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#Cirugía bariátrica vinculada a menos #eventos cardiovasculares adversos mayores en #obesidad y #diabetes

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PARÍS, FRA. Pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 que se sometieron a procedimientos de cirugía bariátrica (metabólica) tuvieron menos probabilidades de experimentar uno de seis eventos cardiovasculares adversos mayores, que pacientes similares que recibieron tratamiento médico, muestran hallazgos de un nuevo estudio observacional.

En comparación con pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 que recibieron tratamiento médico, los que se trataron con cirugía bariátrica tuvieron 39% menos probabilidades de morir por alguna causa o de desarrollar insuficiencia cardiaca, complicaciones de arterias coronarias, eventos cerebrovasculares, fibrilación auricular o nefropatía en los siguientes 8 años, informó el Dr. Ali Aminian, cirujano bariátrico en la Cleveland Clinic, en Ohio, Estados Unidos, en una sesión científica de la European Society of Cardiology (ESC) de 2019, World Congress of Cardiology.

 

En los pacientes del grupo tratado con cirugía hubo una disminución de 38% en el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores de tres componentes (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular isquémico y mortalidad), y la frecuencia de cada componente del evento cardiovascular adverso mayor de seis elementos fue más baja, señaló el Dr. Aminian.

Los pacientes en el grupo no quirúrgico no estaban recibiendo ninguno de los fármacos antidiabéticos más nuevos que conllevan beneficios cardiovasculares, manifestó el Dr. Aminian a Medscape, pero la “magnitud del efecto de la cirugía fue tan notable que no creo que aun cuando utilicemos un nuevo fármaco esto vaya a anular los hallazgos”, indicó.

Sin embargo, estuvo de acuerdo en que es posible que los pacientes que se sometieron a procedimientos de cirugía bariátrica hayan estado más motivados para apegarse a un estilo de vida saludable, de manera que “necesitamos un estudio clínico prospectivo”.

Mientras tanto, “médicos de atención primaria, endocrinólogos y cardiólogos podrían considerar la cirugía bariátrica cuando atienden a pacientes con factores de riesgo cardiovascular y obesidad, y hablar sobre esto con el paciente y remitirlo al programa de cirugía bariátrica”, recomendó, destacando que “no todos los pacientes serían elegibles para esta cirugía, pero al menos esta sería una opción en algunos casos”.

Se necesitan estudios aleatorizados controlados

En un editorial complementario, el editor delegado de JAMA y cirujano bariátrico, Dr. Edward H. Livingston, de University of California, en Los Ángeles, Estados Unidos, comentó que los resultados del estudio han de interpretarse con cautela, pues el estudio fue observacional y los dos grupos de pacientes fueron similares en vez de estar cercanamente equiparados.[2]

Sin embargo, complementa a otros estudios que han demostrado que “al inducir una reducción de peso sustancial, la cirugía bariátrica no solo trata la diabetes, sino también mejora hipertensión, niveles de lípidos y apnea del sueño, reduce la artrosis, y mejora muchos otros problemas relacionados con el peso”, señaló.

El Dr. Livingston añadió que “los múltiples beneficios que conlleva la reducción de peso inducida por cirugía bariátrica indican que debería ser la opción de tratamiento preferida en pacientes motivados muy bien seleccionados que tienen obesidad y diabetes y no pueden bajar de peso por otros medios”.

Los resultados fueron “impresionantes”, manifestó a Medscape la copresidente de la sesión, Dra. Maryam Kavousi, Ph. D., de Erasmus University, en Róterdam, Países Bajos, sobre todo que la cirugía bariátrica se asoció a mejores resultados para las seis variables, y notablemente, insuficiencia cardiaca y nefropatía.

Se necesita más investigación para detectar cualesquiera diferencias de género y dilucidar la fisiopatología subyacente.

Una cantidad creciente de datos respalda la cirugía bariátrica para pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2, “sobre todo poco después del diagnóstico, antes de que las personas reciban múltiples fármacos e insulina”, comentó a Medscape el Dr. Robert H. Eckel, de University of Colorado, en Denver, Estados Unidos, quien es el copresidente entrante de la American Diabetes Association.

La cirugía bariátrica realizada en una etapa temprana (cuando las células beta pueden recuperar la función) es muy eficaz para la remisión sostenida de la diabetes, señaló.

Asimismo, el Dr. Eckel agregó que en relación con el presente estudio, “ahora contamos con datos sobre desenlaces de enfermedad cardiovascular y nefropatía, así como mortalidad por todas las causas que en realidad reflejan la necesidad de un estudio aleatorizado controlado”.

Mientras tanto, los cardiólogos “deberían tomar en cuenta que pacientes con diabetes no solo han de recibir uno de estos nuevos agentes con beneficio demostrado por lo que respecta a enfermedad cardiovascular, sino también, lo que es muy importante, considerar la interconsulta a cirujanos y una estrategia quirúrgica”.

Sin embargo, advirtió, necesitan “seleccionar a los cirujanos adecuados”, lo que significa que tengan mucha experiencia con la derivación en Y de Roux o la gastrectomía en manguito.

