Cardiologia

#Propuesta para introducir #departamentos de impresión 3D en los hospitales para producir #tejidos, #órganos y #prótesis

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El Grupo Parlamentario Popular ha presentado una Proposición no de Ley en el Congreso de los Diputados para introducir departamentos de impresión 3D en los hospitales españoles para producir tejidos, órganos y prótesis.

El impulsor de esta iniciativa como portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular, Teodoro García, ha señalado que, con esta tecnología, se podría ahorrar hasta dos horas en una operación de pelvis si el médico tuviera previamente una réplica del hueso del paciente en 3D.

En concreto, la Proposición pretende impulsar la fabricación aditiva e impresión 3D en los hospitales y el sector sanitario en España, lo que permitiría crear todo tipo de modelos anatómicos y reproducciones del cuerpo humano en tamaño real, así como producir implantes adaptados a cada paciente, placas para el tratamiento de fracturas, guías quirúrgicas e instrumental personalizado, entre otras cosas.

García ha destacado que la fabricación aditiva aplicada a la medicina es un nuevo concepto de producción que consiste en convertir un archivo 3D en un objeto físico como, por ejemplo, una réplica de una pelvis, mediante la adición capa por capa de material plástico, metal o papel, entre otros, lo que está ayudando a tratar enfermedades y diagnósticos graves.

Esta tecnología “reduce los procesos intermedios de fabricación y lo hace hasta un 90% más rápido”, según García, que ha remarcado que, en la actualidad, las tecnologías emergentes “crecen de manera exponencial y ofrecen notables ventajas, no sólo en el sector industrial sino también en el sanitario”.

Entre otras ventajas de la fabricación aditiva en el campo sanitario, García remarca que la complejidad geométrica no encarece el proceso. Y es que la reproducción real de una pieza “no supone una gran dificultad en comparación con los métodos convencionales, que deben superar ciertos retos de fabricación como la esbeltez, el vaciado interior o las formas irregulares a través de procesos de alto coste”.

En segundo lugar, García subraya que la personalización tampoco grava el proceso, ya que este sistema permite fabricar productos sin costes añadidos, con independencia de que se tenga que fabricar un número concreto de piezas iguales o distintas.

Asimismo, remarca que la fabricación aditiva aplicada al campo sanitario posibilita la fabricación competitiva de series cortas de productos sin que aumente su coste. Además, es posible modificar las piezas con facilidad a lo largo de la vida del paciente para adaptarlas a sus circunstancias personales.

“Estas características suponen una verdadera revolución en el ámbito del diseño de los productos sanitarios y una amplia libertad creativa para fabricar cualquier objeto creado por la imaginación humana”, tal y como refleja el PP en su Proposición no de Ley.

La fabricación aditiva “abre un mundo infinito de oportunidades de nuevos modelos de negocio en un futuro inmediato”, según García, que señala que la medicina, junto al sector de la automoción y el de la aeronáutica, es uno de los campos en los que más se utiliza esta tecnología, que avanza día a día de forma “espectacular”.

En el entorno europeo, el PP recuerda que el centro de tecnologías sueco GE Healthcare ha abierto un laboratorio, llamado Innovative Design and Advanced Manufacturing Technology Center for Europe (Centro de diseño innovador y de tecnología avanzada de fabricación para Europa), para acelerar la fabricación de productos innovadores en el sector sanitario a través de la tecnología de impresión 3D y la robótica.

En España, el PP recuerda que la empresa fabricante de impresoras 3D, Abax Innovation Technologies, firmó un acuerdo con la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de la Paz y con el Servicio de Radiofísica y Radioprotección para aplicar la impresión 3D en el sector de la medicina.

Asimismo, el Grupo Parlamentario Popular pone de manifiesto que expertos e ingenieros en tecnologías IoT e Industria 4.0., como Javier Sirvent de la empresa Fom AT, ya están trabajando con productos de digitalización en la industria relacionados con fabricación aditiva, robótica colaborativa, realidad aumentada y muchos más.

“Podemos afirmar que las aplicaciones de la fabricación aditiva suponen un gran avance en la salud de las personas y en el conocimiento del cuerpo humano”, según García, que reconoce que esta tecnología “necesita un mayor impulso para superar todos los obstáculos que permitan avanzar en su completa aplicación en el sector sanitario”.

Por todo ello, la Proposición no de Ley del Grupo Parlamentario Popular insta al Gobierno a promover las medidas que sean necesarias para impulsar la fabricación aditiva en el sector sanitario y fomentar la innovación y el conocimiento en este ámbito.

De la misma forma, insta al Ejecutivo a impulsar y apoyar al ecosistema de pymes que promuevan la fabricación aditiva y la impresión 3D en España; así como a facilitar el establecimiento de servicios internos de impresión 3D en los hospitales que sirvan como apoyo a los profesionales sanitarios en el desarrollo de intervenciones quirúrgicas.

