Combatir el sedentarismo desde la edad preescolar permite también reducir el riesgo cardiovascular de adultos

Postado em

 

El problema del sedentarismo no empieza en la edad adulta.

El problema del sedentarismo no empieza en la edad adulta.

En los últimos años se han incrementado las tasas de sobrepeso y obesidad infantil como consecuencia de un mayor sedentarismo que, según los expertos, debe combatirse promoviendo la actividad física desde edad preescolar, ya que así también se reduce el riesgo de patologías cardiovasculares en la edad adulta.

“El problema del sedentarismo no empieza en la edad adulta. La educación y promoción de la actividad física deben empezar en edad preescolar”, ha destacado María de la Parte, responsable de Cardiología Pediátrica del Hospital General de Villalba (Madrid), que propone desde esas edades que los niños realicen entre 30 y 60 minutos de ejercicio al día, preferiblemente al aire libre.

Para ello, según De la Parte, es clave la creación de infraestructuras en barrios y comunidades que garanticen un ambiente “más seguro”, con carriles bici, zonas peatonales o parques, que incentiven la actividad física cotidiana.

Esta experta ha reconocido que durante los primeros cinco minutos de ejercicio al aire libre, sea cual sea la actividad realizada, es cuando se produce el mayor aumento de autoestima y mejora del ánimo.

Esto se debe a que a los reconocidos beneficios de hacer ejercicio se le añade el impacto positivo de permanecer en espacios verdes rodeado de naturaleza y aire limpio. Además, se consigue aprovechar la energía solar, ya que influye en la obtención de la vitamina D.

No obstante, ha recordado De la Parte, con las altas temperaturas del verano es modificar los horarios para evitar la práctica de ejercicio físico en las horas centrales del día.

Asimismo, recuerda la importancia de mantener una adecuada ingesta de líquidos a diario para mantener un correcto equilibrio hídrico, de cara a compensar las pérdidas y satisfacer las necesidades de agua para que el organismo funcione correctamente.

“El cuerpo del niño está compuesto en un 80% por agua, mientras que el de un adulto está formado por agua en un 65%. Los requerimientos cambian según la edad y podemos estimarlos en función del peso del niño, por lo que a mayor masa y peso corporal mayores serán las necesidades”, ha recordado.

Así, desde el año hasta los 10 años conviene beber un litro y medio diario (de 4 a 6 vasos), y dos litros entre los 11 y los 18 años (de 6 a 8 vasos), excepto la presencia de problemas renales, cardíacos u otros que afecten la excreción de líquidos en el organismo”, afirma la experta.

De igual modo, De la Parte reconoce que para estar bien hidratado el primero paso es acostumbrar a los niños a ingerir líquidos aunque no tengan sed, ya que parte del agua que ingieren los niños se emplea, según la especialista, “para funciones vitales que permiten el crecimiento”.

Entre otras funciones, ayuda a limpiar el organismo de toxinas y de elementos que deben expulsarse, sirve para mejorar el metabolismo de los alimentos y es importante para evitar el estreñimiento. Eso sí, debe estar a temperatura ambiente y “no demasiado fría porque puede producir distensión abdominal”, ha apuntado.

Anúncios

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s