“Creo que esta es una forma de atender una enfermedad que está muy relacionada con el peso”, añadió el Dr. Eckel. “Si se analiza la repercusión del índice de masa corporal o la obesidad en la incidencia y la prevalencia de diabetes de tipo 2, es increíble”.

Estudio observacional de casos y controles

Es difícil que los pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 logren los objetivos de peso y glucemia mediante modificación del estilo de vida y farmacoterapia, afirmaron el Dr. Aminian y sus colaboradores.

En estudios previos se ha informado que la cirugía metabólica se asocia a una reducción de peso perdurable e incluso remisión de la diabetes en algunos pacientes, pero se dispone de escasa evidencia en torno a los desenlaces cardiovasculares a largo plazo.

Para esto, los investigadores identificaron a 2.287 pacientes que tenían diabetes y se habían tratado con cirugía bariátrica en el Sistema de Salud de la Cleveland Clinic entre 1998 y 2017.

Cada paciente fue equiparado con cinco pacientes del sistema de atención a la salud que tenían diabetes y un índice de masa corporal ≥ 30 kg/m2 y que fueron objeto de seguimiento hasta diciembre de 2018.

En el grupo con cirugía bariátrica, en casi dos tercios de los pacientes (63%) se llevó cabo una derivación gástrica en Y de Roux; en alrededor de un tercio se efectuó gastrectomía en manguito (32%), y en algunos se realizó cerclaje con banda gástrica ajustable (5%) o derivación duodenal (< 1%).

En los pacientes de los grupos con y sin cirugía, el porcentaje de mujeres fue similar (65,5% y 64,2%, respectivamente) lo mismo que la mediana de edad (52,5 frente a 54,8 años), la media de índice de masa corporal (45,1 frente a 42,6 kg/m2), y la media de valores de hemoglobina glucosilada (7,1% frente a 7,1%).

El criterio principal de valoración fue una combinación de mortalidad por todas las causas, nefropatía diabética, eventos de arteria coronaria (angina inestable, infarto de miocardio o intervención/cirugía de coronarias), eventos cerebrovasculares (accidente cerebrovascular isquémico, accidente cerebrovascular hemorrágico o intervención/cirugía carotídea), fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca.

Por lo que respecta a los grupos que fueron objeto de tratamiento quirúrgico frente a médico, la incidencia acumulada de eventos cardiovasculares adversos mayores de seis componentes a 8 años fue de 31% frente a 48%.

Todos los componentes individuales de esta variable también fueron más bajos en el grupo quirúrgico. Notablemente, la frecuencia acumulada de nefropatía a 8 años fue de 6,1% en el grupo con cirugía bariátrica frente a 16,3% en el grupo sin cirugía, y la tasa de insuficiencia cardiaca fue de 6,8% en el grupo con cirugía frente a 18,9% en el grupo no quirúrgico.

Durante el periodo de estudio la mortalidad por todas las causas fue de 10,0% en el grupo con cirugía bariátrica frente a 17,8% en el grupo no quirúrgico, una disminución de 41% en el riesgo.

La media del peso corporal se redujo 29,1 kg en el grupo quirúrgico frente a 8,7 kg en el grupo no quirúrgico, y la media del valor de hemoglobina glucosilada se redujo 1% más en el grupo quirúrgico que en el grupo no quirúrgico.

El estudio fue parcialmente financiado por un apoyo económico irrestricto de Medtronic. Un coautor fue financiado por un apoyo económico del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. El Dr. Aminian recibe apoyos económicos de Medtronic. Las declaraciones de conflictos de interés de los demás autores se enumeran en el artículo original.

#Islotes pancreáticos en un #chip para mejorar el manejo de la #diabetes

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Dispositivo de Harvard

Una combinación del sistema de cultivo celular ‘órgano en un chip’ y técnicas basadas en células madre puede ayudar a adoptar decisiones clínicas en el tratamiento de la diabetes.

Un equipo de científicos dirigido por Kevin Kit Parker, de la Universidad de Harvard, ha diseñado un dispositivo que facilita la detección de células beta. El sistema, que combina el cultivo celular con las células madre, facilita a los científicos la detección de células productoras de insulina antes de trasplantarlas a un paciente, además de permitir ensayar compuestos para la estimulación de insulina y facilitar el estudio de la biología de la diabetes.

“Si queremos curar la diabetes, tenemos que restaurar la capacidad para producir y transportar insulina”, explica Douglas Melton, codirector del Instituto de Células Madre de Harvard. “Ahora, podemos emplear células madre para producir células beta saludables, pero como todos los trasplantes, hay mucho que hacer para asegurarse de funcionen con seguridad”.

Antes de trasplantar las células beta en un paciente con diabetes, debe comprobarse su correcto funcionamiento. La manera actual de hacerlo se basa en tecnología de la década de 1970: administrar glucosa a las células para provocar una respuesta de insulina, recolectar muestras, agregar reactivos y tomar medidas para ver cuánta insulina hay en cada una. El proceso manual tarda tanto en ejecutarse e interpretarse. El nuevo dispositivo en miniatura de los islote pancreáticos automatizado brinda resultados en tiempo real, lo que puede acelerar la toma de decisiones clínicas, explican estos investigadores en la revista científica Lab on a Chip.

