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#La #dieta mediterránea reduce a largo plazo la necesidad de fármacos en #diabetes tipo 2

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Nuevos resultados del estudio ‘Predimed’ redundan en la capacidad a largo plazo de la dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen de reducir la necesidad de fármacos en diabetes tipo 2. El ensayo clínico realizó el seguimiento de más de 3.200 pacientes durante más de tres años.

En España, una de cada 10 personas adultas sufre diabetes tipo 2. Investigadores del Ciberobn de la Universidad de Navarra, dirigidos por Miguel Ángel Martínez‐González, desvelan que la Dieta Mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra podría reducir a largo plazo, hasta un 22%, la necesidad de medicación en diabéticos. El avance acaba de ser publicado en la revista Diabetes Care y se enmarca en el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), que lleva desde 2013 sumando evidencia del impacto del patrón mediterráneo de alimentación en la salud.

 

Los resultados son fruto de un ensayo clínico que valoró a 3.230 diabéticos durante 3,2 añosasignados al azar a tres dietas: dieta mediterránea con aceite de oliva virgen, dieta mediterránea suplementada con frutos secos mixtos y dieta baja en grasas (grupo control). Se constató que los asignados a dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra, reducían relativamente en un 22% la necesidad de iniciar medicación antidiabética en comparación con el grupo control.

Desde el Ciberobn, Fernando Arós, autor senior del estudio, afirma que “la menor necesidad de medicación (ya sea oral o inyectable) con el patrón de dieta mediterránea y aceite de oliva virgen extra probablemente refleje el mejor control glucémico que se obtuvo con esta dieta durante el largo seguimiento del estudio Predimed”.

Esta conclusión la secunda el primer autor del estudio, Javier Basterra‐Gortari, del Servicio Navarro de Salud e investigador asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, quien añade: “el efecto favorable probablemente se deba causalmente al cambio logrado en la composición general del patrón dietético usado en Predimed. No se puede explicar por consumir menos calorías, hacer  más actividad física o por pérdida de peso, ya que tales aspectos no formaban parte de Predimed y no hubo diferencias al respecto entre los tres grupos”.

#La #dieta mediterránea es beneficiosa para prevenir y mejorar el pronóstico de enfermedades como la #artritis reumatoide o el #lupus

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La dieta mediterránea podría tener un efecto protector relevante en la prevención y mejora del pronóstico del lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide, en base a algunos estudios, según ha apuntado Miguel Ángel Martínez González, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, en el XLV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), celebrado en Valencia.

Este especialista recordó que la dieta mediterránea “ya ha demostrado la prevención de enfermedades cardiovasculares y de otras como el cáncer de mama, la diabetes tipo 2, la depresión, el deterioro cognitivo y la mortalidad prematura”.

Montserrat Romera Baurés, responsable de la Comisión de Comunicación de la SER, afirmó que “la dieta mediterránea puede tener también un efecto protector por sus propiedades antiinflamatorias, por su capacidad antioxidante, y por su efecto sobre la obesidad y el síndrome metabólico”.

Asimismo, según esta especialista, “existe una asociación positiva entre la adherencia a este tipo de dieta y una menor prevalencia de artrosis”, ya que “se ha demostrado que una ingesta elevada de ácidos grasos omega 6 induce inflamación sinovial y deterioro del cartílago articular”.

Por tanto, la dieta mediterránea previene la inflamación, la destrucción del cartílago y produce una disminución de los ácidos grasos omega 6, a favor de los ácidos grasos omega 3. En pacientes con artritis reumatoide se recomienda seguir este patrón alimenticio por sus beneficios sobre la inflamación y el dolor, así como sobre las comorbilidades que la acompañan. Además, la adherencia a la dieta mediterránea se asocia con menores niveles séricos de ácido úrico y una menor probabilidad de gota.

Por su parte, Martínez advirtió de que en las tres últimas décadas, en España “están empeorando los hábitos alimenticios”. “La dieta mediterránea no es la actual de España, sino la que seguían nuestros abuelos. Cuanto más joven es la población española, peor la sigue”, tal y como recoge en su libro ‘Salud a Ciencia cierta’.

#La #dieta mediterránea se asocia a un mayor #bienestar psicológico (Psychol Health)

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Las personas con una mayor adherencia a la dieta mediterránea presentan mayores niveles de bienestar psicológico, según han mostrado investigadores del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD) en un estudio publicado en Psychology and Health.

