dermatologia

#La #exposición al sol, mejor de forma gradual

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“Tener por fin de tiempo de ocio y las ganas de disfrutar del aire libre son un cóctel explosivo para la epidermis”, ha manifestado Susana Mezquita, de Cinfa.

Al empezar nuestras vacaciones, es mejor que nuestra exposición al sol sea gradual
Al empezar nuestras vacaciones, es mejor que nuestra exposición al sol sea gradual

“Disponer por fin de tiempo de ocio, sumado a las ganas acumuladas de disfrutar del aire libre y del sol, constituyen un cóctel explosivo para la epidermis“, ha reconocido Susana Mezquita, experta del Departamento Científico de Cinfa. A esto se suma que “la vulnerabilidad de la piel este verano es mayor que nunca, ya que otros años va habituándose poco a poco a los efectos del sol y cuando llega el buen tiempo, ya cuenta con cierta pigmentación. Sin embargo, ya desde hace unas pocas semanas y durante los próximos meses muchas personas se expondrán por primera vez al sol de manera brusca y, además, en un momento en que la intensidad de las radiaciones es muy elevada”, ha advertido.

Por todo ello, la mejor medida preventiva es exponerse al sol de forma progresiva: “Hemos de dosificar el número de horas que pasamos bajo sus rayos, sobre todo, los primeros días de playa, naturaleza o piscina. Se puede empezar por una hora y luego ir prolongando este tiempo, pero siempre fuera de las horas centrales del día”, ha recomendado.

También es necesario recurrir a barreras físicas, como sombreros o gafas de sol y hacernos con un buen fotoprotector que proteja frente a las radiaciones: infrarroja, ultravioleta e visible.

Tome nota

  • Retomar la exposición solar gradualmente.
  • Evita la exposición solar en las horas centrales del día.
  • Consulta los índices ultravioleta (IUV) a través de canales como la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet): a partir de 6, el riesgo es alto y se deben extremar las medidas de fotoprotección, así como elegir el SPF adecuado de los tratamientos.
  • Permanecer a la sombra.
  • Recordar que la mascarilla no protege del sol.
  • Utilizar un fotoprotector adecuado a tu fototipo y a las circunstancias de la exposición.
  • Usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol.
  • Educar los hijos sobre la necesidad de protegerse del sol.
  • Cuidado con las salas de bronceado.

#Usar #mascarilla y #fotoprotección y #beber agua, consejos para un #verano atípico

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Los brotes de contagios de coronavirus están a la orden del día, por lo que desde la botica hay que insistir en disfrutar de las vacaciones pero con precaución.

La fotoprotección es impresndible en verano para prevenir quemadura cutáneas.
La fotoprotección es impresndible en verano para prevenir quemadura cutáneas.

El mensaje debe ser claro desde la farmacia comunitaria: “No podemos relajarnos respecto al cumplimiento de las medidas de prevención sanitaria: las mascarillas, el lavado constante de manos, la distancia social y el sentido común no pueden faltar en nuestro día a día de estos próximos meses”. Al menos así lo cree, Julio Maset, médico de Cinfa.

Bien es cierto que llevar la mascarilla con temperaturas que en algunos puntos de España están alcanzando los 40 grados puede resultar muy incómodo. Es más, “llevarla durante mucho tiempo puede conllevar un aumento del ritmo de la respiración y una mayor sensación de calor, pues se acumula en ellas aire caliente y húmedo“, reconoce el experto. No obstante, insiste en que a los usuarios hay que recomendarles “su uso es generalizado e imprescindible, especialmente en los espacios cerrados y cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad”.

Mascarillas a parte, comenta que este contexto actual obliga a ser “más prudentes con el sol, con el fin de prevenir las insolaciones y golpes de calor”. Por eso, el consejo farmacéutico pasa por recordar que es “mejor  salir cuando las temperaturas son más suaves, antes de las 12 de la mañana y después de las 4-5 de la tarde; mantenerse cobijados bajo las sombrillas, toldos o árboles y usar sombrero de ala ancha y gafas de sol, pues eso ayudará a mantenerse frescos, aunque se lleve la mascarilla puesta”, concluye.

Beber agua suficiente es otra de las recomendaciones que se debe seguir este y todos los veranos. Según Maset, es imprescindible “para prevenir la deshidratación, uno de los riesgos que se acentúa con el uso de las mascarillas, por el aumento del sudor que provoca”.

Tome nota

Esto es lo que hay que recordar para transmitir a pie de mostrador.

  • Hay que protegerse frente a la Covid-19, también en vacaciones. Seguir con el lavado frecuente de las manos, la distancia de seguridad, y si se viaja fuera, informarse de los teléfonos de emergencia a los que recurrir en caso de comenzar a sentir síntomas respiratorios que puedan ser compatibles con el coronavirus.
  • Usa correctamente la mascarilla. Secar regularmente el sudor del rostro para evitar que la mascarilla se humedezca muy rápido y cambiarla más a menudo.
  • Busca lugares abiertos porque los cerrados implican mayor facilidad de transmisión del virus. Y si se va a playas o piscinas, respetar siempre los aforos y normas establecidas.
  • Bebe líquido de forma abundante.
  • Protegerse del sol y evitar las horas centrales del día. Se debe recordar que la mascarilla no protege de las radiaciones solares, así que hay que aplicarse en toda la cara un fotoprotector de factor 30 o superior, incluso aunque no se vaya a tomar el sol, ya que un paseo sin protección solar también puede ser origen de quemaduras en la piel.
  • Reaplicarse fotoprotector tras usar gel hidroalcohólico para prevenir manchas y quemaduras.
  • Cuidado con las picaduras. Prescindir de colonias o jabones con aromas demasiado dulces o intensos, ya que atraen a los mosquitos. En las zonas de mayor riesgo, usar ropa ligera que cubra toda la piel -preferentemente de color claro-, recurrir a mosquiteras por la noche y, sobre todo, aplicarse repelente de mosquitos que cuenten entre sus principios activos con la dietiltoluamida (DEET). También es práctico llevar encima un producto para después de las picaduras.
  • Utilizar un calzado flexible y de anchura adecuada a los pies para prevenir la aparición de rozaduras, callos o ampollas.
  • No dejarse puesto el bañador húmedo porque favorece el crecimiento de las bacterias que provocan la cistitis o infección del tracto urinario.
  • Preparar un botiquín con los productos esenciales y la medicación habitual.

#Diagnosing #Molluscum Contagiosum Can Be Tricky

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The way James R. Treat, MD, sees it, if there ever were a truism in the field of dermatology, it’s that everyone hates molluscum contagiosum.

“It tortures all of us,” Dr. Treat, a pediatric dermatologist at Children’s Hospital of Philadelphia, said during the virtual Pediatric Dermatology 2020: Best Practices and Innovations Conference. “It’s very distressing to parents, but often more distressing to parents than to kids.”

A viral disorder of the skin and mucous membranes characterized by discrete single or multiple, flesh-colored papules, molluscum contagiosum (MC) lesions often appear on the face, neck, armpits, arms, and tops of the hands in children. The abdomen and inner thighs can also be affected. “When you look at inflamed molluscum it can be very difficult to recognize because it looks like a more complicated infection,” said Dr. Treat, who is also associate professor of clinical pediatrics and dermatology, at the University of Pennsylvania, Philadelphia.