Finalmente, pide al Gobierno central que favorezca la formación de ingenieros expertos en fabricación aditiva e impresión 3D con el objetivo de incorporarles a este nuevo servicio de apoyo al sector sanitario en los hospitales.

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#High-Intensity Exercise May Cut #Parkinson’s Motor Symptoms

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High-intensity exercise may be safe and effective in slowing the progression of motor symptoms in patients with newly diagnosed Parkinson’s disease (PD) and who haven’t yet started medication, new research suggests.

The phase 2 randomized, multisite Study in Parkinson Disease of Exercise (SPARX) included 128 patients with de novo PD. Results showed that those who participated in high-intensity treadmill exercise (defined as exercise at 80% to 85% of maximum heart rate) up to 4 days a week had significantly less change from baseline to 6 months on the Unified Parkinson’s Disease Rating Scale (UPDRS) motor score compared with those receiving usual care — the primary clinical outcome.

Although the patients who were assigned to moderate-intensity treadmill exercise (defined as 60% to 65% maximum heart rate) did not have 6-month scores that differed significantly from those in the usual-care group, principal investigator, Margaret Schenkman, PhD, professor in the School of Medicine and associate dean for physical therapy education at the University of Colorado, Aurora, told Medscape Medical News that doesn’t mean only high-intensity exercise is beneficial.

Dr Margaret Schenkman

“What we know from a whole huge body of work is that doing anything is better than doing nothing. If I were recommending to a person with Parkinson’s what to do, I’d recommend they try high-intensity exercise three times a week; but I wouldn’t say, ‘Don’t exercise at moderate intensity.’ Something is always better than nothing,” she said.

“The higher intensity is probably better, but it’s important to keep moving and to keep exercising at whatever intensity.”

Dr Schenkman noted that SPARX was designed as a futility trial to see whether the effect of endurance exercise on PD severity was worth continued assessment in a larger phase 3 study. The researchers are now in the beginning stages of planning for the funding of such a trial.

The study was published online December 11 in JAMA Neurology.

First Study of Its Kind

Although many studies over the years have suggested that exercise is beneficial for patients with PD, showing improved gait and muscle strength, improved balance, and improved quality-of-life scores, as well as a reduction in falls, Dr Schenkman said this is the first PD study to look at doses of exercise vs “not doing anything or just doing what one usually does” in modifying disease severity. And it’s the first to assess this in patients with a new PD diagnosis.

“One of the pressing questions has been: What dose of exercise do people with Parkinson’s really need? We have very little information about how intense, how long, how much. It’s been hard to answer what the right prescription is,” she said.

SPARX trial participants aged 40 to 80 years were enrolled between May 2012 and November 2015 at sites in Denver, Colorado; Pittsburgh, Pennsylvania; or Chicago, Illinois. Although 384 patients were initially screened by phone, 154 were found to be eligible. As a result, 128 were included in the three-group randomization (mean age, 64 years; 57% men).

All patients had received a diagnosis of PD at Hoehn and Yahr stage 1 or 2 less than 5 years previously and were “not expected to need dopaminergic medication within 6 months.” This criterion was used in order to remove it as a potential confounder, write the investigators.

The patients were assigned to one of the following regimens for 6 months: high-intensity treadmill exercise 4 days per week (n = 43); moderate-intensity treadmill exercise 4 days per week (n = 45); or usual care (n = 40), which meant that participants were told to engage in their usual exercise habits.

Each exercise group started 5 to 10 minutes of warm-up and cool-down wrapped around 30 minutes of treadmill exercise at the targeted heart rate. Exercise intensity was measured using a heart rate monitor, which had downloadable data.

In addition to the clinical outcome measure of UPDRS motor score at 6 months, trial feasibility outcomes included safety and adherence to targeted exercise intensity at least 3 days per week. Exercise frequency determined adherence rates.

“Nonfutility Threshold” Reached

The mean change in UPDRS motor score was 0.3 (95% confidence interval [CI], –1.7 to 2.3) for the high-intensity group vs 3.2 (95% CI, 1.4 – 5.1) for the usual-care group (P = .03).

The 6-month score for the moderate-intensity group was 2.0 (95% CI, 0.38 –  3.7), which did not differ significantly from the score in the usual-care group.

“The high-intensity group, but not the moderate-intensity group, reached the predefined nonfutility threshold compared with the control group,” write the researchers.

Both exercise intensity standards were safe and feasible. The high-intensity group had a mean maximum heart rate of 80.2% (95% CI, 78.8% – 81.7%) compared with  65.9% (95% CI, 64.2% – 67.7%) in the moderate-intensity group.

The mean exercise frequency was 2.8 and 3.2 days per week, respectively, “with a slight negative trend over time,” the investigators report.

“Anticipated adverse musculoskeletal events were not severe,” they add. There were 15 musculoskeletal and connective-tissue events in the high-intensity group, 6 in the moderate-intensity group, and 2 in the usual care group. The numbers of these events that were classified as greater than mild were 10, 4, and 2, respectively.