“El Islet-on-a-Chip nos permite controlar cómo las células de los islotes donadas o fabricadas liberan insulina en el organismo”, dice Parker.

Además de su aplicación a la diabetes, el dispositivo podría servir para desarrollar más sistemas que se empleen en otros tejidos y órganos. “Podemos modificar la tecnología central para detectar la función en una variedad de sistemas microfisiológicos”, añade otros de los investigadores, Aaron Glieberman. “Esta tecnología puede ampliar el conocimiento sobre parámetros dinámicos para el diagnóstico y el tratamiento”.

#Hay que desterrar mitos en el #abordaje integral de la mujer

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El ictus causa más muertes en la población femenina que el cáncer de mama. La diabetes aumenta especialmente en el sexo femenino en determinadas etapas de la vida y la mortalidad por cardiopatía isquémica dobla a la de los hombres.

Sharona Azriel, Antonia Sambola, Inmaculada Roldán y Yolanda Pérez, en DM.

El ictus es la primera causa de muerte entre las mujeres españolas y la segunda enfermedad más prevalente entre la población general, según los últimos datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Así lo han puesto de manifiesto Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología, y Antonia Sambola, coordinadora del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología, durante el debate Salud de la Mujer organizado por Diario Médico en colaboración con Bristol-Myers Squibb y Novo Nordisk. “Las mujeres nos morimos más por ictus que por cáncer de mama; lo que pasa es que todavía se asocia más con la población masculina, como ocurre con el riesgo cardiovascular, la cardiopatía isquémica o la fibrilación auricular”, detalla Roldán. En esta misma línea, Sambola recuerda que 9.000 mujeres más -en comparación con los hombres- murieron por enfermedades cardiovasculares en 2017.

En su experiencia, este hecho está relacionado con “la mayor tasa de hipertensión entre la población femenina y la insuficiente utilización de la anticoagulación en la fibrilación auricular lo que tiene unas graves consecuencias”.
Estas cardiólogas alertan de que la fibrilación auricular es un factor de riesgo para sufrir un ictus y, además, afecta negativamente a la calidad de vida de los pacientes que desarrollan esta patología. “Una fibrilación auricular multiplica por cinco la posibilidad de tener un ictus y a las mujeres se les trata con banalidad al respecto porque acceden menos a la ablación o el tratamiento con anticoagulantes llega tarde”, comenta Roldán. Por otra parte, esta cardióloga advierte de que “cuando la fibrilación auricular se trata en la mujer igual que en el hombre -con una anticoagulación correcta-, aun teniendo otros factores como el hemorrágico alto, el género protege a largo plazo en contra de lo que se había visto en estudios anteriores”.

Antonia Sambola

“Hay lugares que disponen del código infarto y esto hace que la atención sea inmediata”

En cuanto a cardiopatía isquémica, Sambola destaca que la mortalidad en mujeres dobla a la de los hombres: un 18% frente a un 9%, según un análisis realizado a nivel nacional. “Es un dato importante y no se toman suficientes medidas para mejorar el tratamiento, no solo el farmacológico, sino sobre todo el de reperfusión, es decir, abrir la arteria, dado que el infarto se produce por la oclusión de ésta. Otra causa de muerte en las mujeres es la insuficiencia cardiaca, que pese a ser otro tipo de insuficiencia en comparación con los hombres por la contra-actividad del corazón conservada, da lugar a un 36% más reingresos que en los hombres, lo que influye en la calidad de vida”, especifica.

Ambas especialistas sugieren que el control de los factores de riesgo, como la hipertensión y la obesidad, es determinante para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Precisamente, el incremento del sobrepeso y la obesidad está repercutiendo en otra patología frecuente en ellas: la diabetes de tipo 2. “La prevalencia de la diabetes ha ido aumentando conforme lo ha hecho la pandemia de la obesidad, y las mujeres también tienen una elevada prevalencia en obesidad”, expone Sharona Azriel, médica adjunta del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Infanta Sofía y del Hospital Universitario Quirón Pozuelo, ambos en Madrid.

Esta endocrinóloga asegura que, aunque la diabetes es más común entre los hombres, hay determinadas etapas de la vida en las que aumenta la prevalencia en el sexo femenino, así como las complicaciones de la propia enfermedad. “Hasta la llegada de la menopausia, los estrógenos protegen a las mujeres de los eventos cardiovasculares, pero como consecuencia de la retirada de los estrógenos fisiológicos, hay una redistribución de la grasa a nivel corporal que hace que aumente esa adiposidad visceral abdominal que se relaciona con la resistencia a la insulina; de ahí que las mujeres a partir de la menopausia tengan más riesgo de eventos cardiovasculares”, indica Azriel.