An epidemiologic review of 302 MC cases found that 80% of patients were aged younger than 8 years, 63% had more than 15 lesions, and 24% had concomitant atopic dermatitis (J Am Acad Dermatol. 2006; 2006;54[1]:47-54). “Children with atopic dermatitis often have their molluscum last longer,” he said. “The average time course for molluscum is 18 months, but it can certainly be longer than that. So if you say, ‘it’s probably going to go away in a few months,’ that’s probably not going to happen.”

The telltale MC lesion is glossy and contains a white core in the center that can be revealed by shining an otoscope sideways on the lesion. “Umbilication doesn’t always occur, but if the center part looks white, that will help with diagnosis,” Dr. Treat said. “If they’re inflamed and they’re red and you’re worried that there’s a bacterial infection, do a culture, pop the lesion open, and get some of the pus out. If you’re concerned, start them on antibiotics. It’s always worse to miss an infection than to overtreat molluscum. But once you’ve done it a few times and you realize that the cultures are coming back negative, then you’ll probably have your threshold a little higher.”

The most useful clinical sign of MC is the so-called “BOTE” (beginning of the end) sign, which is characterized by erythema and swelling of MC skin lesions. “When the parents come to us in pediatric dermatology, often it’s because their kids have had molluscum for a while,” he said. “It spreads and becomes inflamed and the parents ask, ‘Is it infected?’ The answer is, yes, it’s an infection, but it’s not infected with what you think it is [which is Staphylococcus or Streptococcus], it’s the virus being recognized by the body. When the virus is recognized by the body, it creates a huge inflammatory reaction. That’s usually the time at which the body has had enough of the virus, and it eradicates the rest of it. It means the inflammatory response is finding the molluscum and it’s going to take care of it.”

MC brings its own eczematous response, which can complicate efforts to confirm the diagnosis. Dr. Treat spoke of a young patient he recently saw who had an eczematous reaction on the inner parts of the arms and the upper flank – with no such clinical history. “It kind of came out of the blue,” he said. “You think about contact allergies and other types of dermatitis, but molluscum brings its own eczema. Often what the parents recognize is the eczematous eruption and not the little dots of molluscum. So if you see someone with a new eruption in typical molluscum areas – the flank and your thighs and the back of the legs – and they’ve never had eczema in the past, or they’ve only had mild eczema, think about eczema as a response to molluscum.”

MC can also result in a Gianotti-Crosti syndrome-like reactions (Arch Dermatol. 2012;148[11]:1257-64). “These are angry, inflamed red papules on the knees and on the elbows and on the buttocks and on the cheeks,” Dr. Treat said. “It typically spares the trunk, and they look like molluscum.”

He went on to note that MC can present as cysts, and that MC in the gluteal cleft is a mimicker of condyloma. MC can also cause conjunctivitis, which is increased in HIV patients and in those with atopic dermatitis. “These are patients who should probably see an ophthalmologist” to make no damage has occurred, Dr. Treat said.

He closed his remarks by noting that rarely, MC can be the presenting sign of an immunodeficiency. “The immune system dysregulation that shows up this way is called a DOCK8 mutation, which have eczema and widespread viral disease including warts and molluscum,” Dr. Treat said.

Dr. Treat reported having no financial disclosures.

This story originally appeared on MDedge.com.

#COVID-19 : ne pas passer à côté de certains #symptômes inhabituels

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France — Entre les patients asymptomatiques et la longue liste de symptômes possibles en cas de Covid-19, le diagnostic clinique n’est pas toujours aisé… Si la fièvre ou les signes respiratoires sont les principaux symptômes, différents organes peuvent être touchés avec apparition de troubles digestifs, d’embolies pulmonaires ou artérielles périphériques ou d’autres tableaux inauguraux moins typiques. Dans un communiqué, l’Académie de médecine fait le point sur certaines présentations cliniques moins fréquentes du Covid-19 qui ne doivent pas être méconnues [1] :

  • D’un point de vue neurologique, outre l’agueusie et l’anosmie désormais bien connues, d’autres manifestations plus exceptionnelles peuvent être liées au Covid-19, comme une ophtalmoplégie ou un syndrome de Guillain-Barré. Un syndrome confusionnel, des troubles mnésiques ont également été rapportés en particulier chez les sujets âgés ainsi que des AVC ischémiques liés à l’activité thrombogène du SARS-CoV-2. Par ailleurs, l’apparition de douleurs constrictives, erratiques et durables peuvent être d’origine neurologique.
  • Au niveau cutané, des pseudo-engelures ont été décrites, notamment chez l’enfant et l’adulte jeune, et peuvent être douloureuses. Leur évolution est habituellement favorable en une semaine mais une récidive est possible. La dyshidrose, des vésicules, une urticaire, un exanthème, des pétéchies et un livedo sont plus rares.
  • Concernant les tableaux cliniques évocateurs de la maladie de Kawasaki, ils ont été décrits chez l’enfant avec des signes digestifs initiaux, dont de fortes douleurs abdominales, puis un choc cardiogénique avec une fraction d’éjection effondrée. Au niveau cutané on peut observer un érythème puis une desquamation. Les enfants touchés sont plus âgés (9 à 17 ans) que dans la forme habituelle de la maladie de Kawasaki : on parle alors de syndrome inflammatoire multisystémique pédiatrique (PIMS).
  • Au niveau endocrinien et métabolique, les atteintes sont probablement liées au fait que l’enzyme de conversion de l’angiotensine 2 (ACE2), qui est le récepteur d’entrée dans la cellule du SARS-CoV-2, est présente sur de nombreux organes : testicules, ovaires, hypothalamus, hypophyse, thyroïde et pancréas. On peut par exemple observer un déficit de la production de testostérone qui pourrait contribuer à l’état de profonde fatigue et est corrélé à la sévérité de la maladie. L’hypokaliémie fréquemment rapportée pourrait résulter de la fixation du virus sur l’ACE2 et de la synthèse accrue d’aldostérone. La lymphopénie observée dans certaines formes graves ne permet pas d’exclure des situations d’hypocortisolisme, qui avaient déjà été observées avec le SARS. Des cas de thyroïdite subaiguë ont été rapportés. Une hypocalcémie peut être observée, de même qu’une hyperglycémie favorisée par la majoration de l’insulinorésistance et une atteinte directe de la glande pancréatique avec une élévation des taux d’amylase et de lipase.

L’Académie de médecine rappelle qu’un test de dépistage du Covid-19 doit être prescrit au moindre doute.

 

Cet article a été publié initialement sur Univadis.fr, membre du groupe Medscape.

 

 

 

 

 

 

#La #lesión cutánea acral por #coronavirus, en tela de juicio

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Dos nuevos estudios en ‘JAMA Dermatology’, uno de ellos llevado a cabo en el Hospital La Fe de Valencia, indican que aún hace falta más investigación para afirmar que el SARS-CoV-2 causa perniosis en los pies.

Dermatólogos del Hospital La Fe de Valencia.
Los autores del estudio, del Servicio de Dermatología del Hospital La Fe de Valencia, y su equipo de médicos internos residentes.

