La obesidad puede causar enfermedades cardiovasculares, incluso en los jóvenes

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Debe prevenirse la obesidad desde una edad temprana con el fin de evitar el desarrollo de precursores de enfermedades cardiovasculares.

Debe prevenirse la obesidad desde una edad temprana con el fin de evitar el desarrollo de precursores de enfermedades cardiovasculares.

Se sabe que un índice de masa corporal (IMC) más alto de lo normal conduce a enfermedades cardiovasculares desde mediados a finales de la vida, pero ha habido una investigación limitada de su efecto en adultos jóvenes, aparentemente sanos. Ahora, investigadores demuestran que tener un IMC más alto puede provocar peor salud cardiovascular en los mayores de 17 años, según un estudio que se ha presentado en la Conferencia Anual de la European Society of Human Genetics, celebrada en Dinamarca, Copenhague.

La Dra. Kaitlin Wade, investigadora asociada de la Unidad de Epidemiología Integrativa del MRC Integrative Epidemiology Unit at the University of Bristol (MRC-IEU), en Bristol, Reino Unido, y sus colegas utilizaron datos del ‘Avon Longitudinal Study of Parents and Children’ (ALSPAC) para investigar la posible relación entre el aumento del IMC y la salud cardiovascular.

“ALSPAC es un estudio de cohorte de nacimiento líder en el mundo, iniciado a principios de los años 90, incluyendo A más de 14.000 madres embarazadas y sus parejas y niños, y que una excelente oportunidad para estudiar las contribuciones ambientales y genéticas a la salud y el desarrollo de una persona. Por lo tanto, era ideal para este propósito”, dice Wade.

Los autores plantearon la hipótesis de que el riesgo cardiovascular debido al aumento del IMC probablemente surgiera pronto en la vida. El diseño de los estudios observacionales existentes (aquellos que sólo buscan asociaciones en la población) ha hecho que no puedan hacer una distinción entre correlación y causalidad. El MRC-IEU se especializa en el uso de la genética para ayudar a estas difíciles situaciones analíticas y los investigadores fueron capaces de utilizar los datos genómicos de ALSPAC para detectar la probable relación causal entre mayor IMC y mayor presión arterial y el índice de masa ventricular izquierda a los 17 y 21 años.

Un engrosamiento del ventrículo izquierdo en el corazón (hipertrofia) significa que tiene que trabajar más duro para bombear sangre y es un marcador común para la enfermedad cardiaca. Un mayor IMC no parecía tener un efecto sobre la frecuencia cardiaca en estos adultos jóvenes, aunque estudios previos han demostrado una asociación, muy probablemente debido al sesgo causado por la mezcla de los efectos de un factor adicional que lleva a una distorsión de la verdadera relación (confusión).

“Nuestros resultados mostraron que el impacto causal de un mayor IMC en el gasto cardiaco fue impulsado únicamente por el volumen de sangre bombeada por el ventrículo izquierdo (volumen sistólico), lo que, al menos en parte, puede explicar el efecto causal de un mayor IMC en la hipertrofia cardiaca y la presión arterial más alta que hemos observado en todos nuestros análisis”, dice Wade.

Los resultados apoyan los esfuerzos para combatir la epidemia de obesidad desde una edad temprana con el fin de prevenir el desarrollo de cambios cardiovasculares conocidos como precursores de enfermedades cardiovasculares. “Es la primera vez que se ha demostrado la naturaleza de esta relación en el grupo de adultos jóvenes, donde ha sido posible sacar conclusiones mejoradas sobre su causalidad”, dice Wade.

Ahora, los investigadores están tratando de desentrañar la relación entre el mayor IMC y los mecanismos de la enfermedad incluyendo la metabolómica (el estudio de los procesos químicos implicados en el funcionamiento de las células y la abundancia y diversidad de microbios que viven en el intestino, el microbioma intestinal). “También hemos comenzado un análisis de la función causal de mayor IMC en las medidas detalladas de la estructura cardiaca y la función dentro de los datos ALSPAC. Esperamos seguir explorando estas relaciones dentro de una población de más edad”, adelanta Wade.

“Aunque los ensayos controlados aleatorios son importantes para desenredar la causa y el efecto en la enfermedad, son costosos y requieren mucho tiempo y mano de obra. La genómica moderna nos permite detectar la causalidad más rápida y barata, y la disponibilidad de grandes cantidades de datos genéticos significa que podemos superar las limitaciones de los estudios epidemiológicos observacionales. Creemos que hay mensajes claros para la salud cardiovascular en nuestros hallazgos y esperamos que puedan conducir a un aumento de los esfuerzos por hacer frente a la obesidad desde los primeros años de vida”, concluye Wade.

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