Otra etapa complicada es el embarazo porque al retrasar la edad para ser madre se incrementa la posibilidad de tener diabetes gestacional y, por consiguiente, desarrollar eventos cardiovasculares. “El hecho de padecer diabetes gestacional predispone a medio o largo plazo a padecer diabetes tipo 2 a partir de la cuarta o quinta década de la vida”, alega Azriel.

Estas tres especialistas ponen de manifiesto que la salud de la mujer va más allá de la consulta de Ginecología. Al hablar de salud femenina no se puede obviar que el cáncer de mama sigue siendo el tumor más prevalente entre las mujeres: una de cada ocho mujeres españolas desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. “Es la enfermedad más diagnosticada desde el punto de vista ginecológico y también la que se ha investigado más, en la que se ha progresado y que ha asistido a muchos más avances en los tratamientos durante los últimos años”, apunta Yolanda Pérez Martínez, ginecóloga del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. Con respecto a otros tipos de cáncer, Pérez expone que “el de cuello de útero supone el 3,7% de los cánceres femeninos en España, aunque su incidencia está relacionada con los factores socioculturales y el acceso a los programas de cribado”.

Cribados y ensayos

Los programas de cribado en cáncer de mama y de cérvix son esenciales para la prevención de estas patologías, cuyas recomendaciones siguen las directrices de las sociedades científicas europeas. “En cáncer de mama se sabe que la mayor incidencia se da entre los 50 y los 70 años de edad. Por eso, en todas las comunidades autónomas se envían cartas personalizadas a cada casa en las que recuerdan que hay que hacerse una mamografía cada dos años”, señala Pérez.

En cuanto a la realización de citologías para la prevención de la patología cervical, esta especialista aclara que ahora se empiezan a hacer a partir de los 25 años y hasta los 65, siempre que se hayan cumplido todos los programas de cribado, aunque a veces cada consejería de Sanidad incluye cambios en función a cómo deseen gestionar los recursos.

Yolanda Pérez

“El cáncer de cuello de útero supone el 3,7 por ciento de los cánceres femeninos en España”

Por otra parte, Pérez valora positivamente la realización de ensayos clínicos en los últimos años y la participación de las mujeresporque, gracias a eso, “ha habido grandes avances científicos en cáncer de mama; hay que animarlas a seguir, porque así conseguiremos mejorar su calidad de vida con mejores fármacos y cirugías menos mutilantes”.

En el ámbito de la Cardiología, Roldán incide en que la aceptación de las guías europeas no significa que a todos los pacientes se les trate de una misma manera: “Partiendo de las mismas guías, cada comunidad autónoma trata de manera diferente a los pacientes, como ocurre, por ejemplo, con la anticoagulación. Sabemos que en Europa, Canadá y Estados Unidos el tratamiento de elección de un paciente que tiene fibrilación auricular son los anticoagulantes directos. Sin embargo, en España el Simtron sigue siendo el tratamiento de primera elección, aun sabiendo que el 50% de los pacientes están mal anticoagulados con este fármaco, y el riesgo de ictus es mayor”, afirma Roldán. En su opinión, esta práctica crea desigualdades entre territorios por lo que urge una unificación de criterios.

Para Sambola esta disparidad también está patente en la implantación de programas específicos como el código ictus o el código infarto, los cuales no están implantados en todas las comunidades. “Hay regiones como Galicia, Cataluña y Madrid que sí disponen del código infarto y esto hace que la atención de los pacientes sea inmediata y en red, lo que ha disminuido la mortalidad tanto en hombres como en mujeres. En cambio, hay otras comunidades que no tienen estos programas y eso repercute negativamente en la salud de la población”, detalla la coordinadora del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología.

Desde el punto de vista de la diabetes, Azriel explica que la mayoría de los especialistas siguen las pautas internacionales para el diagnóstico y cribado de las pacientes, pero sí hay diferencias territoriales en cuanto al manejo terapéutico. “Nosotros nos basamos en recomendaciones internacionales en cuanto a la estrategia terapéutica: cuáles son los tratamientos farmacológicos de elección y, en función del fracaso de un fármaco, ir avanzando en el manejo terapéutico. Pero en las diferentes comunidades autónomas se van publicando recomendaciones más basadas en temas economicistas, de manera que puede haber alguna comunidad en la que predomina un tipo de fármaco que actualmente en la mayoría de los países se recomienda su desuso debido a la alta tasa de hipoglucemias, como son las sulfonilureas”, subraya la endocrinóloga.

Mujer en ensayos

Sobre la presencia de mujeres en ensayos clínicos, las especialistas coinciden en que, salvo aquellos relacionados con el área ginecológica, siempre ha habido una infrarrepresentación de la mujer. Esta falta de presencia femenina en los estudios, en los que suelen participar los hombres en un 60% y las mujeres en el 40%, implica que en el imaginario de los profesionales sanitarios y de la propia población hay enfermedades como el riesgo cardiovascular, el ictus o la diabetes que se asocian más con el sexo masculino.