Thirteen adverse events of any type related to exercise occurred in the high-intensity group and 8 in the low-intensity group. Only 9 and 4 of these events, respectively, were greater than mild in severity.

In addition, one each of the serious advent events gastrointestinal tract disorders and renal and urinary tract disorders developed in the moderate-intensity group, but neither was deemed to be exercise related.

More Research Needed

Finally, secondary outcomes included UPDRS total and other subscores, the Movement Disorders Society UPDRS (MDS-UPDRS) subscores, maximal aerobic power (mL of oxygen consumed per kg of body weight per minute; VO2max), and total daily step count by accelerometry.

The only significant between-group differences were 6-month change on the MDS-UPDRS motor subscore, which was 4.0 less for patients undergoing high-intensity exercise vs usual care (P = .03), and improved VO2max (P < .001).

Study limitations noted by the investigators include that only treadmill training was measured and that other types of endurance exercise should be assessed in future research.

In addition, “outcomes such as gait speed, gait endurance, and movement economy were not measured,” write the researchers, adding that factors such as cognition and sleep were also not compared between the groups.

“Investigations are needed to determine the combination of interventions that have the greatest effect on motor and other symptoms in patients with de novo Parkinson disease,” they write. While a larger efficacy trial is now warranted, in the meantime, “clinicians may safely prescribe exercise at this [high] intensity level for this population.”

Dr Schenkman added, though, that a clinician should discuss what’s appropriate for an individual patient. “We want people to be safe. So if you have a lot of health conditions that make high-intensity exercise not good for you, by all means do something a little less intense.”

Overall, “the take-away message is that this type of exercise is important; it’s safe; people can do it; and, to the extent it’s possible, it should be at high enough intensity to reach 80% to 85% max heart rate and done on a regular basis,” she said.

“Adds to Growing Evidence”

Asked for comment, Ray Dorsey, MD, professor of neurology and director of the Center for Health + Technology at the University of Rochester Medical Center, New York, told Medscape Medical News that this was a large and rigorous study “that adds to the growing body of evidence” showing that exercise is beneficial for patients with PD.

However, “I’m not convinced that there’s no benefit for moderate-intensity exercise. I think there was just stronger evidence that the higher-intensity was more beneficial in this study,” said Dr Dorsey, who previously directed the Movement Disorders Division at Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore, Maryland.

He noted that the main outcome measure was a physician-administered rating scale, which has a high degree of inter-rater variability. Also, he pointed out that participants were observed for 6 months, which is a short period for seeing significant disease progression, “especially because all of these patients had relatively mild Parkinson’s disease.”

“So their ability to see a difference in a group of people with mild disease using a subjective, rater-dependent outcome measure…is limited,” said Dr Dorsey. “It’s not a great assay for measuring the effects of an intervention, generally speaking. It’s just not a very sensitive assay.”

In the investigators’ upcoming phase 3 study, he noted he would like to see patients’ overall activity measured, not just that done in the clinic. “And I’d like to see if people’s mobility increases the more they exercise and are more active in the rest of their lives than a group who is more sedentary.”

Still, “I advise almost all my patients to exercise. That’s usually my number 1 recommendation,” said Dr Dorsey. “There’s an increasing amount of evidence that exercise is beneficial for Parkinson’s disease and even other neurodegenerative conditions.”

The study was supported by grants from the National Institute of Neurologic Disorders and Stroke, the University of Pittsburgh Clinical and Translational Science Institute, the University of Colorado Clinical and Translational Science Award program, the Nutrition and Obesity Research Center, and the National Institutes of Health. It also received support from the Parkinson’s Disease Foundation. Dr Schenkman and the other study authors have disclosed no relevant financial relationships.  

JAMA Neurol. Published online December 11, 2017.  Abstract

#Glicemia sem jejum acima de 100 pode sinalizar problemas

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Valores de glicemia casual de pelo menos 200 mg/dL com sintomas de hiperglicemia sabidamente indicam diabetes, mas os novos dados de uma amostra com representatividade nos EUA sugerem que os valores a partir de 100 mg/dL para os pacientes com status glicêmico desconhecido devem chamar a atenção dos médicos.

A glicemia casual costuma ser solicitada de rotina nos exames laboratoriais, mas a interpretação dos valores numéricos para os pacientes que não estão em jejum é difícil, porque o efeito da ingestão recente de comida ou bebida não é claro. Os médicos também relutam em considerar os valores da glicemia casual como verdadeiros, por causa da potencial variação das leituras da glicemia decorrentes de idade, sexo e índice de massa corporal.

Como consequência, os médicos frequentemente ignoram os valores da glicemia casual obtidos nas quatro horas subsequentes à ingestão de comidas ou bebidas. Agora, uma equipe de pesquisadores diz que valores de pelo menos 100 mg/dL devem estimular os médicos a fazer os exames padrão-ouro do diabetes a fim de detectar melhor a disglicemia não diagnosticada. Estes resultados foram publicados on-line em 13 de novembro no Journal of General Internal Medicine.