El trabajo incluyó a 2.397 participantes que fueron entrevistados en todo el territorio español en el marco del estudio ‘Edad con Salud’. Los resultados han evidenciado que aquellas personas con una mayor adherencia a la dieta mediterránea también presentan una mayor satisfacción con la vida, y experimentan menos emociones negativas, ambos componentes del denominado bienestar psicológico o subjetivo.

“Para llegar a esta conclusión aislamos el efecto de muchas variables que podrían ser responsables de estas relaciones, como son la edad, el sexo, los factores socioeconómicos, el estado de salud, el nivel de actividad física, el consumo de tabaco o incluso la presencia de depresión a lo largo de la vida”, ha comentado el psicólogo de la UAM y primer firmante del trabajo, Darío Moreno-Agostino.

Aun así, los hallazgos no permiten afirmar que la adherencia a la dieta mediterránea sea la que cause efectos beneficiosos en el bienestar psicológico. “Puede que haya otros factores implicados en esta relación, y futuros estudios podrán ahondar en ella”, señala el investigador.

#La #dieta mediterránea previene la #degeneración macular asociada a la edad (Ophthalmology)

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Una gran colaboración entre investigadores europeos ha confirmado en un estudio que la dieta mediterránea reduce en un 41% el riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), una de las principales causas de ceguera.

Esta investigación, publicada Ophthalmology, amplía estudios previos e investiga la conexión entre los genes y el estilo de vida. Así, sugiere que una dieta de este tipo, en la que predomine el pescado, las verduras, el aceite de oliva o las legumbres, es beneficiosa para cualquier perfil de edad, ya sea con la enfermedad o con el riesgo de desarrollarla.

Investigaciones anteriores han relacionado la dieta mediterránea con una vida más larga y una menor incidencia de enfermedades cardíacas y deterioro cognitivo. Pero hasta ahora tan solo unos pocos estudios han evaluado su impacto en la DMAE. Combinando este nuevo análisis con la evidencia hallada hasta el momento por diferentes científicos, han concluido que este estilo vida tiene el potencial de prevenir esta enfermedad.

Para este nuevo trabajo, los investigadores analizaron cuestionarios de casi 5.000 personas que participaron en dos investigaciones previas: el Estudio de Rotterdam, que evaluó el riesgo de enfermedad en personas de 55 años o más, y el Estudio Alienor, que evaluó la asociación entre enfermedades oculares y factores nutricionales en personas mayores de 73 años.

Los pacientes de Rotterdam fueron examinados y completaron cuestionarios cada cinco años durante un período de 21 años, mientras que los pacientes de Alienor se examinaron cada dos años durante un período de 4 años. Los investigadores encontraron que ninguno de los componentes individuales de una dieta mediterránea por sí solos (pescado, frutas, verduras, etc.) reduce el riesgo de DMAE, sino que es el patrón completo de comer una dieta rica en nutrientes lo que supone una mejora en la incidencia futura de la enfermedad.

“Somos lo que comemos. Creo que este es un problema de salud pública de la misma escala que fumar. Las enfermedades crónicas como la DMAE, la demencia, la obesidad y la diabetes tienen sus raíces en los malos hábitos alimenticios. Es hora de que tomemos una dieta deficiente tan seriamente como dejar de fumar”, apunta Emily Chew, del comité asesor del grupo de investigación que realizó el estudio.

“#Arroz, #patatas, #pasta y #pan no deben ser la base de la pirámide”

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Miguel Ángel Martínez-González, jefe del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UNAV, defiende la prevención en la cultura de la sobrealimentación

Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de la Universidad de Navarra y padre del Estudio Predimed, acaba de publicar Salud a ciencia cierta. Consejos para una vida sana, en Planeta. En él plasma la evidencia científica sobre la dieta mediterránea y su beneficio para la salud con un objetivo muy claro: la prevención cardiovascular y, en resumen, la adopción de un estilo de vida sano que permita mantener la calidad de vida. Martínez-González explica que “detrás de este libro hay mucha investigación hecha por muchos equipos y sería una canallada que no se tradujera en recomendaciones al gran público”.