“Que generalicemos los resultados obtenidos de un ensayo clínico cuando hay una población como la de las mujeres que está infrarrepresentada, lógicamente tiene su sesgo y sus limitaciones metodológicas; pero no por eso no se pueden generalizar los resultados”, apunta Azriel. En este sentido, las especialistas creen que el hecho de estar en edad fértil, buscar un posible embarazo a corto plazo, la falta de tiempo y la dificultad para la conciliación familiar son las principales causas por las que las mujeres rechazan participar en ensayos clínicos.

Coordinación con AP

En relación a los programas de cribado mencionados, la Atención Primaria se presenta como una aliada indispensable para que sean efectivos y sostenibles. Este trabajo conjunto se ha desarrollado sobre todo en el área ginecológica: “Los cribados de cérvix y de mama se realizan en los centros de salud, lo que demuestra que hay un gran avance en la coordinación entre Primaria y la atención especializada”, considera Pérez. En su experiencia, no todas las mujeres jóvenes siguen los programas de cribado que les corresponden y, al no acudir a las consultas de Ginecología, la Atención Primaria es clave para la detección precoz a cualquier edad.

Inmaculada Roldán

“Cuando la FA se trata en mujeres igual que en
hombres el género protege a largo plazo”

Por su parte, Roldán y Sambola insisten en que la salud de la mujer requiere revisar otras áreas y que la atención sanitaria sea más trasversal teniendo en cuenta las patologías con alta incidencia en la población femenina como el riesgo cardiovascular, el ictus, la cardiopatía isquémica o la diabetes. “En general, muchas mujeres no van al médico de cabecera a tomarse la tensión o hacerse un análisis cuando tienen menos de 50 años; empiezan después, con la menopausia. Y los profesionales de Atención Primaria tampoco suelen hacer estos chequeos habituales para valorar los riesgos cardiovasculares como sí se hacen los ginecológicos, dado que anualmente o bianualmente sí van al ginecólogo”, advierte Sambola y añade que “no hay duda de la importancia que tiene Primaria para detectar estas patologías y el papel integral que deberían desarrollar desde Ginecología aprovechando que muchas mujeres jóvenes van al ginecólogo”.

Roldán coincide con Sambola en que la colaboración entre ginecólogos, cardiólogos y médicos de Primaria facilitaría la detección de factores de riesgo como la hipertensión y la diabetes, que pueden controlarse de forma conjunta. “Los equipos multidisciplinares son básicos hoy en día, y la medicina es una ciencia estadística y no exacta que necesita de un equipo de trabajo, y vamos a ello”, apunta la especialista de la Sociedad Española de Cardiología.

En este punto, Roldán reconoce que es difícil detectar los síntomas del ictus, pero sí es posible prevenir los factores de riesgo desde la atención temprana porque el control de la hipertensión, la diabetes y la fibrilación auricular disminuyen un 80% el riesgo de ictus. Dentro de este abordaje multidisciplinar, esta especialista recuerda la importancia de tener en cuenta cuáles son las patologías más prevalentes en mujeres, y de no pasar por alto dolores en el pecho que a menudo se confunden con la ansiedad o el estrés. Además, ambas cardiólogas estiman que las mujeres están peor controladas en cuanto a la dieta y el ejercicio porque están más preocupadas por el cuidado familiar que por su propio estado de salud.

En cambio, la endocrinóloga del Infanta Sofía discrepa con el hecho de que ellas tengan menor consciencia de su autocuidado: “En general, no hay diferencias en cuanto al control metabólico intergénero; depende más del autocuidado de la persona que del sexo. Por otro lado, hay que tener en cuenta que las mujeres jóvenes consultan más por problemas de peso porque la obesidad les preocupa más”.

Síntomas de alerta

En cuanto al trabajo entre Primaria y Endocrinología, Azriel explica que suele haber bastantes consultas por obesidad, lo que ayuda a diagnosticar antes la diabetes. “Otros síntomas frente a los que debemos estar alertas son las poliurias, la polidipsia, la polifagia, la pérdida de peso sin razón aparente y el cansancio, porque si un paciente nos consulta por ellos cabe la posibilidad de que esté desarrollando una diabetes de tipo 2”. Asimismo, Azriel considera que el embarazo es una oportunidad para la prevención de las enfermedades metabólicas, dado que la mujer está más concienciada y predispuesta a instaurar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y el abandono del tabaco.

Sharona Azriel

““Tener diabetes gestacional te predispone
a medio o largo plazo a sufrir diabetes tipo 2”

Con independencia del área médica, las cuatro especialistas coinciden en que la dieta mediterránea con aceite de oliva extra virgen, frutos secos y una ingesta regular de legumbres, frutas y verduras que evite los azúcares, las grasas saturadas y los productos ultraprocesados, es la clave para la prevención de enfermedades. “Esta dieta es beneficiosa para hombres y mujeres, y es realmente eficaz para combatir la obesidad. Eso sí, nos tenemos que fijar tanto en los alimentos como en las cantidades”, aconseja Roldán. Al respecto, Azriel indica que el ejercicio es “un excelente compañero de viaje que reduce hasta un 20%el riesgo cardiovascular en ambos sexos”.