O Dr. Michael E. Bowen, da Divisão de Medicina Interna Geral do Departamento de Medicina do University of Texas Southwestern Medical Center, em Dallas, e colaboradores, estratificaram os participantes do estudo norte-americano National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) entre 2007 e 2012 pelos níveis de hemoglobina A1c, e estudaram a relação entre a glicemia casual e o tempo desde a última ingestão de calorias.

Dentre os participantes, 7.161 preencheram os critérios do estudo. Destes, 3,9% tinham diabetes não diagnosticado e 31% tinham disglicemia não diagnosticada.

Durante as oito primeiras horas depois de comer ou beber, os participantes com disglicemia não diagnosticada apresentaram valores de glicemia casual significativamente mais elevados do que os participantes com níveis glicêmicos normais. Nas quatro primeiras horas, os participantes com disglicemia não diagnosticada tiveram glicemia casual de pelo menos 100 mg/dL, o que foi de 14 a 18 mg/dL acima dos participantes com níveis glicêmicos normais. Após as seis primeiras horas, até os participantes com disglicemia não diagnosticada tiveram resultado de glicemia casual abaixo de 100 mg/dL. Os participantes normoglicêmicos tiveram resultado de glicemia casual abaixo de 100 mg/dL em todos os momentos.

Os pesquisadores também descobriram que provavelmente não é clinicamente necessário jejuar por mais de quatro horas porque a maioria das pessoas, independentemente do estado glicêmico, neste momento estará abaixo do ponto de corte da glicemia de jejum.

“Dada a disponibilidade dos valores de glicemia casual existente nos prontuários eletrônicos, a solicitação dos exames padrão-ouro para o diagnóstico do diabetes para os pacientes com status glicêmico desconhecido e valores de glicemia casual ≥ 100 mg/dL – independentemente do tipo ou da hora da última ingestão calórica – pode simplificar a interpretação da glicemia casual e melhorar a detecção da disglicemia”, concluem os autores.

Os participantes do NHANES foram designados aleatoriamente para ficarem em jejum. O estudo foi feito com adultos não gestantes de pelo menos 18 anos de idade, sem relato pessoal de diabetes ou pré-diabetes, e com resultados de glicemia casual e de hemoglobina A1c disponíveis. Os participantes que fizeram jejum durante nove horas ou mais foram excluídos.

Este estudo foi subsidiado pelo UT Southwestern Center for Patient-Centered Outcomes Research. O Dr. Michael E. Bowen recebeu financiamento de: National Center for Advancing Translational Sciences dos National Institutes of Health e do Dedman Family Endowed Program for Scholars in Clinical Care. Dois coautores foram financiados em parte pela Agency for Healthcare Research and Quality. Os autores informaram nã o possuir conflitos de interesses referentes ao tema.

J. Gen. Intern Med. Publicado on-line em 13 de novembro de 2017. Resumo

#Furosemide Indications, side effects

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Resultado de imagem para furosemide
What is furosemide?

Furosemide is a loop diuretic (water pill) that prevents your body from absorbing too much salt. This allows the salt to instead be passed in your urine.

Furosemide is used to treat fluid retention (edema) in people with congestive heart failure, liver disease, or a kidney disorder such as nephrotic syndrome.

Furosemide is also used to treat high blood pressure (hypertension).

Important information

You should not use furosemide if you are unable to urinate.

Do not take more than your recommended dose. High doses of furosemide may cause irreversible hearing loss.

Before using furosemide, tell your doctor if you have kidney disease, enlarged prostate, urination problems, cirrhosis or other liver disease, an electrolyte imbalance, high cholesterol, gout, lupus, diabetes, or an allergy to sulfa drugs

Tell your doctor if you have recently had an MRI (magnetic resonance imaging) or any type of scan using a radioactive dye that is injected into your veins. Do not take more of this medication than is recommended.

If you are being treated for high blood pressure, keep using this medication even if you feel fine. High blood pressure often has no symptoms.

Before taking this medicine

You should not use furosemide if you are allergic to it, or:

if you are unable to urinate.
To make sure furosemide is safe for you, tell your doctor if you have:

kidney disease;
enlarged prostate, bladder obstruction or other urination problems;
cirrhosiss or other liver disease;
an electrolyte imbalance (such as low levels of potassium or magnesium in your blood);
high cholesterol or triglycerides (a type of fat in the blood);
gout;
lupus;
diabetes; or
sulfa drug allergy.
Tell your doctor if you have an MRI (magnetic resonance imaging) or any type of scan using a radioactive dye that is injected into your veins. Both contrast dyes and furosemide can harm your kidneys.

It is not known whether this medicine will harm an unborn baby. Tell your doctor if you are pregnant or plan to become pregnant while using furosemide.

Furosemide can pass into breast milk and may harm a nursing baby. This medicine may also slow breast milk production. Tell your doctor if you are breast-feeding a baby.

How should I take furosemide?