PREGUNTA. ¿Cuáles son los mitos más habituales en nutrición?
RESPUESTA. Las patatas, el arroz, la pasta y el pan blanco no deberían estar nunca en la base de la pirámide alimentaria. Estos elementos, que se consumen con mucha frecuencia, en una población con tanta obesidad y sobrepeso como la española harán mucho daño. Hay otros relativos a los productos de bollería y de harina refinada que la población cree que son sanos: que quede claro, no hay galleta sana. Otro son los lácteos: no es imprescindible incluirlos en el patrón dietético ni hay motivos científicos para aconsejar tres raciones al día.

-La base de la pirámide debe estar formada por las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra.

-No hay  galleta sana.

-Hay productos exóticos, como la quinoa o la soja, que no deben formar parte de la dieta mediterránea.

P. ¿Qué no es dieta mediterránea?
R. No lo es la carne, por ejemplo, -la roja y la procesada tienen que quedar fuera-. Ni las bebidas azucaradas. Hay productos exóticos que, aunque puedan ser sanos, no deberían formar parte de la dieta mediterránea, como la quinoa, la soja o el aguacate. Tampoco el cacao soluble o la cerveza. En cuanto a bebidas alcohólicas sí lo sería el vino tinto, consumido como parte del patrón alimentario de las comidas y no como una droga psicoactiva, y sólo recomendable para hombres a partir de 45 años y para mujeres a partir de 55.

P. ¿Qué ha ocurrido en España con el patrón mediterráneo?
R. Cuando hablo de un patrón mediterráneo me refiero a los años 1950 y 1960. Actualmente estamos muy lejos, especialmente cuanto más joven es la población. Esto es la globalización. Estamos muy lejos de eso, especialmente los más jóvenes. Hemos sido invadidos por la cultura norteamericana y hemos sido muy patanatas. Hay una cultura excesivamente permisiva, consumista, materialista y hedonista que se fomenta en la familia.

Si se celebran los cumpleaños en una hamburguesería y se toleran todas las golosinas, si se ponen postres dulces porque da pereza pelar la fruta… Esta privación cultural ha sido perversamente aprovechada por algunas multinacionales de la industria alimentaria que venden productos realizados con materias primas baratas y con las que se hacen de oro a costa de lesionar la salud de la población.

P. ¿Quién es culpable de la obesidad, la industria alimentaria o la falta de educación sanitaria?
R. Comemos más de lo que necesitamos. El mensaje que nunca aparece es que hay que comer menos. ¿A qué industria alimentaria le puede interesar? Gran parte de la investigación en nutrición en España está financiada por la industria. Nosotros hemos investigado gracias a la financiación del Instituto de Salud Carlos III y eso nos permite hablar claro. La industria se aprovecha de que hay no solo una falta de educación sino también de recursos intelectuales, de carácter y de voluntad en la población española. Hay un gran interés en la nutrición pero también una gran confusión. En alimentación es donde más pseudociencia hay.

-En alimentación es donde más pseudociencias hay.

-El vino puede formar parte del patrón alimentario mediterráneo

-Casi toda la ganancia del ejercicio físico se produce al abandonar el sedentarismo

P. Se dice que en nutrición todo va por modas…
R. Hay que ver quién lo dice, qué publicaciones y estudios ha hecho. El estudio más potente realizado nunca en Europa sobre nutrición y salud ha sido Predimed. Hemos trabajado diez años sobre 7.447 personas observando quién sufría un infarto, un ictus, cáncer de mama, diabetes… y cómo se relacionaba con la intervención nutricional. En el estudio SUN hemos incluido a 22.800 personas y cada dos años actualizamos sus datos sobre dieta y salud. Tenemos una base con 100 millones de datos. Por eso el libro se llama A ciencia cierta; si no, estamos en manos de las pseudociencias. Hemos optado por la dieta mediterránea porque, por un lado tiene una evidencia milenaria de uso con buenos indicadores de salud y, por otro, se sigue bien porque es sabrosa, agradable y sostenible. No estamos inventando nada nuevo, son los modelos que seguían nuestros abuelos.

-‘Predimed’ ha analizado el impacto de la dieta mediterránea en la salud de 7.447 personas

-El estudio SUN incluye los datos de dieta y salud de 22.800 personas

P. ¿Por qué nos hemos olvidado de las legumbres?
R. Hay que recuperarlas. Creo que por las prisas de la vida moderna y la falta de tiempo para cocinar. Creo que ha habido una presión muy fuerte, especialmente en Estados Unidos, de la industria del vacuno y de otras carnes rojas que ha creado el mito de que si no has comido carne, y de forma abundante, es que no has comido. Se han abandonado las legumbres, que contienen unas proteínas de alto valor nutricional y muchos nutrientes de interés.