#“El 90% de los #ictus se evitaría con prevención adecuada”

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Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la SEC, incide en la importancia de la adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables. En colaboración con Bristol-Myers Squibb.

El ictus es la primera causa de muerte en la mujer y también la que más discapacidades produce en la edad adulta, según datos de la Sociedad Española de Neurología. De hecho, cada 6 minutos se produce un ictus en España y cada 14 minutos afecta a una mujer, tal y como recuerda a DM Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología. “El 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables, como son HTA, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo, obesidad, vida sedentaria, consumo de alcohol, terapias hormonales y enfermedades cardiacas previas”, apunta Roldán.

 

En su opinión, no existen programas nacionales que incidan en la detección, tratamiento y seguimiento de los riesgos. “Esto es aplicable tanto a la prevención primaria, es decir, cuando aún no se ha tenido un ictus, como a la secundaria, cuando sí se ha padecido. No hay olvidar que el hecho de haber sufrido un ictus es un factor de riesgo para padecer un segundo”, destaca.

En este sentido, Roldán insiste en que la fibrilación auricular también tiene una mayor prevalencia entre la población femenina: el 60% de los casos en mayores de 75 años son mujeres. “Por ello, es primordial instaurar un tratamiento anticoagulante correcto en la población femenina que, además, se asocia muy frecuentemente a la hipertensión, primer factor de riesgo relacionado con el ictus”, comenta. Sobre la puesta en marcha del Código Ictus, Roldán lo valora de forma positiva porque han conseguido que la mayoría de los pacientes que sufren un episodio sean atendidos con la mínima demora en centros con unidades de ictus. Así se reducen los tiempos de atención, lo que permite aumentar el número de sujetos tratados con trombólisis intravenosa, pasando del 3% inicial hasta alcanzar un 20% de los pacientes con infarto cerebral atendidos en urgencias. “La trombectomía, en los casos en que es posible, se ha convertido en la terapia de elección y, si es precoz, con resultados espectaculares en la recuperación neuronal; tiempo es cerebro: este debe ser el objetivo”. A su juicio, la aplicación del Código Ictus ha reducido un 50% la mortalidad en estos casos, pero todavía no existe un acceso homogéneo a este tipo de programas ni a la rehabilitación posterior, que a menudo no está disponible para todos los pacientes o se recibe con tal demora que compromete la recuperación funcional.

“El acceso a los anticoagulantes directos es desigual, creándose así una inequidad injustificable”

Otro ejemplo de inequidad territorial, según Roldán, es el tratamiento de la cardiopatía isquémica, y en concreto del infarto agudo de miocardio, primera causa de muerte en la población general y segunda en la mujer. “El Código Infarto y el acceso a la revascularización coronaria de forma primaria -instaurado hace más de una década- han cambiado la evolución de la enfermedad en nuestro país. Se ha disminuido la mortalidad y la morbilidad considerablemente en casi un 40%, y el ingreso hospitalario por infarto de miocardio no complicado se ha reducido a 2-3 días, con el consiguiente ahorro en el gasto sanitario”, explica. En cuanto a la salud de la mujer, esta cardióloga considera que la mortalidad es mayor en parte porque llegan más tarde a los programas de rehabilitación cardiaca. “Todavía existen cifras dispares de mortalidad intrahospitalaria por infarto de miocardio en nuestro país debido a la no implantación del Código Infarto en varias comunidades; un ejemplo es Canarias”.

Colaboración con ap

Con respecto al abordaje de la fibrilación auricular, factor de riesgo para sufrir un ictus, Roldán alega que las mujeres suelen estar peor tratadas que los hombres, y que “el acceso a los anticoagulantes directos es desigual en las distintas comunidades autónomas, con visados diferentes, creándose así una situación de inequidad en nuestro país injustificable. Así, en Madrid el porcentaje de empleo de anticoagulantes directos es del 31% frente a casi un 60% en Cantabria”. Para esta cardióloga las diferencias en el acceso a los anticoagulantes tienen repercusiones clínicas desfavorables en la evolución y pronóstico de los pacientes.

“La trombectomía, cuando es posible, se ha convertido en la terapia de elección”

En materia de prevención, la atención primaria se debe colocar en el centro de la estrategia de detección y tratamiento de los factores de riesgo. “Su trabajo es clave en el cambio de vida y adopción de hábitos saludables, como dieta y ejercicio. Además, la colaboración de primaria y especializada es clave en el seguimiento y control de los pacientes crónicos, la coordinación asistencial en el ámbito hospitalario y la continuidad de cuidados”, alerta Roldan. A su juicio, los centros de salud son el entorno idóneo para instaurar programas de detección oportunista de fibrilación auricular.

#Cardiólogos y #nutricionistas, claves en la terapia integral del #cáncer de mama

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Cardiólogos y expertos en Nutrición deben forman parte de la terapia integral del cáncer de mama, según han indicado los oncólogos que participan en el Congreso ESMO de Cáncer de Mama, en Berlín.