Take furosemide exactly as prescribed by your doctor. Follow all directions on your prescription label. Your doctor may occasionally change your dose to make sure you get the best results. Do not use this medicine in larger or smaller amounts or for longer than recommended.

Do not take more than your recommended dose. High doses of furosemide may cause irreversible hearing loss.

Measure liquid medicine with the dosing syringe provided, or with a special dose-measuring spoon or medicine cup. If you do not have a dose-measuring device, ask your pharmacist for one.

Furosemide will make you urinate more often and you may get dehydrated easily. Follow your doctor’s instructions about using potassium supplements or getting enough salt and potassium in your diet.

While using this medicine, you may need frequent blood tests.

Keep using this medicine as directed, even if you feel well. High blood pressure often has no symptoms. You may need to use blood pressure medicine for the rest of your life.

If you need surgery, tell the surgeon ahead of time that you are using this medicine.

Store at room temperature away from moisture, heat, and light. Throw away any furosemide oral solution (liquid) 90 days after opening the bottle, even if it still contains unused medicine.

What happens if I overdose?

Seek emergency medical attention. Overdose symptoms may include feeling very thirsty or hot, heavy sweating, hot and dry skin, extreme weakness, or fainting.

What should I avoid while taking furosemide?

If you also take sucralfate, take it at least 2 hours before or after you take furosemide.

Avoid getting up too fast from a sitting or lying position, or you may feel dizzy. Get up slowly and steady yourself to prevent a fall.

Avoid becoming dehydrated. Follow your doctor’s instructions about the type and amount of liquids you should drink while you are taking furosemide.

Drinking alcohol with this medicine can cause side effects.

What are the possible side effects of furosemide

Get emergency medical help if you have signs of an allergic reaction to furosemide: hives; difficulty breathing; swelling of your face, lips, tongue, or throat.

Call your doctor at once if you have:

ringing in your ears, hearing loss;
confusion, drowsiness, problems with memory or speech;
jaundice (dark urine, yellowing of the skin or eyes);
severe pain in your upper stomach spreading to your back;
nausea, vomiting, loss of appetite, sweet or musty breath odor;
pale skin, easy bruising or bleeding;
sudden weakness or ill feeling, fever, chills, sore throat;
signs of an electrolyte imbalance – dry mouth, increased thirst, mood changes, muscle pain or weakness, lack of energy, fast heartbeats, little or no urination;
kidney problems – little or no urination, painful or difficult urination, swelling in your feet or ankles, feeling tired or short of breath; or
severe skin reaction – fever, sore throat, swelling in your face or tongue, burning in your eyes, skin pain followed by a red or purple skin rash that spreads (especially in the face or upper body) and causes blistering and peeling.
Common furosemide side effects may include:

numbness or tingling;
headache, dizziness; or
blurred vision.

This is not a complete list of side effects and others may occur. Call your doctor for medical advice about side effects.

DOCTORS ON LINE

#Estatinas são seguras em diabéticos com NASH?

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medicamentos

Estatinas são seguras em diabéticos com NASH?

Pacientes com doença hepática gordurosa não alcoólica têm alto risco cardiovascular. Em novo estudo do Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, pesquisadores avaliaram a segurança a longo prazo do uso de estatinas em pacientes com pré-diabetes/diabetes tipo 2 e esteatohepatite não alcoólica (NASH, nonalcoholic steatohepatitis).

Para esse estudo prospectivo, 101 pacientes foram acompanhados por até 36 meses; destes, 86 receberam estatinas. Os desfechos analisados foram segurança histológica e bioquímica dos fármacos.

Os indivíduos que não usaram estatinas apresentaram maiores níveis plasmáticos de alanina aminotransferase (ALT), mas a gravidade histológica da doença hepática foi similar no baseline. Em ambos os grupos, o mesmo número de pacientes (n = 4) teve um aumento duplo ou maior nas aminotransferases plasmáticas durante o follow-up. Não foram observadas alterações na histologia hepática ou resistência à insulina hepática em nenhum dos grupos.

Pelos achados, os pesquisadores concluíram que a terapia com estatinas é segura em pacientes com pré-diabetes/diabetes tipo 2 e NASH. Considerando o alto risco cardiovascular nessa população, a terapia com estatinas deve ser encorajada.

 

Referências:

  • Liver Safety of Statins in Prediabetes or T2DM and Nonalcoholic Steatohepatitis. Fernando Bril; Paola Portillo Sanchez; Romina Lomonaco; Beverly Orsak; Joan Hecht; Fermin Tio; Kenneth Cusi. J Clin Endocrinol Metab. 2017;102(8):2950-2961.

#Una dosis diaria de #almendras y #chocolate amargo puede mejorar el #perfil de lípidos

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UNIVERSITY PARK, USA. La incorporación de almendras, chocolate amargo y cacao en una dieta saludable puede ayudar a reducir un factor de riesgo para enfermedad coronaria.[1]

En un estudio controlado, investigadores encontraron que comer casi un tercio de taza de almendras al día, ya sea solas o combinadas con casi un cuarto de taza de chocolate amargo y un poco más de 2 cucharadas de cacao al día, mejoraba los perfiles de lípidos y lipoproteínas, cuando se compara con la dieta promedio estadounidense, ausente de almendras y chocolate.

