European Food Safety Authority (EFSA)

Más del 75% la población podría no alcanzar las recomendaciones de ingesta adecuada de agua (Nutrients)

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Diariamente, 2,5 litros para los hombres y 2 litros para las mujeres.

Diariamente, 2,5 litros para los hombres y 2 litros para las mujeres.

Más del 75% la población podría no alcanzar las recomendaciones de ingesta adecuada de agua propuestas por la European Food Safety Authority (EFSA) – que establece en 2,5 litros para los hombres y 2 litros para las mujeres-, según señala la investigación ‘Hábitos de consumo de bebidas y su asociación con la ingesta total de agua y de energía en la población española: resultados del estudio científico ANIBES’.

Los datos, coordinados por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), muestran que los hombres consumieron aproximadamente un 33% menos de las recomendaciones establecidas y las mujeres cerca de un 21% menos. La mayor parte de las categorías de bebidas se han consumido en cantidades similares en ambos sexos, aunque los hombres tuvieron una ingesta de bebidas alcohólicas dos veces mayor que las mujeres.

Por otra parte, el 68% de la ingesta total de agua provenía de las bebidas, y el 32% de los alimentos. Se trata de una cifra cercana a la propuesta por autoridades internacionales como la EFSA o la OMS, que indican que no más del 10% de la ingesta diaria de energía debe proceder de las bebidas. La EFSA también recomienda que entre el 70 y el 80%del líquido debe provenir de las bebidas y el 20-30 restante de los alimentos.

Este nuevo estudio, publicado en la revista “Nutrients”, muestra la variedad de alimentos y bebidas que aportan agua en la ingesta de este “nutriente esencial” en la alimentación diaria de los españoles y, entre sus conclusiones, se destaca que se necesitan más estudios que analicen la ingesta de agua, durante todas las épocas del año, para conocer los patrones de ingesta que se siguen en España.

“La evidencia científica reconoce que el consumo adecuado de bebidas depende de cada individuo y de sus diferentes necesidades de agua según sus condiciones de salud, metabolismo y factores ambientales, como la temperatura y la humedad, así como factores individuales, tales como la edad, la masa y grasa corporales y el nivel de actividad física. Pero además, la ingesta de agua también depende de toda la alimentación en su conjunto, incluyendo el agua contenida en los alimentos”, señala el Dr. Lluìs Serra-Majem, presidente de la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN) y presidente de la Academia Española de la Nutrición (AEN).

En lo que se refiere a la bebida consumida con mayor frecuencia, “este estudio científico indica que ésta fue el agua, seguida de la leche, tanto en hombres como en mujeres”, explica Serra-Majem. “En la población masculina, a estas bebidas le siguen, en orden decreciente, las bebidas alcohólicas, los refrescos con azúcares y las bebidas calientes. En la población femenina, tras el agua y la leche se encuentran, en este orden, las bebidas calientes, los refrescos con azúcares y las bebidas alcohólicas”, añade.

Concretamente, entre los hombres, las bebidas más consumidas (tras el agua y la leche) fueron, en orden decreciente, las bebidas alcohólicas, los refrescos con azúcares y las bebidas calientes, con porcentajes similares (11%, 11% y 10%, respectivamente). En lo que se refiere a las mujeres, las bebidas más consumidas tras agua y leche, fueron las bebidas calientes (12%), los refrescos con azúcares (8%) y las bebidas alcohólicas (5%). Los zumos de frutas y vegetales y los refrescos sin azúcares se consumieron en cantidades más bajas en ambos sexos.

Por otro lado, “según se refleja en el estudio científico ANIBES, de la misma forma que la contribución a la ingesta de agua proveniente de los alimentos se incrementa con la edad debido a que los grupos de edad más jóvenes consumen menos frutas y verduras, ricas en agua, el aporte de agua de las bebidas se ve reducido en los adultos y los adultos mayores”, subraya Serra-Majem.

Además, concluye que “el patrón de ingesta de bebidas de la población representativa motivo de estudio es desigual a lo largo del día, concentrándose a la hora de la comida, sin diferencias significativas entre los diferentes grupos de edad y sexo”, añade.

Diseñan una masa de rebozado con quitosano para conseguir frituras más saludables

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Obtenido principalmente a partir del exoesqueleto de crustáceos.

Obtenido principalmente a partir del exoesqueleto de crustáceos.

Investigadores del Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV) han obtenido, a escala de laboratorio, productos rebozados más saludables al incluir en la masa para rebozar una pequeña cantidad de quitosano, obtenido principalmente a partir del exoesqueleto de crustáceos.

La presencia de este compuesto, según han explicado los autores, permite inhibir de forma eficiente durante la fritura la generación de acrilamida, una sustancia producida en determinados alimentos cuando son sometidos a temperaturas superiores a 120 grados.

De hecho, está presente en una amplia gama de productos fritos y horneados entre los que los autores citan citar las patatas fritas y alimentos rebozados, productos ampliamente consumidos por la población infantil y adolescente.

Una publicación reciente de la European Food Safety Authority (EFSA) ha confirmado, a través de estudios ‘in vivo’ en animales, la relación existente entre el consumo de alimentos con elevado contenido en acrilamida y un mayor riesgo de padecer ciertos tipos cáncer.

Un hallazgo que, según una de las autoras del trabajo, Ana Andrés, evidencia “la necesidad de intervenir en los procesos alimentarios con el fin de reducir al máximo los niveles de acrilamida”.

En las pruebas que han desarrollado en sus laboratorios, las investigadoras de la UPV han comprobado que la introducción del quitosano como ingrediente en masas para rebozados en cantidades inferiores a un 0,3% comporta reducciones de la formación de acrilamida de hasta el 60% en alimentos rebozados fritos sin alteración alguna de las propiedades sensoriales del producto.

“Hay otras alternativas que permiten una reducción similar, pero o bien presentan repercusiones sensoriales negativas o requieren la adición de un compuesto en proporciones mucho mayores. Por tanto, el uso de quitosano como agente reductor de la formación de acrilamida permitiría a la industria alimentaria ofrecer alimentos fritos más saludables a los consumidores con un mínimo coste adicional de proceso”, ha explicado esta experta.

Asimismo, las investigadoras de la UPV evaluaron el impacto de nuevas tecnologías emergentes, tales como la fritura por aire caliente o microondas, sobre la acrilamida.