El cáncer de mama requiere también de la intervención cardiológica y nutricional.

El cáncer de mama es una enfermedad multifacética cuyo tratamiento puede afectar a la vida de las mujeres de muchas maneras diferentes. La quimioterapia, la radioterapia y los tratamientos personalizados son componentes clave del tratamiento estándar del cáncer de mama. “Entre los posibles efectos secundarios de estos tratamientos está la toxicidad cardiovascular, que debemos vigilar con especial atención, ha señalado Giuseppe Curigliano, de la División de Oncología de la Universidad de la Universidad de Milán, en Italia, que ha presentado las Guías de práctica clínica de ESMO sobre la toxicidad cardiovascular inducida por el tratamiento, que fueron diseñadas como una hoja de ruta para controlar el riesgo cardiaco en pacientes con cáncer, han hecho una contribución significativa en este campo”.

El experto, que ha presentado estas guías en el Congreso ESMO sobre Cáncer de Mama que se está celebrando en Berlín, Alemania, considera que “el cardiólogo es uno de los diversos especialistas que debería formar parte del equipo médico de cualquier paciente con cáncer de mama y siempre se debería realizar una evaluación cardiaca antes del inicio del tratamiento para identificar trastornos o factores de riesgo preexistentes”.

La diabetes y la hipertensión son factores de riesgo esenciales, pero otros relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo o la obesidad tienen un peso específico. “Tener sobrepeso u obesidad son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, no sólo para los pacientes con cáncer, sino para la población en general. Por lo tanto, cuando una mujer con sobrepeso es diagnosticada de cáncer de mama, es esencial que además de consultar a un cardiólogo sea remitida de inmediato a un nutricionista cualificado que pueda ayudarla a perder peso, llevar un estilo de vida saludable y mejorar su estado físico general”, ha enfatizado Curigliano.

Datos escasos de la intervención
Herramientas como las guías de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN por sus siglas en inglés) sobre nutrición en pacientes con cáncer han ayudado a estandarizar las prácticas, los datos científicos sobre la eficacia de la intervención nutricional en mujeres con cáncer de mama siguen siendo escasos. En un estudio se sometió a seguimiento a 204 pacientes con cáncer de mama precoz que recibieron recomendaciones dietéticas de un nutricionista poco después de que se les diagnosticara la enfermedad. Los resultados preliminares del estudio se van a presentar en el Congreso ESMO de Cáncer de Mama.

Después del diagnóstico de cáncer de mama, una mujer con sobrepeso debe ser remitida al cardiólogo y a un nutricionista cualificado que mejorarán su estado físico general

Luisa Carbognin, de la Universidad de Verona, Italia, y autora del estudio, señala que de la muestra de pacientes estudiada, más del 60% de las mujeres tenía sobrepeso o eran obesas y presentaban patrones alimenticios altos en grasas y bajos en fibra. Además, casi la mitad de las participantes en el ensayo tenían en el momento del diagnóstico un peso un 5% superior a su peso corporal habitual y la mayoría presentaba síntomas relacionados con la nutrición como estreñimiento o indigestión. Se prescribió quimioterapia neoadyuvante a 56 pacientes y quimioterapia adyuvante a 92 de ellas. En conjunto, alrededor del 80% de las pacientes recibieron tratamiento endocrino.

 

Mejoras en distintos parámetros
“Los análisis preliminares mostraron una correlación estadísticamente significativa entre un alto nivel de cumplimiento de las pautas dietéticas y la pérdida de peso. A su vez, la pérdida de peso pareció correlacionarse con menores tasas de depresión, las cuales las evaluamos usando el Cuestionario de calidad de vida de la Organización para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer (EORTC QLQ-C30)”.

Carbognin también ha comentado que “estos resultados iniciales indican que el cumplimiento de las pautas dietéticas puede ser una herramienta eficaz para controlar el peso corporal. Para las mujeres con un peso corporal basal normal, el objetivo es mantener un peso y una forma física saludables durante el transcurso del tratamiento oncológico; por lo tanto, tiene sentido ofrecerles el apoyo de un nutricionista independientemente de su peso en el momento del diagnóstico”.

#O lado positivo da #enxaqueca: menor risco para #diabetes?

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 Um estudo com mais de 74.000 mulheres francesas trouxe um achado inesperado: pessoas com sofrem com enxaqueca apresentam um risco significativamente menor de diabetes tipo 2.

O achado se baseia em pesquisas enviadas para milhares de mulheres nascidas entre 1925 e 1950. O estudo observou que, depois de ajustar para peso corporal e outros fatores de saúde, mulheres que disseram ter enxaquecas corriam um risco 30% menor de ter diabetes tipo 2, o principal tipo de doença de açúcar do sangue.

O achado é surpreendente, pois a enxaqueca tem “sido associada à resistência à insulina”, a doença metabólica que existe subjacente ao diabetes tipo 2, disse a equipe liderada por Guy Fagherazzi do Instituto Nacional de Saúde e Pesquisa Clínica em Villejuif, França.

Os achados da equipe foram publicados on‑line em 17 de dezembro no periódico JAMA Neurology.

