El humor puede mejorar la realización de las técnicas necesarias para lograr un buen control metabólico en diabetes

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La risa es universal, tiene gran poder de contagio, evoca y descarga emociones, mantiene y fortalece la relación terapeuta-paciente.

La risa es universal, tiene gran poder de contagio, evoca y descarga emociones, mantiene y fortalece la relación terapeuta-paciente.

El humor podría permitir una mejor realización de todas y cada una de las técnicas necesarias para lograr un buen control metabólico en las personas con diabetes con lo que se lograría una mejor calidad de vida para estos pacientes, ha afirmado la psicóloga del Grupo de Trabajo de Educación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), María Luisa López Fernández.

Uno de los recursos más extendidos para introducir el humor en la relación terapéutica es la risoterapia, una estrategia o técnica psicoterapéutica que tiende a producir beneficios mentales y emocionales por medio de la risa.

“Se ha demostrado científicamente que el córtex cerebral, mientras que nos reímos, libera impulsos negativos, lo cual nos hace sentirnos mejor”. Partiendo de esta evidencia, se señalan algunas de las principales virtudes terapéuticas de la risa: “es universal, tiene gran poder de contagio, evoca y descarga emociones, mantiene y fortalece la relación terapeuta-paciente”, ha afirmado la Dra. Mª Luisa López.

La experta considera necesaria la realización pautada y frecuente de talleres de risoterapia, para aprender esta técnica y posteriormente llevarla a cabo con los pacientes. A su juicio, “aunque cada vez está tomando más auge, el sentido el humor como parte de la educación terapéutica aún no está plenamente establecido en nuestro país”.

Por su parte, la psicóloga clínica de la Fundació Rossend Carrasco i Formiguera de Barcelona, Gemma Peralta, ha indicado que “la utilización de enfoques más creativos en el abordaje de la diabetes, incluyendo las adecuadas dosis de humor y risa, se asocia con resultados anímicos muy buenos, y se sabe que mejorando el estado de ánimo del paciente se produce una mayor motivación para el autocuidado”.

“En diferentes estudios se ha evidenciado un poder terapéutico en cáncer, en trastornos de la memoria asociados con la tercera edad, en algunos trastornos mentales y en diabetes”; pero reconoce, “hacen falta estudios mejor diseñados, tanto a nivel metodológico como incorporando grupos control”, ha puntualizado Peralta.

“El uso del humor en la consulta tiene características parecidas al empleo de las metáforas, que son utilizadas por muchos profesionales de la salud sin tener mucha conciencia de ello”, ha explicado el endocrinólogo Daniel Figuerola.

Además, como cualquier recurso terapéutico, también requiere sus dosis de formación y aprendizaje. “Aunque existe una base de carisma personal importante en los profesionales que usan el humor, se puede aprender. Hasta ahora nunca ha sido un aprendizaje reglado, pero debería serlo y, de hecho, en general se utiliza poco el sentido del humor en nuestro país en este ámbito y con propósitos educativos”, ha continuado Figuerola.

El también presidente de la Fundació Rossend Carrsaco i Formiguera de Barcelona ha indicado que, “el humor es un ingrediente esencial del cóctel que debe tener una adecuada educación terapéutica, en la que no debe faltar pedagogía, psicología y biomedicina. El humor se podría considerar una terapia alternativa y complementaria (TAC)”.

Aunque la neurofisiología del humor es compleja y son muchas de las hormonas implicadas, se sabe que algunas de éstas son las mismas que intervienen en el enamoramiento y el orgasmo.

“El sentido del humor se correlaciona con la salud física percibida y se asocia, entre otros beneficios, con menos estrés y depresión, así como con una mayor autoestima y mejor calidad de vida. Los médicos que usan regularmente el humor en la relación clínica tienen menos reclamaciones por mala praxis”, ha finalizado Figuerola.

Aunque, como cualquier fármaco que se precie el humor tiene sus indicaciones, contraindicaciones, dosis y efectos secundarios”. Así, por ejemplo, se aconseja evitar el abuso o la utilización forzada de este recurso por parte del profesional sanitario, aportarle la necesidad espontaneidad afectiva y, sobre todo, ‘reír con’ y nunca emplear sarcasmo ni ‘reírse de’.

En definitiva, la introducción el sentido del humor y la risa en educación en salud y en la relación terapéutica que se establece entre el profesional sanitario y el enfermo/familiares puede tener importantes consecuencias positivas para la salud, como han puesto de manifiesto los expertos reunidos en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

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