Dermatólogos de todo el mundo han referido series de pacientes donde se mostraban manifestaciones cutáneas que podían asociarse a la infección por el coronavirus SARS-CoV-2.

En estas series, incluida la publicada en British Journal of Dermatology con pacientes adultos, se describía un patrón acral de máculas, pápulas y/o vesículas purpúreas eritematosas.

Las perniosis descritas, que también se han denominado “dedos de los pies Covid”, se diagnosticaron coincidiendo con la pandemia y con relativa frecuencia en pacientes pediátricos.

Ahora un estudio del Servicio de Dermatología del Hospital La Fe de Valencia, y su equipo de médicos internos residentes, que se publica en The Journal of American Medical Association (JAMADermatology plantea otras hipótesis sobre las lesiones detectadas en piel en menores y su posible relación con la Covid-19.

En este trabajo, han analizado una serie de 20 niños y adolescentes de entre 1 y 18 años, atendidos en La Fe durante el mes de abril en quienes no han identificado el coronavirus como causante de ninguno de estos casos. Estas conclusiones coinciden con otro estudio similar realizado en hospitales belgas y que también se publica en este número de JAMA Dermatology. Ante los resultados expuestos en ambos trabajo, un editorial en la revista médica apunta a continuar con la investigación en la asociación de Covid-19 y lesión cutánea.

Juncal Roca, médica interna residente (MIR) de 4º año del Hospital La Fe y primera firmante del artículo, sintetiza a DM el mensaje principal de su investigación: “Con los métodos que se tienen disponibles en la mayoría de hospitales no hemos conseguido detectar coronavirus en los pacientes con estas lesiones cutáneas. Sin embargo, no estamos excluyendo la posibilidad de que estén relacionados”. De hecho, la especialista considera que no descartan continuar sus investigaciones utilizando otros métodos de detección más específicos, en concreto, técnicas de inmunohistoquímica o bien microscopía electrónica en biopsias de las lesiones.

En concreto, los médicos de La Fe llevaron a cabo este estudio prospectivo a 20 niños que consultaron en urgencias por pequeñas manchas violáceas en la piel de las manos y/o los pies que podían ulcerarse o acompañarse de algún nódulo. “Llamaba la atención que ninguno de estos niños había tenido fiebre u otros síntomas de la infección por coronavirus ni tampoco sus familiares o convivientes”, continúa Roca.

Lo menores fueron sometidos a un estudio exhaustivo que incluía una analítica completa, serologías y PCR para detección de coronavirus y de otros virus que podrían originar lesiones similares en la piel. “Además, en algunos de los casos, también se realizó una biopsia de piel para su estudio microscópico”.

Los resultados de esas pruebas descartaron en todos los casos la presencia del coronavirus u otros agentes víricos. Además, ni los menores ni sus convivientes presentaron durante la evolución síntomas de coronavirus, “y las lesiones de la piel se curaron sin dejar secuelas” apunta otro de los autores, Ignacio Torres- Navarro, especialista en Dermatología del Hospital La Fe, que acaba de terminar su residencia y que actualmente desarrolla un proyecto de investigación.

Maculopápula purpúrica en los dedos de los pies.
Maculopápula purpúrica en los dedos de los pies. (JAMA)

Posible relación con el confinamiento

Una hipótesis de estos investigadores que explicaría que no se haya demostrado al coronavirus como causante de las lesiones de su serie es que “podría tratarse de una manifestación de la infección por coronavirus muy tardía o bien que estas lesiones de la piel podrían estar originadas por otras causas todavía no identificadas, pero quizás relacionadas con los cambios en la vida diaria que han causado la pandemia y el ulterior confinamiento” señala Rafael Botella, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital La Fe.

En este sentido, el equipo médico explica que se han realizado estudios similares en otros centros españoles y extranjeros, sin embargo, “no en todos ellos se ha realizado un estudio tan completo, con test de PCR y serología de todos los pacientes, ni un seguimiento posterior estrecho”. Por otro lado, “otros estudios de características similares al nuestro han llegado a conclusiones similares”, indica Roca.

Si bien es cierto que la relación de las manifestaciones de la piel con el coronavirus es aún controvertida, lo que resulta más relevante tanto para otros especialistas médicos como para los pacientes en el momento actual es que en todos los casos la evolución ha sido favorable.

Es decir, “en caso de que se tratase de un síntoma de SARS-CoV-2, sería una situación leve y poco transmisible a personas adultas o ancianas, que tampoco desarrollarían enfermedad grave” especifica Botella.

#Cáncer: #cuidar la piel mejora la #autoestima y disminuye #miedos e #incertidumbre

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Tener unas rutinas cotidianas para que el cutis luzca sano favorece, según los expertos, el relax y la sensación de control de la imagen del enfermo oncológico.

Los pacientes con cáncer si se cuidan la piel mejoran la autoestima.
Los pacientes con cáncer si se cuidan la piel mejoran la autoestima.

Bloqueo emocional, incertidumbre, miedo, tristeza, baja autoestima, apatía y agotamiento emocional son algunas de las emociones que pueden sentir los pacientes con cáncer, en función del momento y características de la patología y de las características y factores personales. Así lo ha puesto de manifiesto la psicooncóloga Fátima Castaño, que ha participado en un webinar organizado por la Fundación Stanpa, en el que se ha hablado de los talleres que esta organización imparte en los hospitales públicos españoles para instruir a estos pacientes en el cuidado de la piel y en la mejora de la imagen.

La alteración de la imagen es uno de los trastornos que estos enfermos sufren y tiene consecuencias psicológicas importantes en ellos: “Tener imagen de enfermedad, mayor percepción de vulnerabilidadbaja autoestima y estado de ánimo y reducción de la actividad social”.

Para ayudar a los pacientes a superar ese impacto psicológico, en los talleres de la Fundación Stanpa se les instruye en los cuidados básicos de la piel y de la imagen porque “está demostrado que contribuye a afrontar de forma positiva la patología y la sensación de control de su propia imagennormaliza los cambios en el aspecto y favorece la autoaceptación; disminuye los miedos y la incertidumbremejora la autoestima, y favorece el relax diario”.

Además, como ha añadido Pilar Cairó, directora del programa Ponte guapa, te sentirás mejor, que engloba los talleres mencionados, ha defendido que el cuidado personal cotidiano de un paciente con cáncer “indica el esfuerzo por su parte por afrontar sus tratamientos, por verse y sentirse mejor consigo mismo y con los que lo rodean”.

En concreto, ha afirmado que cuidar la piel es importante antes, durante y después del tratamiento oncológico. “Por efectos secundarios de las terapias oncológicas, durante el tratamiento, la piel sufre cambios en todo el cuerpo, que dependerán de la terapia pautada y del paciente. Eso sí, la mayoría son reversibles cuando finaliza el tratamiento y se pueden equilibrar y aliviar con los cuidado dermocosméticos apropiados”. Pero ha hecho una advertencia: “Siempre se precisa la valoración del equipo médico responsable antes de realizar cualquier tratamiento cosmético”.