De acordo com os pesquisadores, até 18% das pessoas sofrem com enxaqueca, e mulheres na pré‑menopausa são as que apresentam maior tendência a ter cefaleias graves.

O novo estudo observou que a incidência de enxaqueca pareceu declinar nos anos que antecedem o surgimento do diabetes tipo 2 e, após o diagnóstico, a incidência “atinge um platô” em apenas 11%.

Mas como podem estas duas doenças estar conectadas? Dois especialistas dos EUA não tinham certeza.

Dr. Noah Rosen dirige o Centro de Dor de Cabeça da Northwell Health (Northwell Health Headache Center) em Great Neck, N.Y. Ele salientou que o estudo tem natureza retrospectiva e, portanto, não é capaz de mostrar se uma doença realmente ajuda a causar ou proteger contra a outra.

O estudo considerou o peso corporal como um fator em potencial, mas Rosen se perguntou se hábitos alimentares poderiam ter um papel.

Ele comentou que “pessoas com enxaqueca têm, frequentemente, uma relação interessante com os alimentos; alguns consideram que certos alimentos desencadeiam a enxaqueca, muitos pulam refeições ou apresentam desidratação”, e isso poderia ajudar a diminuir o risco de diabetes.

“São necessários mais trabalhos nesta área”, disse Rosen.

Dr. Gerald Bernstein é um coordenador de programa no Instituto Friedman de Diabetes no Hospital de Lenox Hill na cidade de Nova York. Ele concorda que, a despeito dos achados franceses, “não existe, atualmente, uma clara associação fisiológica que tenha sido identificada” ligando as duas doenças.

“Certamente, o estresse de uma enxaqueca poderia causar a elevação do açúcar no sangue em pessoas com diabetes, mas é basicamente só isso”, disse Bernstein.

Dras. Amy Gelfand e Elizabeth Loder, da Universidade da Califórnia, em São Francisco, e da Escola de Medicina de Harvard, respectivamente, redigiram um editorial de acompanhamento do periódico. Elas salientaram que a relação entre diabetes e enxaqueca já havia sido observada por médicos.

As duas especialistas em enxaquecas escreveram que “profissionais que trabalham com cefaleias têm discutido como é raro ter pacientes com diabetes tipo 2 na clínica de cefaleia”.

Gelfand e Loder teorizaram que o açúcar elevado no sangue, que acompanha o diabetes, poderia amortecer a produção de uma proteína cerebral específica há muito tempo associada a enxaquecas, mas esta ligação ainda não foi comprovada.

#Las #enfermeras que hacen #turnos rotatorios de noche son más propensas a desarrollar #diabetes (BMJ)

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Las enfermeras que hacen turnos nocturnos rotativos y también tienen hábitos de vida poco saludables pueden ser mucho más propensas a desarrollar diabetes, según ha concluido un gran estudio en Estados Unidos, realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que ha analizado datos de más de 140.000 profesionales de enfermería.

De acuerdo con sus conclusiones, publicadas en el British Medical Journal, cada cinco años de trabajo, una combinación de turnos nocturnos y diurnos se asoció con un aumento del 31% en el riesgo de desarrollar diabetes.

Cada uno de cuatro hábitos poco saludables (beber, fumar, no hacer ejercicio y comer mal) se asoció con un riesgo de diabetes más del doble. Además, las mujeres con ambos turnos nocturnos rotativos y cualquiera de estos cuatro hábitos poco saludables tenían casi tres veces más riesgo de diabetes que las que solo trabajaban días y seguían un estilo de vida saludable.

“La mayoría de los casos de diabetes tipo 2 se pueden prevenir mediante la adherencia a un estilo de vida saludable, y los beneficios podrían ser mayores en los trabajadores que trabajan en turnos nocturnos”, apunta Zhilei Shan, responsable de la investigación.

Los factores relacionados con el estilo de vida, como la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad y una mala alimentación durante mucho tiempo se han relacionado con un mayor riesgo de diabetes. La falta de sueño y los horarios irregulares de sueño también se han relacionado con la diabetes en estudios anteriores.

En el estudio, durante 22 a 24 años de seguimiento, casi 11.000 mujeres fueron diagnosticadas con diabetes tipo 2, la forma más común, que se asocia con el envejecimiento y la obesidad. Debido a que el riesgo de diabetes fue mayor para una combinación de turnos nocturnos y hábitos poco saludables que para los factores de riesgo individuales, los resultados sugieren que existe una interacción entre los horarios de trabajo y los hábitos que se combinan para hacer que la diabetes sea aún más propensa a desarrollarse.

Los autores calcularon que el trabajo de turno nocturno rotativo representaba aproximadamente el 17% del riesgo combinado mayor de diabetes, el estilo de vida poco saludable en torno al 71% y el 11% restante era un riesgo adicional relacionado con la interacción de los dos. “Los trabajadores por turnos, por lo tanto, tienen más que ganar al dejar de fumar, comer mejor, hacer ejercicio y perder peso”, concluye Shan.