amplo espectro”. Nos EUA, a FDA classifica os filtros solares pelo fator de proteção solar (FPS): quanto maior o número, melhor a proteção. O FPS só quantifica a proteção contra a exposição UVB; não há uma escala para a proteção UVA. As pessoas normalmente devem usar um protetor solar de amplo espectro com uma classificação FSP de 30 ou mais.

Os fotoprotetores estão disponíveis em uma grande variedade de formulações como: cremes, sprays, espumas, géis e bastões. Os produtos autobronzeantes não protegem à exposição ao UV.

A maioria dos fotoprotetores contém diversos agentes que funcionam como uma química protetora, absorvendo a luz ou provendo proteção física que reflete ou dispersa a luz. Os ingredientes dos protetores solares que absorvem a radiação UVB incluem cinamatos, salicilatos e derivados de PABA. Benzofenonas são comumente usadas para fornecer proteção contra UVB e UVA de ondas curtas. Avobenzona e ecamsule filtram no intervalo UVA e podem ser adicionados para fornecer proteção UVA extra.

Outros fotoprotetores, chamados de bloqueadores solares, contêm óxido de zinco e dióxido de titânio que, fisicamente, refletem tanto os raios UVB como os UVA (impedindo-os assim de atingir a pele). Embora anteriormente muito brancas e pastosas quando aplicadas, as formulações micronizadas desses produtos melhoram significativamente sua aceitabilidade cosmética.

A falha de um fotoprotetor é comum e, em geral, resultante da aplicação insuficiente ou tardia do produto (deve ser aplicado 30 min antes da exposição), da não reaplicação após exercícios ou natação ou da não aplicação a cada 2 ou 3 h de exposição ao sol.

Podem ocorrer reações alérgicas ou fotoalérgicas aos fotoprotetores e devem ser diferenciadas de outras erupções cutâneas fotossensitíveis. Testes de contato ou fototestes com componentes dos fotoprotetores podem ser necessários para confirmar o diagnóstico. Isso costuma ser realizado por dermatologistas com experiência em dermatite de contato alérgica.

#Reações de #fotossensibilidade

Postado em

Por

Elizabeth H. Page , MD, Harvard Medical School

A fotossensibilidade, por vezes conhecida como uma alergia ao sol, constitui uma reação do sistema imunológico desencadeada pelos efeitos da luz solar.
  • A luz do sol pode provocar reações do sistema imunológico.

  • Podem surgir erupções com coceira, ou áreas de vermelhidão e inflamação nas manchas da pele exposta ao sol.

  • Essas reações são, na maioria das vezes, resolvidas sem nenhum tratamento,

As reações da fotossensibilidade incluem urticária solar, fotossensibilização química e erupção polimorfa à luz, caracterizadas, geralmente, por uma erupção acompanhada de coceira e manchas na pele exposta ao sol. As pessoas podem herdar uma tendência para desenvolver estas reações. Determinadas doenças, como lúpus eritematoso sistêmico e algumas porfirias, também podem provocar reações cutâneas mais sérias à luz solar.

Urticária solar

A urticária (protuberâncias ou vergões grandes, vermelhos, acompanhados de coceira) que surge apenas alguns minutos depois da exposição ao sol é chamada de urticária solar. A urticária normalmente dura por minutos ou horas. Esse distúrbio pode ser difícil de tratar, mas os médicos podem prescrever bloqueadores de histamina (H1), corticosteroides, protetores solares ou terapia de luz ultravioleta (UV). Uma pessoa pode estar propensa ao desenvolvimento de urticária solar por um longo período, às vezes indefinido. As pessoas com grandes áreas afetadas às vezes manifestam dores de cabeça e respiração sibilante e sentem tontura, fraqueza e náuseas.

Fotossensibilidade química

São conhecidas mais de 100 substâncias, que se engolidas ou aplicadas na pele, provocam reações na pele induzidas pelo sol. Um número limitado provoca a maioria das reações ( Algumas substâncias que tornam a pele sensível à luz do sol). Para tratar as reações químicas da fotossensibilidade, são aplicados na pele corticosteroides, e a substância que está causando tal reação é evitada. Há dois tipos de fotossensibilidade química: a fototoxicidade e a fotoalergia.

Na fototoxicidade, as pessoas sentem dor e desenvolvem vermelhidão, inflamação e, às vezes, descoloração castanha ou cinza-azulada nas áreas da pele que estiveram expostas à luz solar durante um curto período de tempo. Esses sintomas assemelham-se àqueles da queimadura solar, porém a reação é diferente de queimadura solar na medida em que ocorre apenas após a pessoa ter ingerido alguns medicamentos (tais como tetraciclinas ou diuréticos) ou compostos químicos, ou os tenha aplicado na pele (como perfumes e alcatrão de carvão). Algumas plantas (que incluem limas, aipo e salsinha) contêm compostos chamados furanocumarinas, que deixa a pele de algumas pessoas mais sensível aos efeitos da luz UV. Essa reação é chamada de fitofotodermatite. Todas as reações fototóxicas aparecem apenas nas áreas da pele que foram expostas ao sol. Elas geralmente aparecem dentro de horas, após a exposição ao sol.