Efectos secundarios en la piel

En concreto, Cairó enumeró los siguientes efectos en la piel y en la imagen:

  • Alopecia/disminución de la densidad capilar.
  • Cambios en el tono de la piel: hiperpigmentación, hipopigmentación, enrojecimiento o tono cetrino.
  • Sequedad y descamación.
  • Irritación pos radioterapia.
  • Prurito.
  • Aparición de vello.
  • Reacciones alérgicas.
  • Brotes de sensibilidad.
  • Acné.
  • Erupciones.
  • Queratosis cicatricial.
  • Escaras.
  • Uñas quebradizas, cutículas inflamadas y onicomicosis.

Lo que no se debe hacer

Pero no todos los cuidados cosméticos valen. De hecho hay ciertas prácticas que los pacientes con cáncer no deben hacer, a juicio de Cairó:

  • Realizar tratamientos de cabina en centros de estética.
  • Frecuentar balnearios o spa.
  • Hacerse manicuras en centros de manicura.
  • Hacerse micropigmentaciones ni tatuajes.
  • Utilizar cejas y pestañas positivas.
  • Masajes, salvo los que sean por prescripción del médico o enfermero.

Lo básico

Entre los cuidados básicos que sí están indicados en este grupo de población, es la limpieza cutánea (de ojo y rostro); la hidratación (de contorno de ojos, rostro, cuello, escote y cuero cabelludo), y protección solar.

La portavoz de la Fundación Stanpa ha mencionado el importante papel que juega el maquillaje para mejorar la imagen del paciente oncológico, puesto que corrige imperfecciones derivadas del tratamiento, entre ellas, sequedad, manchas, eritemas, exantemas. “Nosotros en los talleres -añade- no enseñamos a que se maquillen para ir a una fiesta, sino que nos centramos en el maquillaje básico para que tengan un aspecto lo más natural posible y se vean bien”. Por ello, se centran en la base de maquillaje, corrección de ojeras, polvos matificantes (polvos de sol), corrección de cejas, maquillaje de ojos (sombras, delineado y máscara de pestañas), colorete y delineado de labios.

Cuidado de las uñas

Durante su intervención, Cairó no se ha olvidado de las uñas, que están más frágiles y son más vulnerables a las infecciones. Entre los consejos que los profesionales sanitarios pueden dar para su cuidado destacan: evitar cortar las cutículas (retirarlas con palito de naranja); aplicar crema hidratante específica para prevenir la sequedad, las roturas y los padrastros; no usar limas sobre manchas o estrías, y mejor no aplicar esmalte de color, ya que oculta posibles cambios de aspecto.

#Covid-19: #Isolamento social pode provocar o surgimento de #doenças psicodermatológicas

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Doenças dermatológicas podem surgir devido a questões psicológicos durante a pandemia de Covid-19 devido ao isolamento social imposto

A necessidade de isolamento social por conta da pandemia do novo coronavírus pode provocar estresse, sentimento de angústia, ansiedade e medo em muitas pessoas, principalmente as que vivem sozinhas. Além de distúrbios psicológicos, devido às ações de combate à Covid-19, outros problemas podem aparecer nos consultórios médicos, como o aparecimento de doenças psicodermatológicas. Aliás, essa é uma área da dermatologia que interage simultaneamente entre as doenças de pele e a saúde mental dos pacientes.

Entre as principais queixas psicodermatológicas estão a acentuação da queda de cabelos, a piora da dermatite atópica, o agravamento da psoríase e até o reaparecimento de manchas brancas de vitiligo, que já estavam pigmentadas.

 

Pesquisa: doenças psicodermatológicas na pandemia

Uma pesquisa realizada no início de maio pela Associação Brasileira de Psiquiatria (ABP) com cerca de 400 médicos associados de 23 estados e do Distrito Federal, correspondentes a 8% do total de psiquiatras do país, mostra que 89,2% dos especialistas entrevistados destacaram o agravamento de quadros psiquiátricos em seus pacientes devido à pandemia de Covid-19.

De acordo com o levantamento, 47,9% dos consultados indicaram aumento nos atendimentos após o início da pandemia. Essa expansão atingiu até 25%, em comparação ao período anterior, para 59,4% dos psiquiatras entrevistados.

Cerca de 45% dos entrevistados afirmaram ter percebido queda no número de atendimentos, por razões diversas, entre as quais interrupção do tratamento pelo paciente com medo de contaminação pelo vírus, restrições de circulação impostas pelas autoridades e redução no atendimento aos grupos de risco.

A pesquisa da ABP mostra também que 67,8% dos médicos receberam pacientes novos, que nunca haviam apresentado sintomas psiquiátricos antes do início do isolamento social. Outros 69,3% relataram ter atendido pacientes que já haviam recebido alta médica, mas que tiveram recidiva de seus sintomas.

Recomendações

A Sociedade Brasileira de Dermatologia (SBD) reforça que algumas pessoas são mais sensíveis a determinadas situações. De acordo com a entidade, pessoas portadoras de transtornos ansiosos e depressivos pioram muito com o isolamento social, uma vez que ficam forçadas a se afastar fisicamente de seus familiares e amigos, além da sensação de aprisionamento.

Esses indivíduos podem desenvolver quadros de pânico, insônia pelas incertezas quanto à doença e ao futuro e, inclusive, pensamentos suicidas.

 

“Os médicos, em especial os dermatologistas, devem estar atentos para registrar e catalogar, com o suporte de fotos e exames histopatológicos, manifestações cutâneas em pacientes com diagnóstico positivo para a Covid-19. Dessa forma, os profissionais podem oferecer importantes contribuições ao esclarecimento de hipóteses que apontam para possíveis relações entre a Covid-19 e as doenças de pele ou em mucosas detectadas nestes pacientes”, diz a nota publicada no portal da SBD.

Para evitar o agravamento das cormobidades, os médicos devem incluir em suas recomendações bons hábitos; uma alimentação equilibrada com ingestão de líquidos, a manutenção de um bom período de sono e a prática regular de atividades físicas. Banhos de sol diários e terapia online também devem ser priorizados.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referências bibliográficas:

#El confinamiento por #COVID-19 afecta al diagnóstico y empeora el pronóstico de los #tumores cutáneos

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MADRID, ESP. Entre los efectos colaterales derivados de la pandemia por SARS-CoV-2 se encuentran la ralentización y en muchos casos la suspensión de la atención y el seguimiento de un buen número de patologías. Un ejemplo es el caso de los tumores cutáneos.

Con el objetivo de determinar el impacto de la pandemia sobre este tipo de cánceres se puso en marcha un estudio becado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) dirigido a medir el efecto que este retraso ha podido tener en el diagnóstico y tratamiento de lesiones cutáneas graves en general y del melanoma y los carcinomas de células escamosas en particular.[1]

Los resultados del estudio referentes al melanoma se han publicado en el Journal of European Academy of Dermatology and Venereology, y los datos sobre ambos tipos de cáncer cutáneo están en proceso de publicación en Actas Dermo-Sifioliográficas.

Dr. Antonio Tejera-Vaquerizo

“Desde el inicio del confinamiento, decretado el 14 de marzo, la mayor parte de los recursos sanitarios se dedicó a los pacientes COVID-19. La mayoría de los servicios pasó a atender mediante telemedicina, o simplemente aplazó sus citas, porque sus miembros estaban destinados en las plantas en las que se trataba a los afectados por el SARS-CoV-2”, declaró a Medscape en español el Dr. Antonio Tejera-Vaquerizo, dermatólogo del Instituto Dermatológico GlobalDerm, y autor principal del estudio.