Los estudios experimentales de Alfredo Martínez, presidente de la International Union of Nutritional Sciences, y catedrático de la Universidad de Navarra, muestran el efecto antiinflamatorio de una dieta rica en legumbres. Son unas proteínas de un alto valor nutricional y también proporcionan muchos nutrientes de interés. En SUN hemos visto que las personas que están en los límites superiores del  20-25 por ciento de consumo de carne roja y procesada tienen mortalidad prematura. La población española consume demasiada carne roja, sobre todo en País Vasco y Navarra. Es muy llamativo.

P. Aun así, ¿hay que comerla?
R. No es imprescindible; si a uno le gusta, que la reserve para ocasiones especiales, 3 ó 4 veces al mes. Habría que primar legumbres y pescado. Y si comemos carne, que sea de ave. Existe un mito, difundido por los productores de porcino, que dice que la carne de cerdo es carne blanca. Científicamente es una barbaridad.

P. ¿Han aumentado las raciones?
R. Sí, muchísimo. Francisco Grande Covián decía que la dieta mediterránea hay que consumirla siempre en plato de postre. Y cuando hablamos de la dieta mediterránea olvidamos la característica principal: la frugalidad. Hay que reducir el tamaño de las raciones. Basta con pensar cómo era un refresco en los años 70. Lo mismo pasa con las hamburguesas, con los kebab y con las bolsas depatatas fritas. Son alimentos insanos que se comen en raciones muy grandes. Lo de la cultura americana no es solo comida basura sino cultura basura. Así hemos llegado a estas tasas de obesidad.  La que más crece en España es la obesidad mórbida dentro de la obesidad española.

P. ¿Las dietas bajas en grasas son el mayor error de la nutrición?
R. Esa afirmación coincidió con la epidemia de obesidad y diabetes en Estados Unidos. El único que defendió que era un error fue Walter Willet -director del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard hasta 2017- y el tiempo le ha dado la razón. El problema es que la gente se hincha de carbohidratos refinados cuando le reduces las grasas. Es un error reducir todo tipo de grasas porque las hay buenas, como el aceite de oliva y los frutos secos.

-De cada cien personas que han sufrido un IAM, solo cinco tenían una predisposición directa en uno de sus genes

-Hay tres excusas, ninguna válida, sobre el exceso de peso: la constitución, el metabolismo y la edad

P. ¿Hasta dónde influye la genética y el estilo de vida?

R. No sigamos pensando que todo es cuestión de genética y moléculas sino que mucho tiene que ver con la educación, el estilo de vida, las medidas estructurales, las políticas de impuestos que se ponen a los alimentos insanos, las subvenciones a alimentos sanos… Todo lo que es configurar una sociedad para que sea más racional donde se piense con mentalidad de epidemiología para diseñar muchos de sus aspectos. El Instituto de Salud Carlos III ha dado siempre mucha importancia a la investigación epidemiológica porque comprenden que un planteamiento epidemiológico y de salud pública es lo único que puede hacer sostenible un sistema de salud como el nuestro, que es maravilloso.

P. Entonces, lo fundamental es prevenir.

R.  Por un lado está la industria farmacéutica, que se hace de oro con una serie de fármacos: antihipertensivos, hipolipemiantes, son fármacos que no curan pero que hay que tomarlos a diario. Todo esto parece que es medicina preventiva y no lo es. Sí lo es no fumar, comer menos, estar delgado, hacer ejercicio físico, tener un patrón alimentario racional. Eso ahorraría una gran cantidad de dinero al sistema sanitario en esos fármacos, en cirugía bariátrica, en stents, en bypass coronarios, en láser para la retinopatía diabética… Ahí tendría que estar centrada la investigación en España: no solo en saber cuál es la relación sino en cambiar hábitos de vida en la población, que es lo que estamos haciendo con Predimed y PredimedPlus. En este último estamos ayudando a la gente a perder peso, a que hagan ejercicio físico, es un modelo que se puede trasladar a primaria.

