La detección de señales sociales puede haber afectado a la forma en que vemos los colores (Proc R Soc B Biol Sci)

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La alimentación, en el centro de una hipótesis.

La alimentación, en el centro de una hipótesis.

La disposición de los fotorreceptores en nuestros ojos nos permite detectar variaciones de color socialmente significativas mejor que otros tipos de visión de color, según ha descubierto un equipo de investigadores. Específicamente, nuestra visión del color es superior al detectar la “señalización social”, como el rubor u otros cambios de color faciales, incluso en comparación con el tipo de visión de color que diseñamos para las cámaras digitales y otros dispositivos fotográficos.

“Nuestra visión del color es muy extraña -subraya uno de los coautores del estudio, James Higham, profesor asistente en el Departamento de Antropología de la New York University, Estados unidos. Nuestro receptor verde y nuestro receptor rojo detectan colores muy similares. Uno pensaría que el tipo ideal de visión de color sería diferente al nuestro y cuando diseñamos la detección de color, como para las cámaras digitales, construimos un tipo diferente de visión de color. Sin embargo, ahora hemos demostrado que cuando se trata de detectar cambios en el color vinculados a las señales sociales, los seres humanos superan el tipo de visión de color que hemos diseñado para nuestras tecnologías”.

El estudio, que se detalla en un artículo que se publica en la revista “Proceedings of the Royal Society Biological Sciences”, se centra en la visión tricromática, es decir, cómo procesamos los colores que vemos, basándonos en comparaciones entre cómo son rojos, verdes y azules. Una cosa particularmente interesante acerca de cómo nuestro sistema visual está estructurado es cómo difiere significativamente del de las cámaras.

En particular, los fotorreceptores verdes y rojos que usamos para la visión del color se colocan muy juntos; por el contrario, los componentes equivalentes en las cámaras están situados de manera amplia e, incluso, con espaciamiento entre ellos. Dado que las cámaras están diseñadas para capturar de forma óptima el color, muchos han llegado a la conclusión de que su capacidad para detectar una serie de colores debe ser superior a la de los seres humanos y otros primates y se preguntan por qué nuestra visión es de la forma que es.

Una idea que ha sido bien estudiada está relacionada con la alimentación. Se plantea la hipótesis de que la visión del color primate nos permite detectar entre tonos sutiles de verde y rojo, que es útil, por ejemplo, para detectar la fruta que está madurando entre las hojas verdes en un árbol. Una hipótesis alternativa se relaciona con el hecho de que tanto los seres humanos como los primates deben ser capaces de detectar cambios sutiles en el color facial en las interacciones sociales.

Por ejemplo, algunas especies de monos emiten señales rojas en sus caras y en genitales que cambian de color durante el apareamiento y en las interacciones sociales. Del mismo modo, los seres humanos exhiben cambios de color facial como sonrojarse, que son señales socialmente informativas.

En su estudio, los investigadores pusieron a 60 personas a ver una serie de fotografías digitales de macacos rhesus hembra. Se sabe que el color facial de estos primates cambia con su estado reproductivo, con las caras femeninas cada vez más rojas cuando están listas para aparearse. Este proceso, capturado en la serie de fotografías, es un buen modelo para probar la capacidad no sólo de detectar los colores, sino también de identificar aquellos vinculados a las señales sociales, aunque a través de dos especies.

En diferentes conjuntos de fotografías, los científicos desarrollaron un software que replicaba cómo los colores se ven bajo diferentes tipos de visión de color, incluyendo distintos tipos de daltonismo, y el tipo de visión tricromática vista en muchos sistemas artificiales, incluso espaciando los fotorreceptores verdes y rojos.

Algunos de los sujetos del estudio vieron fotos de la transformación de las caras de los monos como los vería un ser humano o primate mientras que otros veían imágenes como lo haría una persona daltónica o una cámara. Durante este periodo, los participantes del estudio tuvieron que discriminar entre los diferentes colores expuestos por los monos en las fotos.

En general, los sujetos que veían las imágenes usando el sistema visual humano/primate identificaron con mayor precisión y más rápidamente cambios en el color de la cara de los monos. “Los seres humanos y muchos otros primates tienen un tipo inusual de visión en color y nadie está seguro de por qué –explica el primer autor Chihiro Hiramatsu, de la Universidad de Kyushu, en Japón–. Aquí ofrecemos una de las primeras pruebas experimentales de la idea de que nuestra visión inusual podría estar relacionada con la detección de señales sociales en la cara de los demás”.

“Pero, quizás lo más importante es que estos resultados apoyan una idea raramente probada de que la señalización social en sí misma, como la necesidad de detectar cambios en el color de la cara y el enrojecimiento facial, podría haber tenido un papel en la evolución o el mantenimiento del tipo inusual de visión de color mostrado en los primates, especialmente aquellos con manchas visibles en la piel desnuda, incluyendo humanos, macacos y muchos otros”, concluye la coautora Amanda Melin, de la University of Calgary, en Canadá.

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