“Al igual que ocurrió en otras especialidades, nosotros nos planteamos qué iba a pasar con los pacientes con cáncer de piel si no estaban siendo vistos ni operados, debido tanto a estas circunstancias como a las reticencias a acudir al médico por miedo al contagio”.

Modelo de crecimiento exponencial

El Dr. Tejera-Vaquerizo explicó que para realizar una aproximación lo más real posible se establecieron cálculos basados en el crecimiento de los tumores cutáneos que más fallecimientos provocan, como el melanoma, como primera causa (con más de 1.000 fallecimientos anuales en España) y el carcinoma de células escamosas como segunda causa (aproximadamente 400 fallecimientos anuales en nuestro país).

“Los tumores cutáneos se diferencian de los tumores internos en que son visibles y, por tanto, la mayoría de los pacientes recuerda desde cuándo los tiene. Esta información de tiempo de evolución, aunque subjetiva, se ha revelado en diversas publicaciones como un dato bastante creíble”.

“Con estos datos de evolución, y extrapolando cómo sería su tamaño inicial, se determinó para cada tumor su función de crecimiento exponencial y, con ello, se hizo una extrapolación de lo que pasaría con su tamaño en los meses siguientes. Esta estimación ha permitido determinar cómo serían los tamaños y grosores de estos tumores con una demora de 1, 2 y 3 meses”, comentó el autor principal del estudio.

Para llevar a cabo esta aproximación se utilizaron las bases de datos del Instituto Valenciano de Oncología y la información procedente de Squamata, un proyecto multicéntrico para el estudio de factores pronósticos de carcinomas de células escamosas en el que participan: Hospital Universitari Clínic Barcelona Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona); Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (Badalona); Hospital de Oviedo, Hospital Virgen Macarena (Sevilla); Hospital de Turín (Italia) y la Unidad de Investigación de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Concretamente, se analizaron los datos de 200 pacientes con carcinoma de células escamosas en la región de la cabeza y el cuello y de 1.000 pacientes con melanoma cutáneo, estimando el crecimiento de ambos tipos de tumores a través del modelo exponencial.

Importante impacto en la sobrevida

Para los autores, el principal hallazgo consistió que en una situación hipotética en la que se demore al menos un mes la extirpación de melanomas o carcinomas de células escamosas aumenta de forma considerable la frecuencia de tumores grandes o gruesos, con el consiguiente incremento de la mortalidad.

“Estos resultados son preocupantes, ya que reflejan que en un escenario en que toda la población se encuentre recluida y no se estén diagnosticando ni tratando este tipo de lesiones”, dijo el Dr. Tejera-Vaquerizo.

“Se estima que para los carcinomas de células escamosas un mes de retraso en el diagnóstico supone una pérdida en la sobrevida de hasta 4 puntos a los 2 años, y de 5 puntos a los 5 años. Si el retraso se prolonga a los 3 meses, esta cifra cae a 7 y 8 puntos, respectivamente”.

La situación es similar e incluso más negativa en el caso del melanoma, ya que el retraso de un mes en el diagnóstico se traduce en una pérdida de 6 puntos en la sobrevida a los 5 años y de 7 puntos a los 10 años. “Si el diagnóstico se hace 3 meses más tarde, la sobrevida cae en 13 puntos a los 5 años y en 15 puntos a los 10 años”, añadió el experto.

Aplicando de forma más gráfica los datos a la realidad de estos pacientes en España, el Dr. Tejera-Vaquerizo explicó que considerando que la sobrevida global en el caso del melanoma es de 85% a los 5 años (aunque con los nuevos tratamientos las cifras pueden ser mejores), un mes de retraso en el diagnóstico reduciría este dato a menos de 79% a los 5 años, y a 71% a los 10 años.

En los carcinomas de células escamosas la sobrevida es superior a 86% a los 2 años y a 80% a los 5 años, así que retrasar un mes su detección la reduce a 82% y a 75%, respectivamente.

Sobre la posibilidad de extrapolar estos resultados a otros tipos de cáncer de piel, el Dr. Tejera-Vaquerizo apuntó que se pueden aplicar al resto de tumores cutáneos no melanomas, como carcinomas de células de Merkel o carcinomas en general. Sin embargo, “en este trabajo nos hemos centrado en los dos tipos que provocan más mortalidad”.

Asimismo, el especialista confirmó que esta investigación va a tener continuidad en el tiempo y que de hecho ya está en marcha: “Este estudio es una estimación matemática, en un escenario de demora completa de toda la población (esta es una de sus debilidades, ya que no se ajusta a la realidad, pues algunos pacientes han sido valorados física o telemáticamente)”.

“Ahora toca analizar el efecto real que ha tenido el confinamiento en estas patologías, y para ello ya se está realizando un estudio multicéntrico en España, con 16 centros involucrados, en el que se van a comparar tanto el número de tumores intervenidos como su grosor y estadiaje durante el trimestre posterior al confinamiento y el mismo periodo del año pasado. Además se intentará analizar las distintas causas de este retraso a fin de diseñar estrategias de futuro ante nuevos confinamientos”, destacó.

Consecuencias indirectas: no todo es COVID-19

Dra. Margarita Majem

Al referirse al panorama asistencial de estos pacientes, así como al que se perfila una vez superada la actual crisis sanitaria, la Dra. Margarita Majem, del Servicio de Oncología Médica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, quien no participó en el estudio, comentó a Medscape en español cómo, con motivo de la pandemia, se ha observado un paro en los circuitos de diagnóstico tanto de los tumores cutáneos como en otras patologías.

“Esto podría tener consecuencias en la sobrevida de los pacientes, como apunta el estudio. De hecho, durante la pandemia el número de primeras visitas en los servicios de oncología médica ha disminuido mucho, concretamente, en más de 80% – 90%, debido a que prácticamente no se ha operado a pacientes oncológicos y no se han realizado pruebas de imagen ni biopsias. Por consiguiente, esto también va a incrementar las listas de espera, tanto para la realización de pruebas como para las intervenciones”, señaló la especialista.

En cuanto a las consecuencias de esta situación, la Dra. Majem destacó que las primeras visitas de las consultas externas de la mayoría de los servicios se han retrasado, mientras que las consultas de seguimiento se han llevado a cabo de manera telemática “lo que implica que en algunos pacientes con melanoma se puede haber retrasado el diagnóstico, con el riesgo de un mayor grosor que ello conlleva”.

“También hemos observado que los pacientes con enfermedad avanzada llegan a nuestras consultas con mayor carga tumoral y están más sintomáticos. Todo esto puede tener consecuencias, como aumento de los estadios de melanoma, que a su vez va a repercutir en los costos sanitarios”.

Por su parte, el Dr. Tejera-Vaquerizo hizo hincapié en que si bien durante los últimos meses se ha informado mucho sobre la infección por SARS-CoV-2 y sus efectos, se habla muy poco de las posibles consecuencias indirectas que va a suponer la desatención de otras patologías, como las oncológicas.