No fumar, comer menos y mejor, estar delgado y hacer ejercicio físico sí es medicina preventiva

P. ¿Qué resultados han obtenido hasta ahora en ‘PredimedPlus’?
R. En PredimedPlus recomendamos una dieta mediterránea frugal baja en calorías -es decir, comer un poco menos de todo- y ejercicio. De los 7.000 participantes que tenemos, con 23 centros reclutadores, 1.000 son de Navarra. En Navarra tenemos más seguimiento y al cabo de tres años hemos observado que se mantiene la pérdida de peso. También mejoran los factores de riesgo cardiovascular y el patrón dietético. Esto quiere decir que se puede cambiar el patrón dietético con estos consejos.

Les recomendamos ejercicio. Estoy pensando en el español medio típico  de unos 50 años que no está enfermo pero que está a riesgo de enfermedad, que tiene claramente un perímetro abdominal muy por encima de lo deseable, que probablemente tenga el colesterol alterado, cierta hipertensión, la glucosa al límite… Casi toda la ganancia del ejercicio físico está en pasar de sedentario total a hacer algo.

P. En cuanto a carbohidratos, dice en el libro que el pan blanco es casi veneno

El pan blanco depende. Si uno es joven, delgado y muy deportista que coma pan blanco. Pero cuando hay cierta obesidad abdominal y hay resistencia a la insulina es terrible. Es puro almidón que se transforma rápidamente en glucosa. Los españoles no sabemos comer sin pan. Está tan presente en nuestra dieta que por eso digo que es cuantitativamente lo peor. Son muchas calorías extra que no nos damos cuenta de que las estamos añadiendo

En el estudio ‘Predimed Plus’ se recomienda a los más de 7.000 participantes un patrón dietético basado en dieta mediterránea bajo en calorías y ejercicio

Cuando hicimos la relación de la dieta mediterránea con la ECV en el Proyecto SUN (publicado en 2011 en Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Disease, utilizamos la definición de Anotnio Trichopoulou, que ponderaba favorablemente los cereales. Pero de todos los aspectos de la dieta mediterránea el que no se correspondía en España eran los cereales, que en España se traducen en pan blanco, y este elevaba el riesgo de infarto y de ictus. Eso hizo que en Predimed no fomentáramos el pan blanco y, de hecho, en Predimed Plus lo estamos sustituyendo por pan integral, al igual que el arroz y la pasta. Si se consumen que sean integrales.

P. ¿Qué opina de los refrescos azucarados?
R. Son lo peor de lo peor y donde más evidencia hay de que producen la epidemia de obesidad.

P. ¿Y sobre los ‘light’?
R. Son una forma más cara de beber agua del grifo. Los edulcorantes no calóricos de los refrescos light, se diga lo que se diga, no tienen efectos adversos. Tienen menos calorías, pero acostumbran a la población a un paladar muy dulce. Hidros en griego significa agua no refresco. Cuando se habla de hidratación hay que hablar de agua.

Los refrescos ‘light’ son una forma más cara de beber agua del grifo.

-Al hablar de hidratación hay que referirse al agua.

-Los refrescos azucarados son dispositivos de liberación rápida de azúcar en forma líquida.

P. ¿El aceite sigue siendo la base de la dieta mediterránea?

R. Insistiría en que las calorías que provienen del aceite de oliva virgen extra son determinantes en  la reducción del riesgo de cáncer de mama y de fibrilación auricular, según vimos en Predimed . Ahora tenemos en marcha un estudio financiado por el  Instituto de Salud Carlos III con pacientes que han recibido una ablación en fibrilación auricular y los estamos asignando a una dieta mediterránea rica en aceite virgen extra para evitar las recidivas. Este año el Carlos III también ha decidido financiar un proyecto muy ambicioso de Estefanía Toledo, profesora titular del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UNAV, para hacer un programa de prevención de cáncer de mama con aceite de oliva virgen extra en colaboración con Granada, Santander y Madrid, dirigido desde Navarra.