Es de destacar, dicen los investigadores, que la ingesta combinada de almendras, chocolate amargo y cacao condujo a una reducción significativa en las partículas pequeñas de colesterol LDL denso, un factor de riesgo conocido para la enfermedad coronaria.

“Es importante poner esto en contexto: el mensaje no es que las personas deban comer mucho chocolate y almendras para bajar su colesterol LDL”, dijo en un comunicado la Dra. Penny M. Kris-Etherton, investigadora principal, de la Penn State University, en University Park, Estados Unidos.

“A las personas se les permite consumir alrededor de 270 calorías libres por día, y cuando las comidas como almendras, chocolate amargo y cacao se consumen juntas como un alimento discrecional, confieren beneficios de salud a diferencia de otros alimentos opcionales como las donas glaseadas”, dijo.

“Un mensaje importante es: elija sabiamente sus calorías discrecionales. Consuma alimentos que van a beneficiar su salud frente a aquellos que no tienen valor o incluso un efecto adverso”, dijo la Dra. Kris-Etherton a Medscape.

“El chocolate amargo y las almendras no pueden sustituir un patrón dietético general saludable”, dijo a Medscape Linda Van Horn, dietista, de la Northwestern University, en Chicago, Estados Unidos, quien no participó en el estudio. “Sin embargo, elegir este enfoque hacia esa meta tiene beneficios sobre una bebida endulzada con azúcar u otra opción que solo ofrece azúcar y calorías sin los ácidos grasos no saturados y flavonoides que el chocolate y las almendras confieren”, dijo.

El estudio, que fue financiado por la Hershey Company y el Almond Board of California, se publicó el 29 de noviembre de 2017 en Journal of the American Heart Association.

Se ha demostrado que comer almendras o chocolate amargo y cacao con regularidad tiene efectos favorables sobre los marcadores de la enfermedad coronaria, pero los efectos combinados no se han evaluado en un estudio de alimentación bien controlado, señalan los investigadores en su artículo.

Investigaron los efectos individuales y combinados del chocolate amargo, el cacao y las almendras sobre las concentraciones de lípidos, lipoproteínas y apolipoproteínas, la salud vascular y el estrés oxidativo en 31 sujetos (13 mujeres, edad media: 46,3 años) con sobrepeso u obesidad (IMC medio: 29,6 kg/m2) con niveles elevados de colesterol total (CT: 210,0 mg/dl) y colesterol LDL (138,3 mg/dl), pero que por lo demás estaban sanos.

En este estudio cruzado, los participantes consumieron cada una de las cuatro dietas de mantenimiento de peso isocalóricas:

  • Sin alimentos “de tratamiento” (dieta estadounidense promedio).
  • 42,5 g/día de almendras (dieta de almendras).
  • 18 g/día de cacao en polvo y 43 g/día de chocolate amargo (dieta de chocolate).
  • Almendras, cacao en polvo y chocolate amargo (dieta de chocolate y almendras).

Las dietas fueron similares, excepto por la presencia o ausencia de estos alimentos de tratamiento, que explicaron las principales diferencias en el perfil de nutrientes. Cada periodo de dieta duró 4 semanas, seguido de una interrupción de cumplimiento de 2 semanas.

En comparación con la dieta estadounidense promedio, el colesterol total, el colesterol no HDL y el colesterol LDL después de la dieta de almendras se redujeron en un 4%, 5% y 7%, respectivamente (p < 0,05). La dieta de chocolate y almendras redujo la apolipoproteína B en un 5% en comparación con la dieta estadounidense promedio.

Para las subclases de colesterol LDL, en relación con la dieta estadounidense promedio, la dieta de almendras produjo una mayor reducción en partículas de LDL flotantes grandes (-5,7 frente a -0,3 mg/dl; p = 0,04), mientras que la dieta de chocolate y almendras proporcionó una mayor disminución en partículas de LDL densas pequeñas (-12,0 frente a -5,3 mg/dl; p = 0,04). Sin embargo, ni las almendras ni el chocolate amargo y el cacao afectaron los marcadores de la salud vascular y el estrés oxidativo.

“Incorporar almendras, chocolate amargo y cacao en una dieta estadounidense típica sin exceder las necesidades de energía puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria”, concluyen la Dra. Kris-Etherton y sus colaboradores en su artículo.

Los investigadores enfatizan que estos hallazgos son específicos de la población de pacientes estudiados: adultos de mediana edad con sobrepeso y obesos con niveles elevados de colesterol total y colesterol LDL.