“Aunque la cirugía oncológica sigue activa, estamos asistiendo de forma alarmante a una disminución en la atención de personas con procesos graves, probablemente debido a una decisión de los propios pacientes, que por miedo al contagio de COVID-19, no acuden o retrasan la consulta con el dermatólogo al detectarse una lesión en la piel, ya que interpretan que la valoración de estas alteraciones cutáneas malignas se puede demorar, dadas las circunstancias actuales”, puntualizó.

Telemedicina: un valor seguro en la era pospandemia

Tanto en la gestión de la crisis sanitaria como en el escenario asistencial que se perfila a corto-medio plazo, la telemedicina está desempeñando un papel protagonista, que es aún más relevante en el caso de las patologías cutáneas.

“La telemedicina ha supuesto para muchos centros el único nexo de comunicación con el paciente. Se ha terminado de implantar en aquellos centros que no la tenían, y se ha potenciado en los que ya disponían de este servicio. De hecho, una parte del estudio actualmente en marcha se centrará en evaluar si los centros con telemedicina implantada han tratado lesiones más precoces que los que no disponen de esta prestación”, afirmó el Dr. Tejera-Vaquerizo.

Asimismo, el clínico destacó que en la situación posterior a la pandemia, la telemedicina va a implementarse de forma progresiva, lo que en el caso de los tumores cutáneos irá acompañado de medidas como la teledermatología, para facilitar el acceso de los pacientes a estos especialistas, además de la promoción de la autoexploración cutánea, que puede ayudar a prevenir retrasos en el diagnóstico.

Por su parte, la Dra. Majem explicó que actualmente en la Sociedad Española de Oncología Médica se realiza entre los socios una Encuesta sobre el uso de telemedicina en tiempos de COVID-19:[2] “Los resultados nos permiten constatar que 100% de los encuestados ha utilizado alguna herramienta de telemedicina, principalmente la llamada telefónica o el correo electrónico, lo que demuestra que el empleo de estas herramientas ha sido bien aceptado entre los oncólogos. Sin embargo, el uso de videollamadas ha sido muy escaso. En línea con esto, desde la Sociedad Española de Oncología Médica hemos creado un grupo de trabajo sobre telemedicina en oncología médica”.

 

#Nueva hipótesis sobre cómo ciertos #químicos producen #dermatitis de contacto

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dermatitis

 

Aunque se han identificado múltiples compuestos químicos, presentes en cremas, cosméticos y otros productos de consumo, capaces de desencadenar reacciones alérgicas dermatológicas, el mecanismo por el que se producen estas reacciones sigue siendo un misterio.

Un estudio sugiere que la respuestá está en la forma en que algunos productos químicos desplazan las grasas en las células de la piel, y aporta una nueva vía para el tratamiento de la dermatitis de contacto.

El trabajo, firmado por investigadores de la Universidad de Columbia y el Hospital Brigham and Women (ambos en Estados Unidos) y la Universidad de Monash (Australia), se publica en la web de Science Immunology.

La dermatitis de contacto comienza a desencandenarse cuando las células T del sistema inmune reconocen un químico como un elemento extraño. Pero muchos compuestos pequeños tienen que unirse a una proteína de un tamaño mayor para que sea visible por las células T.

“Sin embargo, muchos compuestos pequeños que desencadenan una dermatitis de contacto alérgica carecen de los grupos químicos necesarios para que se produzca esta reacción”, afirma la investigadora Annemieke de Jong, de la Universidad de Columbia. “Estas pequeñas sustancias químicas deberían ser invisibles para las células T, pero no lo son”.

El papel de CD1a

Los investigadores sospecharon que CD1a, que es una molécula abundante en las células de Langerhans (células inmunológicas situadas en la capa externa de la piel), podría ser la responsable de hacer que estos químicos sean visibles para las células T.

En su estudio, en cultivos de células humanas, los investigadores identificaron más de una docena de químicos conocidos que se unían a CD1a y activaban las células T. Entre estas sustancias químicas están el bálsamo del Perú y el farnesol, que se encuentran en muchos productos de cuidado personal, como cremas para la piel, pasta de dientes y fragancias.

“El estudio allana el camino para llevar a cabo estudios de seguimiento que confirmen el mecanismo en pacientes alérgicos y diseñar inhibidores de respuesta“, afirma Jong, al tiempo que advierte de que hay que tomar con cautela los resultados hasta que se confirmen en seres humanos.

Las moléculas CD1a normalmente se unen a las grasas naturales de la piel en su interior en forma de túnel. Estas grasas sobresalen del túnel, creando una barrera física que impide que CD1a interactúe con las células T.

La investigación demuestra cómo el farnesol se escondió dentro del túnel de CD1a, desplazando las grasas naturales residentes. “Este desplazamiento hace que la superficie CD1a sea visible para las células T, lo que resulta en una reacción inmunológica”, explica De Jong.

Grasas como posible terapia

Se abre así la posibilidad de que la dermatitis de contacto se detenga con la aplicación de grasas que desplazen las que están causando la reacción inmunológica. “Gracias a estudios previos, conocemos la identidad de varias grasas que pueden unirse a CD1a pero que no activan las células T“, dice.

Actualmente, la única forma de detener estas reacciones alérgicas es identificar y evitar el contacto con el químico que provoca la alergia. Los ungüentos tópicos pueden ayudar a calmar las erupciones, que generalmente desaparecen en menos de un mes. En los casos más graves puede ser necesario prescribir corticoides orales.

#Dermatologic changes with #COVID-19: What we know and don’t know

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The dermatologic manifestations associated with SARS-CoV-2 are many and varied, with new information virtually daily. Graeme Lipper, MD, a member of the Medscape Dermatology advisory board, discussed what we know and what is still to be learned with Lindy Fox, MD, a professor of dermatology at University of California, San Francisco (UCSF) and a member of the American Academy of Dermatology’s COVID-19 Registry task force.

Graeme M. Lipper, MD

Dr. Graeme M. Lipper, MD, is a clinical assistant professor at the University of Vermont, Burlington,  and a partner at Advanced DermCare in Danbury, Conn.

Dr. Graeme M. Lipper

Earlier this spring, before there was any real talk about skin manifestations of COVID, my partner called me in to see an unusual case. His patient was a healthy 20-year-old who had just come back from college and had tender, purple discoloration and swelling on his toes. I shrugged and said “looks like chilblains,” but there was something weird about the case. It seemed more severe, with areas of blistering and erosions, and the discomfort was unusual for run-of-the-mill pernio. This young man had experienced a cough and shortness of breath a few weeks earlier but those symptoms had resolved when we saw him.

That evening, I was on a derm social media site and saw a series of pictures from Italy that blew me away. All of these pictures looked just like this kid’s toes. That’s the first I heard of “COVID toes,” but now they seem to be everywhere. How would you describe this presentation, and how does it differ from typical chilblains?

Lindy P. Fox, MD

Dr. Lindy P. Foxis a professor in the department of dermatology at the University of California, San Francisco. She is a hospital-based dermatologist who specializes in the care of patients with complex skin conditions. She is immediate past president of t

Dr. Lindy P. Fox

I am so proud of dermatologists around the world who have really jumped into action to examine the pathophysiology and immunology behind these findings.