#La #dieta mediterránea mejora la #calidad del sueño en adultos mayores de 65 años

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Seguir una dieta mediterránea puede ayudar a mejorar la calidad del sueño en adultos entre los 65 y 75 años de edad, según una investigación realizada por la Universidad de Harokopio (Atenas, Grecia) llevada a cabo en más de 1600 adultos y publicado published online  el 5 de Septiembre en Geriatrics and Gerontology International

La autora principal de este estudio, Mary Yannakoulia, profesora asociada de nutrición y comportamiento alimentario en el Departamento de Nutrición y Dietética de la Facultad de Ciencias de la Salud y Educación de la Universidad de Harokopio, apunta que los hallazgos del presente estudio muestran que la calidad del sueño, más que la duración del mismo, se asocia positivamente con la adherencia a la dieta mediterránea en una gran muestra de adultos de 65 años o más. Hasta ahora se ha asociado la adherencia a un patrón dietético de tipo mediterráneo con múltiples efectos beneficiosos en las personas mayores, incluyendo la prevención del deterioro cognitivo. Este trabajo apunta a que también sería bueno para los hábitos de sueño de los adultos mayores.

Esta investigación se ha hecho con un enfoque tanto de la dieta en su conjunto como del estado cognitivo de los participantes, Para ello, contaron con participantes del estudio longitudinal helénico de investigación del envejecimiento y la dieta, diseñado para estimar la incidencia del deterioro cognitivo, el Alzheimer y otros tipos de demencia en la población griega. En total, contaron con 1639 participantes que proporcionaron información sobre su dieta del mes anterior y patrones de sueño. Se dividió a los participantes en tres grupos en función de la adherencia a la dieta mediterránea. Se observó que aquellos con menor seguimiento de la dieta mediterránea tenían una peor calidad del sueño respecto a aquellas personas con una adherencia media y alta a este tipo de dieta.

Además, se observó que no había diferencias entre hombres y mujeres pero sí con la edad. En participantes mayores de 75 años, la adherencia a la dieta mediterránea no tenía ningún efecto sobre la calidad del sueño.

Aunque este estudio no puede establecer las relaciones causales, sí que sirve para “establecer hipótesis para futuras investigaciones”. Una de las posibilidades sería que la mala calidad del sueño está relacionada con niveles altos de inflamación y oxidación y este tipo de dieta tiene un alto contenido en sustancias antiinflamatorias y antioxidantes. Por otra parte, hay alimentos en el patrón dietético mediterráneo, como las aceitunas, algunos pescados o frutas de temporada, que son una buena fuente de melatonina, una neurohormona que modula los ritmos circadianos, lo que contribuye a mejorar la calidad del sueño.

#Dieta mediterrânea associada a um menor risco de #artrite reumatoide

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De acordo com um estudo publicado on-line em 09 de agosto no Arthritis Research & Therapy, a alta adesão à pontuação da dieta mediterrânea está associada a um menor risco de artrite reumatoide (AR) em algumas populações.

Kari Johansson, Ph.D., do Karolinska Institutet em Estocolmo, e colegas usaram dados da investigação epidemiológica de AR na Suécia para identificar 1.721 pacientes com AR incidental (casos) e 3.667 controles, pareados por idade, sexo e região de residência. A pontuação da dieta mediterrânea foi determinada com base em um questionário sobre a frequência de 124 itens alimentares.

Os pesquisadores observaram que 24,1% dos pacientes e 28,2% dos controles tinham alta adesão à dieta mediterrânea (uma pontuação entre 6 e 9 em uma escala de 9 pontos). A alta adesão à dieta reduziu o risco de desenvolver AR em 21% (razão de chances [odds ratio, OR]: 0,79; intervalo de confiança [IC] de 95%: 0,65 a 0,96) em comparação à baixa adesão (uma pontuação entre 0 e 2), depois de ajustar para o índice de massa corporal, nível educacional, atividade física, uso de suplementos nutricionais, ingestão de calorias e tabagismo. No caso dos homens, a OR foi ainda menor (OR: 0,49; IC de 95%: 0,33 a 0,73), mas não houve associação significativa nas mulheres (OR: 0,94; IC de 95%: 0,74 a 1,18). Houve uma associação entre a pontuação alimentar alta e um baixo risco de AR na presença de fator reumatoide positivo (OR: 0,69; IC de 95%: 0,54 a 0,88), mas não na presença de fator reumatoide negativo (OR: 0,96; IC de 95%: 0,68 a 1,34).

“Precisamos reconhecer que os mecanismos e o impacto de possíveis diretrizes nutricionais podem ser diferentes em diferentes subgrupos de AR”, escreveram os autores.