Señales de advertencias

“Este fue un estudio muy bien controlado que demostró que reemplazar las grasas saturadas provenientes de la grasa láctea (mantequilla y queso) con grasas no saturadas provenientes de nueces (almendras) tuvo un efecto positivo en las concentraciones plasmáticas de lípidos”, dijo en un comunicado la Dra. Alice Lichtenstein, de la Tufts University en Boston, Estados Unidos, quien no participó en el estudio.

Cuando se trata de grasas, las almendras son una opción mucho mejor que la mantequilla y el queso, agregó la Dra. Kris-Etherton. “Ese es claramente un mensaje importante aquí. Las almendras pueden ser parte de una dieta saludable”.

En una entrevista, la nutrióloga bariátrica Melissa Rifkin, del Montefiore Health System en la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, advirtió que “no se pueden sacar conclusiones firmes” de este estudio sobre el valor de comer almendras y chocolate en los perfiles de lípidos, y agregó que “no encontró nada” sobresaliente en los hallazgos.

También se “sorprendió” de que las dietas no fueran especialmente saludables, ya que incluían croissants, pretzels y pan blanco, “que son alimentos que no recomendaríamos”. El hecho de que el estudio fue financiado por la Hershey Company y el Almond Board of California también “genera preocupación por el sesgo”, dijo Rifkin, quien no participó en el estudio.

El estudio recibió apoyo económico de Penn State Clinical and Translational Research Institute, Pennsylvania State University Clinical y Translational Science Award, y National Institutes of Health/National Center for Advancing Translational Sciences grant. La Dra. Kris-Etherton recibió financiamiento de Hershey Company y el Almond Board of California para realizar el estudio. Los financiadores no tuvieron ningún papel en la recolección de datos y el análisis. Los conflictos de interés de los coautores se encuentran en el artículo.

#Mortes cardiovasculares em mulheres aumentam nos 12 meses após parada da #terapia hormonal

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Mulheres com menos de 60 anos que pararam de usar terapia hormonal (TH) pós-menopausa tiveram um risco aumentado de morte de origem cardíaca e por acidente vascular cerebral (AVC) durante o primeiro ano após a descontinuação em um estudo observacional publicado no dia 8 de novembro no periódico Menopause. Riscos similares não foram encontrados entre as mulheres com mais de 60 anos.

“Não podemos provar uma relação definitiva de causa e efeito entre a interrupção da TH e a morte cardiovascular subsequente, como é frequentemente o caso em estudos epidemiológicos”, escrevem Dr. Minttu M. Venetkoski, da University of Helsinki e do Helsinki University Hospital (Finlândia), e colaboradores.

“A retirada rápida do estrogênio na interrupção da TH pode, no entanto, resultar em vasoconstrição e alterações arteriais potencialmente adversas e eventos cardiovasculares, já que os efeitos vasodilatadores do estrogênio cessam repentinamente”, especulam eles.

Os pesquisadores identificaram 432.775 mulheres no registro médico nacional da Finlândia que pararam de usar a TH, de 1994 a 2013. Eles compararam os resultados delas com os de mulheres com a mesma idade na população em geral e com mulheres com a mesma idade que continuaram usando a TH. As comparações começaram três meses depois de as mulheres retirarem a última receita de TH. O estudo excluiu 8711 mulheres que foram diagnosticadas com evento cardíaco ou cerebrovascular em qualquer momento durante o ano anterior à interrupção da TH, e as mulheres que retiraram a última receita de TH após 30 de setembro de 2013.

Entre as 402.573 mulheres restantes que interromperam a TH, 5204 morreram de causas cardíacas e 3434 morreram de causas cerebrovasculares. A exposição média à TH foi de 6,6 anos e o acompanhamento médio após a interrupção foi de oito anos.

Em comparação com as mulheres da mesma idade na população em geral, aquelas com menos de 60 anos e com menos de cinco anos de exposição à TH apresentaram 52% de risco aumentado de morte cardíaca no primeiro ano após a interrupção da TH (taxa de mortalidade padronizada = 1,52; intervalo de confiança, IC, de 95%, 1,13-2,00). Nas mulheres que fizeram TH por mais de cinco anos, o risco de morte cardíaca no primeiro ano foi aproximadamente duplicado (taxa de mortalidade padronizada = 2,08; IC de 95%, 1,44-2,90) em comparação com as mulheres na população em geral. As com mais de 60 anos não apresentaram risco aumentado semelhante, e o risco aumentado em mulheres mais jovens que usaram TH por pelo menos cinco anos desapareceu após o primeiro ano da descontinuação.

Da mesma forma, mulheres com menos de 60 anos e com cinco anos ou menos de TH apresentaram mais do que o dobro do risco de morte por AVC durante o primeiro ano após a interrupção da TH (taxa de mortalidade padronizada = 2,62; IC de 95%, 2,07-3,28). Nas mulheres que interromperam a TH após o uso por mais de cinco anos, o risco de morte por AVC durante o primeiro ano após a interrupção foi três vezes superior ao das mulheres na população geral (taxa de mortalidade padronizada = 3,22; IC de 95%, 2,29-4,40 ).