Your experience matches mine. Like you, I first heard about these pernio- or chilblains-like lesions when Europe was experiencing its surge in cases. And while it does indeed look like chilblains, I think the reality is that it is more severe and symptomatic than we would expect. I think your observation is exactly right. There are certainly clinicians who do not believe that this is an association with COVID-19 because the testing is often negative. But to my mind, there are just too many cases at the wrong time of year, all happening concomitantly, and simultaneous with a new virus for me to accept that they are not somehow related.

Dr. Lipper: Some have referred to this as “quarantine toes,” the result of more people at home and walking around barefoot. That doesn’t seem to make a whole lot of sense because it’s happening in both warm and cold climates.

Others have speculated that there is another, unrelated circulating virus causing these pernio cases, but that seems far-fetched.

But the idea of a reporting bias – more patients paying attention to these lesions because they’ve read something in the mass media or seen a report on television and are concerned, and thus present with mild lesions they might otherwise have ignored – may be contributing somewhat. But even that cannot be the sole reason behind the increase.

Dr. Fox: Agree.

Evaluation of the patient with chilblains – then and now

Dr. Lipper: In the past, how did you perform a workup for someone with chilblains?

Dr. Fox: Pre-COVID – and I think we all have divided our world into pre- and post-COVID – the most common thing that I’d be looking for would be a clotting disorder or an autoimmune disease, typically lupus. So I take a good history, review of systems, and look at the skin for signs of lupus or other autoimmune connective tissue diseases. My lab workup is probably limited to an antinuclear antibody (ANA). If the findings are severe and recurrent, I might check for hypercoagulability with an antiphospholipid antibody panel. But that was usually it unless there was something in the history or physical exam that would lead me to look for something less common – for example, cryoglobulins or an underlying hematologic disease that would lead to a predominance of lesions in acral sites.

My approach was the same. In New England, where I practice, I also always look at environmental factors. We would sometimes see chilblains in someone from a warmer climate who came home to the Northeast to ski.

Dr. Lipper: Now, in the post-COVID world, how do you assess these patients? What has changed?

Dr. Fox: That’s a great question. To be frank, our focus now is on not missing a secondary consequence of COVID infection that we might not have picked up before. I’m the first to admit that the workup that we have been doing at UCSF is extremely comprehensive. We may be ordering tests that don’t need to be done. But until we know better what might and might not be affected by COVID, we don’t actually have a sense of whether they’re worth looking for or not.

treatment, COVID toes

Right now, my workup includes nasal swab polymerase chain reaction (PCR) for COVID, as well as IgG and IgM serology if available. We have IgG easily available to us. IgM needs approval; at UCSF, it is primarily done in neonates as of now. I also do a workup for autoimmunity and cold-associated disease, which includes an ANA, rheumatoid factor, cryoglobulin, and cold agglutinins.

Because of reported concerns about hypercoagulability in COVID patients, particularly in those who are doing poorly in the hospital, we look for elevations in d-dimers and fibrinogen. We check antiphospholipid antibodies, anticardiolipin antibodies, erythrocyte sedimentation rate, and C-reactive protein. That is probably too much of a workup for the healthy young person, but as of yet, we are just unable to say that those things are universally normal.

There has also been concern that complement may be involved in patients who do poorly and tend to clot a lot. So we are also checking C3, C4, and CH50.

To date, in my patients who have had this workup, I have found one with a positive ANA that was significant (1:320) who also had low complements.

There have been a couple of patients at my institution, not my own patients, who are otherwise fine but have some slight elevation in d-dimers.

Dr. Lipper: Is COVID toes more than one condition?

Some of the initial reports of finger/toe cyanosis out of China were very alarming, with many patients developing skin necrosis or even gangrene. These were critically ill adults with pneumonia and blood markers of disseminated intravascular coagulation, and five out of seven died. In contrast, the cases of pseudo-pernio reported in Europe, and now the United States, seem to be much milder, usually occurring late in the illness or in asymptomatic young people. Do you think these are two different conditions?

Dr. Fox: I believe you have hit the nail on the head. I think it is really important that we don’t confuse those two things. In the inpatient setting, we are clearly seeing patients with a prothrombotic state with associated retiform purpura. For nondermatologists, that usually means star-like, stellate-like, or even lacy purpuric changes with potential for necrosis of the skin. In hospitalized patients, the fingers and toes are usually affected but, interestingly, also the buttocks. When these lesions are biopsied, as has been done by our colleague at Weill Cornell Medicine, New York, Joanna Harp, MD, we tend to find thrombosis.

study of endothelial cell function in patients with COVID-19, published in the Lancet tried to determine whether viral particles could be found in endothelial cells. And the investigators did indeed find these particles. So it appears that the virus is endothelially active, and this might provide some insight into the thromboses seen in hospitalized patients. These patients can develop purple necrotic toes that may progress to gangrene. But that is completely different from what we’re seeing when we say pernio-like or chilblains-like lesions.

Managing COVID toes

Dr. Lipper: One question I’ve been struggling with is, what do we tell these otherwise healthy patients with purple toes, especially those with no other symptoms? Many of them are testing SARS-CoV-2 negative, both with viral swabs and serologies. Some have suggestive histories like known COVID exposure, recent cough, or travel to high-risk areas. Do we tell them they’re at risk of transmitting the virus? Should they self-quarantine, and for how long? Is there any consensus emerging?

Dr. Fox: This is a good opportunity to plug the American Academy of Dermatology’s COVID-19 Registry, which is run by Esther Freeman, MD, at Massachusetts General Hospital. She has done a phenomenal job in helping us figure out the answers to these exact questions.

I’d encourage any clinicians who have a suspected COVID patient with a skin finding, whether or not infection is confirmed with testing, to enter information about that patient into the registry. That is the only way we will figure out evidence-based answers to a lot of the questions that we’re talking about today.

Based on working with the registry, we know that, rarely, patients who develop pernio-like changes will do so before they get COVID symptoms or at the same time as more typical symptoms. Some patients with these findings are PCR positive, and it is therefore theoretically possible that you could be shedding virus while you’re having the pernio toes. However, more commonly – and this is the experience of most of my colleagues and what we’re seeing at UCSF – pernio is a later finding and most patients are no longer shedding the virus. It appears that pseudo-pernio is an immune reaction and most people are not actively infectious at that point.

The only way to know for sure is to send patients for both PCR testing and antibody testing. If the PCR is negative, the most likely interpretation is that the person is no longer shedding virus, though there can be some false negatives. Therefore, these patients do not need to isolate outside of what I call their COVID pod – family or roommates who have probably been with them the whole time. Any transmission likely would have already occurred.

I tell people who call me concerned about their toes that I do think they should be given a workup for COVID. However, I reassure them that it is usually a good prognostic sign.

What is puzzling is that even in patients with pseudo-chilblains who have a clinical history consistent with COVID or exposure to a COVID-positive family member, antibody testing is often – in fact, most often – negative. There are many hypotheses as to why this is. Maybe the tests just aren’t good. Maybe people with mild disease don’t generate enough antibodies to be detected, Maybe we’re testing at the wrong time. Those are all things that we’re trying to figure out.

But currently, I tell patients that they do not need to strictly isolate. They should still practice social distancing, wear a mask, practice good hand hygiene, and do all of the careful things that we should all be doing. However, they can live within their home environment and be reassured that most likely they are in the convalescent stage.