Na fotoalergia, uma reação alérgica causa vermelhidão na pele, escamação, coceira e, às vezes, bolhas e pontos que se assemelham a urticária. Esse tipo de reação pode ser causado por loções pós-barba, protetores solares e sulfonamidas. As substâncias que causam a fotoalergia são capazes de fazê-lo somente após a pessoa ter se exposto tanto à substância, quanto à luz solar, pois é a luz solar que torna a substância capaz de provocar a fotoalergia. As reações fotoalérgicas podem também afetar as áreas da pele que não foram expostas ao sol. Elas geralmente aparecem dentro de 24 a 72 horas após a exposição ao sol.

Algumas substâncias que tornam a pele sensível à luz do sol

 

Medicamentos ansiolíticos

 

Alprazolam

 

Clordiazepóxido

 

Antibióticos

 

Quinolona

 

Sulfonamidas

 

Tetraciclinas

 

Trimetoprima

 

Antidepressivos

 

Antidepressivos tricíclicos

 

Medicamentos antimicóticos (tomados por via oral)

 

Griseofulvina

 

Anti-hiperglicêmicos

 

Sulfonilureia

 

Medicamentos antimaláricos

 

Cloroquina

 

Quinino

 

Antipsicóticos

 

Fenotiazinas

 

Medicamentos quimioterápicos

 

Dacarbazina

 

Fluoruracila

 

Metotrexato

 

Vimblastina

 

Diuréticos

 

Furosemida

 

Tiazidas

 

Medicamentos usados para tratar a acne (tomados por via oral)

 

Isotretinoína

 

Medicamentos cardíacos

 

Amiodarona

 

Quinidina

Medicamentos para alívio da dor (analgésicos)

 

AINEs (principalmente piroxicam e cetoprofeno)

 

Preparações para a pele

 

Antibacterianos (como clorexidina e hexaclorofeno)

 

Alcatrão de carvão

 

Fragrâncias

 

Furocoumarina contida nas plantas, como limas, aipo e salsinha

 

Protetores solares

Erupção polimorfa à luz

Esta erupção é uma reação à luz do sol (principalmente à luz UVA) que não é completamente entendida. É um dos problemas mais comuns relacionados com a pele e ocorre com mais frequência entre as mulheres e as pessoas que vivem nos climas do norte, que não se expõem ao sol regularmente. A erupção aparece na forma de múltiplos nódulos vermelhos em áreas vermelhas e inchadas (chamadas de placas) e, raramente como bolhas na pele exposta ao sol. Essas placas, que vêm acompanhadas de coceira, normalmente aparecem de 30 minutos a várias horas após a exposição ao sol. Entretanto, novas placas podem se desenvolver muitas horas, ou vários dias depois. A erupção, geralmente desaparece num período de alguns dias ou semanas. É característico dessa doença que as pessoas que a apresentam e continuam a se expor ao sol se tornem, aos poucos, menos sensíveis aos efeitos da luz solar, um processo conhecido como endurecimento.

Diagnóstico

 

Avaliação de um médico

 

Às vezes fototestes (adesivo cutâneo e teste de reprodução da reação)

Não existem exames específicos para detectar reações de fotossensibilidade. O médico suspeita dessas doenças quando surge uma erupção cutânea apenas nas zonas expostas ao sol. Uma meticulosa análise do histórico médico da pessoa, dos sintomas cutâneos, de qualquer doença, dos medicamentos tomados por via oral ou de substâncias aplicadas sobre a pele (como medicamentos ou cosméticos) pode ajudar o médico a estabelecer a causa da reação de fotossensibilidade. Os médicos podem realizar exames para excluir doenças conhecidas por tornar determinadas pessoas propensas a essas reações (como o lúpus eritematoso sistêmico).

Quando ocorre uma erupção cutânea numa área da pele que foi exposta ao sol e o diagnóstico não estiver definido, os médicos podem realizar testes com adesivos colocados na pele e testes de reprodução da reação que envolvem a exposição à luz UV (fototeste), quando a pessoa não estiver fazendo uso de nenhum medicamento que provoque reações de fotossensibilidade. Esses testes podem ajudar a esclarecer que tipo de reação de fotossensibilidade pode ser a causa.

Prevenção e tratamento

 

Evitar exposição excessiva ao sol, usar roupas protetoras e protetor solar (prevenção)

 

Interromper medicamentos ou produtos químicos que causem fotossensibilidade

 

Para erupção polimorfa à luz, outros tratamentos específicos

Todas as pessoas devem evitar a exposição excessiva ao sol, mas pessoas sensíveis à luz solar, por qualquer razão, devem ser especialmente cuidadosas e usar roupas protetoras, evitar a luz do sol o máximo possível e usar protetor solar regularmente. Se possível, quaisquer medicamentos ou produtos químicos que possam causar fotossensibilidade devem ser descontinuados após consultar um médico.

Pessoas com erupção polimorfa à luz ou fotossensibilidade causada por lúpus eritematoso sistêmico devem ser examinadas por um médico e, às vezes, elas se beneficiam do tratamento com corticosteroides aplicados na pele, ou com hidroxicloroquina ou corticosteroides tomados por via oral. Ocasionalmente, as pessoas podem ser dessensibilizadas dos efeitos da luz do sol aumentando aos poucos sua exposição à luz UV.

Última revisão/alteração completa maio 2018 por Elizabeth H. Page, MD
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