Apenas um risco ligeiramente aumentado de morte por AVC foi observado entre as mulheres com mais de 60 anos de idade que suspenderam a TH após mais de cinco anos de exposição (taxa de mortalidade padronizada = 1,22; IC de 95%, 1,06-1,40).

Os riscos para morte cardíaca e AVC foram ainda maiores, com significado estatístico, naquelas que descontinuaram a TH, em comparação com as mulheres que continuaram. As taxas de mortalidade padronizada para morte cardíaca foram 2,27 para menores de 60 anos que descontinuaram a TH com cinco ou menos anos, e 3,27 para mulheres mais jovens que tomaram TH por mais de cinco anos.

O risco de AVC para mulheres com menos de 60 anos que descontinuaram o tratamento foi 3,39 vezes maior durante o primeiro ano da interrupção de cinco ou menos anos de TH, e foi 4,18 vezes maior para as mulheres mais jovens que tiveram mais de cinco anos de exposição antes da interrupção.

“O aumento dos riscos de mortalidade foi limitado ao primeiro ano pós-TH porque eles desapareceram ou diminuíram acentuadamente quando o tempo de acompanhamento foi prolongado por mais de um ano”, observam os autores.

“Não foi possível mostrar uma relação nítida e clara entre a idade na interrupção da TH e o risco de eventos cardiovasculares fatais, mas a idade abaixo de 60 anos na interrupção da TH foi o determinante mais importante para o risco de morte associado à interrupção da TH em nosso estudo”, explicam os autores.

Os resultados revelam apenas uma associação entre a interrupção da TH e a morte cardíaca e por AVC. Além da sugestão de que a vasoconstrição pode desempenhar um papel se o relacionamento for causal, os autores fornecem outros possíveis mecanismos.

“O estrogênio em declínio também pode modular o ritmo cardíaco, talvez por meio de canais de íons de cálcio, ou evitando longo intervalo QT e, de fato, mulheres pós-menopáusicas hipoestrogênicas com síndrome congênita do QT longo têm um risco aumentado de eventos cardíacos”, escrevem.

“Assim, a retirada aguda de estrogênio pode predispor a arritmias fatais, embora os mecanismos não sejam totalmente compreendidos”.

Os autores também salientam que o estrogênio regula positivamente a função das artérias cerebrais. Efeitos neurovasculares negativos, portanto, podem resultar da interrupção abrupta da TH, escrevem.

“Além disso, os eventos cardíacos podem provocar secundariamente eventos oclusivos nas artérias cerebrais, o que poderia explicar, em parte, o aumento do risco de morte por AVC”, escrevem os pesquisadores. “Esta associação não poderia, no entanto, ser elaborada neste estudo”.

O fato de que o aumento dos riscos de AVC e morte cardíaca diminuiu entre as mulheres com mais de 60 anos “sugere que a sensibilidade vascular à retirada de estrogênio é dependente da idade”, acrescentam os autores.

A maior limitação do estudo foi a falta de dados sobre os perfis de risco cardiovascular das mulheres, além da exclusão daquelas com evento cardíaco ou cerebrovascular no ano anterior à interrupção da TH. Os pesquisadores também não tinham informações sobre o motivo pelo qual as mulheres optaram por interromper a TH, a dose que estavam tomando, a via de administração ou se pararam de repente ou diminuíram a dose. Algumas mulheres podem ter escolhido interromper a TH após o desenvolvimento de fatores ou sintomas de risco cardiovascular. É possível que as doses diminuídas possam mediar ou romper o aumento do risco de morte, e que diferentes doses ou rotas de administração carreguem diferentes riscos.

“As progestinas também podem ter implicações vasculares variadas, e os dados não foram analisados quanto à progestina da TH”, acrescentam os autores, apontando uma limitação na generalização de dados.

“Vale ressaltar que o estradiol e o estrogênio equino conjugado (EEC) podem diferir nos perfis de risco cardiovascular e, portanto, nossos dados podem ser aplicados apenas a populações que usam regimes de TH tratados com estradiol”, explicam.

A pesquisa recebeu financiamento de Päivikki and Sakari Sohlberg FoundationEmil Aaltonen FoundationFinnish Medical FoundationFinska LäkaresällskapetOrion Farmos Research FoundationPaavo Nurmi FoundationJane and Aatos Erkko Foundation e Governo da Finlândia. Dr. Venetkoski não revelou relações financeiras relevantes. Um autor recebeu remuneração por palestras/consultoria deMylan e Novo Nordisk. Um coautor foi palestrante para Myland e recebeu financiamento de viagem deMylanFinox Biotech e MSD. Um autor recebeu financiamento de viagem deJohnson & Johnson e Olympus. Dois autores trabalham para a EPID Research, que realiza estudos para empresas farmac ê uticas. Os autores restantes não revelaram relações financeiras relevantes.

Menopause. Publicado on-line em 8 de novembro de 2017. Resumo