The chilblains-like lesions come in several forms. They may be purple, red bumps, often involving the tops of the toes and sometimes the bottom of the feet. Some have been described as target-like or erythema multiforme–like. In others, there may not be individual discrete lesions but rather a redness or bluish, purplish discoloration accompanied by edema of the entire toe or several toes.

Biopsies that I am aware of have identified features consistent with an inflammatory process, all of which can be seen in a typical biopsy of pernio. You can sometimes see lymphocytes surrounding a vessel (called lymphocytic vasculitis) that may damage a vessel and cause a small clot, but the primary process is an inflammatory rather than thrombotic one. You may get a clot in a little tiny vessel secondary to inflammation, and that may lead to some blisters or little areas of necrosis. But you’re not going to see digital necrosis and gangrene. I think that’s an important distinction.

The patients who get the pernio-like lesions are typically children or young adults and are otherwise healthy. Half of them didn’t even have COVID symptoms. If they did have COVID symptoms they were typically mild. So we think the pernio-like lesions are most often occurring in the late stage of the disease and now represent a secondary inflammatory response.

Dr. Lipper: I find the antibody issue both fascinating and confusing.

In my practice, we’ve noticed a range of symptoms associated with pseudo-pernio. Some people barely realize it’s there and only called because they saw a headline in the news. Others complain of severe burning, throbbing, or itching that keeps them up at night and can sometimes last for weeks. Are there any treatments that seem to help?

Dr. Fox: We can start by saying, as you note, that a lot of patients don’t need interventions. They want reassurance that their toes aren’t going to fall off, that nothing terrible is going to happen to them, and often that’s enough. So far, many patients have contacted us just because they heard about the link between what they were seeing on their feet and COVID. They were likely toward the end of any other symptoms they may have had. But moving forward, I think we’re going to be seeing patients at the more active stage as the public is more aware of this finding.

Most of the time we can manage with clobetasol ointment and low-dose aspirin. I wouldn’t give aspirin to a young child with a high fever, but otherwise I think aspirin is not harmful. A paper published in Mayo Clinic Proceedings in 2014, before COVID, by Jonathan Cappel, MD, and David Wetter, MD, provides a nice therapeutic algorithm. Assuming that the findings we are seeing now are inflammatory, then I think that algorithm should apply. Nifedipine 20-60 mg/day is an option. Hydroxychloroquine, a maximum of 5 mg/kg per day, is an option. I have used hydroxychloroquine most commonly, pre-COVID, in patients who have symptomatic pernio.

I also use pentoxifylline 400 mg three times a day, which has a slight anti-inflammatory effect, when I think a blood vessel is incidentally involved or the patient has a predisposition to clotting. Nicotinamide 500 mg three times a day can be used, though I have not used it.

Some topical options are nitroglycerin, tacrolimus, and minoxidil.

However, during this post-COVID period, I have not come across many with pseudo-pernio who needed anything more than a topical steroid and some aspirin. But I do know of other physicians who have been taking care of patients with much more symptomatic disease.

Dr. Lipper: That is a comprehensive list. You’ve mentioned some options that I’ve wondered about, especially pentoxifylline, which I have found to be very helpful for livedoid vasculopathy. I should note that these are all off-label uses.

Let’s talk about some other suspected skin manifestations of COVID. A prospective nationwide study in Spain of 375 patients reported on a number of different skin manifestations of COVID.

You’re part of a team doing critically important work with the American Academy of Dermatology COVID-19 Dermatology Registry. I know it’s early going, but what are some of the other common skin presentations you’re finding?

Dr. Fox: I’m glad you brought up that paper out of Spain. I think it is really good and does highlight the difference in acute versus convalescent cutaneous manifestations and prognosis. It confirms what we’re seeing. Retiform purpura is an early finding associated with ill patients in the hospital. Pseudo pernio-like lesions tend to be later-stage and in younger, healthier patients.

Interestingly, the vesicular eruption that those investigators describe – monomorphic vesicles on the trunk and extremity – can occur in the more acute phase. That’s fascinating to me because widespread vesicular eruptions are not a thing that we commonly see. If it is not an autoimmune blistering disease, and not a drug-induced blistering process, then you’re really left with viral. Rickettsialpox can do that, as can primary varicella, disseminated herpes, disseminated zoster, and now COVID. So that’s intriguing.

I got called to see a patient yesterday who had symptoms of COVID about a month ago. She was not PCR tested at the time but she is now negative. She has a widespread eruption of tiny vesicles on an erythematous base. An IgG for COVID is positive. How do we decide whether her skin lesions have active virus in them?

The many dermatologic manifestations of COVID-19

Dr. Lipper: In the series in Spain, almost 1 out of 10 patients were found to have a widespread vesicular rash. And just under half had maculopapular exanthems. The information arising from the AAD registry will be of great interest and build on this paper.

In England, the National Health Service and the Paediatric Intensive Care Society recently put out a warning about an alarming number of children with COVID-19 who developed symptoms mimicking Kawasaki disease (high fever, abdominal pain, rash, swollen lymph nodes, mucositis, and conjunctivitis). These kids have systemic inflammation and vasculitis and are critically ill. That was followed by an alert from the New York City Health Department about cases there, which as of May 6 numbered 64. Another 25 children with similar findings have been identified in France.

This is such a scary development, especially because children were supposed to be relatively “safe” from this virus. Any thoughts on who is at risk or why?

Dr. Fox: It’s very alarming. It appears that these cases look just like Kawasaki disease.

kawasaki disease

It was once hypothesized that Coronaviridae was the cause of Kawasaki disease. Then that got debunked. But these cases now raise the question of whether Kawasaki disease may be virally mediated. Is it an immune reaction to an infectious trigger? Is it actually Coronaviridae that triggers it?

As with these pernio cases, I think we’re going to learn about the pathophysiology of these diseases that we currently look at as secondary responses or immune reactions to unknown triggers. We’re going to learn a lot about them and about the immune system because of how this virus is acting on the immune system.

Dr. Lipper: As is the case with patients with pernio-like lesions, some of these children with Kawasaki-like disease are PCR negative for SARS-CoV-2. It will be interesting to see what happens with antibody testing in this population.

Dr. Fox: Agree. While some of the manufacturers of serology tests have claimed that they have very high sensitivity and specificity, that has not been my experience.

Dr. Lipper: I’ve had a number of patients with a clinical picture that strongly suggests COVID whose serology tests have been negative.

Dr. Fox: As have I. While this could be the result of faulty tests, my biggest worry is that it means that people with mild disease do not mount an antibody response. And if people who have disease can’t make antibodies, then there’s no herd immunity. If there’s no herd immunity, we’re stuck in lockdown until there’s a vaccine.

Dr. Lipper: That is a scary but real possibility. We need evidence – evidence like that provided by the AAD registry.

Dr. Fox: Agree. I look forward to sharing those results with you when we have them.

Dr. Lipper is a clinical assistant professor at the University of Vermont, Burlington, and a partner at Advanced DermCare in Danbury, Conn.

Dr. Fox is a professor in the department of dermatology at the University of California, San Francisco. She is a hospital-based dermatologist who specializes in the care of patients with complex skin conditions. She is immediate past president of the Medical Dermatology Society and current president of the Society of Dermatology Hospitalists.